miércoles, 30 de octubre de 2013

Crítica de "Origen", de Jessica Khoury



 Nadie duda a estas alturas de que el género distópico está de moda en la literatura adolescente. Desde Los Juegos del Hambre, se ha producido el mismo bombazo que se produjo con los vampiros tras Crepúsculo y con los niños magos tras Harry Potter. Esto significa que desde hace ya unos añitos proliferan como setas las historias de adolescente nacidos en un mundo futurista con una sociedad hostil o apocalíptica donde deben sobrevivir, enfrentarse al orden establecido o ambas cosas. Los bombazos como estos provocan una reacción inevitable en las editoriales, que viendo el filón, se apresuran a publicar toda saga distópica que cae en sus manos, aunque algunas veces (y el riesgo es mayor cuanto más tiempo pasa) pequen de repetitivas, inverosímiles y faltas de calidad. A estas alturas he leído ya bastantes sagas distópicas, unas buenas, otras regulares y alguna que otra decididamente mala, y me daba la impresión de que el género comenzaba a estar en las últimas, a dar signos de agotamiento. Por eso es por lo que leer Origen me ha resultado una agradable sorpresa.

Tenemos aquí una historia distópica que, al contrario de lo que podría esperarse a estas alturas, cumple con tres requisitos que la hacen destacar por encima de la media: es original, está bien escrita, y ¡oh, milagro!, consta de un sólo libro autconclusivo.
Origen es original porque se sale de la premisa de "adolescente rebelde en una sociedad autoritaria o apocalíptica que se enfrenta al sistema". En esta historia conocemos a Pia, una muchacha que vive en una base científica del Amazonas y que tiene una característica muy curiosa: es especial, porque ha sido diseñada genéticamente para ser inmortal. Pia es el resultado de más de un siglo de experimentos secretos y ha sido educada desde su más tierna infancia para ser una buena científica, explotar al máximo sus cualidades especiales y no sentir la menor curiosidad por salir de la base y conocer el mundo que le rodea. Es una chica inteligente y aplicada, pero sumisa con la que considera su única familia, y no vive en un mundo destrozado ni totalitario, sino en el micro-mundo distópico de Little Cambridge, la base científica que la vio nacer.
La novela, desde el punto de vista argumental y artístico, se sale de la media. Abundan las descripciones cuidadas y un lenguaje tan sencillo como hermoso, diálogos realistas y personajes bien creados. Cada cual tiene su personalidad y sus motivos, no han buenos ni malos porque sí, y aquellos que cambian durante la historia también lo hacen movidos por sus razones. Algunas críticas que he leído de esta novela la acusan de tener un ritmo lento, pero para mí es perfecto; realmente, creo que nos estamos malacostumbrando a que las novelas distópicas se centren demasiado en la acción y obvien las descripciones y el crecimiento emocional de los protagonistas, y me parece necesario que de vez en cuando Pia tome aliento y podamos conocer cómo es el mundo en el que vive y cómo es ella.
Por último, Origen es una novela autoconclusiva, que no se alarga cansinamente desarrollando, por ejemplo, triágulos amorosos (el cáncer del género, en mi humilde opinión; parece como si hoy en día no se pudiera escribir fantasía juvenil sin incluir triángulos amorosos). La historia tiene amor, claro que sí, muchas y muy variadas formas de amor (no sólo romántico, sino también amor de padres a hijos, amor de hermanos a hermanas, de colegas y de amigos), pero las desarrolla todas de una forma fresca y auténtica, nada pretenciosa, y no complica innecesariamente las cosas para crear conflictos que la historia no pide y que sólo servirían para alargarla de manera artificiosa. La novela tiene un planteamiento, un  nudo y un desenlace muy claros, sabe perfectamente hacia dónde quiere ir desde el principio, y Jessica Khoury dirige a los protagonistas y a los lectores con maestría hacia un final donde todo cuadra y donde no se deja casi ningún cabo suelto.

En definitiva, si buscáis un soplo de aire fresco en el ya algo quemado género distópico que esté bien escrito, no insulte a la inteligencia del lector con incoherencias, y no os obligue a gastaros los cuartos en tres libros o más para conocer el desenlace, dadle una oportunidad a Origen, lo mejor que he leído en distopías desde que terminé Los Juegos del Hambre.

lunes, 30 de septiembre de 2013

Chicas que odio


Que nadie se me asuste, que no es mi intención hacer una entrada para rajar de personas reales. Este es un pequeño recopilatorio, un poco al estilo de mi anterior post acerca de personajes detestables con una inexplicable legión de fans, sobre personajes femeninos literarios que, por una razón un otra, estaban ideados por el autor para caer bien o incluso ser protagonistas pero a mí me caen mal. Como muchas de ellas NO tienen precisamente una legión de fans, supongo que este post será menos controvertido que el anterior :-P

Esta es mi selección inicial, pero no descarto ampliar la lista si posteriormente se me ocurre (o leo) a alguna otra personajilla que me caiga mal:


-Bella Swan: Por supuesto, va la primera de la lista. Heroína (nunca mejor dicho, teniendo en cuenta el efecto que causa en los vampiros) de la saga Crepúsculo, es un personaje que en el primer libro aún tiene un pase, pero conforme va transcurriendo la historia degenera hasta un punto casi estrafalario. Tenemos a una chica que se califica a sí misma como una mediocre, que no se considera guapa, que es torpe y tampoco destaca precisamente por ser la más inteligente de la clase. No tiene muchas aficiones (aparte de leer libros clásicos) ni ningún talento (aparte de la cocina). Aún así, resulta que un vampiro de casi un siglo de antigüedad, un hombre lobo cachas y medio instituto (el otro medio son chicas y gayers) babean por ella. Tiene tanta personalidad que cada vez que ve a Edward no para de repetirse mentalmente lo bueno que está y lo poca cosa que es ella comparada con él, de hecho se olvida incluso de respirar (ya me dirán ustedes cómo demonios se puede olvidar alguien de respirar). Según todo el mundo, es el ejemplo de chica madura y sensata por antonomasia, qué raro, porque desde fuera, leyendo el libro, uno juraría que es una niñata egoísta y caprichosa que juega al "de vampiro a hombre lobo y tiro porque me toca". Sí señor, es todo un ejemplo de claridad de ideas: "Oh, estoy tan enamorada de EDWARD que no puedo ni respirar y él es tan perfecto y maravilloso que a su lado me siento como una mierda pinchada en un palo; oh, pero es que JACOB es mi mejor amigo y ojalá pudiéramos ser hermanos al estilo de Jaime y Cersei Lannister, aunque igual que ahora el vampiro se ha largado puedo sacarlo de la friendzone; ah, no, espera, JACOB, vuelve a la friendzone, que EDWARD ha decidido suicidarse un poquito por mí y ahora resulta que le sigo amando; oh, EDWARD, qué bien que volvemos a estar juntos, eres la razón de mi existencia, pero el caso es que no quiero casarme contigo y el lobito me pone cachonda; oh, Dios, he besado a JACOB y me he dado cuenta de que también le amo, pero después de todo mejor lo dejo definitivamente en la friendzone y me caso con EDWARD; oh, EDWARD; esposo mío, te adoro con toda mi alma, este día de nuestra boda es el más feliz de mi vida, aunque para que fuera completo necesitaría al pagafantas de JACOB mirándome con ojos de lobito degollado mientras hace el pardillo... quiero decir, el padrino".
Vamos, que cree que es una mierda al lado de su novio, cree que no se merece a su novio, está dispuesta a fingir su muerte ante su familia y amigos y no volver a verlos jamas por su novio, está dispuesta a casarse a los 18 años sin estar preparada para ello y a renunciar al sexo hasta que a su señor esposo le dé la gana para complacerle... pero, al parecer, no está lo bastante enamorada como para NO morrearse con el hombre lobo. Quien la entienda, que la compre.


-Cersei Lannister: Me es difícil dilucidar qué siento más por Cersei: odio, pena o vergüenza ajena. Fue necesario su punto de vista en Festín de Cuervos para comprenderla, o mejor dicho, para comprender lo pirada que está. Porque a veces costaba entender cómo era posible que fuese capaz de tanta crueldad, imbecilidad, falsedad e insensibilidad juntas. Ahora por fin lo sabemos: en el mundo moderno, se llamaría esquizofrenia paranoide. Cersei es tan mala que no llega ni a villana y se queda simplemente en patética: no ama a nadie más que a sus hijos, y el amor por Joffrey la ciega hasta el punto de ser incapaz de comprender que su hijo es un psicópata mil veces peor que todos esos hombres a los que ella odia, incluido su marido. No tiene compasión, ni empatía, ni siquiera verdadera astucia, porque como magistralmente la definió Meñique; "quiere poder, pero cuando lo consigue no sabe qué hacer con él". Experta en alejar de su lado a las personas que le convienen (Tyrion, Jaime, Kevan, Falyse) y en mantener junto a ella a los que la perjudican (Joffrey, Qyburn, Taena, los Kettleblack), se hace tan odiosa para el lector que ni siquiera conserva el encanto de las malignas carismáticas tipo Melisanfre (que se dedica a quemar viva a la gente y a manipular a todo el mundo, sí, pero con mucho estilo), Asha Greyjoy o Arya Stark (dos asesinas que se te hacen simpáticas porque son listas, justas a su manera, y los tienen más bien puestos que muchos hombres). Todos esperamos con ansia la caída de Cersei. De hecho, con demasiada ansia; ¿o soy la única que piensa que ya ha durado demasiados libros?


-Sansa Stark: También conocida como Sansa la Sonsa o Antes Muerta que Sansilla. Prototipo medieval de la animadora pija, rubia y sin cerebro. En la serie de televisión hacen trampa y la liberan de los trapos más sucios para que le caiga bien al espectador, pero los lectores sabemos la verdad. Sabemos que traicionó a su padre, provocó su muerte, la de todos los guardias Stark, y por consiguiente la guerra que azotó el reino y de paso acabó con toda su familia. Además, es superficial, ingenua hasta la estupidez y tonta del culo. En el segundo y el tercer libro va de amargada, experimentada y madura, pero pica como un salmonete en la farsa de "Ser Florian y Lady Jonquil", cuando para todos los lectores (y cualquiera que hubiera tenido mayor coeficiente intelectual que un hongo) estaba claro que Ser Dontos sólo era un mandado y que no estaba metido ahí por rescatar galantemente a una dama indefensa sino por dinero. Se mantuvo hasta el final ciega a los defectos de Joffrey y Cersei y sin embargo desconfía continuamente de Tyrion y del Perro, sus únicos amigos en la Corte. Y nunca olvidaremos cuando Petyr Baelish le dijo aquello de "Manos limpias, Sansa; hagáis o que hagáis, aseguraos de mantener siempre las manos limpias"... y Sansa, obediente, se pone un poco de zumo de naranja en la cuchara. Como dijo Olenna Tyrell, esta niña es más idiota que el Chico Luna.


