lunes, 9 de julio de 2012

¡Pon una ratita en tu vida!

Mucha gente se sorprende cuando se entera de que mis mascotas son ratas. Y aún se sorprenden más cuando tiro por tierra sus prejuicios y les cuento lo limpias, cariñosas, simpáticas, buenas y sociables que son. Por eso, he decidido poner mi humilde granito de arena en pro de nuestras amigas las ratas escribiendo este artículo en mi blog.
La mayoría de la gente oye la palabra "rata" y automáticamente piensa en plagas, en enfermedades y en suciedad. Pues nada más lejos de la realidad. Las ratas mascota, para empezar, son de la especie rattus norvegicus (la llamada rata noruega), que es extraordinariamente resistente e incluso inmune a todo tipo de enfermedades, entre ellas la rabia y la peste, razón por la cual le tomó la delantera evolutiva a la pobre rattus rattus, actualmente especie protegida en peligro de extinción tras la masacre sufrida a lo largo de las consecutivas epidemias de peste de la historia. Tampoco es cierto que las ratas sean agresivas, y menos con los humanos. Las ratas no son depredadores sino presas y por tanto su naturaleza es huir y esconderse, no atacar. Una rata sólo morderá si está muerta de miedo y se siente acorralada o atrapada, para que la suelten y pueda escapar. Las únicas ocasiones en las que una rata se puede poner agresiva es en una pelea por dominancia y territorialidad con otra rata (esto suele suceder entre machos. Con las hembras también puede pasar, pero es más raro).
Evidentemente, una rata que viva en la calle o en el campo es más que probable que tenga parásitos o que pueda contagiar infecciones, pero lo mismo se puede decir de los perros o los gatos callejeros, y al igual que con ellos la cosa se puede solucionar con una visita al veterinario. Pero las ratas domésticas son ejemplares nacidos en cautividad y acostumbrados al contacto humano y por lo tanto, además de sanos, son de carácter dócil, afable y juguetón. Las ratas salvajes son muy tímidas y huidizas con los seres humanos, pero las domésticas están habituadas a ellos y no tienen ese problema.


Los propietarios de ratas, esos incomprendidos...


¿Razones por las que vale la pena tener una rata mascota? Aquí van unas cuántas:

-De todos los roedores que se pueden tener como mascotas, son los únicos capaces de establecer vínculos afectivos auténticos con sus dueños, del mismo modo que hacen los gatos y los perros. Las ratas cogen auténtico cariño a sus amos humanos y no se cortan a la hora de demostrarlo: se suben a tu hombro, te siguen y te tiran de la manga pidiendo mimitos, te lamen la mejilla o los dedos igual que los perros...

-Son los roedores con menos tendencia a morder. A pesar de la mala fama que tienen, lo cierto es que sus probabilidades de morder son bajísimas en comparación con otros roedores que están mucho mejor vistos como mascotas, como los hamsters o las ardillas.

-Las ratas son baratas de mantener en comparación con otros animales. No requieren vacunas ni revisiones veterinarias a no ser que se hieran o muestren síntomas de tener algún problema de salud, su comida es más barata que la de gatos o perros, y lógicamente al ser más pequeñas tragan menos cantidad.

-Las ratas son muy inteligentes y divertidas. Te partes de risa con sus ocurrencias y travesuras. Además, pueden aprender trucos, tales como hacer monerías o dar vueltas para recibir un premio, y además responden a su nombre y vienen cuando las llamas. Les encanta jugar, yo personalmente me paso las horas muertas jugando con ellas y viendo cómo juegan entre ellas.

-Son animales muy, muy limpios. Una de las cosas que más sorprende a la gente es saber que las ratas se pasan el día limpiándose y acicalándose, como los gatos. Son capaces de aprender a hacer sus necesidades es un esquinero, y les encanta acicalarse también entre ellas y a su amo (de hecho, que te laman y te mordisqueen suavemente la piel es un honor, porque ellas sólo se limpian entre miembros reconocidos de su grupo, lo cual significa que si lo hacen te están aceptando como una más de ellas). Las hembras, sobre todo, huelen de maravilla, como a una mezcla entre caramelo y flores.

-Permiten una libertad que otros animales no aportan; por ejemplo, no hay que sacarlas a pasear, y te puedes ir una o dos semanas de vacaciones sin problemas siempre que cuentes con alguien de confianza que venga a casa cada dos o tres días para ponerles comida y agua.

