martes, 22 de abril de 2014

¿Casados o arrejuntados?


Está muy de moda hoy en día lo de convivir juntos sin casarse (conozco a varias parejas que viven así). No me refiero a lo de convivir juntos durante un tiempo previo al matrimonio, sino a la convivencia indefinida, sin ánimo de ir más allá.
Puedo llegar a entender que esto se hiciera en el pasado, cuando no existía el divorcio, o este era tan complicado de conseguir (sobre todo para las mujeres), que casarte con la persona equivocada podía ser un peligroso paso en falso con el que tuvieses que cargar durante el resto de tu vida. También puedo llegar a entender que hubiera gente que lo hiciera como una reacción liberal frente a las instituciones tradicionales, sobre todo a finales del siglo XIX y principios del XX, cuando lo que se llevaba era romper las reglas establecidas. Y no hablemos ya, por supuesto, de tiempos más pretéritos, cuando los matrimonios eran por exclusiva conveniencia económica y el verdadero amor se reservaba para el amante, con quien era un lujo romántico poder pasar unas semanas o unos meses al año. También tenía sentido en el caso de las parejas homosexuales, que no podían casarse (y a día de hoy, siguen sin poder hacerlo en muchos países).
Pero, en lo que a España se refiere, todas estas cuestiones ya están superadas. El divorcio es tremendamente sencillo (uno de mutuo acuerdo está resuelto en menos de un mes desde que presentas la demanda hasta que tienes la sentencia), el matrimonio homosexual es una realidad, y cada cual puede escoger casarse con quien le dé la gana. ¿Por qué, entonces, esta fobia al matrimonio?
Realmente, no me lo explico. No tiene ningún sentido, ni desde el punto de vista sentimental ni desde el jurídico.
He oído muchas veces eso de "estamos bien así", "organizar una boda es un agobio", "si luego te quieres divorciar es un coñazo" y por supuesto, el clásico entre los clásicos, "nuestro amor no depende de un papel firmado". Examinemos estos tópicos, uno por uno.

-"Estamos bien así": Muy bien, de acuerdo, nada que objetar, de no ser por una cosa: que el "estamos bien así" parece implicar un "casados estaríamos peor". ¿Y de verdad casados estaríais peor? Pues sólo si no quieres sentirte atado a tu pareja (por algo será) o si desconoces por completo las ventajas que tiene casarse. Al parecer, circula una leyenda negra que dice que el matrimonio mata el amor y que en cuanto un hombre y una mujer se casan dejan de ser Blancanieves y el Príncipe Encantador para convertirse en Pepa y Avelino. Pero lo que mata el amor no es el matrimonio, sino la rutina, la falta de comunicación y la falta de respeto. Y esas cosas pueden suceden tanto entre parejas solteras como casadas. Si lo que sucede es que la idea de casarte te agobia porque implica una atadura, apaga y vámonos. Eso significa que no estás convencido de que la persona que tienes al lado sea realmente el amor de tu vida, y esa es la verdadera razón por la que no te apetece casarte: porque te resulta muy cómodo vivir con alguien que te ayuda a pagar el alquiler, que colabora contigo en arreglar la casa, que te cuida cuando estás enfermo y con quien, encima, puedes tener sexo cuando te apetece, pero como en realidad sólo estás con esa persona porque no has encontrado nada mejor, no quieres dar el paso de oficializar las cosas, lo cual permite la posibilidad de levar anclas cuanto antes si encuentras un sustituto o una sustituta que te guste más.

-"Organizar una boda es un agobio": Pues... depende. Si estamos hablando de una boda con vestido blanco, iglesia, flores, música, luna de miel y banquete para doscientos invitados, sí, es un agobio (aunque sarna con gusto no pica, y si realmente te hace ilusión un evento así, organizarlo es divertidísimo). Pero para quienes pasan de parafernalias o no tienen dinero para pagar un fiestón semejante, existen alternativas mucho más sencillas. Tanto para el matrimonio canónico como para el civil, bastan un oficiante, dos testigos mayores de edad, y dos contrayentes que se quieran casar. En el matrimonio canónico, además, es necesario tener padrinos y hacer unos cursillos, pero vamos, tampoco se trata de nada que requiera un desembolso extra o un gasto muy grande de tiempo. Yo tengo amigos que se han casado en el juzgado vestidos de diario acompañados sólo por la familia íntima (padres, abuelos y hermanos), y que no han tenido banquete de bodas más allá de irse a comer en familia después de firmar los papeles. Una boda así es tan válida como cualquier otra.

