sábado, 28 de febrero de 2015

Adepta Sororitas II: Sugerencias de interpretación en Dark Heresy



Ya hemos hablado en una entrada anterior de las Hermanas de Batalla de Warhammer 40.000. En esta ocasión, me gustaría centrarme en su interpretación como PJ's o PNJ's del juego de rol Dark Heresy.
De momento hay dos manuales en castellano que pueden servir de guía: el básico del juego y el complemento Manual del Inquisidor. El manual básico está diseñado exclusivamente para jugar llevando acólitos de un séquito inquisitorial, y claro, otras opciones como llevar Astartes, Sororitas... hacen necesario acudir a las expansiones. En el caso de las Sororitas, por cierto, han sacado una muy chula llamada Blood of Martyrs, que sin embargo a fecha de hoy aún no está traducida al castellano. Le he echado un vistazo a la edición en inglés y la verdad es que, aunque tiene información útil, se puede jugar perfectamente con una Hermana de Batalla usando sólo el Manual del Inquisidor, siempre y cuando no te importe tener unos Actos de Fe un poco más genéricos y un poco menos brutos.
Por cierto, como anécdota, resulta que en Blood of Martyrs llaman a las Sororitas "Brides of the Emperor", es decir, Esposas del Emperador, lo cual me parece una cagada trasfondística de proporciones épicas, ya que el título de Esposas sólo lo tuvieron durante la herejía de Vandire, cuando además de guardaespaldas privadas y ejército personal de ejercían de según qué cosa mucho menos digna con la excusa de "es que soy el representante de Dios Emperador en el mundo y lo que yo te pida tú lo haces"; tras la Era de la Apostasía, recobraron su nombre original de "Hijas del Emperador" y lo de "esposas" pasó a considerarse en el mejor de los casos un insulto, y en el peor, una herejía. De ahí que me sorprenda que los encargados del trasfondo de "Blood of Martyrs" hayan dejado pasar semejante gazapo.

Sea como sea, a la hora de jugar a Dark Heresy existe una cuestión básica: ¿cómo interpretar correctamente a una Hermana de Batalla?
Se puede tirar por dos caminos. Uno es el más fácil: no complicarse la vida e ir a lo básico; esta es una partida de acción, estamos en el cuadragésimo primer milenio, vamos a matar herejes, así que a tomar por culo: interpreto a una fanática religiosa de gatillo fácil. Tus superiores te señalan un enemigo, tú gritas "¡Por el Emperador!" y te lo cargas de la manera más rápida y contundente posible. Pasas tu tiempo libre rezando y flagelándote, y que investiguen e interaccionen con el mundo los demás, que para algo te has gastado todos los puntos de creación del personaje en doparte las habilidades físicas y de combate. Fin.
Para muchos jugadores de Dark Heresy, esta interpretación podría ser totalmente aceptable (y de hecho, extrapolable a la Guardia Imperial, a los Marines Espaciales, y prácticamente a todo el mundo). Mucha gente no se complica la vida y decide interpretarlas así, lo cual puede resultar práctico en jugadores con poca experiencia interpretando que no quieren complicarse mucho la vida, o en partidas de acción pura y dura, de esas que parecen una copia exacta del juego de miniaturas donde la historia empieza in res media, en el ojo del huracán, y la cosa consiste en asaltar la mazmorra de cultistas caóticos y empezar a repartir ostias, al estilo dungeon pero con servoarmaduras y rifles bólter en lugar de espada +20 y cota de malla reforzada.

El problema viene, por supuesto, cuando la partida es algo más larga o tiene componente narrativo. En este caso, el simple mata-mata ya no vale, y se hace necesario plantearte las cuestiones que todo buen jugador de rol debe plantearse su personaje. Por ejemplo: ¿Quién es? ¿Cómo ha llegado a donde está ahora? ¿Cuál es su pasado? ¿Y sus metas en el futuro? ¿Qué ama? ¿Qué odia? ¿Cuáles son los rasgos más destacados de su personalidad? ¿Quiénes son sus mejores amigos? ¿Le queda familia?
Porque, recordémoslo, las Hermanas de Batalla, por muy puras y fervorosas que sean, no dejan de ser seres humanos. Eso significa que, por muy adoctrinadas que estén, tienen sentimientos y debilidades, virtudes y defectos, risa y llanto, como cualquier otra persona.
Y como a mí lo que me gusta cuando juego a rol interpretar es a personas que parezcan reales, sean del Adepta Sororitas, de la Guardia Imperial, del clan Tremere o de la Orden Jedi, he tomado en cuenta una serie de directrices que creo que puede ayudar bastante a darle profundidad, autenticidad y humanidad a una Hermana de Batalla. Como he tenido que leer mucho foro y mucho blog en inglés, pero me consta que hay bastantes jugadores de habla hispana de Dark Heresy, comparto aquí mis reflexiones y sugerencias, por si acaso os resultan de utilidad, ya sea para llevar un PJ del Adepta Sororitas, o para masterear como PNJ una Hermana de Batalla que sea algo más que una tía con melenita de las Virtudes y cara de fanática que lo único que sabe hacer es apretar el gatillo del bólter y gritar: "¡herejía!".