-Las ratas son muy listas y agradecidas y soportan con bastante resignación las tomas de medicamentos y las putaditas que les hacen los veterinarios para curarlas, porque son capaces de comprender que aunque las molestes, las estás ayudando. Mi ratita Esmeralda, que estuvo mes y medio enferma de cáncer antes de morir, aguantaba estoicamente las tomas de un huevo de medicinas dos veces al día, y hasta ella misma las buscaba con ansia, porque había aprendido que al tomarlas se sentiría mejor. Y a mis otras cinco ratas las tuve que llevar al veterinario tres veces a que les pusieran inyecciones para desparasitarlas (el anterior dueño las tenía en muy malas condiciones), y aguantaron los pinchazos sin más protesta que un leve gimoteo.


Vale, bien, esos son los pros. ¿Y dónde están los contras? No son muchos, pero alguno hay:

-El más importante, bajo mi punto de vista, es lo poco que viven. Es raro que superen los tres años de vida, y eso es muy poco en comparación con lo que puede llegar a vivir un gato o un perro. Es muy triste cogerles tanto cariño para que luego se te vayan tan pronto. Pero, al fin y al cabo, la pérdida de una mascota es algo por lo que tarde o temprano tenemos que pasar todos los dueños, sean los animales que sean.

-Exigen cierto espacio, ya que la jaula donde vivan debe de ser grande y tener escondites para que duerman y juguetes para que se entretengan. Una jaula para ardillas o hurones cuyos barrotes no sean de una anchura superior a 1'5 cm es ideal.

-Las ratas son roedores. Es decir, les encanta roer. Eso significa que no se deben dejar sueltas sin supervisión ya que existe el peligro de que roan muebles, cortinas, o aún peor, cables, con el consiguiente peligro que eso supone para sus vidas. Eso sí, tampoco es que roan continuamente; si se les tiene puesto un ojo encima o se las deja en un lugar donde no puedan causar daños no tiene por qué haber problema (yo las dejo en un sofá cubierto por una funda vieja que está ahí para que la mangoneen todo lo que quieran).

-Las ratas son muy sociables y requieren atención diaria por parte de los dueños, si no se aburren y pueden llegar a deprimirse. Se las debe sacar para jugar e interactuar con ellas todos los días, al menos una hora, pero cuanto más mejor. Claro que no sé hasta qué punto eso es un inconveniente, porque al fin y al cabo, si uno quiere un animal es para jugar con él, no para tenerlo encerrado en un rincón sin hacerle caso.

-Evidentemente, aunque sean más baratas que otros animales, las ratas van a requerir un desembolso hasta cierto punto. Comida, jaula y accesorios son un fijo, y si se ponen malitas hay que estar dispuestos a correr con los gastos de veterinario... y no todos los veterinarios son especialistas en animales exóticos, como las ratas. Si no vamos a ser capaces de gastarnos el dinero que requiere cuidar de nuestra mascota y mantenerla sana, lo mejor es no adoptar ninguna.


Si os animáis y os decidís por tener ratas mascota (os aviso que engancha), hay una serie de factores que debemos tener en cuenta para procurar el máximo bienestar y salud de nuestras amigas:

-Lo más importante: una rata jamás debe vivir sola. Las ratas son seres enormemente sociales, muy gregarios, que viven en grupos grandes y que necesitan estar con congéneres suyos para ser felices. Una rata que viva sola en casa de unos humanos es equivalente a un ser humano condenado de por vida a vivir en la soledad más absoluta, sin ver ni oír a ningún otro ser humano jamás. La compañía humana no puede suplir para una rata la de otros miembros de su propia especie. Una rata sola acabará volviéndose arisca, agresiva y retraída, llegando a extremos de desarrollar trastornos de conducta, depresión, e incluso enfermar y morir de pena. Por ello, el número mínimo de ratas que debemos de tener es dos, aunque yo recomiendo incluso que sea de tres, porque si son sólo dos ratas la compañera que muere sufre muchísimo y se le puede llegar a ir la pinza seriamente hasta que lleguen otras ratas (hablo por experiencia propia). Así que, mi consejo, tres o más ratas viviendo juntas. Cuantas más sean, siempre dentro de lo razonable, mejor se lo pasarán.

-No hay que juntar nunca a machos y a hembras, a no ser que al menos uno de los dos esté castrado (y la broma puede salir por 150 euros). Las ratas son animales muy fértiles, que entran en celo cada pocos días y pueden parir cada mes una camada de hasta 16-18 crías. Eso significa que una rata macho y una hembra juntas pueden haberse transformado al cabo de un año en más de mil ratas. Escoged o sólo machos, o sólo hembras, pero nunca grupos mixtos.

-Hay quien dice que las ratas pueden comer de todo. Es mentira. Hay alimentos que pueden enfermarlas gravemente o incluso matarlas, y las ratas no pueden eructar ni vomitar, lo cual hace que cualquier intoxicación alimentaria sea excepcionalmente grave. Por regla general, se debe evitar siempre dar de comer a las ratas alimentos ácidos, como los cítricos o las frutas del bosque (a excepción de las fresas maduras, que les encantan), alimentos flatulentos (todo tipo de coles, legumbres, o cualquier bebida que lleve gas), picantes (como el rábano, el pimiento o la guindilla) judías, aguacates y alcachofas (son venenosas para ellas), y dulces, grasas o chocolate. Hay paginas webs de ratas que detallan listas de alimentos permitidos y prohibidos. Hacedles caso.