-"Si luego te quieres divorciar, es un coñazo": Actualmente, ya no tanto. Si el divorcio es de mutuo acuerdo, con presentar una demanda y un convenio regulador, en menos de un mes los cónyuges están divorciados. Si no hay dinero para pagar tasa, abogado y procurador, se pide asistencia jurídica gratuita y no cuesta ni un duro. Si el divorcio es contencioso tampoco hay demasiada complicación, aunque es un poco más lento porque se tiene que celebrar una vista. La verdadera complicación no consiste en que la pareja esté o no esté casada, sino en que la separación sea contenciosa y haya hijos menores de por medio. Si hay niños en la ecuación y los padres no se ponen de acuerdo, la cosa se pone jodida, estén o no estén casados. Porque incluso los padres que no están casados tienen que presentar una demanda de medidas de hijos extramatrimoniales, tan complicada y tan costosa como podría serlo una demanda de divorcio contencioso con menores de por medio. Evidentemente, meter tus cosas en una maleta y largarte de casa después de mandar a la mierda a tu pareja es aún más rápido, pero sinceramente, si comienzas una relación pensando ya en cómo poner tierra de por medio de la manera más sencilla posible, estás asumiendo su fracaso desde el principio.

-"Nuestro amor no depende de un papel firmado": Pues puede que no, pero vuestra tranquilidad económica tal vez sí. Casarse tiene numerosas ventajas legales y fiscales, que no se deberían deseñar a la ligera. Eso al margen de que, nos guste o no, casarse es algo más que firmar un papel: es un símbolo social. Para mí, no casarte porque tu amor no depende de un papel firmado es como no celebrar tu cumpleaños porque vas a cumplir años igual aunque no soples velas, ni te feliciten, ni te hagan regalos. Casarte es decirle al mundo que amas a tu pareja, que quieres estar con ella para siempre, que deseáis formar una familia. Es un modo de celebrar el mutuo amor con la familia y los amigos queridos, para que todo el mundo comparta tu alegría. Si pasas de todo eso y te pones pragmático, una de dos, o realmente no estás tan enamorado de tu pareja como podría parecer (y por eso te da palo celebrar ese amor), o no te importa en absoluto lo de compartir y celebrar el amor con la familia y los amigos, lo que tal vez es una señal de que tus relaciones sociales no son todo lo profundas y auténticas que deberían ser.


Lo de las ventajas legales y fiscales merece un apartado propio. Y es que, por mucho que insistamos en que el matrimonio es sólo una institución, y que en realidad tiene la importancia que cada uno quiera darle, y en que hoy en día carece de sentido, y bla, bla, bla, lo cierto es que incluso desde el punto de vista más pragmático del mundo el matrimonio vale la pena. ¿Por qué? Veamos algunas de sus principales ventajas:

-Permite la tributación conjunta de los cónyuges. Es decir, hacer una declaración de la renta conjunta en ligar de individual. En algunos casos, esto puede suponer un ahorro importante de dinero, o una devolución sustancialmente mayor (a mí misma, sin ir más lejos, Hacienda me devuelve varios cientos de euros más desde que hago la declaración conjunta con mi marido). Así que sí, señores, es cierto: el matrimonio puede ahorrarte pasta, e incluso hacerte ganar dinero.

-En caso de que uno de los cónyuges muera, el otro tiene derecho a una pensión de viuedad, cosa que no sucede si los miembros de la pareja únicamente viven juntos, lleven el tiempo que lleven. Asimismo, en caso de que no haya testamento, los cónyuges tienen derecho al uso y disfrute del 50% de los bienes del fallecido, independientemente de si estaban casados en separación de bienes o en gananciales.

-Las parejas casadas lo tienen más fácil para adoptar un hijo.

-Los matrimonios con hijos pueden deducirse el 99% del impuesto de sucesiones.

