Hace unos días, leí un artículo de David Mateo en Fantasymundo, en el que este escritor, que por cierto es conocido mío, habla sobre qué diferencia los libros de fantasía "para adultos" de los libros de fantasía "juveniles". Este artículo, que por cierto es muy interesante, me hizo reflexionar a mí sobre lo que yo entiendo como diferencia entre ambos subgéneros. Y me llevó a escribir esta entrada dando mi propia visión de los hechos. La verdad es que el artículo resume bastante bien lo que yo pienso del tema: que en la fantasía adulta prima la historia, mientras que en la fantasía juvenil lo que prima es contar un culebrón.
Me explico; últimamente ya no compro libros de fantasía juvenil. ¿Por qué? Muy sencillo, por lo mismo por lo que no leo novelas románticas: porque son todos más o menos iguales: ser sobrenatural de apariencia adolescente (tenemos una amplia variedad para elegir: puede ser vampiro, hechicero, hada, hombre lobo, fantasma, ángel, demonio... ¡que me los quitan de las manos, oigaaa!) se enamora de adolescente human@ normal y la historia de amor es complicada porque a) Soy demasiado peligroso para ti, b) Venimos de mundos diferentes, c) Hay un triángulo amoroso de por medio. Al principio, el ser sobrenatural (el 90% de las veces es un chico) se comporta de forma borde, misteriosa o enigmática con la adolescente, a la que o bien quiere matar o bien quiere proteger, pero al final, por muchos peligros o terceras personas que hayan de por medio, el ser sobrenatural y la adolescente acabarán juntos.
La cosa empezó con la saga Crepúsculo, pero cualquiera de los libros de ese estilo que hay ahora en las librerías cumplen estos requisitos y acaban siendo novelas prácticamente clónicas: The Vampire Diaries (me NIEGO a llamarlas "Crónicas Vampíricas" como a las de Anne Rice), Medianoche, Halo, Hush Hush, Rojo feroz, Temblor, Oscuros, The Vampire Academy, Marcada, Dark Divine, Hermosas Criaturas, Sombra Nocturna, Guía de Jessica para ligar con vampiros (sí, ya lo sé, el nombre sólo ya pone los pelos de punta; ¿dónde están los Tzimisce cuando se los necesita?), Retrum, Cuatro almas, Cazadores de sombras, Heraldos de la luz, Poderes oscuros, Eternidad, Rubí, La novia maldita, Night World, Ángeles extraños, Luz de luna...
Son decenas de títulos, y aún podría seguir. Gran parte de ellos, por cierto, con sus respectivas continuaciones. Porque hoy en día está de moda el numero tres: por las trilogías y por los triángulos amorosos, que abundan en este tipo de novelas como los hongos en otoño. Y todos ellos, en sus distintas variantes, vienen a ser lo mismo.
Y uno se pregunta: sí, vale, pero, ¿en qué se diferencian estas novelas de la "fantasía adulta"? O, mejor dicho, ¿qué hace que cierta fantasía sea considerada adulta, mientras que otra es tachada de juvenil? Creo que la respuesta no viene dada por la portada, ni por la editorial, ni siquiera por la cantidad de violencia que hay en la trama o la edad de los protagonistas. Lo que, a mi juicio, diferencia estos dos subgéneros, no es otra cosa que la importancia y extensión del romance en relación a la trama general.
Efectivamente, hay ciertos libros fantásticos que son considerados "fantasía adulta", como por ejemplo El Señor de los Anillos, Entrevista con el Vampiro, Canción de Hielo y Fuego, la trilogía de El Ángel de la Noche, o El Nombre del Viento, por poner ejemplos. Todos ellos tienen algo en común: la trama de la historia no gira alrededor de un romance. Puede haber historia de amor (de hecho, en todos los que he mencionado la hay), pero es un acontecimiento más de la trama, no el hilo principal que mueve la historia. En estas novelas, se nos habla de un personaje o de varios, de una serie de conflictos en los que se ven metidos, y el modo en que los resuelven. Es la trama de misterio, política, bélica... lo que mueve la historia y su pieza central; vamos, que la misma historia se podría contar de forma muy parecida aunque el protagonista no tuviera ninguna historia de amor. Evidentemente, hay novelas de este tipo que sin la historia de amor de su protagonista no serían iguales, pero el caso es que la historia principal está ahí y puede seguir para adelante independientemente de que el protagonista se enamore o no.
Con la fantasía juvenil, esto no sucede. La trama de la historia gira en torno a la protagonista, sus sentimientos, y su historia de amor con el ser sobrenatural. El elemento fantástico no es el eje central de la historia, sino que está ahí como hilo conductor de fondo, como mera excusa para contarnos un culebrón. Sin duda, va a haber un conflicto (guerra de vampiros contra licántropos, guerra de vampiros contra cazadores de vampiros, guerra de vampiros contra otros vampiros, guerra de brujos buenos contra brujos malos, guerra de ángeles contra demonios, o cualquier cosa por el estilo), pero en realidad este conflicto sólo es el telón de fondo, porque lo que realmente importa es si la joven adolescente normal de 16 años, se queda con el dulce ángel o con el seductor vampiro.