-Por contra, a las ratas les encantan los cereales, las semillas, las frutas dulces y la mayoría de las verduras. Mis ratas en particular se vuelven locas con el maíz y los guisantes. Como proteína les encantan el queso, los huevos y el jamón de york, pero deben comer poca (una ración cada semana como mucho), porque el exceso de proteína puede llevar a que les aparezcan tumores. La única excepción son las hembras preñadas y en período de lactancia, que necesitan proteína cada 2-3 días.

-Existe pienso para ratas específico, no es buena idea darles comida de hamster ni de cobaya, ni de ningún otro animal. Para conseguir una buena jaula, juguetes y comida de calidad y a bien precio, os aconsejo la página web Zooplus. Yo siempre compro los alimentos y accesorios para mis ratas ahí y nunca me han fallado. Además, si la compra es superior a 40 euros, los gastos de envío salen gratis.

Para saber más acerca de las ratas, os aconsejo las siguientes páginas web para informaros:

-La web de las ratas
-Ratitas.net
-El rincón de las ratas

Y como foros, para compartir experiencias sobre vuestras mascotas y aprender de dueños veteranos:

-El foro de las ratas
-Foro Rata Doméstica


Espero que este artículo os anime a interesaros por las ratas domésticas y os decidáis a adoptar unas cuántas como mascota. Os aseguro que, una vez hayáis tenido la experiencia de tener ratitas, ya no podréis vivir sin ellas. ¡Son absolutamente adorables! Si tenéis alguna duda o queréis preguntarme algo acerca del tema, estaré encantada de responder en los comentarios :-)

5 comentarios:

Findûriel dijo...

Tan sólo disiento en un punto:
"-De todos los roedores que se pueden tener como mascotas, son los únicos capaces de establecer vínculos afectivos auténticos con sus dueños, del mismo modo que hacen los gatos y los perros."

Tuve una cobaya durante dos años, y además de ser la mar de despierta, me conocía y me quería. Cuando no me tenía cerca y era hora de su paseo suelta, me buscaba. Se acurrucaba en mi regazo aun teniendo su caja con trapos o su sábana enroscada. Cuando yo llegaba a casa y saludaba a mis padres, se ponía a chillar desde el cuarto llamándome. Pasó su enfermedad buscando el calor de mis brazos. Jamás me mordió, a pesar de que a mi hermana sí (ella le chinchaba). Si salía de paseo y me perdía de vista, se ponía a chillarme hasta que me veía. El vete me dijo que la tratara igual que a un perro pequeño, y así lo hice, con un resultado maravilloso.

Así que no estoy nada segura de que las cobayas no desarrollen un vínculo afectivo con sus amos. Fue una experiencia preciosa, dolorosa al final como bien comentas, pero me encantaría volver a tener una cobaya.

Estelwen Ancálimë dijo...

No pretendía menospreciar el vínculo con tu cobaya, Findûs, lo siento. En mi descargo diré que no es algo que yo me haya inventado, sino que leí en un número atrasado de una revista sobre animales que tenía un artículo acerca de ratas mascota.
Igual es que querían decir que el vínculo emocional profundo es algo que con las ratas es normal y con otros roedores sólo pasa de vez en cuando, o tal vez al hacer esa comparativa pensaron sólo en ratones, hámsters, conejos y ardillas y se olvidaron de las cobayas. No lo sé.

Tony dijo...

Uy, yo que puedo decir. Me gustan las ratas, pero como sabes, adoro a los gatos.
Y aunque sé que se puede dar el caso que se lleven bien, prefiero no arriesgarme.

=)

Estelwen Ancálimë dijo...

Que se lleven bieno o no depende del gato, de la rata, y de la socialización que se haga entre ambos. Por lo general, si la rata es dócil y el gato está castrado y no es agresivo, no tiene por qué haber problemas.

Anónimo dijo...

Yo, os puedo decir; que tengo rata y cobaya. Son distintas... La cobaya claro que me quiere, claro que me conoce...pero no es como la rata. La rata comprende mucho más, disfruta de la relación de otra forma. Que quede claro, que es mi experiencia, y que no tiene que ser la de todos. En casa vivimos dos perros, dos conejos, dos tortugas, un agapurni, una rata y una cobaya.
A mi ver, la cobaya se comporta de una manera más semejante a los conejos, y la rata se comporta de una manera más sememjante a los perros..(por dar un ejemplo)