sábado, 13 de diciembre de 2014

Adepta Sororitas I: Las Hermanas de Batalla frente al feminismo


Es mi intención, ahora que parece que tengo un poco más de tiempo para escribir, redactar una serie de artículos en este blog sobre un ejército de Warhammer 40.000 que es uno de mis favoritos tanto por estética como por trasfondo: el Adepta Sororitas, conocido comúnmente como las Hermanas de Batalla.
El primero de estos artículos es una visión general de las Sororitas en cuanto a figura feminista, o si se prefiere, en comparación con el resto de "modelos femeninos de acción" que suelen aparecer en los comics y películas de fantasía, ciencia-ficción y acción/aventuras.

Para empezar, está la cuestión básica: ¿qué es el Adepta Sororitas? Se trata de una hermandad formada exclusivamente por mujeres, cuyo origen se encuentra en el final de la Era de la Apostasía y la fundación de la Inquisición: después de que el siniestro y demente Goge Vandire se hiciera a la vez con el control de Eclesiarquía y Administratum imperial y extendiese un reino de terror y demencia por toda la galaxia, el decreto pasivo de Sebastian Thor (el heroico clérigo que lo derrotó) estableció que "la Eclesiarquía no podría tener hombres armados a su servicio". Paradójicamente, el machismo inherente a este decreto (al hablar de "hombres armados") fue el motivo por el que el Adepta Sororitas nació como una hermandad exclusiva de mujeres: oficialmente están al servicio de la Eclesiarquía, pero también debían vigilarla (son a la vez guardianas y guardias, por decirlo de alguna manera) en nombre de la Inquisición, de la cual son el brazo armado. Están organizadas en cuatro tipo de órdenes: militantes (guerreras), famulatas (diplomáticas), dialogantes (eruditas), y hospitalarias (médicos y enfermeras). Se trata de mujeres fanáticas y disciplinadas, altamente entrenadas y con una fe inquebrantable, que deberían ser desde ya, si es que aún no lo son, el ejército ficticio favorito de cualquier mujer que se auto denomine feminista.
¿Por qué, en mi opinión, las Hermanas de Batalla son lo más refrescante, feminista y satisfactorio que hay hoy en día en el mundillo de la fantasía/ciencia-ficción? Vayamos a ello.


-Armaduras funcionales: Todos sabemos cómo se representa a las mujeres en las películas y en los comics. Incluso si son heroínas guerreras con un papel activo, llevan una indumentaria muy poco práctica que las presenta como objetos sexuales frente al lector o espectador. En personajes como Power Girl, Wonder Woman, Red Sonja, Elektra, White Queen... priman totalmente la estética y el erotismo frente a la comodidad o la funcionalidad. A menudo las armaduras de las heroínas de anime, videojuegos y fantasía son más vistosas que prácticas o defensivas; se trata de piezas meramente decorativas, pensadas para embellecer o sexualizar a la guerrera, no para protegerla. Incluso personajes de vestiduras más "recatadas" como Catwoman van por ahí en tacones de aguja, que como todo el mundo sabe son comodísimos para pelear.



Las Hermanas de Batalla, en cambio, llevan armaduras funcionales. Se trata en realidad de servoarmaduras, cerradas herméticamente, que no sólo no dejan ningún cacho de carne al aire sino que son rígidas por completo (algunos representan el torso como un corsé, pero se trata de errores cometidos por autores de fan-art que priman la estética sobre el realismo). Están diseñadas para proporcionar un blindaje completo, protección total contra gases nocivos o toxinas, e incluso permiten la supervivencia bajo temperaturas expremas y en el vacío (al menos mientras el oxígeno dure). Tampoco llevan tacones, y aunque en el torso llevan marcados los pechos, estos no están resaltados en exceso (vuelvo a hablar del modelo oficial; los fan arts son otro cantar).