-Victoria d'Ascoli: Aunque tal vez podríamos llamarla simplemente Victoria d'Asco. Más que nada, porque ella es PERFECTA: es la reina de las Mary Sues canon. La protagonista de la trilogía Memorias de Idhún es guapa, es lista, es poderosa, es angelicalmente bondadosa, es la única de su especie que hay en el mundo... demasiado buena para ser auténtica, ¿no? Eso es lo que deben pensar Jack y Kirtash, sus DOS novios, porque, oh, ella los ama tanto y no piensa elegir a ninguno de los dos. "Bueno, vale, seremos unos calzonazos y nuestras cabezas no pasarán por debajo de las puertas, pero al menos nos la trincamos", deberán pensar ellos. Y es que, claro, habiendo sólo tres híbridos en el mundo, y siendo dos chicos y una chica, ¡pues toca repartírsela, nenes! Ella por supuesto no puede elegir a ninguno, porque claro, es un unicornio, lo cual la convierte en la chica más perfecta y chupiguay de la muerte y le concede pleno derecho a la bigamia. Eso sí, cuando ellos dos se ponen a retozar con otras chicas (siguiendo el viejo principio de "o follamos todos o la puta al río" "from lost to the river"), ella se pone muy celosa, porque claro, Jack y Kirtash son suyos. Es decir, que si la aman ellos deberían comprender perfectamente que ella quiera estar con los dos, pero menudo berrinche coge ella cuando aparecen por medio Gerde, Kimara, Shizuko... por mucho que después de haga la moderna y diga "bueeeno, vaaale, haré como que no veo naaada, ya sé que la fidelidad es para los tooontos", bien que le pica. Ah, y los chicos al final lo aceptan todo, ella sigue siendo totalmente PERFECTA, y viven felices. ¿Alguien se se cree a este personaje o su rocambolesca historia de bi-amor?


-Lara: El pendón rubio de Doctor Zhivago. Encarna a la típica chica mona que va de inocente pero que en realidad es un zorrón roba-novios, como sus múltiples víctimas pueden atestiguar. A pesar de tener novio (Pasha, el pagafantas bolcehvique), no duda en ponerle los cuernos sin misericordia con el novio de su madre, un viejo verde que la mira con cara de baboso sin disimulo (y aún así ella no pierde un segundo en aceptar su invitación a una cita a solas, llevando el vestidito que más carne enseña de todo su repertorio). Cuando su madre descubre el pastel de que su pareja le pone los cuernos con su propia hija e intenta suicidarse, Lara se da cuenta de que lo mismo se ha pasado un poco y va en busca de su siguiente víctima: Yuri Zhivago, un médico guapo y cachas que está casado con la mujer perfecta (guapa, lista, simpática, amorosa, valiente, tenaz, trabajadora, honesta, leal) y tiene dos churumbeles con ella. A pesar de ello, el doctor Zhivago no tarda ni tres segundos en pasar veinte pueblos de su familia para irse meneando el rabo detrás de Lara en cuanto esta pestañea con sus adorables ojos azules (que, junto con su cabello rubio y su cara de dieciocho años rusa grandes pechos complaciente hago lo que quieras completo 200 rublos bonita, es prácticamente la única virtud que tiene). Para colmo, nuestra querida Lara es más sorda que un ladrillo, porque al final de la película (spoiler, por si alguien no la ha visto y quiere gastar cuatro horas de su vida haciéndolo) Yuri se tira media hora siguiéndola a todo correr sin dejar de llamarla pero ella pasa que se asa (o igual es que ahora estaba con otro, algo más que probable) hasta que acaba teniendo un infarto y muere. Mierda de protagonistas, mierda de final y cuatro horas de película: el que me dijo que era muy bonita, realmente no conocía mis gustos.


-Erika Berger: La porno-periodista de la saga Millennium no va de inocente: directamente es una zorra con todas las letras. En esto por lo menos le gana a Lara: Erika es consecuente consigo misma y va de lo que es, una ninfómana calentorra tan egoísta como superficial. El gran atractivo de Erika es, básicamente, pasarse la saga follándose a todo bicho viviente, por supuesto sin importarle en absoluto los sentimientos de los demás. Le van los tríos, el sadomaso, hacer vídeos porno caseros, y por supuesto para ella la fidelidad es algo que se aplica exclusivamente a los equipos de música. Si lo pensamos bien tampoco es tan grave; al fin y al cabo, tal como lo cuenta Stieg Larsson, se trata de algo completamente normal y natural, algo así como las actividades normales que la mayoría de amas de casa suecas practican los fines de semana. El hecho de que le ponga los cuernos sistemáticamente a su marido tampoco es tan grave; al fin y el cabo, se trata de un marido-fantas dispuesto a aguantar lo que sea con tal de conservar a Erika a su lado y que aparte es un poco gayer reprimido y también le va la marcha. El problema, por ejemplo, es cuando Erika decide que piensa seguir acostándose con Mikael aunque esté casado, y aunque la esposa de él sea una mujer normal (de las poquíiisimas que hay en la saga) y no vea con buenos ojos eso de que su esposo se siga beneficiando a su eterna amiga con derecho a roce. Lo lógico sería, si entre Mikael y Erika hay una conexión tan especial, que se hubieran casado y que hubieran hecho como los conejitos hasta el fin de sus días, montándose tríos y esparciendo feromonas por el mundo, pero NO. Resulta que se casan con otras personas y se dedican a ponerles los cuernos. ¿Lógica? No traten de buscársela, son suecos. Por supuesto, además de un poco guarrilla Erika es totalmente perfecta: progresista, feminista, justa, inteligente, trabajadora, simpática, solidaria, valiente, leal... vamos, la típica mujer real a la que todos podríamos encontrarnos en una esquina. Sí, junto a sus compañeras de trabajo...


-Lisbeth Salander: Igual que la anterior, pero encima loca de atar. Me hace mucha gracia que pretendan venderla en las novelas como una chica completamente normal que es víctima del sistema, porque seamos sinceros, aunque es verdad que no está para que la incapaciten o la encierren, Lisbeth Salander es una chica bastante transtornada con problemas psicológicos gravísimos. Puede que su extraña personalidad la haga parecer de entrada un personaje interesante, pero a poco que reflexionemos nos damos cuenta de que se trata de una contradicción con patas. Carece de empatía (a pesar de que tiene una vena justiciera que la hace querer ir arreglando problemas por el mundo), es muy inteligente (pero increíblemente tonta a la hora de juzgar a las personas), no quiere establecer vínculos emocionales y es desconfiada (pero se fía de buenas a primeras de Mikael y acaba enamorándose de él sin razón aparente), y por no saber, no sabe ni siquiera si es lesbiana o heterosexual, porque cada día se levanta de una manera. Además, es rencorosa, agresiva y socialmente retrasada. Eso sí, es súper inteligente y hackea ordenadores y resuelve teoremas matemáticos con la misma facilidad con la que los demás mortales hacemos la lista de la compra, y eso por supuesto la hace súper guay de la muerte. Si a estas alturas el personaje aún no os parece absolutamente inverosímil, sólo resta por añadir que es tan fría emocionalmente que su más desgarrada reacción a cuatro horas de violación y tortura por parte de su abogado es darse una ducha, tomarse un analgésico, y ponerse a leer muy seria y muy concentrada artículos científicos sobre violaciones sádicas en internet, sin derramar una sola lágrima. Vamos, igual que Erika: la típica chica que podríamos encontrarnos cualquier día por la calle.


-Denna: ...o así pretende hacernos creer que se llama. Porque la chica misteriosa de las Crónicas del Asesino de Reyes (El Nombre del Viento y en adelante) es tan tan tan misteriosa, que no podemos estar seguros ni de cómo se llama. Eso sí, está buenísima (qué raro) y toca muy bien el arpa, suficiente para que Kvothe, el protagonista de la saga, se sume al club de pagafantas literarios y se enamore perdidamente de ella, mientras ella juega con él tomándose confianzas y luego desapareciendo, igual que un gatito jugaría con un ovillo de lana. Y es que el personaje de Denna es un contrasentido de los pies a la cabeza: nos lo intentan vender como una chica fuerte, independiente, sin ataduras, compleja, que no rinde cuentas a nadie y va a donde la lleva el viento... cuando en realidad es una prostituta de lujo que se arrima al primer hombre que pilla para sacarle dinero y regalos a cambio de su compañía y tiene graves problemas de dependencia psicológica hacia un mecenas que la maltrata físicamente. En realidad, es una chica indecisa, que no sabe lo que quiere ni se molesta en averiguarlo, que es incapaz de sobrevivir sin los hombres, tan egoísta que no le importa manipular o hacer daño a los demás, y tan idiota que mantiene condenado a la friendzone al único hombre que la ama de verdad y no la ve como un objeto.


-Junto a Denna, incluir al 90% de los personajes femeninos de las Crónicas del Asesino de Reyes: Felurian (el hada ninfómana), Auri (la niña loca), Vashet (maestra Adem, que como el resto de su pueblo es TAN abierta sexualmente y ve el sexto con TANTA naturalidad y sin ningún tipo de tabú... que no sabe cómo vienen los niños al mundo). Está claro que los personajes femeninos no son el punto fuerte de Patrick Rothfuss, porque sólo sabe crear perturbadas, ninfómanas, o perturbadas ninfómanas.

martes, 20 de agosto de 2013

Bellezas que matan

Ah, la belleza. ¿Qué mujer no quiere ser bella? ¿Y qué es lo que determina en cada época qué se entiende por "bello"?
Por lo general, la respuesta a la primera pregunta es "todas", y la respuesta a la segunda podría ser "la sociedad", "los hombres" o incluso "las leyendas", dependiendo del color con el que vistamos nuestra opinión. Una cosa es cierta: siempre ha existido una gran presión sobre todas nosotras, en todas las épocas, para que nos ajustemos al canon de belleza determinado.
En teoría, no parece tan malo. Quiero decir, ¿acaso la belleza es algo malo? ¿No es lógico que las mujeres se quieran sentir aceptadas, a gusto consigo mismas, que se cuiden y adecenten todo lo posible?
Pero, ¿qué pasa cuando el cumplimiento de ese canon, esa aceptación social, implica poner en riesgo la salud o hasta la vida? ¿Qué pasa cuando te ves inmersa en una sociedad para la que la inteligencia, la bondad, la sabiduría o la astucia son valores apreciados, pero en la que sólo la belleza es capaz de hacer a una mujer famosa, de hacerla admirada e incluso inmortal?