Frente a esto, hay quien podrá decir: "pues en lugar de casarnos, nos hacemos pareja de hecho". Francamente, me parece una chorrada. Lo de ser pareja de hecho tenía sentido cuando los homosexuales no podían contraer matrimonio, ya que era la única manera que tenían de oficializar la relación, pero hoy en día que es posible casarse con alguien del mismo sexo, no tiene ninguna razón de ser. En realidad, para ser pareja de hecho también hay que hacer papeleo y oficializar el asunto (aunque sea mediante un procedimiento distinto al del matrimonio), también hay que hacer papeleo en caso de que la pareja se rompa, y para colmo, las ventajas fiscales y legales son menores que en el caso de los matrimonios (por ejemplo, no se puede tributar conjuntamente, las deducciones de ciertos impuestos dependen de lo que diga cada Comunidad Autónoma sobre el tema, tres cuartas partes de lo mismo con el tema de la adopción, y encima para tener ciertos derechos sucesorios, como la pensión de viuedad, hace falta cumplir una serie de requisitos que en los matrimonios no existen, como por ejemplo acreditar que ha habido convivencia durante más de cinco años o que los ingresos del cónyuge no superen un determinado límite.
 Todo eso sin contar que, en el fondo, lo de hacerse pareja de hecho en lugar de casarse en el fondo no es más que una manifestación del miedo al compromiso, una renuencia a atarse a la otra persona y una manifestación del temor patológico que algunas personas parecen sentir hacia la palabra "matrimonio".

¿Mi conclusión? Tanto desde un punto de vista práctico como desde uno meramente romántico, el paso natural y lógico para dos personas que se aman y quieren pasar su vida juntas es casarse. Es normal, y hasta prudente, convivir juntos un cierto período de tiempo antes de dar el paso, porque todos sabemos que no es lo mismo salir juntos al cine y de vacaciones y después cada uno a su casa, que tener que soportar los hábitos, manías, enfermedades, malos humores mañaneros y escatologías varias de tu pareja. Es muy fácil parecer el príncipe encantador o la princesa prometida cuando sales a cenar a un restaurante francés, pero sólo la convivencia a largo plazo nos puede indicar si realmente dos personas tienen costumbres y caracteres compatibles para vivir juntos y formar una familia. Pero siempre hay que tener en cuenta que la convivencia sin matrimonio sólo es aceptable como un estado de transición, un período de adaptación mutua para estar seguros de que no habrá malas sorpresas a la hora de dar el gran paso. En el momento en que se convierte en un estado permanente, es que algo en la relación no acaba de cuajar. Y por mucho que lo justifiquemos con excusas varias, yo creo que todos sabemos que, en el fondo, los que llevan mucho tiempo viviendo juntos pero nunca se han decidido a dar el paso de casarse, por algo será.

13 comentarios:

Laura Sánchez Méndez dijo...

No te falta razón, y los hechos lo confirman. Conozco a muchas parejas que, después de muchos años viviendo juntos, han acabado casándose. Uno de mis tíos incluso se estableció primero como pareja de hecho para acabar casándose diez años después. Supongo que lo de vivir juntos sin casarse responde a una especie de "vamos a probar la convivencia y luego ya veremos", aunque a veces se prolonga bastante en el tiempo. Pero lo más común es que la gente acabe casándose. Después, cómo sea o no el bodorrio, eso ya es otra cosa.

Conozco a algunas personas que, no sé por qué, pero parece que la mención de la palabra "matrimonio" les provoca un sarpullido. ¿Por qué será? Si a mí me parece uno de los momentos más bonitos que puede vivir una pareja feliz y enamorada. De hecho, a mí algún día me gustaría casarme. Cross fingers! ^^*

Estelwen Ancálimë dijo...

Es curioso lo que mencionas; yo conozco a dos tipos de parejas. Las que, igual que tú mencionas, después de muchos años juntos han decicido dar el paso y casarse, y las que al final, por a o por b, han acabado mandando la relación a la porra, generalmente después (o poco antes) de que apareciera una tercera persona en sus vidas. Y, curiosamente, el 90% las personas que han dejado una relación de simple convivencia de muchos años para liarse con una nueva pareja, se han casado con esa nueva pareja casi en seguida (en un lapso de dos años o menos). Mi conclusión después de ver tantos casos así siempre ha sido la misma: que con la primera pareja estaban por comodidad pero no la habían desposado porque, en verdad, creían que no era el amor de su vida.
Por cierto, si te casas, sugiero boda medieval con ese precioso vestido de Julieta que tienes :-D

Ryoga_Skywalker dijo...

