¡Feliz año nuevo a todos! Aunque un poco tarde (por lo general suelo hacerlo antes de que acabe el año), aquí viene el post con los Premios Daeva 2012, una idea que llevo repitiendo desde hace algún tiempo y que premia las cosas más hermosas que he visto, contemplado o vivido a lo largo del año. Me fastidia no haberlos podido postear ayer, pero una desafortunada gastritis me tuvo todo el día hecha polvo y me impidió postear (con decir que mi cena de Nochevieja se compuso de una taza de caldo de pescado, una rebanada de pan, y doce uvas...).
En fin, sin más dilación, aquí están los ganadores:
TERCER PREMIO: LA PELÍCULA "EL HOBBIT"
Largo tiempo hemos tenido que aguardar los tolkiendili hasta que ha llegado a las pantallas la primera película de la trilogía de "El Hobbit". Debo admitir que, como todos, andaba yo con miedo de que el señor Peter Jackson se hubiese liado a inventar cosas y hubiera hecho un churro, pero por fortuna no ha sido (exactamente) así. La película tiene una maravillosa banda sonora, muy buenas actuaciones, e imágenes sencillamente impresionantes; sólo los primeros minutos, con sus maravillosas escenas en Erebor y Ciudad del Valle, ya justifican su merecidísimo tercer premio.
SEGUNDO PREMIO: NORMANDÍA
Fue para mí muy especial este año poder visitar Normandía y Bretaña y visitar de primera mano los escenarios del Desembarco en la Segunda Guerra Mundial. Fue un viaje muy interesante, donde además de tocar, ver y respirar Historia en estado puro, tuve la oportunidad de ver paisajes preciosos, entre los que se cuentan la playa de Arromanches con niebla y marea baja, un ambiente irreal y onírico que me hizo sentir que estaba en otro mundo, el complejo de búnkers, baterías antiaéreas y prado lleno de enormes cráteres causados por los bombardeos de mar (pepinos de mar, que los llamaba yo) de Point-du-Hoc, o los acantilados de Etretat, que son los que aparecen en la foto que he seleccionado para ilustrar la costa normanda.
PRIMER PREMIO: MIS RATITAS
Este año, una de las mayores alegrías que hemos tenido ha llegado a casa en forma de cuatro ratitas: Arya, Cersei, Daenerys y Sansa, que han venido para hacer compañía a nuestra vieja y querida Turquesa. Desde el principio, se comportaron muy bien con ella, convirtiéndola de inmediato en una más de la familia, y a mí me faltan palabras para decir lo guapas que son, lo brillante que tienen el pelo, lo bien que huelen, lo simpáticas, listas y cariñosas que son, y lo mucho que nos alegran la vida día tras día. Cuando las recogimos estaban hechas una pena; no las habían tratado bien, estaban mal alimentadas, olían mal y tenían sarna, por culpa de haber estado viviendo en una jaula sin higiene y con poca comida en casa de una persona que no sabía ocuparse de ellas. Nosotros las llevamos al veterinario, les conseguimos un hogar grande, limpio y lleno de juguetes, las alimentamos bien y les dimos cariño, y el cambio fue espectacular; en poco tiempo estaban gorditas, sanas como manzanas, con el pelo brillante, y olían de maravilla. Daenerys, por ejemplo, parecía un ratoncito blanco cuando llegó de lo pequeña y raquítica que era y ahora la llamamos la rata-vaca, parece una bola de pelo blanco XDD
Por ser tan guapas, tan buenas, tan suaves como un peluche, por hacer las delicias de la casa con sus travesuras, por darnos su cariño, y por ser un encanto de ratitas, las cinco princesas de nuestra casa se llevan el primer premio de este año :-)
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martes, 1 de enero de 2013
lunes, 1 de octubre de 2012
Prejuicios sobre las ratas
Como propietaria de ratas mascota, me enfrento casi semanalmente (exagero, pero no mucho) a los prejuicios que la gente tiene sobre estos simpáticos, inteligentes y encantadores bichitos. Aquí he recopilado los que escucho más a menudo, para contribuir a despejar las dudas y la absurda leyenda negra que hay alrededor de estas preciosas criaturas.
1) LAS RATAS TRANSMITEN ENFERMEDADES A LOS HUMANOS
Sí, por supuesto que las ratas callejeras transmiten enfermedades a los humanos... igual que el resto de bichos callejeros, empezando por los insectos (cucarachas, moscas, mosquitos...), siguiendo por las palomas y otras aves (gorriones, estorninos...) y acabando por los gatos y los perros. Todos estos animales, y en general todos los animales callejeros, están expuestos a contraer y transmitir parásitos y enfermedades. La rata no sólo no es más transmisor que otros animales, sino que incluso hay enfermedades que ellas no transmiten y los demás sí. Por ejemplo, la rabia. Todos los animales de sangre caliente pueden contraer la rabia, pero las ratas (a diferencia de nuestros adorados gatos y perros) no son capaces de transmitirla al ser humano.
2) LAS RATAS PROPAGARON Y CONTAGIARON LA PESTE
¡Falso! La peste no se transmite por las ratas, sino por la picadura de una pulga. Naturalmente, las ratas llevaban esa pulga encima... igual que todos los demás animales de sangre caliente, incluidos los humanos. Las ratas no eran las causantes de la peste, sino sus víctimas; morían por la acción de la bacteria transmitida por la picadura de la pulga, igual que todos los demás animales. Hay quien dice que las ratas tenían especial culpa porque viajaban en los barcos de una ciudad infectada a otra, pero como todos sabemos en esos barcos también viajaban seres humanos, cuya higiene personal en los tiempos de la peste dejaba mucho que desear. Las pulgas también anidaban en sus ropas, sus cabellos y sus enseres. Es más, las matanzas masivas de ratas que hubo por aquellos tiempos agravaron todavía más el problema, porque al no tener ratas huéspedes las pulgas todavía infectaban más a los humanos.