 De acuerdo, puede haber argumentos en contra sobre las armaduras con pechos, como plantea este artículo (os lo recomiendo si controláis el inglés), pero los argumentos contra este tipo de armaduras se basan en dos factores principalmente: que esos dos montículos no hacen resbalar el filo de la espada enemiga lejos de tu pecho sino todo lo contrario, y que esas dos piezas pueden hundirse hacia dentro rompiendo el esternón y causando la muerte a la guerrera. Esto es cierto en el caso de las armaduras medievales, pero cuando hablamos de Hermanas de Batalla creo que hay que matizar: respecto al primer asunto, debemos recordar que son más dadas a las armas a distancia que a las de cuerpo a cuerpo (sus armas más utilizadas con el bólter, la pistola de plasma y el lanzallamas). Las armas como las espadas de energía son usadas habitualmente sólo por las lideres, como canonesas o palatinas. De hecho, las únicas hermanas especializadas en el combate cuerpo a cuerpo son las Arrepentidas, que directamente no llevan armadura alguna porque como su objetivo es morir heroicamente en batalla sacrifican el blindaje en pro de la agilidad, y van armadas con evisceradores. Respecto a la segunda cuestión, hay que tener en cuenta que las servoarmaduras (tanto las ligeras de las Sororitas como las pesadas de los Marines) están hechas de ceramita, no de acero, lo cual implica que pueden ser quebradas o perforadas, pero no hundirse hacia dentro.




-Físico imperfecto: Las hermanas del Sororitas son delgadas y fibrosas. Algo muy lógico, si tenemos en cuenta que viven en un estricto régimen monacal y entrenan varias horas todos los días como guerreras de élite que son. Sin embargo, distan mucho de ser perfectas. En muchas representaciones artísticas oficiales podemos ver a mujeres ya mayores (en caso de las veteranas) y jóvenes que pueden ser guapas o feas; en cualquier caso, e independientemente de su aspecto físico, todas tienen algo muy importante: cicactrices. Sí señores, las Hermanas de Batalla frecuentemente tienen (y lucen sin vergüenza alguna) aparatosas cicatrices de combate; algunas de ellas incluso quedan tuertas o tienen algún miembro biónico por haber perdido el original en batalla. En cambio, si miramos por ejemplo a Red Sonja, resulta que para el inexistente blindaje que lleva (¡un biquini de cota de malla!) la tía parece una supermodelo de pasarela y no tiene una sola cicatriz en el cuerpo. Toma ya.





-No dependen de los hombres para funcionar: El Adepta Sororitas tiene su propio sistema de logística, mando y organización. Aunque sirve a la Eclesiarquía, también la vigila, de modo que su más alta autoridad no es el Gran Eclesiarca sino la Abadesa, que es una de los Altos Señores de Terra, lo cual significa que por encima de ella sólo está el Dios Emperador de la Humanidad. Al componerse la Hermandad exclusivamente por mujeres, todos los mandos (del más pequeño al más alto) son mujeres, y de hecho viven en comunidades cerradas femeninas, los conventos. Cierto es que de vez en cuando tienen que ponerse a las órdenes de la Eclesiarquía o la Inquisición, pero la persona que las dirige puede ser indistintamente sacerdote o sacerdotisa, inquisidor o inquisidora, y si contemplan algo que está en flagrante oposición con el credo o la doctrina imperial tienen plena autonomía para tomar medidas sumarias, ya sea por cuenta propia en situación urgente o, si es posible, consultando con su canonesa o palatina.





-Son respetadas, admiradas y temidas por los hombres: Las hermanas del Sororitas están consideradas como cuerpo de élite; las mejores médicos y las mejores guerreras de la Humanidad se cuentan entre ellas. De hecho, son los únicos seres humanos que alcanzan la excelencia en estos dos campos por sí mismos, sin tener que someterse a implantes biónicos (Magus Biologis del Adeptus Mechanicus) o mutaciones genéticas (Marines Espaciales). Para colmo, son las personas más incorruptibles de todo el Imperio; la pureza de su alma y la fuerza de su voluntad es infinitamente superior a la de cualquier miembro de la Guardia Imperial, la Eclesiarquía, la Inquisición o el Adeptus Astartes. Cuando se trata de combatir la herejía, la blasfemia y el Caos, esta élite femenina no sólo es la mejor preparada y la más competente (sin modificaciones genéticas ni implantes biónicos) sino que además es la más fiable. Y todos los ciudadanos imperiales lo saben; pueden admirarlas por ello (los fieles) o temerlas y odiarlas profundamente (los desviados), pero todos las respetan.