China: La cortesana que conquisto al príncipe

Cuenta la leyenda que hace mucho, mucho tiempo, allá por el siglo X, el emperador Li Yu tenía cientos de concubinas. Entre todas ellas, adoraba a una en especial por sus pies hermosos y diminutos, que la dama vendaba para empequeñecer más aún y bailar frente a él.
Se desconoce si la leyenda es o no cierta, pero una cosa es verdad: si el famoso emperador y su linda concubina de pies pequeños existieron, miles de generaciones de mujeres chinas harían bien en maldecirlos. Porque a partir de entonces, el vendaje de pies se convirtió en una constante para todas las niñas chinas de clase social acomodada. Los "pies de loto" o "lotos dorados" no sólo eran una muestra de belleza y buen gusto, sino también de riqueza, ya que mostraban que la mujer que los poseía no necesitaba trabajar para ganarse la vida y también que su marido era lo bastante rico como para pagar la cohorte de criados que su esposa necesitaría durante toda su vida para vestirse, lavarse y hasta caminar.
El proceso empezaba cuando las niñas tenían tres o cuatro años de edad. El día que la astrología señalaba como más favorable, se hacía una ofrenda a los dioses para implorar su favor y la madre de la niña, o la mujer de la familia designada para este menester, le cortaba las uñas de los pies hasta dejárselas en carne viva y luego le doblaba los dedos de los pies sobre sí mismos, aplastándolos contra la planta hasta rompérselos. Luego, los pies eran vendados fuertemente con vendajes empapados en una mezcla de hierbas medicinales y sangre animal que tenía la dudosa cualidad de proteger contra las infecciones que se producirían cuando las uñas volviesen a crecer y se clavaran en la carne. El proceso de quitar las vendas, doblar y romper todavía más los dedos y el empeine, y volver a atar el pie con vendas nuevas, se prolongaba durante diez años. Las niñas sufrían diariamente un dolor insoportable durante un período que podía tardar de seis meses a dos años; básicamente, terminaba cuando los huesos rotos y las uñas sesgaban los nervios y estos dejaban de emitir al cerebro las señales de dolor.

¿Quién no querría unos pies tan elegantes y eróticos?


Muchas niñas no sobrevivían a este proceso. No era raro que murieran a causa del intenso dolor o de las infecciones, ya que a menudo las uñas se clavaban en la carne y provocaban heridas que se infectaban. Algunas mujeres intentaban impedirlo arrancando de cuajo, por lo sano, las uñas de los pies de las niñas, pero naturalmente las heridas que tal cosa provocaba también eran susceptibles a las infecciones. Además, los dedos de los pies doblados y rotos podían quedarse sin riego sanguíneo, lo cual provocaba que se necrosaran y la niña acabase muriendo de gangrena, o con las piernas amputadas (por lo general, gangrena; ¿para qué mantener con vida a una boca inútil que ya no serviría para casarse? Además, si la gangrena "salía bien", a la niña sólo se le caerían los dedos de los pies, y de esa manera podría tenerlos aún más pequeños).
Las niñas que sobrevivían, aparte de convertirse en inválidas de por vida que apenas podían andar, conseguirían unos "bonitos" pies deformes de no más de siete centímetros, podrían optar a un matrimonio prestigioso y a ser consideradas seres bellos y delicados, dignos de admiración... siempre que mantuviesen sus pies ocultos dentro de sus bellos zapatos de seda, ya que por pequeños que fueran sus pies los hombres no soportarían bien el repugnante olor que muchos de ellos emitían a causa de los microorganismos y la suciedad, que se quedaba entre los pliegues de pie y a los que muchas veces el agua y el jabón no podían llegar.
Ah, por cierto, puede que esto parezca una aberración (y lo es), pero no creáis que se trata sólo de una manía cultural rara de orientales locos; ahora mismo, en los EEUU, se está poniendo de moda entre algunas mujeres deformarse las plantas de los pies con inyecciones de colágeno o amputarse los dedos meñiques, para poder llevar los stilettos, esos zapatos de punta estrecha y largos y afilados tacones que tan de moda están.


Tailandia: Las mujeres jirafa

No se sabe muy bien si las mujeres de las etnias padaung y kayan empezaron esta costumbre con el ánimo de embellecerse a ojos de los hombres o con el objetivo más practico aunque dudoso, apuntando por ciertos antropólogos, de defender sus cuellos de la mordedura de los tigres. Pero lo cierto es que, cuando fueron entrevistadas, las mujeres de estas etnias siempre defendían que sus largos cuellos eran señal de belleza.
El proceso es simple: siendo aún niñas, se les coloca una serie de anillos de metal alrededor del cuello, cada uno de los cuales pesa alrededor de un kilo. Poco a poco, se van añadiendo más anillos, hasta que las mujeres soportan un peso de entre diez y veinte kilos en torno al cuello, que no sólo provocan lesiones en las vértebras sino que oprimen las clavículas hacia abajo, dando la impresión de un cuello cada vez más largo.


 El "cuello de jirafa", tan bonito como insano

Estos collares tienen además otro efecto secundario: el debilitamiento extremo de los músculos del cuello, que se atrofian al no ejercitarlos, con lo cual la mujer nunca podrá quitarse los anillos por el riesgo de sufrir asfixia o rotura del cuello, ya que éste no podrá sostener jamás el peso de su cabeza.


Edad Media y Renacimiento: Simonetta Cattaneo, la Venus de alabastro

¿Quién no ha oído hablar del famoso cuadro de Botticelli, El nacimiento de Venus? ¿Quién no ha admirado sus Madonnas rubias, su Venus y Marte o su cuadro de La Primavera? Aquellos que los hayan observado con atención, verán que la mujer respresentada por el maestro Botticelli siempre es la misma: se trata de Simonetta Cattaneo Vespucci, la gran belleza del Renacimiento, que cumplía al cien por cien con el canon de belleza medieval y lo afirmó para ese siglo (el XV) y los venideros.
La fama le vino a la bella Simonetta no sólo de su aspecto, sino de la gran gesta que un noble caballero llevó a cabo por ella. La historia, que a los aficionados a Canción de Hielo y Fuego les recordará sin duda a la trágica historia de amor de Rhaegar Targaryen y Lyanna Stark, es como sigue: Simonetta, una hermosa noble genovesa, joven -con apenas veinte años- y casada, se instala en Florencia con su esposo. Allí, llama la atención de Giuliano de Médici, el joven, apuesto y gallardo hermano menor de Lorenzo el Magnífico. Por aquel entonces, Lorenzo, el hermano listo y feo (a lo Tyrion, pero sin ser enano) está agobiado por los asuntos de Estado, mientras que Giuliano, que viene a ser una mezcla entre Jaime Lannister, Rhaegar Targaryen y el Príncipe Aemon el Caballero Dragón, se dedica a ser guapo, cortejar damas, participar en justas, pavonearse por la ciudad y ser adorado e idolatrado por el pueblo en general y por las mujeres en particular. Al ver a la hermosa Simonetta, Giuliano quedó cautivado, y en 1475, cuando la joven contaba con veintiún años de edad, se organizó un fastuoso torneo, La Giostra, en la que el joven caballero Médici participó llevando como prenda un estandarte con la imagen de su amada en el que podía leerse La Sans Parelle ("La Sin Par"). Giuliano ganó el torneo y nombró Reina de la Belleza a Simonetta. La historia no deja claro si los sentimientos de Simonetta hacia Giuliano se quedaron en "amor cortés" o fueron consumados de manera más íntima, pero una cosa es cierta: su reinado en la justa más famosa del siglo, unido a la tragedia de su temprana muerte y de que Sandro Botticelli también se enamoró de ella y la tomó como su musa (de hecho, le fue más fiel que Giuliano, porque mientras que Botticelli nunca se casó y treinta y cinco años más tarde pidió como último deseo ser enterrado a sus pies, el joven caballero Médici tardó bastante poco en encontrarse otra amante y fabricarle un bastardo, que llegaría a ser el Papa Clemente VII), hizo que  la fama de su belleza traspasara las fronteras y llegase a ser nombrada la mujer más bella de Europa.
Pero, ¿a qué se debía esta belleza? ¿Sólo a una afortunada genética? Pues no, se debía a algo más, concretamente a algo que tenía relación directa con su prematura muerte al año siguiente, a los veintidós años de edad: la tuberculosis.


Pálida, ojerosa, exhausta y melancólica, pero bella: la Venus moribunda

La tisis, o tuberculosis, tiene una curiosa característica: cuando no se trata (lo que era el caso en estos tiempos, en los que los antibióticos brillaban por su ausencia) provoca un extraño fenómeno en sus víctimas cuando entra en fase terminal, llamado "belleza alabastrina": las facciones se afinan, las pestañas se alargan, y la piel adopta una palidez y una suavidad espectrales, casi sobrenaturales, haciendo que el aspecto del enfermo asemeje una hermosa estatua de alabastro. Ésto, unido a las facciones naturalmente agraciadas de Simonetta y a su largo y rubio cabello, la hicieron encajar a la perfección con el ideal medieval: una dama rubia, delicada, de piel blanca y luminosa, lánguida y melancólica. Y todo esto, a causa de una enfermedad que ya había entrado en su fase terminal y que acabaría con ella en menos de un año. Simonetta fue declarada la más hermosa entre las hermosas porque se estaba muriendo.
Y dado que fue precisamente el aspecto enfermizo de la joven lo que le dio tanta belleza, en ese siglo y en los posteriores las mujeres decidieron imitarla todo lo posible. No llegaron al extremo de contagiarse voluntariamente de tisis (aunque alguna habría, seguro), pero sí trataron de imitar la languidez terminal de la tuberculosis por otros medios: por ejemplo, comiendo barro, para inflamar los conductos biliares y provocarse una palidez enfermiza, o bebiendo grandes cantidades de agua con vinagre, para auto provocarse anemia hemolítica.
Y, por si a alguien le interesaba saberlo, Giuliano-Rhaegar no tuvo que esperar mucho para reunirse con su Simonetta-Lyanna: dos años más tarde de la muerte de la joven, él mismo murió, asesinado a puñaladas por su enemigo Francesco Pazzi, de un modo bastante menos digno que el que usó Robert Baratheon en el Tridente (a diferencia de Robert, el señor Pazzi no enfrentó a Giuliano en combate singular, en el que habría sido probablemente despedazado por el joven Médici, sino que lo apuñaló a traición el Domingo de Pascua, dentro de la catedral, durante la Misa, concretamente durante la consagración de la Hostia. Se me ocurren pocas formas más sacrílegas y rastreras de matar a alguien).


Siglos XVIII y XIX: Corsés, la cintura de avispa

Lo de marcar cintura empezó a ponerse de moda ya en el siglo XVI, pero no fue hasta mediados del siglo XVIII cuando alcanzó su apogeo, que duró todo el siglo XIX y hasta bien entrada la segunda década del XX. Consistía, como todos sabemos, en una prenda de ropa interior con varillas de barba de ballena o de metal que marcaban las formas femeninas ideales "de reloj de arena", es decir, busto y caderas amplios y cintura finísima. Y cuando digo finísima, quiero decir antinatural; para que nos hagamos una idea, a finales del siglo XIX la medida de cintura ideal de una mujer era de cuarenta y cinco centímetros de diámetro, aunque muchas conseguían ir más allá y apretar hasta llegar a cuarenta.