3) LAS RATAS SON AGRESIVAS Y MUERDEN A LOS NIÑOS
Las ratas, contra lo que mucha gente piensa, no son depredadores sino presas. Su instinto natural es el de esconderse, no el de atacar, y nunca lucharán si pueden huir. Si una rata ataca a un ser humano o a otro animal, es por miedo extremo (ha sido acorralada sin salida), por territorialidad (el animal en cuestión se ha colado en su nido) o por estar enferma de rabia. Claro que, en esos casos, una ardilla o un conejo morderán exactamente igual.
Las ratas salvajes son tímidas y huidizas; tienen miedo de los humanos y por lo general suelen esconderse cuando nos ven. Sin embargo, las ratas domésticas, nacidas y criadas en cautividad, son excepcionalmente simpáticas, sociables y cariñosas, acuden a la llamada de su nombre igual que los perros, y adoran a sus amos humanos. Para ellas no hay momento más feliz que el de jugar con su humano y posarse en su hombro, y lo que realmente cuesta es devolverlas a la jaula cuando ellas sólo quieren quedarse contigo y seguir jugando.
4) LAS RATAS SON ANIMALES SUCIOS
Falso de nuevo. Las ratas son animales que aprecian la limpieza, detestan la suciedad y pasan gran parte del día acicalándose. Yo tengo ratas mascota y puedo dar fe de que se pasan HORAS lamiéndose como los gatos, incluso las he visto lavándose las manos en el bebedero después de comer y limpiarse el hocico y la cara con ellas (¡totalmente verídico, lo juro!). Lo que pasa es que si una rata vive en una alcantarilla, obviamente, no va a poder oler bien por mucho que se acicale. Pero, de nuevo, no hay más que recordar el estado en el que están los gatos y los perros callejeros. Una rata en cautividad es mucho más limpia que un perro y muestra una higiene instintiva similar a la de los gatos: incluso aprender a hacer sus necesidades en un sitio concreto como ellos.
5) LAS RATAS SON DEPREDADORES CARNÍVOROS
¡Mentira! Las ratas son omnívoras, es decir, comen tanto vegetales como animales, pero su principal fuente de alimento son los vegetales: frutas, verduras y sobre todo cereales. También necesitan proteína, pero en cantidades muy pequeñas, y en la naturaleza la consiguen a base de devorar insectos, gusanos o musarañas. Las ratas en cautividad no necesitan proteína más que una vez cada dos o tres semanas, y yo a las mías esa necesidad se la satisfago a base de queso o huevo cocido. La única excepción son las crías de dos a cuatro meses (ratitas niñas y adolescentes, para entendernos), que la necesitan una vez a la semana para crecer sanas, y las madres gestantes y lactantes, que necesitan proteínas cada 2-3 días.
6) LAS RATAS SON UNA PLAGA DAÑINA
Esto puede ser cierto en el campo, ya que las ratas, como he comentado antes, tienen en el grano y los productos hortofrutícolas su principal sustento. Pero vuelta a lo ya dicho; las ratas no son las únicas que le meten mano a las reservas alimentarias campestres humanas; la mayoría de los pájaros y el resto de roedores también lo hacen, y no tienen el sanbenito de "plaga dañina" encima. En la ciudad, además, viven en simbiosis con los humanos; nosotros producimos residuos que las alimentan y ellas gestionan esos residuos de una manera sostenible.
7) LAS RATAS PUEDEN COMER DE TODO / SON CARROÑERAS
Pues no. Que sean omnívoras no significa que coman cualquier cosa. Las ratas no deben comer cítricos (ya producen de manera natural su propia vitamina C), y no deben comer bajo ninguna circunstancia alimentos flatulentos (coles, legumbres...) ácidos (arándanos, limones...) o picantes (rábanos, guindillas...). También son venenosas para ellas las alcachofas, los aguacates y las judías verdes. Y, por supuesto, las especias, las comidas cocinadas y los dulces chocolateados o azucarados les sientan fatal. Del mismo modos, por ejemplo, que les sienta mal la carroña o los alimentos podridos, eso sólo lo comerían si se están muriendo de hambre. Hay quien dirá que las ha visto comiendo esas cosas. Sí, claro. Pero que las coman no significa que sean buenas para ellas. De hecho, es una de las razones por las cuales las ratas callejeras o salvajes raramente llegan al año de vida, mientras que en cautividad y bien alimentadas pueden llegar a vivir más de tres años.
8) LAS RATAS SON FEAS
Para rebatir esto, sólo diré que una imagen vale más que mil palabras:
lunes, 9 de julio de 2012
¡Pon una ratita en tu vida!
Mucha gente se sorprende cuando se entera de que mis mascotas son ratas. Y aún se sorprenden más cuando tiro por tierra sus prejuicios y les cuento lo limpias, cariñosas, simpáticas, buenas y sociables que son. Por eso, he decidido poner mi humilde granito de arena en pro de nuestras amigas las ratas escribiendo este artículo en mi blog.
La mayoría de la gente oye la palabra "rata" y automáticamente piensa en plagas, en enfermedades y en suciedad. Pues nada más lejos de la realidad. Las ratas mascota, para empezar, son de la especie rattus norvegicus (la llamada rata noruega), que es extraordinariamente resistente e incluso inmune a todo tipo de enfermedades, entre ellas la rabia y la peste, razón por la cual le tomó la delantera evolutiva a la pobre rattus rattus, actualmente especie protegida en peligro de extinción tras la masacre sufrida a lo largo de las consecutivas epidemias de peste de la historia. Tampoco es cierto que las ratas sean agresivas, y menos con los humanos. Las ratas no son depredadores sino presas y por tanto su naturaleza es huir y esconderse, no atacar. Una rata sólo morderá si está muerta de miedo y se siente acorralada o atrapada, para que la suelten y pueda escapar. Las únicas ocasiones en las que una rata se puede poner agresiva es en una pelea por dominancia y territorialidad con otra rata (esto suele suceder entre machos. Con las hembras también puede pasar, pero es más raro).