Desde la perspectiva de mi carrera, el matrimonio no se considera un "obligado", pero si significa un requisito para cierta madurez emocional.
La razón es que el matrimonio, lejos del romance, la estabilidad económica fincada en un papel o el papeleo legal, indica compromiso.
Sí, eso también podrá verse en la unión libre, pero sabes que sin un contrato de por medio, sea religioso o civil, no estas teniendo una real obligación con la persona. Aunque hay leyes que ya establecen el concubinato, hablando a nivel emocional y mental es otra cosa.
El matrimonio es dar ese "extra" que se ha ido perdiendo con los años. Si te avientas a casarte con alguien más, implica que vas a darlo todo y que realmente hiciste una elección. Si estas en unión libre, puedes decidir y no hacerte responsable de eso.
Y creo que es el problema con el matrimonio hoy en día, como con muchas cosas: no hay compromiso, no hay responsabilidad. Todo queremos evadirlo, porque nos da miedo crecer.
Estamos en una sociedad que quiere vivir eternamente en el mismo momento, en el mismo trayecto, cuando la vida entera implica no solo compromiso, sino cambio.
¿Y que mejor que probar ambos conceptos en un matrimonio?
Lo digo no solo por experiencia profesional, sino también personal.

Laura Sánchez Méndez dijo...

¿Boda medieval? ¡Me apunto, jejeje! Acepto la sugerencia de muy buen grado, ^^*

Maureen dijo...

¿Y no será mejor que cada pareja haga lo que quiera? No hay por qué criticar a las parejas solteras o de hecho, ni pensar que tienen algún motivo "oculto" para no casarse. En mi opinión, se pueden dar buenas razones para el matrimonio sin menospreciar a los que no lo contraen.

Anónimo dijo...

Francamente, creo que a estas alturas es absurdo establecer lo que es "correcto" que alguien haga con su vida. Que no casarte imlica inmadurez, miedo al compromiso... Bien, pero entonces, si casarte implica lo contrario, por qué hay tantos divorcios? Que cada cual haga lo que siente y no hacerlo porque es lo que está establecido socialmente y si eso implica inmadurez y miedo al compromiso, pues mira cada cual tiene sus defectos. Mientras la pareja lo hable y decida conjuntanente a mí me parece bien, el problema viene cuando una parte no quiere responsabilidades y la otra sí quiere comprometerse.
Un saluso

Estelwen Ancálimë dijo...

Yo no estoy menospreciando ni criticando a nadie. En este sentido, me adhiero al comentario anterior hecho por Ryoga_Skywalker, con quien coincido plenamente.
¿Que luego hay muchos matrimonios que acaban en divorcio? Pues claro que sí, en esta vida muchas veces fallamos y nos equivocamos, bien sea al elegir pareja o a la hora de solucionar una crisis (porque hay muchos divorcios que se podrían haber evitado si los implicados hubieran puesto un poco de su parte en lugar de dejarse llevar por el orgullo). Pero por lo menos los que se han casado han tenido la valentía de dar el paso, han decidido comprometerse el uno con el otro, aunque luego la cosa no haya salido bien. Me parece mucho más honesto intentarlo y fracasar, que empezar desde el principio sin intención alguna de formalizar el compromiso, para que así sea mucho más fácil salir por piernas en cuanto haya problemas.

Expo dijo...

Aunque estoy bastante de acuerdo contigo, debo decir que hay otra razón que tiene mucha gente que no tiene que ver realmente con la pareja en si que no veo que hayas tocado mucho.

Principalmente, una de las razones que "más me convencen" es la de ir en contra de las tradiciones que indican que "debe" hacerse de esa manera. Mucha gente ve el matrimonio como una especie de obligación social para los que están enamorados y quieren estar juntos, y no están de acuerdo con que se vea de esa forma (como pensarán de cualquier tradición por el estilo), ergo no se casan para ir en contra de ello.
Sí, es muy parecido (o incluso lo mismo) al "Nuestro amor no depende de un papel firmado", pero quiero resaltar la importancia que algunos le dan (y, en parte, comprendo) al hecho de ir en contra de ese tipo de tradiciones que parece que deben respetarse sí o sí. Ese "nos guste o no, casarse es algo más que firmas un papel: es un símbolo social" es justo lo que muchos quieren eliminar. Por cierto, también hay muchos que no celebran sus cumpleaños por razones parecidas (aunque por mi parte estoy de acuerdo con la misma, no por pensar que el cumplir años deba celebrarse, si no porque la celebración en si, tomando como "excusa" el cumplir años, es algo sano y que suele traer más ventajas que desventajas en todos los ámbitos; es lo mismo que digo con el tema de celebrar la navidad aun siendo ateo).