El corsé te permite tener la figura más bella... siempre que consigas seguir respirando

Esto quedaba muy bien estéticamente... hasta que la señora se quitaba el corsé. Y aún quedaba peor a ojos de los médicos, que la en la década de 1790 comenzaron a hacer proclamas contra los corsés excesivamente ceñidos sin que las damas, celosas de preservar su belleza, les hicieran el menor caso. Además de finas cinturas de avispa, los corsés provocaban los siguientes efectos sobre las mujeres:
-Deformidades óseas, principalmente en las costillas, y debilitamiento de la columna vertebral, que llevaba a muchas damas a la silla de ruedas cuando se hacían mayores.
-Desplazamiento de órganos, entre ellos el hígado, el estómago, los riñones y los intestinos, que podían llegar a provocar serios problemas digestivos y de orina.
-Daños en el útero, que provocaban fuertes dolores menstruales, infertilidad, e incluso abortos, cuando las mujeres se empeñaban en dejarse puesto el corsé a pesar de estar embarazadas.
-Problemas circulatorios (los corsés, tan ceñidos, no dejaban circular correctamente la sangre y podía producir trombosis) y respiratorios (desmayos, desvanecimientos, vahídos y muertes súbitas no eran tan comunes en esa época porque las mujeres fueran seres débiles e inferiores, tal y como pensaban los hombres, sino porque los corsés no las dejaban respirar).


Siglos XX y XXI: La maldición de Twiggy

Y llegamos a nuestro tiempo. ¿Cómo, que sólo los antiguos hacían barbaridades? ¿Que nosotras, las mujeres liberadas e independientes, estamos libres de la tiranía homicida de la belleza? Pues va a ser que no. Las causas son varias, pero es probable que una de las principales pioneras de nuestra situación actual (esa que puede resumirse como "nunca se es demasiado rica ni demasiado delgada, debes adelgazar, no engordes, abajo la grasa, adelgaza y haz dieta, no tengas culo ni tetas ni barriga ni muslos que es muy feo, sé un saco de huesos y ADELGAZA") es la modelo Twiggy.

¿Hasta las narices de la operación bikini y de no poder comer pan ni dulces porque engordan? Dale las gracias a Twiggy


Hasta los años 60, se llevaban las mujeres más o menos esbeltas, pero con curvas, tipo Marilyn Monroe, Ava Gardner o Bette Davis. Sin embargo, en 1966 se hizo famosa una modelo inglesa llamada Twiggy, que tenía una peculiaridad: carecía por completo de formas femeninas, era andrógina y delgada como un palo. Y por algún extraño motivo, su aspecto de muchachito desnutrido desplazó a las voluptuosas divas de Hollywood y se convirtió en el ideal de belleza femenina. Lo que sigue después es por todos conocido: han pasado cincuenta años desde entonces y el ideal de mujer andrógina, huesuda, alta y extremadamente delgada continúa. Las modelos no deben tener apenas pecho, deben ser rectas (sin gran diferencia entre cintura y cadera), sus medidas ideales son 90-60-90, y no se acepta en las pasarelas internacionales a ninguna que mida menos de 1'70 metros y tenga más de una talla 36. Y si es posible que se les marquen los huesos de las caderas, las costillas y los pómulos, mejor que mejor. En cuanto a las actrices de Hollywood, se han alejado bastante de sus hermanas de los años 50: o se mantienen delgadas o no les dan trabajo, y tres cuartas partes de lo mismo ocurre con las cantantes (el caso de Adele es una excepción, no una norma, e incluso ella ha recibido críticas despiadadas de la prensa y presiones para que adelgace). Y ya sabemos lo que el ideal de delgadez extrema como símbolo de belleza ha causado en las mujeres: dietas salvajes, anorexia, bulimia, chicas que se pasan la vida yendo al gimnasio y privándose de alimentos básicos para estar más delgadas, que a veces mueren de inanición porque sencillamente se niegan a comer o vomitan todo lo que comen. Incluso mujeres que se gastan fortunas en acudir a cirujanos estéticos que las remodelen a golpe de bisturí. No hace falta decir que, por mucha que sea la pericia del médico, una operación siempre conlleva un riesgo y no todas salen bien.
El motivo del "ideal Twiggy" no está del todo claro, porque aún no puedo creerme que desplazase al "ideal Marilyn". La única explicación que se me ocurre es muy poco políticamente correcta, pero tal vez sea cierta, a falta de una mejor: la industria de la moda estaba dominada por hombres, los cuales siempre han acabado dictando los cánones de belleza de un modo u otro, y como los diseñadores en cuestión suelen ser homosexuales, eligieron como canon de belleza a las mujeres más parecidas a su propia percepción de belleza ideal: las que no parecen realmente mujeres ni tienen forma de mujer, sino que son altas, delgadas, desgarbadas, planas y andróginas, semejantes a bellos y esbeltos muchachos adolescentes.

lunes, 19 de agosto de 2013

Grandes descubrimientos del verano


Como muchos de los lectores que siguen este blog habrán deducido, estoy de vacaciones. Razón principal por la cual en las últimas semanas no he publicado mucho (bueno, vale, no he publicado nada en absoluto). La verdad es que tengo montones de entradas que quiero escribir, pero por culpa de (o debería decir gracias a) mis vacaciones -¡weee!- no tengo tiempo material para escribirlas. Prometo ponerme las pilas en Septiembre (odiado, odiado Septiembre).
No quiero, sin embargo, dejar de hacer un pequeño recopilatorio de las cosas que más me están gustando de mis vacaciones, por si acaso alguna persona de las que me lee está de vacaciones también, o las va a coger en breve, y quiere alguna idea.
¡Allá vamos con mi top veraniego!


Helado de nubes con nubecitas, de Hacendado:

Mi nueva tentación dulce. Yo en esto de las golosinas soy bastante clásica: por regla general, detesto el exceso de azúcar, no me gusta la bollería, odio la nata, me empalagan las chuches, y no suelo salirme del chocolate negro y sus derivados (mousse, helado, bavaresa, flan, etc). El chocolate con leche y el blanco tampoco me hacen especial gracia; los encuentro demasiado empalagosos. Por lo general, fuera del helado de chocolate, mis sabores favoritos son los de fruta (mora, cereza, higos, manzana verde) o frutos secos (pistacho, almendra, avellanas).
Compré el helado de nubes por pura curiosidad (en plan "lalala, no sé qué comprar... uy, mira, un helado azul con nubecitas rosas, a ver a qué sabe"), y en cuanto me lo metí en la boca, tuve una especie de epifanía: un sabor cremoso, dulce pero no en exceso, refrescante, mezcla de chicle y malvavisco, con esos deliciosos cachitos de nube que se deshacen en la boca... y me acabé la tarrina en tres días, yo sola.
Desde entonces, sólo lo he comprado una vez más, pero no porque no me guste, sino por todo lo contrario: no puedo contenerme cuando lo tengo delante, y por eso precisamente tengo que comprarlo con mesura. A mi índice de masa corporal no le vendría nada bien eso de hincarme dos tarrinas de un litro por semana.
Ah, y el muy cabrito te deja la lengua azul, pero con lo bueno que está no se lo vamos a echar en cara...


Orvieto:

Pueblo medieval de la Toscana. Sí, he estado en la Toscana. No, no lo pongo para darle envidia a nadie (juasjuasjuas). Y prometo entrada más detallada acerca de mi viaje con sugerencias, restaurantes, hoteles, rutas, observaciones, fotos... porque hemos estado en muchos sitios (no sólo de Florencia vive la Toscana). Sin embargo, quiero reseñar ya este lugar como uno de mis grandes descubrimientos porque, a diferencia de destinos más clásicos, Orvieto no suele estar en las rutas turísticas. De hecho, para ser exactos, Orvieto ni siquiera está en la Toscana, sino en una región vecina llamada Umbría, menos turística pero igual o más hermosa que su vecina famosa, según mi opinión.
Sea como sea, si vais al centro de Italia estas vacaciones, os aconsejo que no dejéis pasar Orvieto. Está muy accesible en coche, autobús y tren tanto desde Roma como desde Florencia, y la verdad es que vale mucho, mucho la pena visitarlo. El trazado de las calles y las casas son completamente medievales, la catedral es espectacular, y las vistas de la región desde lo alto del pueblo sencillamente magníficas. Pero además, existe la posibilidad de hacer una visita guiada por las grutas subterráneas (toda la parte alta del pueblo está llena de grutas artificiales y pasadizos secretos, como si fuera un queso gruyere) y descender al espectral Pozo de San Patricio, que parece una mezcla rara entre las escaleras de Lothlórien y las Minas de Moria y es ni más ni menos que un pozo renacentista con doble escalera helicoidal y ventanales, perfectamente conservado, de más 60 metros de profundidad. Además, durante este año y parte del que viene hay un Jubileo conmemorativo del Milagro de Bolsena y la institución de la festividad del Corpus Christi, que permite a los creyentes no sólo entrar por la Puerta Santa de la catedral, sino hacerlo como peregrinos, sin que te cobren nada por la visita (y esto, teniendo en cuenta las mega clavadas que te pegan en Italia en general y en la Toscana en particular, no es ninguna tontería).
En definitiva, gente, que Roma, Florencia, Pisa y San Gimignano son muy chulas, pero si podéis, ¡id a Orvieto! Si no os gusta, pizza gratis ;-)


Expediente Warren (The Conjuring):

Supongamos que el presupuesto no da para irse a Italia, y toca quedarse en la ciudad. Una buena ocasión para ir al cine. Y si dudáis qué película ir a ver, y no os espanta mucho el terror, os aconsejo que veáis esta mientras aún podáis. No, en serio, vedla ya. No es otra de esas típicas películas de posesión/casa encantada/chica estúpida que baja las escaleras en ropa interior preguntando "¿quién está ahí?".
Esta es, sencillamente, la mejor película de terror que he visto en años. No recuerdo ninguna película con guión, dirección e interpretaciones tan excelentes desde que se estrenó Los Otros, y con eso creo que ya está dicho todo. Me encantó además que la película no tire de efectos facilones para dar miedo (como el viejo truco de bajar el sonido durante varios segundos y luego subirlo de repente con un grito o con un "'¡tachán!", que puede que asuste, pero le resta todo el mérito a la película, porque eso te lo hacen viendo Heidi y te asustas igual), sino que tire de sustos chungos, bien elaborados, de terror psicológico puro y duro. Que sin gore alguno, ni trucos de sonido, consiga ponerte los pelos de punta, con algo tan sencillo como por ejemplo... un par de palmadas.
Para colmo, resulta que la película está basada en hechos reales. Sí, reales y documentados. Por ejemplo, la puñetera muñeca existe, y está de verdad encerrada en una vitrina. Aunque me resisto a poner una imagen en mi blog porque me da mal rollo, hay que decir que la muñeca real no tiene ni de coña la pinta chunga que tiene la versión peliculera. De hecho, es de lo más inofensiva, y eso hace que la versión real (documental disponible en inglés, animáos a verlo si sois valientes) sea aún más aterradora. Sobre todo porque es una muñeca muy común, que aún hoy se comercializa. De hecho, creo recordar que mi hermana tenía una igualita de pequeña (honestamente, no sé dónde la dejó, pero espero no encontrármela jamás o mi grito se oirá en Pernambuco).
Ah, otra cosa, si vais a ver la película, abstenéos de ver el trailer: te revienta los mejores sustos.


Libros varios:

Si no hay pasta para irse de viaje, y tampoco hay redaños para ver una película de terror, paso a comentar los libros que me he leído este verano.