Evidentemente, una rata que viva en la calle o en el campo es más que probable que tenga parásitos o que pueda contagiar infecciones, pero lo mismo se puede decir de los perros o los gatos callejeros, y al igual que con ellos la cosa se puede solucionar con una visita al veterinario. Pero las ratas domésticas son ejemplares nacidos en cautividad y acostumbrados al contacto humano y por lo tanto, además de sanos, son de carácter dócil, afable y juguetón. Las ratas salvajes son muy tímidas y huidizas con los seres humanos, pero las domésticas están habituadas a ellos y no tienen ese problema.
¿Razones por las que vale la pena tener una rata mascota? Aquí van unas cuántas:
-De todos los roedores que se pueden tener como mascotas, son los únicos capaces de establecer vínculos afectivos auténticos con sus dueños, del mismo modo que hacen los gatos y los perros. Las ratas cogen auténtico cariño a sus amos humanos y no se cortan a la hora de demostrarlo: se suben a tu hombro, te siguen y te tiran de la manga pidiendo mimitos, te lamen la mejilla o los dedos igual que los perros...
-Son los roedores con menos tendencia a morder. A pesar de la mala fama que tienen, lo cierto es que sus probabilidades de morder son bajísimas en comparación con otros roedores que están mucho mejor vistos como mascotas, como los hamsters o las ardillas.
-Las ratas son baratas de mantener en comparación con otros animales. No requieren vacunas ni revisiones veterinarias a no ser que se hieran o muestren síntomas de tener algún problema de salud, su comida es más barata que la de gatos o perros, y lógicamente al ser más pequeñas tragan menos cantidad.
-Las ratas son muy inteligentes y divertidas. Te partes de risa con sus ocurrencias y travesuras. Además, pueden aprender trucos, tales como hacer monerías o dar vueltas para recibir un premio, y además responden a su nombre y vienen cuando las llamas. Les encanta jugar, yo personalmente me paso las horas muertas jugando con ellas y viendo cómo juegan entre ellas.
-Son animales muy, muy limpios. Una de las cosas que más sorprende a la gente es saber que las ratas se pasan el día limpiándose y acicalándose, como los gatos. Son capaces de aprender a hacer sus necesidades es un esquinero, y les encanta acicalarse también entre ellas y a su amo (de hecho, que te laman y te mordisqueen suavemente la piel es un honor, porque ellas sólo se limpian entre miembros reconocidos de su grupo, lo cual significa que si lo hacen te están aceptando como una más de ellas). Las hembras, sobre todo, huelen de maravilla, como a una mezcla entre caramelo y flores.
-Permiten una libertad que otros animales no aportan; por ejemplo, no hay que sacarlas a pasear, y te puedes ir una o dos semanas de vacaciones sin problemas siempre que cuentes con alguien de confianza que venga a casa cada dos o tres días para ponerles comida y agua.
-Las ratas son muy listas y agradecidas y soportan con bastante resignación las tomas de medicamentos y las putaditas que les hacen los veterinarios para curarlas, porque son capaces de comprender que aunque las molestes, las estás ayudando. Mi ratita Esmeralda, que estuvo mes y medio enferma de cáncer antes de morir, aguantaba estoicamente las tomas de un huevo de medicinas dos veces al día, y hasta ella misma las buscaba con ansia, porque había aprendido que al tomarlas se sentiría mejor. Y a mis otras cinco ratas las tuve que llevar al veterinario tres veces a que les pusieran inyecciones para desparasitarlas (el anterior dueño las tenía en muy malas condiciones), y aguantaron los pinchazos sin más protesta que un leve gimoteo.
Vale, bien, esos son los pros. ¿Y dónde están los contras? No son muchos, pero alguno hay:
-El más importante, bajo mi punto de vista, es lo poco que viven. Es raro que superen los tres años de vida, y eso es muy poco en comparación con lo que puede llegar a vivir un gato o un perro. Es muy triste cogerles tanto cariño para que luego se te vayan tan pronto. Pero, al fin y al cabo, la pérdida de una mascota es algo por lo que tarde o temprano tenemos que pasar todos los dueños, sean los animales que sean.
-Exigen cierto espacio, ya que la jaula donde vivan debe de ser grande y tener escondites para que duerman y juguetes para que se entretengan. Una jaula para ardillas o hurones cuyos barrotes no sean de una anchura superior a 1'5 cm es ideal.
-Las ratas son roedores. Es decir, les encanta roer. Eso significa que no se deben dejar sueltas sin supervisión ya que existe el peligro de que roan muebles, cortinas, o aún peor, cables, con el consiguiente peligro que eso supone para sus vidas. Eso sí, tampoco es que roan continuamente; si se les tiene puesto un ojo encima o se las deja en un lugar donde no puedan causar daños no tiene por qué haber problema (yo las dejo en un sofá cubierto por una funda vieja que está ahí para que la mangoneen todo lo que quieran).
-Las ratas son muy sociables y requieren atención diaria por parte de los dueños, si no se aburren y pueden llegar a deprimirse. Se las debe sacar para jugar e interactuar con ellas todos los días, al menos una hora, pero cuanto más mejor. Claro que no sé hasta qué punto eso es un inconveniente, porque al fin y al cabo, si uno quiere un animal es para jugar con él, no para tenerlo encerrado en un rincón sin hacerle caso.
-Evidentemente, aunque sean más baratas que otros animales, las ratas van a requerir un desembolso hasta cierto punto. Comida, jaula y accesorios son un fijo, y si se ponen malitas hay que estar dispuestos a correr con los gastos de veterinario... y no todos los veterinarios son especialistas en animales exóticos, como las ratas. Si no vamos a ser capaces de gastarnos el dinero que requiere cuidar de nuestra mascota y mantenerla sana, lo mejor es no adoptar ninguna.