Circunstancia, por cierto, que no deja de parecerme harto curiosa. Me refiero a las historias de amor que aparecen en estas novelas. En lo que a coherencia se refiere, algunas claman al cielo. Ya no es la cuestión de que los ángeles y los demonios sean entidades puramente espirituales que por lo tanto no tienen cuerpo ni mucho menos sexo masculino o femenino, al margen de que no sienten las cosas como humanos porque no lo son, de manera que ya me explicarán ustedes cómo van a mantener una relación con una persona, cuando se supone que no las mantienen ni entre ellos. Es el hecho de que no me cabe en la cabeza que un ser centenario o incluso milenario, con todas las vivencias, experiencia y sabiduría que esa edad conlleva, no es que se comporte como un adolescente (vale, podría estar fingiendo para no desentonar), sino que sea capaz de enamorarse de una niña de quince, dieciséis o diecisiete años. ¿Qué puede encontrar un vampiro del renacimiento en una jovencita adolescente que no tiene experiencia en la vida y no ha alcanzado la madurez física ni psicológica? Si un hombre de treinta y cinco o cuarenta años no se interesa románticamente por una chica de dieciséis porque la ve demasiado niña, como no sea para mirarle las tetas a la chavala en cuestión si está buena (respuesta recibida del 100% de los encuestados de esta edad a los que he preguntado), ¿cómo demonios quieren los autores de esa novela que me crea que un ser cien años más viejo va a enamorarse de ella?
Siendo coherente, lo normal es que un hombre centenario se enamore de una mujer igual de centenaria, o como mínimo de una mujer humana adulta y madura piscológicamente, con la personalidad formada. Pero de una adolescente, lo veo imposible. Y que nadie me venga con eso de que hay adolescentes que son muy maduras. Porque, a ver, es cierto que una chica de 16 años puede ser muy madura para su edad, en comparación con el resto de chicas parecidas. Pero nunca va a tener el nivel de madurez, sabiduría y experiencia que tiene una persona adulta. ¿Que hay adultos que son inmaduros toda su vida? De acuerdo, los hay. Pero esto no tiene nada que ver. Obviamente, si un vampiro se enamorase de una mujer de 30 años, no elegiría a una idiota tipo Sexo en Nueva York que sólo pensara en compras, en adelgazar y en ir al club de campo.
Como ejemplo más llamativo a esta aberración, tenemos por ejemplo The Vampire Diaries de L.J.Smith (serie que engloba las novelas Despertar, Conflicto, Furia, Invocación, etc). ¿Dos vampiros renacentistas (y por consiguiente de 500 años de edad) enamorándose de la típica niña pija-guay-popular del instituto, sólo porque se parece a una tipa a la que amaron cuando eran humanos? ¿De verdad alguien se imagina a un anciano de medio milenio de vida y experiencia enamorándose como un adolescente pajero de una chica sólo porque está buena? ¡Venga ya, por favor! Ni es coherente, ni creíble, ni la autora pretende que lo sea, porque en realidad ese tipo de historias están hechas para que las jovencitas se hagan pajas mentales con vampiros piruleta parecidos a los Jonas Brothers. Me pregunto qué dirían esas mismas chicas si el vampiro hubiese sido convertido a los 40 años en lugar de a los 17. Entonces, a nadie le parecería raro que el vampiro en cuestión pasara de las niñatas y se buscara a una mujer adulta. Pero, realmente, ¿qué son treinta años de diferencia para alguien que ya ha vivido 500?
Y que nadie me diga que es porque los vampiros se estancan en el momento en que fueron convertidos y ya no evolucionan. Porque, en ese caso, los vampiros en cuestión deberían seguir teniendo una mentalidad medieval, lo cual implica que las mujeres están más guapas calladitas, son seres débiles y simples, y a la que se ponga tonta dos guantazos y a la cocina. ¿O es que alguien ignora que hasta hace un siglo las mujeres eran un cero a la izquierda? Hasta el siglo XX, las mujeres no podían trabajar en profesiones consideradas "de hombre", no luchaban, no tenían derechos sociales, su opinión no contaba para nada, eran consideradas legalmente menores de edad toda su vida, y no podían ni salir a la calle solas (a no ser que fueran putas). Pero no, resulta que el vampiro adolescente, que supuestamente se comporta como tal porque no puede evolucionar, tiene un comportamiento y una mentalidad totalmente acordes con la actualidad, aparte de ser un poco más educados, caballerosos y protectores que de costumbre. Joder, a ver si nos enteramos, el hecho de que su único anacronismo consista en ser educados, protectores y caballerosos los retrotrae, como mucho, a los años 40. No al puto siglo XVI.
Pero creo que me estoy extendiendo demasiado sobre el tema. El concepto ya ha quedado lo bastante claro, en cuanto a que la fantasía juvenil no viene a ser otra cosa que amor con trama fantástica de fondo para darle sabor, mientras que la adulta es fantasía con trama amorosa de fondo para darle sabor. Por supuesto, esto no tiene que significar necesariamente que un género sea de entrada mejor que el otro (a no ser que se cometan graves errores de base como el que he señalado antes, que no siempre se dan en esas historias). Pero creo que sí puede explicar por qué ya estoy un poco cansada de la saturación de novelas clónicas que invaden las librerías.
Aunque no sé, igual soy yo que peco de exigente. Con la que está cayendo, aún deberíamos darnos con un canto en los dientes porque los chavales compren libros y los lean. Supongo que es demasiado pedir que se olviden un rato de los triángulos amorosos y los guaperas con alas o colmillos para leer Drácula o El Señor de los Anillos.