Las Horas Oscuras, de Juan Francisco Ferrándiz:

Este fue el típico libro que me llamó la atención cuando salió, pero era tan caro que preferí esperar a leerlo de bolsillo. Me alegro de haber esperado. La historia es entretenida, se lee rápido, y se nota que el autor se ha esforzado en documentarse acerca de la mitología irlandesa. Sin embargo, a pesar de haberme gustado, no está entre mis favoritos veraniegos por dos motivos: el primero, que a pesar de que la redacción y el estilo son muy correctos a veces el autor peca de novato al repetir varias veces las mismas cosas, como si tuviera miedo de que el lector no se acordase. El segundo, que a veces se ven fallos gordos de documentación histórica (por ejemplo, que estando en el siglo X se presente a Dana, la protagonista, como "una joven muchacha de 25 años", cuando en la Edad Media (donde la esperanza de vida, sobre todo si eras un plebeyo, no superaba los 40 años) a las 25 años Dana sería ya una mujer madura. A esa edad se podría haber dicho que "era todavía bella y de aspecto juvenil", pero, ¿llamarla "muchacha"? Ni de coña. También el hecho de que se hable del matrimonio eclesiástico como un tabú, cuando hasta el siglo XI no se instituyó el celibato sacerdotal. Por último, algunos avatares de la historia se resuelven de un modo algo simplón (SPOILER, aunque no revelo nada demasiado importante: Me cuesta creer que unas imágenes religiosas sean taaaan bonitas que su mera visión baste para redimir a alguien malvado, así por las buenas FIN SPOILER).
Eso sí, a los amantes de las tradiciones celtas y druídicas, les recomiendo la novela: creo que les encantará.
Aunque las tramas principales del libro se cierran, da la impresión de que tiene continuación. Me gustaría leerla, pero pienso esperar a que salga en bolsillo.


La Huida, de Emma Pass:

Novela juvenil distópica. Como la mayor parte de novelas juveniles del momento, no se puede esperar un estilo refinado ni una pluma muy cuidada: la redacción es correcta, ágil, y la novela está hecha para ser devorada. Aún así, La Huida está por encima de la media de las novelas distópicas del momento; no llega al nivel de la mítica Los Juegos del Hambre, pero tampoco es tan simplona como otras sagas menos afortunadas como Juntos o Traición, donde el universo distópico no te lo crees ni borracho (vaya, nota mental: esto me recuerda que tengo pendiente hacer un ranking de sagas distópicas). Cuenta la historia de Jenna Strong, una adolescente presa en una cárcel de alta seguridad que consigue huir durante un motín y vive un sinfín de aventuras.
Sin ser una obra maestra (tampoco pretende serlo), La Huida es un buen bocado para todos los amantes de las distopías, que deja un buen sabor de boca. En teoría en una novela autonconclusiva, pero en el último capítulo deja abierta una cuestión que me hace preguntarme si la autora no estará pensando en escribir una continuación. Yo preferiría que no, pero si el libro se vende, lo más probable es que quieran exprimir el filón.


Un Palazzo en la Umbría, de Marlena de Blasi:

Con Marlena de Blasi me pasa como con el helado de nubes de Hacendado: no es un bocado gourmet, y a diario empalaga, pero de vez en cuando te entra un antojo lujurioso y te das un atracón. Marlena de Blasi es una mujer estadounidense que se enamoró ya madura de un veneciano de su edad y lo dejó todo para irse a vivir con él a su tierra. De aquella experiencia, además de un exitoso matrimonio que ya dura quince años, sacó tres libros autobiográficos que la han hecho de oro: Mil Días en Venecia (mola mucho), Mil Días en la Toscana (no está mal), y Un Palazzo en la Umbría (mola bastante). Ha sido este último el que me ha acompañado en mis vacaciones, porque da la casualidad de que está ambientado en Orvieto, donde está afincada actualmente la escritora con su esposo. Estas novelitas, escritas con un estilo sencillo, entrañable y algo (pero muy poco) pedante en ocasiones, no sólo te presenta sus experiencias y a la gente real que ella conoce, sino también deliciosas recetas de la región y anécdotas gastronómicas, que a mí con mi notoria debilidad por la cocina me parecen irresistibles. Si os gustan Italia, la cocina y las novelas autobiográficas de crecimiento y reflexiones personales, no os la podéis perder. Aconsejo seguir el orden cronológico de los libros (Venecia-Toscana-Umbría), pero si no lo queréis seguir tampoco pasa nada.


Las Horas Distantes, de Kate Morton:

Kate Morton ha sido, sin dudas, mi gran descubrimiento de este año. Me leí El Jardín Olvidado igual que hice con Las Horas Oscuras (esperando a que saliera en bolsillo porque mi economía no está para gastarme veintipico euros en una novela que no sé si me va a gustar). Y debo decir que fue un pleno al quince. Tras El Jardín Olvidado (buena), me leí La Casa de Riverton (que no está mal), y por último Las Horas Distantes, que amenizó la última parte de mi viaje por la Toscana y que es el que más me ha gustado de los tres. Hasta ahora, todas las novelas de Kate Morton van más o menos de lo mismo (misterios e intrigas familiares del pasado que una persona del presente debe resolver), pero los argumentos no se copian unos a otros. Todo lo contrario: cada novela es original, única y muy hermosa, a pesar de compartir la misma autora y el mismo género. Y lo considero muy meritorio, porque en estos casos es muy fácil que la autora caiga en la tentación de copiarse a sí misma, pero de momento no ha sido así y lo celebro. Si os gustan este tipo de historias y queréis una sugerencia de lectura, Kate Morton es vuestra nueva mujer de año, sin dudarlo.


El verano no ha terminado, y aún me quedan libros pendientes de leer. Ya lo comentaré cuando los haya terminado, si considero que merece el esfuerzo. Son los siguientes:


Shirley, de Charlotte Brontë: De lo poco que me queda por leer de las hermanas Brönte. No creo (es más, sé que es imposible) que sea tan bueno como mi adorado Jane Eyre, pero siendo de la misma autora, espero que no me decepcione.

Prometidos, de Caragh M. O'Brien: Última entrega de la trilogía juvenil distópica Marca de Nacimiento. Estoy esperando a terminarme la trilogía para hacer la reseña.

El Pozo de la Ascensión, de Brandon Sanderson: Otra última entrega de una trilogía, esta vez fantástica, llamada Nacidos de la Bruma. No está mal, pero de momento es lo menos bueno (que no malo) que he leído de Sanderson.

Las Chicas de Septiembre, de Maureen Lee: Me lo dejó una amiga hace ya tiempo, y tiene muy buena pinta, pero por una u otra razón lo he ido dejando aparcado en pro de otras lecturas. A ver si lo termino ya y se lo puedo devolver.

jueves, 18 de julio de 2013

Por qué me decepcionó "Salvar al Soldado Ryan"


Me consta que a mucha gente le encantó la película Salvar al Soldado Ryan. No puedo decir que a mí no me guste; a pesar de que su crudeza es tremendamente desagradable en algunas escenas, es una película ágil, que no aburre, tiene buenas interpretaciones y los mejores primeros veinte minutos del cine bélico.
¿Entonces, cuál es el problema? Pues todo lo que sigue a esos veinte minutos. Vi la película aconsejada por Tindomion, que es fanático de la historia militar y la tiene entre sus favoritas. Pero cuando le señalé los fallos, hasta él mismo tuvo que darse cuenta y bajarla un poco en su escala de gustos. Porque Salvar al Soldado Ryan es épica, pero "épica" no significa "perfecta", sobre todo cuando para lograr esa epicidad los guionistas recurren a deux ex machina y a incoherencias más o menos cantosas.
He aquí una recopilación de todas ellas, contadas por los mismísimos protagonistas:


Alerta de Spoilers: La gracia que sigue aquí destripa la película. De todos modos creo que todo el mundo debe de haberlo visto ya, y además, será por destripamientos...



-Hola, soy el capitán John Miller. Soy un poco gafe, porque todos los soldados a los que intento ayudar a salir de la playa de Omaha acaban acribillados o reventados. Para tomar una posición de ametralladora en medio del campo que no es un objetivo prioritario y cuyos efectivos NO nos han percibido, en lugar de tomarme el tiempo para tratar de flanquearla, decido que la mejor estrategia es el avance frontal a la voz de YA. Para realizar el flanqueo más peligroso, uso al único sanitario del grupo, que es convertido en un queso gruyere. Al final de la película, me acribillan porque estúpidamente y sin motivo alguno me da por ponerme a tiro. ¡Necesito un sanitario! Uy, espera, mierda, lo mandé a la muerte estúpidamente en aquella ametralladora para poder morir de forma dramática y dar el sorpresón final de la película.

-Hola, soy el sanitario. No sé qué coño hago en este grupo, la verdad, porque en el ejército americano no existen los heridos: todo el que recibe un disparo muere sí o sí. Además, me presento voluntario para un flanqueo peligroso y ni mi capitán ni mi sargento se oponen. Muero, pero, ¿qué más da? Como ya he dicho, al fin y al cabo aquí todo el que recibe un disparo muere seguro.

-Hola, soy el cabo traductor nenaza. Me paso toda la película lloriqueando y al final mato al alemán amable al que yo mismo ayudé a salvar. No me miréis así, es que soy americano. Y en esta película los americanos somos unos cabrones que nos ensañamos con los prisoneros y los heridos del bando contrario. En cambio, los alemanes son mil veces más amables y compasivos, el caso es que casi me da pena matarlos...

-Hola, soy el francotirador. Estoy en un campanario. Los enemigos disponen de carros Tiger y yo me dedico a disparar con mi fusil mientras mi compañero dispara con la ametralladora. Como no he visto "Enemigo a las puertas" porque aún no la han rodado, no sé que la regla básica del francotirador es no disparar jamás más de dos veces desde la misma posición. Así que, aunque a mi compañero ya se le ha terminado la munición de la ametralladora, yo sigo disparando una y otra vez a los alemanes de abajo. Al sexto o séptimo disparo, el Tiger me ha localizado, ha apuntado a la torre del campanario, y como no me ha dado por bajarme de ahí obviamente me acaba volando en pedazos. Pero, eh, maté alemanes.

-Hola, soy el pringado que va a lanzar una bomba casera a uno de los Tiger. Tiene la mecha encendida. Pero como soy retrasado mental, en lugar de echársela al carro de combate me quedo con ella en la mano hasta que exploto. Ja, pero, ¿y lo que les costará a los alemanes recogerme después?

-Hola, soy el soldado Ryan. He decidido que defender un puente vale más que mi vida y la de todos los pringados a los que han mandado a recogerme. Soy tan buen soldado que me paso las órdenes del Jefe de Estado Mayor de los EEUU y los sentimientos de mi madre por el ojete. Se supone que estoy muy emocionado porque gracias a que el capitán Miller dio su vida por mí (que le jodan al resto) he conseguido llegar a ser un vejete adorable con tres nietas chonis, pero dentro de un segundo me va a dar una apoplejía al recordar que el capitán Miller no dio su vida por mí ni por llevarme de vuelta a casa, sino porque yo me empeñé estúpidamente en defender un puto puente que de todos modos, ni podíamos defender solos con los pocos que éramos, ni hizo falta que nos quedáramos porque al final vinieron los cazabombarderos.