Si os animáis y os decidís por tener ratas mascota (os aviso que engancha), hay una serie de factores que debemos tener en cuenta para procurar el máximo bienestar y salud de nuestras amigas:
-Lo más importante: una rata jamás debe vivir sola. Las ratas son seres enormemente sociales, muy gregarios, que viven en grupos grandes y que necesitan estar con congéneres suyos para ser felices. Una rata que viva sola en casa de unos humanos es equivalente a un ser humano condenado de por vida a vivir en la soledad más absoluta, sin ver ni oír a ningún otro ser humano jamás. La compañía humana no puede suplir para una rata la de otros miembros de su propia especie. Una rata sola acabará volviéndose arisca, agresiva y retraída, llegando a extremos de desarrollar trastornos de conducta, depresión, e incluso enfermar y morir de pena. Por ello, el número mínimo de ratas que debemos de tener es dos, aunque yo recomiendo incluso que sea de tres, porque si son sólo dos ratas la compañera que muere sufre muchísimo y se le puede llegar a ir la pinza seriamente hasta que lleguen otras ratas (hablo por experiencia propia). Así que, mi consejo, tres o más ratas viviendo juntas. Cuantas más sean, siempre dentro de lo razonable, mejor se lo pasarán.
-No hay que juntar nunca a machos y a hembras, a no ser que al menos uno de los dos esté castrado (y la broma puede salir por 150 euros). Las ratas son animales muy fértiles, que entran en celo cada pocos días y pueden parir cada mes una camada de hasta 16-18 crías. Eso significa que una rata macho y una hembra juntas pueden haberse transformado al cabo de un año en más de mil ratas. Escoged o sólo machos, o sólo hembras, pero nunca grupos mixtos.
-Hay quien dice que las ratas pueden comer de todo. Es mentira. Hay alimentos que pueden enfermarlas gravemente o incluso matarlas, y las ratas no pueden eructar ni vomitar, lo cual hace que cualquier intoxicación alimentaria sea excepcionalmente grave. Por regla general, se debe evitar siempre dar de comer a las ratas alimentos ácidos, como los cítricos o las frutas del bosque (a excepción de las fresas maduras, que les encantan), alimentos flatulentos (todo tipo de coles, legumbres, o cualquier bebida que lleve gas), picantes (como el rábano, el pimiento o la guindilla) judías, aguacates y alcachofas (son venenosas para ellas), y dulces, grasas o chocolate. Hay paginas webs de ratas que detallan listas de alimentos permitidos y prohibidos. Hacedles caso.
-Por contra, a las ratas les encantan los cereales, las semillas, las frutas dulces y la mayoría de las verduras. Mis ratas en particular se vuelven locas con el maíz y los guisantes. Como proteína les encantan el queso, los huevos y el jamón de york, pero deben comer poca (una ración cada semana como mucho), porque el exceso de proteína puede llevar a que les aparezcan tumores. La única excepción son las hembras preñadas y en período de lactancia, que necesitan proteína cada 2-3 días.
-Existe pienso para ratas específico, no es buena idea darles comida de hamster ni de cobaya, ni de ningún otro animal. Para conseguir una buena jaula, juguetes y comida de calidad y a bien precio, os aconsejo la página web Zooplus. Yo siempre compro los alimentos y accesorios para mis ratas ahí y nunca me han fallado. Además, si la compra es superior a 40 euros, los gastos de envío salen gratis.
Para saber más acerca de las ratas, os aconsejo las siguientes páginas web para informaros:
-La web de las ratas
-Ratitas.net
-El rincón de las ratas
Y como foros, para compartir experiencias sobre vuestras mascotas y aprender de dueños veteranos:
-El foro de las ratas
-Foro Rata Doméstica
Espero que este artículo os anime a interesaros por las ratas domésticas y os decidáis a adoptar unas cuántas como mascota. Os aseguro que, una vez hayáis tenido la experiencia de tener ratitas, ya no podréis vivir sin ellas. ¡Son absolutamente adorables! Si tenéis alguna duda o queréis preguntarme algo acerca del tema, estaré encantada de responder en los comentarios :-)
La mayoría de la gente oye la palabra "rata" y automáticamente piensa en plagas, en enfermedades y en suciedad. Pues nada más lejos de la realidad. Las ratas mascota, para empezar, son de la especie rattus norvegicus (la llamada rata noruega), que es extraordinariamente resistente e incluso inmune a todo tipo de enfermedades, entre ellas la rabia y la peste, razón por la cual le tomó la delantera evolutiva a la pobre rattus rattus, actualmente especie protegida en peligro de extinción tras la masacre sufrida a lo largo de las consecutivas epidemias de peste de la historia. Tampoco es cierto que las ratas sean agresivas, y menos con los humanos. Las ratas no son depredadores sino presas y por tanto su naturaleza es huir y esconderse, no atacar. Una rata sólo morderá si está muerta de miedo y se siente acorralada o atrapada, para que la suelten y pueda escapar. Las únicas ocasiones en las que una rata se puede poner agresiva es en una pelea por dominancia y territorialidad con otra rata (esto suele suceder entre machos. Con las hembras también puede pasar, pero es más raro).
Evidentemente, una rata que viva en la calle o en el campo es más que probable que tenga parásitos o que pueda contagiar infecciones, pero lo mismo se puede decir de los perros o los gatos callejeros, y al igual que con ellos la cosa se puede solucionar con una visita al veterinario. Pero las ratas domésticas son ejemplares nacidos en cautividad y acostumbrados al contacto humano y por lo tanto, además de sanos, son de carácter dócil, afable y juguetón. Las ratas salvajes son muy tímidas y huidizas con los seres humanos, pero las domésticas están habituadas a ellos y no tienen ese problema.