Sinceramente, si el matrimonio no tuviese las ventajas que tiene y fuese simplemente un "pos mirad, estamos casados", yo tampoco me casaría nunca por esa misma razón que he dicho que tienen muchos (suelo ir en contra de casi cualquier tipo de acto o lo que sea que tiene un "significado" porque la sociedad se lo ha dado; aunque algunos son beneficiosos, muchísimos no sirven realmente para nada y solo aumentan la cantidad de cosas que hay que tener en la cabeza respecto a todo lo que tenga que ver con el ámbito social, absurda e innecesariamente complicado en casi todas las sociedades). Igualmente, al tener su importancia legal y provocar cambios beneficiosos en ese sentido, deja de parecerme una mera tradición "inútil" y adquiere una razón de ser. Al menos así lo veo yo.

Estelwen Ancálimë dijo...

Entiendo lo que quieres decir. Pero, ¿acaso negarte a seguir una tradición sólo porque es eso, tradicional, no es igual de tonto que seguirla por ser tradicional sin estar convencido de ella? Me recuerda un poco a la típica actitud de algunos hipsters que de repente dejan de lado un libro, un grupo musical o una prenda de ropa que les gustaba sólo porque "se ha puesto de moda, y si se pone de moda ya no la quiero". Tan tonto me parece seguir una moda que no te gusta porque todo el mundo la lleva, como NO seguir una moda que sí te gusta precisamente porque todo el mundo la lleva.

Personalmente, creo que las ventajas que implica el matrimonio, tanto emocionales como legales y fiscales, son tantas y tan significativas que lo hacen valer la pena independientemente de lo que piense la sociedad al respecto. Sobre todo ahora que sus principales inconvenientes han sido solucionados :-)

De todos modos, no creo que esto, o lo de los cumpleaños, tenga mucho que ver con el tema de celebrar fiestas religiosas siendo ateo, porque las fiestas religiosas son eso, religiosas, mientras que el matrimonio y el cumpleaños son celebraciones laicas (aunque los religiosos puedan dotarlas de carácter sacro si lo desean, sobre todo en el caso del matrimonio).

Expo dijo...

No creo que sea lo mismo que con las modas. Los que van en contra de las tradiciones en el sentido en el que yo lo digo van en contra de seguir una tradición por ser una tradición. Si la tradición les gusta y les parece positiva (como mi caso con el matrimonio), les parecerá buena por eso.
Lo que van es en contra de considerar importante una tradición por el hecho de ser una tradición y no por otras cosas, y entonces chocan contra ello negando el uso de las tradiciones que consideran que hoy en día no tienen sentido y no hacen ningún bien. Hay muchas costumbres y reglas sociales que en el pasado nacieron por algo, pero que opinan que hoy en día solo "molestan", así que se oponen a ellas.

También habrá gente que se meta con las tradiciones por ser tradiciones y ya, claro, pero opino lo mismo que tú, es igual de tonto que apoyarla por ser tradicional. Yo no hablo de esos.

Sobre lo de la navidad, simplemente lo usaba como simil para dejar claro que apoyaba las fiestas de cumpleaños simplemente porque me parecían positivas (es un evento especial donde todos se divierten; celebrar lo que sea siempre es bueno a menos que sea demasiado habitual y se vuelva rutinario).
Igualmente no ha sido la mejor opción, pero supongo que se entiende mi punto.

Estelwen Ancálimë dijo...

Sí, se entiende :-)

Anónimo dijo...

Mira, las opiniones son como el culo : todo el mundo tiene uno. Si se quieren casar dos que se casen y si no que no lo hagan, pero no te pongas a decir que si es por inmadurez emocional porque razones hay tantas como personas.

Estelwen Ancálimë dijo...

Punto 1: En mi blog digo lo que quiero, que para algo es mío :-)

Punto 2: No he dicho que sea tanto por inmadurez emocional, como por no estar plenamente enamorado de la pareja en cuestión. Vamos, que el 99,99% de las veces (y lo mismo me quedo corta), "no quiero casarme" significa en realidad "no quiero casarme CONTIGO".