-Hola, somos los pilotos de los cazabombarderos del final. Puedes llamarnos "deux ex machina". Llegamos sin ser avisados, dejamos caer cuatro bombas con precisión absoluta, y luego nos vamos dejando una heroica estela de humo. Vale, lo admitimos, nos llamamos Bruce Wayne y Tony Stark.

-Hola, soy el guionista que tuvo la brillante y patriota idea de poner al principio y al final de la película el plano interminable de la bandera americana, para que quede muy claro a todo el mundo quién jodió a los alemanes en Normandía. Al fin y al cabo, los británicos, los canadienses y los polacos en realidad no estaban. Bueno, vale, sí que estaban, pero no le importan a nadie. Venga, cantad conmigo: "Barras y estre-barras y estre-barras y estreeee-llas".

Fin.

martes, 9 de julio de 2013

Comunismo y fascismo: esos monstruosos hermanos gemelos


Os propongo un experimento: intentad pensar en una persona a la que conozcáis, una sola, que se auto denomine "fascista". Tenéis diez segundos.
Venga...
¿Os viene a la memoria alguna?
A mí tampoco.
No es que sea extraño. Desde la Segunda Guerra Mundial, todo el orbe planetario desde Canadá a la Patagonia y desde España hasta Japón está mentalizado y firmemente convencido de que el fascismo es algo monstruoso y tiránico, relacionado con la dictadura, la guerra y los campos de concentración. Es algo tan terrible, que está empezando a perder su significado original para convertirse en una especie de palabra comodín que sirve para desacreditar de inmediato cualquier pensamiento político o filosófico que no nos gusta. Algo así como la palabra "puta" para las mujeres, que sirve como insulto universal para cualquier mujer con la que te enfades por cualquier motivo, aunque no haga la calle ligerita de ropa ni cobre dinero a cambio de mantener relaciones sexuales.
Todo el mundo odia el fascismo, y desde luego teniendo semejantes representantes (Hitler, Franco, Mussoloni, por citar a los tres más conocidos, aunque no fueron los únicos) es totalmente comprensible que la gente lo odie. Por lo tanto, no merece la pena analizar aquí sus crímenes y sus desmanes, ya que son sobradamente conocidos, en mayor o menor medida, por todos mis lectores.
No parece suceder igual, en cambio, con el comunismo. Esto es lo que realmente me intriga. Que la gente odie el fascismo es comprensible, pero, ¿cómo es posible que no odie el comunismo con igual intensidad? ¿Cómo es posible que hasta los que son de extrema derecha tengan pavor a auto denominarse "fascistas", y en cambio haya tanta gente que se proclama comunista, orgullosamente además? ¿Cómo es posible que si un grupo de sujetos levantan la mano derecha con los dedos estirados reciban un torrente de abucheos y en cambio si alzan la izquierda con el puño cerrado nadie diga ni pío?
Si uno lo piensa bien, es de lo más raro, porque el fascismo y el comunismo son dos regímenes que se diferenciaban mucho en la teoría, pero en la práctica eran gemelos. Los dos cargan con un repugnante bagaje de crímenes, guerras y atrocidades a sus espaldas; los dos son regímenes dictatoriales que se basan en el culto a un líder político, los dos se basan en suprimir los derechos y las libertades de sus ciudadanos en aras de la ideología. ¿Se diferencian en algo, entonces, aparte de en la ideología? Sólo en dos cosas: en que el comunismo jamás ha sido elegido libremente por la gente en una votación democrática (el fascismo sí, aunque no en todas las ocasiones: el ejemplo más conocido es el del Partido Nazi), y en que el comunismo arrastra un cómputo de víctimas considerablemente mayor que el fascismo. Aunque en esto último, hay que tener en cuenta que los regímenes comunistas han sido bastante más duraderos que los fascistas, y por consiguiente es lógico que hayan tenido más tiempo para perpetrar sus crímenes.

Como a pesar de todo, parece que ser comunista sigue siendo muy progre y muy guay, voy a poner unos datos sobre la mesa. No llevo idea de ponerme a argumentar, porque teorizando podríamos estar hasta mañana. Me limito a exponer unos datos puramente objetivos: una serie de cifras contrastadas.

Desglosadas por países, esta es la cantidad de personas que murieron bajo los regímenes comunistas, incluyendo ejecuciones, campos de trabajo, hambrunas, limpiezas étnicas y huidas en patera:

China: 40.000.000

Unión Soviética: 20.000.000

Corea del Norte: 3.000.000

Etiopía: 2.000.000

Camboya: 1.700.000

Afganistán: 1.500.000

Mozambique: 800.000

Angola: 600.000

Vietnam: 360.000 (después de 1975)

Yugoslavia: 175.000

Alemania Oriental: 100.000

Rumanía: 100.000

Vietnam del Norte: 50.000 (entre 1954 y 1975, sólo en el interior del país)

Cuba: 50.000

Mongolia: 35.000

Nicaragua: 30.000

Polonia: 30.000

Bulgaria: 20.000

Checoslovaquia: 11.000

Albania: 5.000

Hungría: 5.000

Total aproximado: 75 millones de personas.

Ojo: en este total aproximado NO se incluyen los veinte millones de muertos en las guerras civiles que llevaron a los comunistas al poder, ni tampoco los once millones que murieron en la guerra fría).
Estos datos no me los he inventado yo; se trata de las cifras aproximadas aceptadas por los historiadores independientes, y están extraídos de un libro que recomiendo a todo el mundo (salvo a los que sean muy impresionables o muy sensibles ante las tragedias y las calamidades) llamado El Libro Negro de la Humanidad, de Matthew White. Lo he escogido porque tiene información amplia, extensa, y lo más importante, está muy bien documentado, ya que apoya todos los datos, cifras y conclusiones en una extensa bibliografía que se cita a lo largo de las más de cien páginas finales.
Nótese también que los países arriba citados son todos los que han tenido un régimen comunista. Y cuando digo todos, quiero decir todos. Ni un sólo país comunista en la historia, ni uno solo, tiene las manos limpias de sangre.
Pensadlo la próxima vez que veáis a un grupo de demagogos o de ignorantes alzar el puño y auto proclamarse comunistas. Pensad en lo que están defendiendo. Preguntaos, en definitiva, por qué hay quienes atacan al fascismo calificándolo de régimen criminal y sin embargo defienden el comunismo y cierran los ojos ante sus crímenes.
 

domingo, 7 de julio de 2013

Juego de Tronos: apuestas para la cuarta temporada


Tras el décimo capítulo de Juego de Tronos, tenemos por delante una larga espera hasta la cuarta temporada. La pregunta es evidente: ¿por dónde van a tirar los guionistas? Una cuestión muy llamativa que no se habrá escapado a quienes hayan leído los libros es lo avanzadísimas que han dejado unas tramas respecto a otras: mientras que las de Jon Nieve, Sansa y Daenerys van más o menos al mismo ritmo que en el libro, las de Arya y Jaime van ligeramente adelantadas, aunque no hasta el punto de Bran y Theon, que directamente han terminado con sus escenas de Tormenta de Espadas.
He aquí las cuestiones más relevantes que atañen a nuestros protagonistas de cara a la próxima temporada (ojo, SPOILERS):

-Jaime Lannister: Increíblemente, él y Brienne han llegado a Desembarco de Rey. Eso significa no sólo que su insulsa llegada se ha comido alegremente un capítulo entero de Tormenta de Espadas (y que nos podemos despedir del polvo clandestino en el Gran Sept de Baelor), sino que Jaime va a estar presente en la Boda de Joffrey. ¿Cómo va a afectar esto a los acontecimientos?

-La trama de Jaime afecta directamente a la de Brienne, porque van juntas. Y o los guionistas se inventan algo para ella, o va a sufrir un parón importante. Porque lo siguiente que debería hacer Brienne según los libros es ir en busca de Sansa Stark, y Sansa no va a desaparecer hasta después de la boda de Joffrey.

-¿Qué pasará con Bran? ¡Su último capítulo del libro (y único del segundo libro) se corresponde con el final de la primera temporada! Y teniendo en cuenta que no sale en Festín de Cuervos y la poca trama que tiene en Danza de Dragones, van a tener que adelantar su historia (¿y en ese caso, qué dejan para la quinta y sexta temporadas?). Mal presentimiento: ¿se presagia una muerte heroica de Bran salvando al mundo de los Otros? Total, otro Stark al hoyo...

-¿Asha se va ya a salvar a Theon? ¿Y cómo coño van a hacer entonces lo de la elección de rey y el asunto de Ojo de Cuervo? ¿Sin Asha? ¡Eso implica saltar directamente a su trama de Danza de Dragones, saltándose a la torera no sólo lo que queda de Tormenta de Espadas, sino Festín de Cuervos entero! Y lo mismo puede decirse de Theon, que a estas alturas ya se ha convertido en Hediondo. Y hablando de este tema, a ver cómo sacan a Jeyne Poole, de quien todos parecen haberse olvidado y que va a ser MUY necesaria en la trama.

-Tres personajes confirmados: Mace Tyrell, Oberyn Martell y el Maghra de Thenn. ¿Y Ellaria Arena? ¿Y Kevan Lannister? ¿Y Manosfrías? ¿Escogerán al mismo actor que Benjen?

-Daenerys: La trama de Dany es, junto con la de Arya y Sansa, de las pocas que siguen el guión. Pero, ¿qué pasará con ser Jorah? La revelación final de ser Barristan ya no tiene mucho sentido, porque a diferencia de lo que sucede en el libro Daenerys sabe quién es él desde el principio. La cuestión es: ¿tiene ser Barristan algún motivo para delatar ahora a ser Jorah como traidor, cuando si quisiera podría haberlo hecho desde el principio?

-Lady Stoneheart va para la próxima. Me extraña, más que nada porque no sé hasta qué punto va a ser una sorpresa si se acaba filtrando que Michelle va a seguir en el elenco. Eso, o eliminan la trama Stonehearth, pero en ese caso van a tener que variar drásticamente ciertos puntos importantes de la trama de Brienne.

-George R. R. Martin se ha pedido el segundo capítulo de la cuarta para guionizar. ¿Nos jugamos algo a que se trata de la boda de Joffrey?

-Shae: Este personaje me intriga cada vez más. Soy incapaz de dilucidar qué van a hacer los guionistas con él, porque cada vez me parece menos plausible que siga el mismo camino que en el libro. ¿Pretenderán convertir a Shae en una segunda Talysa? ¿La matará Tywin, y eso será lo que desencadene la ira justiciera de Tyrion? O mejor aún, ¿escapará Shae con Tyrion y sustituirá al personaje de Penny? ¡Señores, hagan sus apuestas! Yo prefiero la segunda opción porque es mucho más romántica y rebaja un poco el (exagerado) nivel de hijpoutismo de la saga, pero mucho me temo que igual optan por la primera. Todo dependerá si los enanos justadores salen o no salen en la boda de Joff.