¿Razones por las que vale la pena tener una rata mascota? Aquí van unas cuántas:
-De todos los roedores que se pueden tener como mascotas, son los únicos capaces de establecer vínculos afectivos auténticos con sus dueños, del mismo modo que hacen los gatos y los perros. Las ratas cogen auténtico cariño a sus amos humanos y no se cortan a la hora de demostrarlo: se suben a tu hombro, te siguen y te tiran de la manga pidiendo mimitos, te lamen la mejilla o los dedos igual que los perros...
-Son los roedores con menos tendencia a morder. A pesar de la mala fama que tienen, lo cierto es que sus probabilidades de morder son bajísimas en comparación con otros roedores que están mucho mejor vistos como mascotas, como los hamsters o las ardillas.
-Las ratas son baratas de mantener en comparación con otros animales. No requieren vacunas ni revisiones veterinarias a no ser que se hieran o muestren síntomas de tener algún problema de salud, su comida es más barata que la de gatos o perros, y lógicamente al ser más pequeñas tragan menos cantidad.
-Las ratas son muy inteligentes y divertidas. Te partes de risa con sus ocurrencias y travesuras. Además, pueden aprender trucos, tales como hacer monerías o dar vueltas para recibir un premio, y además responden a su nombre y vienen cuando las llamas. Les encanta jugar, yo personalmente me paso las horas muertas jugando con ellas y viendo cómo juegan entre ellas.
-Son animales muy, muy limpios. Una de las cosas que más sorprende a la gente es saber que las ratas se pasan el día limpiándose y acicalándose, como los gatos. Son capaces de aprender a hacer sus necesidades es un esquinero, y les encanta acicalarse también entre ellas y a su amo (de hecho, que te laman y te mordisqueen suavemente la piel es un honor, porque ellas sólo se limpian entre miembros reconocidos de su grupo, lo cual significa que si lo hacen te están aceptando como una más de ellas). Las hembras, sobre todo, huelen de maravilla, como a una mezcla entre caramelo y flores.
-Permiten una libertad que otros animales no aportan; por ejemplo, no hay que sacarlas a pasear, y te puedes ir una o dos semanas de vacaciones sin problemas siempre que cuentes con alguien de confianza que venga a casa cada dos o tres días para ponerles comida y agua.
-Las ratas son muy listas y agradecidas y soportan con bastante resignación las tomas de medicamentos y las putaditas que les hacen los veterinarios para curarlas, porque son capaces de comprender que aunque las molestes, las estás ayudando. Mi ratita Esmeralda, que estuvo mes y medio enferma de cáncer antes de morir, aguantaba estoicamente las tomas de un huevo de medicinas dos veces al día, y hasta ella misma las buscaba con ansia, porque había aprendido que al tomarlas se sentiría mejor. Y a mis otras cinco ratas las tuve que llevar al veterinario tres veces a que les pusieran inyecciones para desparasitarlas (el anterior dueño las tenía en muy malas condiciones), y aguantaron los pinchazos sin más protesta que un leve gimoteo.
Vale, bien, esos son los pros. ¿Y dónde están los contras? No son muchos, pero alguno hay:
-El más importante, bajo mi punto de vista, es lo poco que viven. Es raro que superen los tres años de vida, y eso es muy poco en comparación con lo que puede llegar a vivir un gato o un perro. Es muy triste cogerles tanto cariño para que luego se te vayan tan pronto. Pero, al fin y al cabo, la pérdida de una mascota es algo por lo que tarde o temprano tenemos que pasar todos los dueños, sean los animales que sean.
-Exigen cierto espacio, ya que la jaula donde vivan debe de ser grande y tener escondites para que duerman y juguetes para que se entretengan. Una jaula para ardillas o hurones cuyos barrotes no sean de una anchura superior a 1'5 cm es ideal.
-Las ratas son roedores. Es decir, les encanta roer. Eso significa que no se deben dejar sueltas sin supervisión ya que existe el peligro de que roan muebles, cortinas, o aún peor, cables, con el consiguiente peligro que eso supone para sus vidas. Eso sí, tampoco es que roan continuamente; si se les tiene puesto un ojo encima o se las deja en un lugar donde no puedan causar daños no tiene por qué haber problema (yo las dejo en un sofá cubierto por una funda vieja que está ahí para que la mangoneen todo lo que quieran).
-Las ratas son muy sociables y requieren atención diaria por parte de los dueños, si no se aburren y pueden llegar a deprimirse. Se las debe sacar para jugar e interactuar con ellas todos los días, al menos una hora, pero cuanto más mejor. Claro que no sé hasta qué punto eso es un inconveniente, porque al fin y al cabo, si uno quiere un animal es para jugar con él, no para tenerlo encerrado en un rincón sin hacerle caso.
-Evidentemente, aunque sean más baratas que otros animales, las ratas van a requerir un desembolso hasta cierto punto. Comida, jaula y accesorios son un fijo, y si se ponen malitas hay que estar dispuestos a correr con los gastos de veterinario... y no todos los veterinarios son especialistas en animales exóticos, como las ratas. Si no vamos a ser capaces de gastarnos el dinero que requiere cuidar de nuestra mascota y mantenerla sana, lo mejor es no adoptar ninguna.
Si os animáis y os decidís por tener ratas mascota (os aviso que engancha), hay una serie de factores que debemos tener en cuenta para procurar el máximo bienestar y salud de nuestras amigas:
-Lo más importante: una rata jamás debe vivir sola. Las ratas son seres enormemente sociales, muy gregarios, que viven en grupos grandes y que necesitan estar con congéneres suyos para ser felices. Una rata que viva sola en casa de unos humanos es equivalente a un ser humano condenado de por vida a vivir en la soledad más absoluta, sin ver ni oír a ningún otro ser humano jamás. La compañía humana no puede suplir para una rata la de otros miembros de su propia especie. Una rata sola acabará volviéndose arisca, agresiva y retraída, llegando a extremos de desarrollar trastornos de conducta, depresión, e incluso enfermar y morir de pena. Por ello, el número mínimo de ratas que debemos de tener es dos, aunque yo recomiendo incluso que sea de tres, porque si son sólo dos ratas la compañera que muere sufre muchísimo y se le puede llegar a ir la pinza seriamente hasta que lleguen otras ratas (hablo por experiencia propia). Así que, mi consejo, tres o más ratas viviendo juntas. Cuantas más sean, siempre dentro de lo razonable, mejor se lo pasarán.