-No tienen que renunciar a su sexualidad ni a su feminidad para ser guerreras: Gracias a la novela Cain's Last Stand (La Última Batalla de Cain) de Sandy Mitchell, sabemos que las Hermanas de Batalla hacen voto de celibato (es decir, se comprometen a no casarse ni tener hijos, ya que no pueden centrarse en una familia al estar consagradas a su divina misión), pero no de castidad. En otras palabras; pueden enamorarse y mantener relaciones sexuales. Sí, son monjas guerreras, pero al parecer mucha gente olvida que la fe Imperial tiene poco que ver con el cristianismo. Aunque ambas religiones posean algunas coincidencias meramente formales (la existencia de una Inquisición, jerarquía eclesiástica similar, catedrales góticas...), tanto el credo como la iconografía y la simbología son radicalmente diferentes. Según las anotaciones de la inquisidora del Ordo Xenos Amberley Vail en la citada novela, cuando el Comisario Cain descubre que la Hermana Julien (una veterana Celeste de la Orden de la Rosa Ensangrentada) mantiene un idilio con Brasker (un burócrata del Administratum), resulta que el Adepta Sororitas no exige a sus miembros que permanezcan vírgenes ni les prohibe mantener relaciones amorosas, lo que ocurre es que por el tipo de vida que llevan la inmensa mayoría de ellas no dispone de tiempo u oportunidades de envolverse en una, o simplemente no desean iniciarlas para no complicarse la vida.

Eso sí, aunque no tengan la obligación de permanecer físicamente vírgenes, sí deben mantener la castidad y la pureza en todo momento, en el sentido de no banalizar el sexo y no practicarlo por mero placer o por medio de prácticas pervertidas o depravadas, ya que tal cosa no sería amor sino lujuria, y la lujuria proviene de Slaanesh, lo cual sería una mácula en el alma de la Hermana que podría inducirla a tomar los votos de Arrepentida.
Como apunte adicional a todo esto, también me parece reseñable que la relación amorosa de Julien sea heterosexual, ya que muchos fans de Warhammer (el 95% de ellos, hombres) gustan de representarlas como lesbianas. Por supuesto, la homosexualidad no tiene nada de malo, lo que sí es malo es que exista todavía una creencia popular más o menos arraigada de que si una mujer elige la erudición, el combate y la religión como camino en lugar de inclinarse por los roles tradicionales de madre o esposa, significa que es lesbiana, ya que una chica tan "masculina" por fuerza debe ser "hombruna" y sentirse atraída por otras mujeres (lo cual implica, a la inversa, que una mujer delicada y femenina no puede ser lesbiana y si dice que lo es, lo que en realidad necesita es una buena p...). Este es un prejuicio tan erróneo como lamentable, y me parece muy positivo que el material oficial de Warhammer 40.000 lo ignore por completo.






-No tienen motivaciones, medios o fines distintos a los de los hombres: Muchas veces, en series, novelas y películas, las heroínas combativas se mueven en realidad por motivos meramente emocionales (el más clásico de ellos es "por amor" al héroe). Combaten mientras dura la acción, y cuando la lucha termina se entregan a los brazos de su enamorado y cuelgan la espada convirtiéndose en esposas y/o madres, mientras que los héroes masculinos, aunque sean esposo o padres, conservan su actitud marcial y siguen combatiendo durante toda su vida. Las Hermanas de Batalla, sin embargo, no tiene ninguna motivación típica o clásicamente femeninas: se mueven y actúan exactamente por lo mismo que la Guardia Imperial o los Marines Espaciales: su deber para con el Imperio de la Humanidad y su fe hacia el Dios Emperador.Y si en sus motivaciones y fines no se distinguen, en los medios tampoco, ya que no son "seductoras", no emplean sus atributos femeninos ni su sensualidad para conseguir sus objetivos, sino únicamente su intelecto y sus habilidades marciales: lo mismo que emplean los hombres.