Conclusión: me parece que van a adelantar cosas de Festín y de Danza en la cuarta temporada, para poder reunificar en la quinta el cuarto y el quinto libro. Lo cual nos lleva a la inevitable pregunta: ¿y para la quinta temporada, qué dejarán, la segunda mitad de Festín de Cuervos y de Danza de Dragones juntos? Eso puede servir para casi todos los personajes, pero, ¿qué hay de Bran, Rickon y Arya? ¡Del material que hay ahora sobre ellos no se sacan dos temporadas! ¿Alcanzará la serie a los libros? ¿Tendrán que paralizarla hasta que George Martin acabe de una condenada vez Wind of Winters?


lunes, 10 de junio de 2013

Crítica de Juego de Tronos: Décimo capítulo, tecera temporada VALAR MORGHULIS

Después de las toneladas de acíbar que nos hemos tenido que tragar en los anteriores episodios (sobre todo, con el noveno), la serie nos da un pequeño (y merecido) descanso, azucarando un poco el último capítulo para endulzar el final de temporada. Al contrario que los anteriores, es un capítulo más tranquilo y calmado. No significa esto que sea aburrido, ¡ni mucho menos!, pero sí es un capítulo conclusivo, que debe dejar cerradas ciertas tramas y dejar sentadas las bases de lo que va a ocurrir con los personajes en la próxima temporada.
Aparecen casi todos (con la excepción de Osha, Rickon y Margaery), porque como ya sabemos es necesario dejarlos a todos bien situados en el tablero de la cuarta temporada (sobre la cuarta, por cierto, hablaremos largo y tendido, porque merece una entrada propia).
Y ahora, pasemos a analizar el capítulo, con toneladas de SPOILERS:


Lo que me ha gustado:

-La reunión del Consejo Real, clavada casi palabra por palabra a la escena que aparece en el libro. Tyrion borda su papel, como de costumbre, aunque no creo que Sansa sepa apreciar su nobleza después de recibir la noticia. Genial el duelo que mantienen Joffrey y Tywin, el cual (como cualquier esperaría) tiene un vencedor muy claro: por muy chulo que se ponga el niño rey, su abuelo es capaz de intimidar hasta al mismísimo Desconocido.

-Arya. Genial. Para que se le vaya la pinza todavía más, le toca presenciar el espectáculo de su hermano mutilado con la cabeza de lobo decapitada clavada sobre sus hombros (¡¡sí, lo han hecho!! ¡¡han tenido los huevos de hacerlo!!). Y los primeros vientos que van a regir su futuro ya empiezan a soplar cuando, con extrema astucia y sangre fría, engaña a los soldados Frey para asesinar al que mutiló a u hermano... usando la moneda de Jaqen H'ghar, frente a la cual susurrará, al final de la escena, "Valar Morghulis". ¿A qué lector de la saga no le han entrado un escalofrío al contemplar esta escena? Arya acaba de entregar su primer regalo...

-¡EPICA DAENERYS! El último capítulo de la temporada lleva su nombre mhysa ("madre" en la lengua ghiscaria), y desde luego lo merece, porque la Madre de Dragones (y ahora también de Libertos) es la estrella total y absoluta. Su estremecedor discurso y su entrada triunfal en Yunkai, a hombros de los esclavos, con miles de manos extendiéndose hacia ella mientras la llaman "madre", con ese plano aéreo de la multitud adoradora, las formaciones perfectas de Inmaculados, y los dragones en el cielo, forman un plano fianl tan triunfal como perfecto, que a muchos les habrá recordado al impactante final de la primera temporada.
Moraleja: la mejor manera de quitarnos el mal sabor de boca de un capítulo nueve donde desgracian a los Stark, es obsequiarnos en el capítulo diez con un final triunfante de Daenerys.

-Davos ayuda a Gendry a escapar. Bien, no es una sorpresa; todos sabíamos que Gendry era sustituto de Edric Tormenta. Muy buen punto lo de que sea la propia Melisandre quien le salve el culo cuando ve en las llamas que va a tener un papel importante en la lucha contra los Otros. Esto nos revela dos puntos importante: uno, que la Sacerdotisa Roja es en verdad una fanática que antepone totalmente la órdenes de su dios a sus preferencias personales. Dos, que Stannis es el tío más calzonazos de los Siete Reinos.

-Sam y Elí, correctos. Me ha gustado mucho la cara que pone el Maestre Aemon cuando le ve llegar con la chica y piensa que el bebé es suyo XD


Lo que no me acaba de convencer:

-Sansa. O se pasa, o no llega. Está demasiado simpática y cercana con Tyrion al principio, incluso demasiado descarada para ser ella misma (eso de sugerirle a Tyrion que se vengue de los que se burlan de él haciéndoles bromas guarras al estilo Arya es un completo OOC). Y luego, cuando se supone que se ha enterado de la muerte de Robb y Catelyn (¿quién coño se lo ha dicho, por cierto? ¡Si la noticia tenía que dársela Tyrion!), se la ve demasiado fría. Unas cuántas lágrimas en las mejillas, cuando debería estar tirándose de los pelos. ¡¡Joder, que acaba de perder a toda la familia que le quedaba, nada menos que a su madre y a su hermano mayor!! A mí me dan una noticia así y mis gritos se oyen en Pernambuco.

-Shae. I'm confused. A estas alturas, me parece evidente que van a cambiar ciertas cosillas del final de la cuarta temporada, porque si ha sido capaz de rechazar la oferta de Varys su amor verdadero está ya fuera de toda duda. Me temo que los guionistas van a convertirla en una segunda Talysa (si es que esto de ser extranjera y mujer está empezando a ser cada vez más peligroso en Poniente... ¡chicas, regresad a las Ciudades Libres mientras aún podáis!).

-Asha. No es que no me guste su parte (queda genial esa Hija del Hierro dirigiéndose al mando de sus hombres para rescatar a su hermano), ¡¡es que acaban de acabar la primera parte de Tormenta de Espadas dejando a su personaje donde estará al principio de Danza de Dragones!! ¡Y de Theon podemos decir las tres cuartas partes de lo mismo! ¿Qué puñetas van a hacer con las tramas de los hermanos Greyjoy?

-Por cierto, qué mal rollo la escena de Ramsay. Por un momento creí de verdad que se estaba comiendo el pene de Theon :-S

-Confirmado: Jon Nieve no sabe nada. Entre otras cosas, no sabe cómo hablar con las mujeres, porque las palabras que le dice a Ygritte más que calmantes son enervantes. Pocos flechazos se lleva para las chorradas que dice (aunque tres más que en el libro, todo sea dicho). La que sí sabe un huevo es Ygritte, de la que todavía no sé cómo fue capaz de dar alcance a Jon si él se fue al galope mientras ella se quedaba de pie mirándole. Hubiera preferido que la última escena de ellos dos juntos fuera la del capítulo anterior, la verdad.

-La parte de Bran me ha gustado, pero me da rabia que no aparezca la puerta mágica de arciano. Es evidente que a Manosfrrías se lo guardan para la siguiente temporada, aunque habrá que ver qué pasa en la siguiente temporada... ¡porque la escena de Bran marchando al otro lado del Muro es la última escena de Bran en la novela de Tormenta de Espadas! Lo siguiente que sabemos de él, es en Danza de Dragones, pero si quieren sacarlo en la cuarta temporada van a tener que meter su trama del quinto libro como si fuera del tercero. Y teniendo en cuenta lo poco que avanza la trama de Bran en Danza de Dragones, me parece que se los guionistas van a tener que alargarla mucho (e inventarse mucho) si quieren que quede algo para la quinta temporada.


Lo que NO me ha gustado:

-Sin duda, la llegada de Jaime a Desembarco del Rey. Una enorme decepción. Dos segundos en la puerta, no se ve cómo consigue entrar en la Fortaleza Roja (una parte divertidísima del libro, por cierto, aunque algo menos hilarante hubiera sido aquí teniendo en cuenta que en esta versión Loras no es miembro de la Guardia Real). Pero lo peor, sin duda, es su reencuentro con Cersei. Primero, porque Jaime ha vuelto antes de tiempo (con lo cual ya nos podemos ir despidiendo del apasionado "reencuentro con final feliz" de los dos hermanos en el Gran Sept de Baelor... ¡¡¡y además esto significa que Jaime Lannister va a estar presente en la boda de Joffrey!!!), segundo, porque la reacción de Cersei no hay quien se la trague. ¿¿Tu gran amor regresa de repente cuando lo creías muerto y todo lo que se te ocurre es quedarte mirándolo como si hubiese aparecido la criada de turno para ofrecerte una copa de vino??
Lo único positivo de este asunto es que el no-polvo del sept de Baelor y el encuentro descafeinado de los dos gemelos Lannister me hace concebir esperanzas de que vayan a potenciar el Jaime/Brienne en la serie.

-Ese recochineo cabrón de Walder Frey me toca las narices. ¿Y qué coño quieren decir con eso de que él es ahora el Señor de Aguasdulces? ¿Qué pasa con Emmon Frey, el esposo de Genna Lannister? ¿O es que también se van a cargar al personaje de Genna Lannister?

-La reacción de Balon Greyjoy a la carta de Ramsay me ha parecido vergonzosa. Una cosa es que considere a su hijo Theon un grano en el culo, y otra muy distinta que sea capaz de ignorar la afrenta a su familia que supone el trato que le han dado. ¡Y un bastardo, para mayor escarnio! Supongo que han querido contraponer su actitud a la de Tywin Lannister, que al principio del capítulo afirma que la única razón por la que no ahogó a Tyrion de bebé es porque era un Lannister. Pero el resultado me parece penoso. Balon Greyjoy es un hombre sumamente orgulloso; jamás debería permitir que una afrenta así quedara impune.