-No hay que juntar nunca a machos y a hembras, a no ser que al menos uno de los dos esté castrado (y la broma puede salir por 150 euros). Las ratas son animales muy fértiles, que entran en celo cada pocos días y pueden parir cada mes una camada de hasta 16-18 crías. Eso significa que una rata macho y una hembra juntas pueden haberse transformado al cabo de un año en más de mil ratas. Escoged o sólo machos, o sólo hembras, pero nunca grupos mixtos.
-Hay quien dice que las ratas pueden comer de todo. Es mentira. Hay alimentos que pueden enfermarlas gravemente o incluso matarlas, y las ratas no pueden eructar ni vomitar, lo cual hace que cualquier intoxicación alimentaria sea excepcionalmente grave. Por regla general, se debe evitar siempre dar de comer a las ratas alimentos ácidos, como los cítricos o las frutas del bosque (a excepción de las fresas maduras, que les encantan), alimentos flatulentos (todo tipo de coles, legumbres, o cualquier bebida que lleve gas), picantes (como el rábano, el pimiento o la guindilla) judías, aguacates y alcachofas (son venenosas para ellas), y dulces, grasas o chocolate. Hay paginas webs de ratas que detallan listas de alimentos permitidos y prohibidos. Hacedles caso.
-Por contra, a las ratas les encantan los cereales, las semillas, las frutas dulces y la mayoría de las verduras. Mis ratas en particular se vuelven locas con el maíz y los guisantes. Como proteína les encantan el queso, los huevos y el jamón de york, pero deben comer poca (una ración cada semana como mucho), porque el exceso de proteína puede llevar a que les aparezcan tumores. La única excepción son las hembras preñadas y en período de lactancia, que necesitan proteína cada 2-3 días.
-Existe pienso para ratas específico, no es buena idea darles comida de hamster ni de cobaya, ni de ningún otro animal. Para conseguir una buena jaula, juguetes y comida de calidad y a bien precio, os aconsejo la página web Zooplus. Yo siempre compro los alimentos y accesorios para mis ratas ahí y nunca me han fallado. Además, si la compra es superior a 40 euros, los gastos de envío salen gratis.
Para saber más acerca de las ratas, os aconsejo las siguientes páginas web para informaros:
-La web de las ratas
-Ratitas.net
-El rincón de las ratas
Y como foros, para compartir experiencias sobre vuestras mascotas y aprender de dueños veteranos:
-El foro de las ratas
-Foro Rata Doméstica
Espero que este artículo os anime a interesaros por las ratas domésticas y os decidáis a adoptar unas cuántas como mascota. Os aseguro que, una vez hayáis tenido la experiencia de tener ratitas, ya no podréis vivir sin ellas. ¡Son absolutamente adorables! Si tenéis alguna duda o queréis preguntarme algo acerca del tema, estaré encantada de responder en los comentarios :-)
martes, 1 de febrero de 2011
Mis ratitas ^^
¡Por fin tengo fotos para presentar a mis dos ratitas en sociedad! Las dos son hembras, claro, porque como tengas ratas de diferente sexo en la misma jaula van a procrear como ídem y al cabo de un año puedes pasar de dos a mil ratas, lo cual no es precisamente viable, al menos en la casa que tengo. Se llaman Esmeralda y Turquesa, están conmigo desde finales de Octubre, y son las mascotas más listas, divertidas, simpáticas y limpias que pueda uno imaginar. Aquí os las enseño, y luego os cuento cosas de ellas para que las conozcáis un poco mejor:
Esta es Esmeralda, la más atrevida y aventurera de las dos. Es la dominante, y por lo tanto es la que va delante a todas partes y la que come primero.
Esta es Turquesa, la más tímida y mimosa. Antes era muy nerviosa y asustadiza y no quería salir de la jaula, pero ahora ya ha cogido confianza y es muy juguetona.
Cosas que no sabías sobre las ratas:
-Son muy limpias, y aprenden a hacer sus necesidades sólo en el sustrato de la jaula, como los gatos. También se lamen todo el cuerpo para limpiarse, como los gatos, e incluso se echan agua del bebedero en las manos para limpiarse el hocico después de comer y para lavarse la cara y las patas.
-Al contrario de lo que se piensa, se alimentan sobre todo de vegetales. Aunque son omnívoras, su dieta debe estar compuesta principalmente de cereales, semillas, frutas y verduras, y sólo comen proteína cada 15 días como mínimo (generalmente, queso o huevo duro).
-NO son carroñeras ni les gusta la basura. Eso sólo lo comen para no morirse de hambre cuando están en la calle. En realidad, las ratas no sólo adoran la comida fresca, sino que son auténticos gourmets, muy selectivas con lo que les gusta y lo que no. También son muy delicadas del estómago, porque no pueden vomitar ni eructar, y por lo tanto no pueden comer nada flatulento, ni ácido, ni picante.
-Las ratas producen de forma natural su propia vitamina C, y por lo tanto no es conveniente que coman cítricos.
-Las ratas viven una media de dos años, aunque algunas pueden llegar a vivir tres o cuatro.
-Las ratas que hay en la calle hoy en día, así como las domésticas que tiene la gente de mascota, pertenecen al género rattus norvegicus, que llegó a Europa desde Asia en el siglo XVIII. La rata que había antes era la rata negra, del género rattus rattus, que hoy está en peligro de extinción porque quedó casi exterminada tras las epidemias de Peste Negra y fue sustituida por la rattus norvegicus, que era inmune a la enfermedad.