 -Ninguna de sus virtudes fundamentales es tradicionalmente femenina: Una hermana del Sororitas de ningún modo se distingue por ser pasiva, dulce, romántica, complaciente o compasiva. Las cualidades propias de una Hermana de Batalla son el valor,  la pureza -entendida no físicamente sino como pureza espiritual-, una férrea voluntad, el esfuerzo, la habilidad (ya sea marcial, erudita, médica o diplomática, según el tipo de hermana) y sobre todo la fe; de hecho son la versión femenina de los caballeros templarios, la principal inspiración a la hora de crear a las Sororitas junto con la figura de Juana de Arco (de santa Juana viene, por cierto, el emblemático icono de la flor de lis). Las Sororitas tampoco tienen ningún tipo de tolerancia ni compasión con aquellos que se apartan de la luz del Emperador o se atreven a cometer blasfemia o herejía (incluso las pacíficas dialogantes o las bondadosas hospitalarias pueden montar y desmontar un bólter en un abrir y cerrar de ojos y no dudan lo más mínimo en usarlo contra cualquiera que sea enemigo del Imperio o sirva a los poderes del Caos). Ciertamente deben ser obedientes, sacrificadas y abnegadas, pero no como mujeres sino como monjas y soldados, los cuales deben obediencia a sus superiores y tienen la obligación de sacrificarse por el bien de la Humanidad, sea cual sea su sexo.



Es decir, a modo de resumen, tenemos a unas mujeres que en su faceta guerrera son élite y llevan armaduras funcionales, en su faceta médica o erudita son eminencias, y en su faceta diplomática las negociadoras más férreas y sagaces que se puede imaginar. Física y espiritualmente son superiores a cualquier otro ser humano normal, y ni sus virtudes ni sus roles tienen nada que ver con lo típicamente femenino, ya que no giran en torno a los hombres, la familia y el hogar sino que tienen como pilar fundamental de sus vidas la religión y la relación fraternal con sus hermanas espirituales. Pueden tener relaciones amorosas, pero estas nunca serán el pilar de sus vidas ni estarán por encima de su sagrada vocación ni de su misión divina. Y además no son protegidas, controladas ni tratadas como objetos sexuales por parte de los hombres.



Ah, y llevan un bólter :-)

5 comentarios:

Narrador dijo...

Estupendo análisis. Casi me dan ganas de empezar a coleccionar un ejército de Hermanas de Batalla. XD

Laura Sánchez Méndez dijo...

¡Wala, qué pasada! Creo que ya me habías hablado alguna que otra vez de las Hermanas de Batalla, pero no me imaginaba que fuese algo tan intrincado (y currado, por qué no decirlo) como lo que has descrito. Pero pinta muy, muy bien. Me entran ganas de formar parte del ejército de las Hermanas (y lo de llevar lanzallamas me seduce bastante, XD).

Al igual que tú, tampoco entiendo la manía generalizada de poner a las mujeres guerreras con minifaldas, tacones y armaduras que enseñan más que cubren. ¡Que vamos a una batalla, señores! Supongo que eso se hace por estética, porque queda más bonito y erótico. ¡Pero a los hombres guerreros bien que los tapan! (una excepción podría ser el Príncipe del videojuego "Prince of Persia", que no lleva ningún tipo de armadura y hasta enseña cacho). Por eso me parece que las Adepta Sororitas constituyen una agradable novedad en ese sentido.

¡Me ha gustado mucho el análisis! ¡Espero la segunda parte! ^^*

Estelwen Ancálimë dijo...

Narrador: ¡Muchas gracias! Si no hay tiempo o dinero para montarte un ejército de Warhammer, siempre puede sllevarlas como PJ's o incluírlas como PNJ's cuando juegues a "Dark Heresy". Yo llevo una de PJ y me lo estoy pasando bomba :-D

Laura: Me alegro de que te hayan gustado, aunque honestamente no te veo como una hermana de batalla: son súper fanáticas religiosas y sé que en ese tema tú eres más bien escéptica ;-P

Anónimo dijo...

Uen artículo, has expuesto unas razones bien cimentadas de porque jugar a las hermanas, además de demostrar quienes son. Solo un matiz la hermanas no luchan por la humanidad, son mas en ese aspecto a los marines espaciales, los cuales lo hacen todo por y para su padre el Emperador.

Estelwen Ancálimë dijo...

Gracias, Anónimo. Cuando hablaba de la humanidad, me refería al Imperio, a los ciudadanos leales, que al fin y al cabo son los protegidos del Emperador. Pero es cierto que las hermanas luchan principalmente por su Padre espiritual.