¿Mi conclusión final tras la tercera temporada? Señoras y señores, si no lo han hecho todavía, pónganse a leer el cuarto y el quinto libros YA. Porque visto lo visto, es evidente que algunas tramas van a pegar un acelerón importante y se van a meter en berenjenales que plagarán de spoilers a todas las almas cándidas que crean que los libros y la serie van a seguir el mismo ritmo.



lunes, 3 de junio de 2013

Noveno capítulo, tercera temporada: En el Juego de Tronos, o ganas o MUERES

Escribo estas palabras con el capítulo recién visto, y aún tengo restos de lágrimas en los ojos. De hecho, me acabo de tomar una tila porque me temblaban las manos. El que me considere una exagerada, es porque aún no ha visto Las Lluvias de Castamere. El mejor y el peor capítulo de la temporada, el más emotivo y el más escalofriante, fascinante y desgarrador al mismo tiempo: efectivamente, es la Boda Roja. Este capítulo de la historia (el más aterrador, cruel y terrible, com diferencia, de toda la saga Canción de Hielo y Fuego), tiene una ventaja que a la vez es desventaja: es TAN brutal, que a su lado el resto de los acontecimentos del capítulo pasan desapercibidos en comparación.
Acompañadame por la crítica de este capítulo que incluso con la mentalización previa me ha dejado conmocionada... por esta vez, porque os aseguro que el final de este capítulo no lo vuelvo a visionar (con el mal trago que ha sido) ni aunque me paguen por ello. Aviso de numerosos SPOLIERS:


Lo que me ha gustado:

-¿Para qué comenzar con entrantes si todo el mundo espera el plato principal? Evidentemente, la Boda Roja. Guionizada, dirigida, interpretada y montada con una genialidad y un hijoputismo de tal nivel que rozan lo diabólico. Dsede el comienzo del capítulo la cosa va calentando motores, por ejemplo mostrándonos con todo detalle la ceremonia ritualizada de la hospitalidad con los Stark compartiendo el pan y la sal con los Frey, recalcando así la terrible transgresión que va a tener lugar. También es un acierto que las escenas de la boda y el encamamiento sean alegres, e incluso humorísticas, hasta que llegan las primeras notas de Las Lluvas de Castamere como nubes en un día soleado, presagiando que la alegría se va a terminar. Y aún así, la escena nos pilla a todos desprevenidos, incluso los que ya lloramos, nos asombramos y maldijimos en todos los idiomas cuando leímos esta misma escena en el libro. Sabes lo que va a pasar, lo sabes perfectamente, eres capaz de predecir punto por punto lo que va a ocurrir, y aún así cada fotograma es una puñalada directa al corazón. En cuanto a los que sólo ven la serie, me imagino que después del final de la primera temporada no podían imaginar que existiera algo peor que la muerte de Ned Stark. Desafortunadamente, la ejecución de Eddard era solamente el aperitivo del trago más amargo (hasta ahora) de toda la saga. Chicos, ¿os acordáis cuando decíais que estabais enganchados a la serie y los que habían leído los libros os decíamos "te advierto que no debes cogerle cariño a NADIE"? Bien, la mayoría de nosotros, al advertiros, estábamos pensando en la Boda Roja.
Decimos pues, adiós, a Robb Stark, al pobre Viento Gris, y a Lady Catelyn al menos por ahora... mención especial, respecto a esta última, merece el trabajo de Michelle Fairley, cuya soberbia y desgarradora interpretación de los últimos momentos de Catelyn la hace desde mi punto de vista merecedora de un Emmy. Un acierto lo de cambiar la muerte del nieto subnormal de Walder Fery (menuda mierda de rehén) por su esposa, lo cual, además de aumentar el dramatismo de la escena, deja patente el machismo de Lord Frey, que sólo ve a las mujeres como animales paridores de hijos. Ese "ya me buscaré otra" hace que todavía sea más odioso y repugnante a ojos del espectador. Como si eso hiciera falta...
Desde el punto de vista personal, ver esta escena ha sido insufrible. A pesar de ello, o precisamente por ello, debo situarla con amarga justicia entre las escenas más logradas y bien hechas de la serie (a excepción de un par de puntos, que comentaré más abajo).

-Terrible y magistral también la parte de la pobre Arya, que llega a Los Gemelos justo para comprender que su familia ha sido asesinada y para ver morir a Viento Gris y a los guardias Stark... otra vez. El Perro gana enteros salvándola y soportando sus impertinencias. Después de esta escena, por desgracia, Arya irá cuesta abajo: su último retazo de humanidad y su último lazo con Poniente ha muerto en Los Gemelos con su madre y su hermano, y el vacío que quedará en su corazón será lo que guíe sus pasos de manera inexorable a la Casa del Blanco y el Negro...

-Por fin Bran hace ALGO, y por fin Rickon (que ha reaparecido, ¡loados sean los Siete!) y Osha se separan del grupo. Esperemos que la serie nos muestre su destino, en lugar de hacer mutis por el foro y desaparecer de la historia como en los libros.

-Brillante también la huida de Jon Nieve. Me encanta el cambio que le han hecho a Ygritte en la serie, pues aquí, a diferencia de en el libro, defiende a Jon y no le dispara cuando huye. Esto demuestra que realmente lo ama y que no era solamente una chica salvaje con un calentón entre las piernas, como parecía en el libro. Su cara de incredulidad y dolor cuando ve marchar a Jon no tiene precio.


Lo que no me acaba de convencer:

-No me convence la reacción de Robb ante la muerte de Talysa (y por ende, de su hijo nonato). Se queda estúpida y patéticamente alelado. Claro que se puede explicar por la conmoción, pero una esperaría que el primogénito de Ned Stark y Rey en el Norte gritara, se enfureciera, y peleara como un lobo enloquecido. No que se quedara mirando a su esposa morir con cara inexpresiva y que luego se deje acuchillar como un corderito por Roose Bolton. Todo esto con el agravante de que en la serie Robb resulta aún más tonto que en el libro: por lo menos, en Tormenta de Espadas tuvo el sentido común de dejar a Jeyne en Aguasdulces en lugar de llevarla a Los Gemelos. Con mayor motivo tendría que haber hecho lo mismo con Talysa estando embarazada.


Lo que no me ha gustado:

-Es curioso. El personaje de Talysa me ha caído mal desde el momento en que apareció, y deseaba que nos lo quitaran de encima por fin en la Boda Roja. Ahora que me deseo se ha cumplido, me deja un regusto muy amargo. Porque los guionistas, al parecer, no han llevado con dignidad que los lectores hayamos abominado del cambio sin sentido de Jeyne Westerling por Talysa de Volantis, y han decidido que si deben retirarla de escena lo harán con una salva de cañones armados... apuntando directamente a los corazones de los espectadores. Porque ahora, y por fin se ha revelado, la verdadera y única misión de Talysa no era hacerla escapar con el heredero de Robb en el vientre dando lugar a un interesante giro argumental (en este caso, hasta habría tenido el sentido de su cambio por Jeyne), sino dar pena y aumentar el dramatismo de la escena (¡como si fuera necesario!) haciéndola morir a puñaladas en ese mismo vientre donde también muere su hijo, al que (para mayor inri) hacía sólo unos instantes ella y Robb habían decidido llamar Eddard. Los guionistas pretenden elevar así la escena a unas cotas de cabronería tal, que creo que se pasan. Ponerle todo eso en la cara al espectador, para luego mostrar su asesinato de una forma tan salvaje (a mí por lo menos la muerte de Talysa se me ha quedado grabada para siempre en las retinas), es un intento tan descarado de angustiar y horrorizar al espectador que al final resulta grotesco. Mirándolo con perspectiva, incluso cabreante; una burda manipulación de las emociones del espectador. De verdad, señores guionistas: la Boda Roja ya es la escena más dramática de la saga por sí misma; no nos hacía falta un primer plano del apuñalamiento en el vientre de una mujer embarazada para darnos pena.

-Lo de que resuelvan la conquista de Yunkai por medio de una elipsis, sin mostrar siquiera cómo Daario, Gusano Gris y ser Jorah vencen a los soldados esclavos (¿se rindieron sin más? Pues vale, ¿y entonces los de antes por qué lucharon?), no me ha gustado nada. ¡Con lo que ha molado al principio verlos pelear a los tres!

lunes, 27 de mayo de 2013

Receta: Postre de chocolate ligero (para endulzarnos la espera)


Esta semana, por culpa del Memorial Day (Día de los Caídos), que es festivo en EEUU y por lo tanto implica programación televisiva especial, no tenemos capítulo de Juego de Tronos. Para endulzar la espera hasta la semana que viene, quiero compartir con vosotros una de mis recetas preferidas.
Todos lo que me conocen un mínimo saben que soy fanática del chocolate negro. Lo comería a todas horas, de todas las maneras posibles: en helado, en crema, en onzas, en mousse, en bizcocho, en brownie, en cupcakes, en galletas... Lamentablemente, comer todo el chocolate que quisiera también implicaría engordar mucho más de lo que quisiera, de modo que intento limitar ese tipo de dulces sustanciosos a los meses más fríos del año, o a ocasiones especiales. Sin embargo, y como tampoco me siento capaz de renunciar a mi adorado chocolate, intento inventar recetas ligeras y fresquitas, sobre todo para la primavera y el verano, que además de saciar mi ansia chocolatera alimenten, refresquen, y no engorden demasiado.
Esta es mi receta ideal de postre de chocolate, que puedo estar comiendo un mes seguido sin cansarme de ella. Es muy facilita de hacer, de textura ligera, no empalaga nada, y aunque sigue siendo un postre de chocolate, es bastante liviano, ya que no lleva nata, ni azúcar, ni huevos, ni mantequilla, y se puede elaborar con leche semidesnatada, lo cual hace que sea devorado sin demasiados remordimientos de conciencia. Aquí va:


Ingredientes:

 -1 litro de leche semidesnatada.
-1 paquete de preparado de flan Royal.
-1 tableta de chocolate negro (yo uso el de Nestlé Postres).


Preparación:

-Poner la leche en un cazo, separando medio vaso. Cortar el chocolate en trocitos, añadirlos a la leche, y remover sin parar hasta que se funda.

-Cuando el chocolate se haya fundido, verter el preparado de flan en el vaso medio lleno de leche y diluirlo en ella. Luego, verter el contenido del vaso en el cazo de leche con chocolate.

-Remover la mezcla a fuego lento, y cuando esté a punto de hervir apagarlo. Verter en los recipientes donde se vaya a servir el postre, dejar enfriar, y cuando esté a temperatura ambiente meter en la nevera hasta que cuaje.


Trucos y consejos:

-No he calculado el tiempo exacto que tarda la mezcla en cuajar, pero recomiendo dejarlo un mínimo de cuatro o cinco horas, pues cuanto más se asiente más rico estará. Yo suelo hacerlo a mediodía para tomármelo por la noche, o de un día para otro.

-Como recipientes, yo uso vasitos de barro cocido en los que va la cuajada que compro en Mercadona. Cuando nos terminamos la cuajada, lavo los vasitos en el lavavajillas y los guardo limpios para estos postres. Estos vasitos también pueden comprarse en tiendas de menaje de hogar, o bien se puede verter la mezcla en flaneras grandes o en vasos de cristal. Si usamos las flaneras, los vasos de cristal o los de barro, salen unas ocho raciones. No os preocupéis aunque parezcan muchas, porque aguantan más una semana en la nevera en perfecto estado y están tan buenas que siempre te las acabas comiendo antes. También se puede verter la mezcla en un bol, en cuyo caso saldrán 4-5 raciones más grandotas, que lógicamente necesitarán un poco más de reposo.

-El asunto de utilizar flan Royal es importante, por la textura. Con Potax, por ejemplo, queda más tipo crema, como si fueran natillas sólidas, y a mí me gusta que quede con textura flan, que es lo que pasa con el Royal. De todos modos, si no os gusta la textura flan y preferís el modo natilla, probad con el Potax. De otras marcas no sé deciros, porque no las he probado.

-No añado azúcar a este postre porque el preparado Royal y el chocolate ya son lo bastante dulces, y la verdad es que no lo echo en falta. Si el preparado de flan que vosotros uséis no lleva azúcar añadido, igual tenéis que echarle un par de cucharadas. Probad la mezcla antes de verterla en los recipientes por si acaso.


Espero que os animéis a probarlo en casa. Y si lo hacéis, recordad terminároslo antes del lunes que viene, porque el noveno capítulo de esta temporada de Juego de Tronos se llamará Las Lluvias de Castamere, y teniendo en cuenta las implicaciones de ese título y que la sinopsis habla de cierta boda que yo me sé, es muy posible que con el visionado del capítulo se nos atragante el postre...