-La Peste Negra, en contra de lo que la gente cree, no fue transmitida por las ratas, sino por una pulga, que infectaba a las ratas de la enfermedad y cuando estas morían saltaban a otros animales, o al hombre. Por eso, matar a las ratas negras agravaba las epidemias, porque al morir la rata la pulga saltaba a buscar otros anfitriones.
-De nuevo en contra de lo que la gente cree, las ratas no son agresivas. No son depredadores, sino presas, y por lo tanto su instinto natural es el de esconderse y huir cuando se sienten amenazadas, no el de cazar o atacar (como sí es el caso de perros y gatos). Las ratas tienen más miedo de las personas que las personas de ellas, y, a no ser que esté enferma de rabia, una rata jamás morderá a un ser humano ni a ningún otro animal a no ser que se vea acorralada o atrapada por él y crea que su única salida para escapar es morder. Así que, esas historias acerca de que las ratas muerden a niños, son totalmente falsas.
-Las ratas chasquean los dientes cuando están contentas, igual que los perros mueven la cola y los gatos ronronean.
Cosas que no sabías sobre mis ratas:
-Son muy tiquismiquis con la comida, y no les gusta cualquier cosa. Por ejemplo, no son muy amigas del dulce, prefieren lo salado. También hay casos en los que sólo se comen algo si está cocinado porque crudo no les gusta (por ejemplo, la zanahoria). Además de la mezcla de semillas y cereales secos que les dos habitualmente, adoran el pan, la lechuga fresca, el queso tierno y el maíz dulce. Toleran el plátano, la pera y las uvas, pero no he conseguido que se coman ni la manzana, ni el tomate, ni el melocotón, ni el calabacín, la zanahoria cruda. A las dos princesas no les gustan.
-Son tan increíblemente listas, que son capaces de comunicarse con nosotros. Cuando quieren salir, se agarran a los barrotes de la jaula y miran con ojitos suplicantes. Cuando se ha acabado la comida, emiten un chillidito para avisar y que se la repongamos. Cuando una de ellas se quedó atrapada detrás de una puerta y no podía salir, la otra vino a buscarme y me apoyó las patitas en la rodilla y empezó a dar vueltas a mi alrededor como si fuera un perro para indicarme que la siguiera. Cuando me levanté y la seguí, echó a correr hacia donde estaba la otra, mirando hacia atrás de ver en cuando para asegurarse de que yo la seguía.
-Tienen mucho carácter. Cuando estamos un par de días fuera y volvemos a casa, están enfadadas con nosotros por habernos ido y como castigo no se quieren subir a nuestros brazos. Aunque al cabo del rato siempre acaban haciendo las paces :-)
-Ya han memorizado a qué hora se las suele sacar, y si por alguna de aquellas se nos olvida hacerlo, ya están ellas chillando y armando jaleo para que nos acordemos de que quieren salir.
-A Turquesa le encantan las cosquillitas en las orejas, y es capaz de quedarse sobada en brazos de alguien mientras se las hacemos. Esmeralda, por el contrario, prefiere que le acaricien el lomo de la cabeza a la cola.
-Su sitio favorito, después de la jaula donde viven, son los brazos y hombros de sus amos humanos y el sofá del salón. Por contra, odian el cuarto de baño, porque huele diferente al resto de la casa.
Cosas que no sabías sobre las ratas:
-Son muy limpias, y aprenden a hacer sus necesidades sólo en el sustrato de la jaula, como los gatos. También se lamen todo el cuerpo para limpiarse, como los gatos, e incluso se echan agua del bebedero en las manos para limpiarse el hocico después de comer y para lavarse la cara y las patas.
-Al contrario de lo que se piensa, se alimentan sobre todo de vegetales. Aunque son omnívoras, su dieta debe estar compuesta principalmente de cereales, semillas, frutas y verduras, y sólo comen proteína cada 15 días como mínimo (generalmente, queso o huevo duro).
-NO son carroñeras ni les gusta la basura. Eso sólo lo comen para no morirse de hambre cuando están en la calle. En realidad, las ratas no sólo adoran la comida fresca, sino que son auténticos gourmets, muy selectivas con lo que les gusta y lo que no. También son muy delicadas del estómago, porque no pueden vomitar ni eructar, y por lo tanto no pueden comer nada flatulento, ni ácido, ni picante.
-Las ratas producen de forma natural su propia vitamina C, y por lo tanto no es conveniente que coman cítricos.
-Las ratas viven una media de dos años, aunque algunas pueden llegar a vivir tres o cuatro.
-Las ratas que hay en la calle hoy en día, así como las domésticas que tiene la gente de mascota, pertenecen al género rattus norvegicus, que llegó a Europa desde Asia en el siglo XVIII. La rata que había antes era la rata negra, del género rattus rattus, que hoy está en peligro de extinción porque quedó casi exterminada tras las epidemias de Peste Negra y fue sustituida por la rattus norvegicus, que era inmune a la enfermedad.
-La Peste Negra, en contra de lo que la gente cree, no fue transmitida por las ratas, sino por una pulga, que infectaba a las ratas de la enfermedad y cuando estas morían saltaban a otros animales, o al hombre. Por eso, matar a las ratas negras agravaba las epidemias, porque al morir la rata la pulga saltaba a buscar otros anfitriones.
-De nuevo en contra de lo que la gente cree, las ratas no son agresivas. No son depredadores, sino presas, y por lo tanto su instinto natural es el de esconderse y huir cuando se sienten amenazadas, no el de cazar o atacar (como sí es el caso de perros y gatos). Las ratas tienen más miedo de las personas que las personas de ellas, y, a no ser que esté enferma de rabia, una rata jamás morderá a un ser humano ni a ningún otro animal a no ser que se vea acorralada o atrapada por él y crea que su única salida para escapar es morder. Así que, esas historias acerca de que las ratas muerden a niños, son totalmente falsas.
-Las ratas chasquean los dientes cuando están contentas, igual que los perros mueven la cola y los gatos ronronean.
Cosas que no sabías sobre mis ratas:
-Son muy tiquismiquis con la comida, y no les gusta cualquier cosa. Por ejemplo, no son muy amigas del dulce, prefieren lo salado. También hay casos en los que sólo se comen algo si está cocinado porque crudo no les gusta (por ejemplo, la zanahoria). Además de la mezcla de semillas y cereales secos que les dos habitualmente, adoran el pan, la lechuga fresca, el queso tierno y el maíz dulce. Toleran el plátano, la pera y las uvas, pero no he conseguido que se coman ni la manzana, ni el tomate, ni el melocotón, ni el calabacín, la zanahoria cruda. A las dos princesas no les gustan.
-Son tan increíblemente listas, que son capaces de comunicarse con nosotros. Cuando quieren salir, se agarran a los barrotes de la jaula y miran con ojitos suplicantes. Cuando se ha acabado la comida, emiten un chillidito para avisar y que se la repongamos. Cuando una de ellas se quedó atrapada detrás de una puerta y no podía salir, la otra vino a buscarme y me apoyó las patitas en la rodilla y empezó a dar vueltas a mi alrededor como si fuera un perro para indicarme que la siguiera. Cuando me levanté y la seguí, echó a correr hacia donde estaba la otra, mirando hacia atrás de ver en cuando para asegurarse de que yo la seguía.
-Tienen mucho carácter. Cuando estamos un par de días fuera y volvemos a casa, están enfadadas con nosotros por habernos ido y como castigo no se quieren subir a nuestros brazos. Aunque al cabo del rato siempre acaban haciendo las paces :-)
-Ya han memorizado a qué hora se las suele sacar, y si por alguna de aquellas se nos olvida hacerlo, ya están ellas chillando y armando jaleo para que nos acordemos de que quieren salir.
-A Turquesa le encantan las cosquillitas en las orejas, y es capaz de quedarse sobada en brazos de alguien mientras se las hacemos. Esmeralda, por el contrario, prefiere que le acaricien el lomo de la cabeza a la cola.
-Su sitio favorito, después de la jaula donde viven, son los brazos y hombros de sus amos humanos y el sofá del salón. Por contra, odian el cuarto de baño, porque huele diferente al resto de la casa.
miércoles, 20 de octubre de 2010
¡Ya han llegado a casa!
Mis ratitas, por supuesto. Acabo de adoptar a dos, a las que he bautizado como Esmeralda y Turquesa (en homenaje a las dos ratitas ghoul de mi personaje Nosferatu de la partida de Vampiro: Edad Oscura ambientada en Praga que jugué hace unos meses).
Sólo tienen un mes, así que son aún chiquitinas, y muy parecidas: con la cabecita y el lomo gris y el resto del cuerpo blanco. No puedo poner fotos todavía porque han llegado hace dos días y aún están un poco asustadas, con lo cual si hay alguien delante nunca se quedan a la vista el tiempo suficiente para hacerles una foto. Pero son muy lindas las dos ^^
Además, sus personalidades coinciden con las de las ratas de la partida de rol: Esmerlada es la más valiente y atrevida, le encanta jugar y cotillear por ahí. Turquesa es más tranquila y tímida, y de momento casi nunca se deja ver. Pero seguro que en poco tiempo pillan confianza y las tengo correteando por ahí XD
A la gente a la que le parezca extraño tener ratas de mascota (sí, ratas, las de alcantarilla de toda la vida pero nacidas en cautividad y domesticadas, limpias, sanas y acostumbradas al trato con humanos), le diré que son de los bichos más listos, simpáticos, sociables y preciosos que hay en el mundo. De hecho, aunque en España suene raro tenerlas, son una mascota muy común en los países del centro y norte de Europa y en el Reino Unido (si no, acordaros de Ron Weasley y otros alumnos de Hogwarts, que tienen ratas de mascota). Son muy limpias, siempre se están lamiendo como los gatos, y básicamente he decidido tenerlas por eliminación: no tengo bastantes recursos para mantener a un perro bien cuidado, soy alérgica a los gatos, y quería un animal que fuese inteligente, cariñoso y juguetón, así que después de informarme a partir de la partida de rol descubrí que las ratas eran la alternativa perfecta al perro que siempre he querido tener.
Pues nada, ¡que tenemos dos miembros más en la familia! ^^
Sólo tienen un mes, así que son aún chiquitinas, y muy parecidas: con la cabecita y el lomo gris y el resto del cuerpo blanco. No puedo poner fotos todavía porque han llegado hace dos días y aún están un poco asustadas, con lo cual si hay alguien delante nunca se quedan a la vista el tiempo suficiente para hacerles una foto. Pero son muy lindas las dos ^^
Además, sus personalidades coinciden con las de las ratas de la partida de rol: Esmerlada es la más valiente y atrevida, le encanta jugar y cotillear por ahí. Turquesa es más tranquila y tímida, y de momento casi nunca se deja ver. Pero seguro que en poco tiempo pillan confianza y las tengo correteando por ahí XD
A la gente a la que le parezca extraño tener ratas de mascota (sí, ratas, las de alcantarilla de toda la vida pero nacidas en cautividad y domesticadas, limpias, sanas y acostumbradas al trato con humanos), le diré que son de los bichos más listos, simpáticos, sociables y preciosos que hay en el mundo. De hecho, aunque en España suene raro tenerlas, son una mascota muy común en los países del centro y norte de Europa y en el Reino Unido (si no, acordaros de Ron Weasley y otros alumnos de Hogwarts, que tienen ratas de mascota). Son muy limpias, siempre se están lamiendo como los gatos, y básicamente he decidido tenerlas por eliminación: no tengo bastantes recursos para mantener a un perro bien cuidado, soy alérgica a los gatos, y quería un animal que fuese inteligente, cariñoso y juguetón, así que después de informarme a partir de la partida de rol descubrí que las ratas eran la alternativa perfecta al perro que siempre he querido tener.
Pues nada, ¡que tenemos dos miembros más en la familia! ^^
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