1) El fanatismo no implica irreflexión.

Vale, puede que en una minoría sí, pero no puede ser algo generalizado entre las Hermanas de Batalla. Por supuesto que son fanáticas religiosas, eso no lo duda nadie (de hecho, ninguna chica que no muestre una piedad, una devoción y una lealtad al Emperador a prueba de bombas es seleccionada para el Adepta Sororitas), pero eso no significa que vayan a obedecer cualquier orden porque sí, por absurda, cruel o manifiestamente injusta que sea.
Esta conclusión a la que he llegado tiene un motivo, y ese motivo se llama Goge Vandire. Cualquier que se haya molestado en conocer el trasfondo del Sororitas debería conocer esta historia: un perturbado mental, mezcla de Maegor el Cruel y Aerys el Loco, consiguió ser a la vez Señor del Administratum y Gran Eclesiarca, con lo cual se convirtió en un tirano megalómano. Afirmaba que el Emperador actuaba y hablaba a través de él, y creyéndose casi un dios, no vaciló en hacer lo que le daba la gana, incluyendo torturar por las buenas a gente inocente "porque así se purifica su alma" y condenar a millones de personas a muerte por herejía bajo las premisas más absurdas. Como guardia personal, tenía a un grupo de mujeres guerreras, las Esposas del Emperador, conocidas por su gran fe y devoción. Esto nos lleva a una inevitable pregunta: ¿por qué le obedecían? ¿Por qué Alicia Dominica y las demás Hermanas, tan piadosas y fervorosas como para ser consideradas más adelante santas en vida, no actuaron desde un principio contra Vandire y le dejaron cometer las burradas que cometió, incluyendo usarlas a ellas no sólo como guardia privada sino como harén personal?
La respuesta se encuentra en el primer encuentro que Vandire tuvo con ellas. Según cuenta la historia, cuando se enteró de que en el planeta San Leor había un grupo de mujeres, piadosas guerreras, que se hacían llamar las Hijas del Emperador, decidió "concederles el honor de una visita". El tío fue ya con un clarísimo plan a visitarlas; acudió con una procesión espectacular, afirmó ser el representante del Emperador, y les exigió pleitesía. Al principio ellas no reconocieron su autoridad y no le dejaron entrar (es decir, pensaron por sí mismas, y dedujeron que ese sujeto no era trigo limpio). Sin embargo, Vandire les ofreció una prueba de que contaba con el favor del Dios Emperador: ordenó a uno de sus soldados que le disparara, y el disparo rebotó sin causarle daño mientras un haz de luz brillaba en torno a él. Ni las mujeres guerreras ni nadie más sabían que Goge Vandire llevaba escondido un rosario eclesiástico que daba poderes místicos de protección. En resumen, que utilizó un truco para engañarlas. A partir de ahí, las mujeres cayeron como pajaritos: aceptaron que él las renombrara como Esposas del Emperador y que las utilizara como le dio la real gana. ¿Por qué? Porque las convenció de que su autoridad sobre ellas era válida y legítima.
A los que vean la serie Juego de Tronos, les sonará una frase que la reina Selyse le dice a Melissandre de Asshai en la cuarta temporada: "Ningún acto hecho en servicio del Señor puede ser considerado jamás un pecado". Esta frase resume perfectamente el espíritu que movió a las Esposas del Emperador. En Juego de Tronos, Selyse la dice para convencerse a sí misma de que no pasa nada porque Melissandre se esté trajinando un poco a su marido, aunque obviamente la situación no le gusta nada. Probablemente Alicia Dominica y las demás dirían lo mismo cada vez que Goge Vandire torturaba o condenaba a muerte arbitrariamente a un inocente, promulgaba leyes absurdas, o les decía que se levantasen la falda y abrieran las piernas; seguramente ninguna de estas cosas les parecía bien, puede que incluso les repugnaran... pero, ah, si lo decía el representante del Emperador, tocaba tragar hasta el fondo (nunca mejor dicho), pensaran lo que pensasen. O mejor, sin pensar ni nada, que era más fácil.
El final de esta historia es bien conocido: al final, Sebastian Thor se levantó contra Vandire, la rebelión llegó al Palacio Imperial, y los Adeptus Custodes convencieron a Alicia Dominica y sus chicas a presentarse ante el Trono Dorado, donde el Emperador de algún modo les reveló la verdad: que habían sido manipuladas, pervertidas y engañadas, que Goge Vandire era un loco, un asesino y un impostor, que todas esas burradas jamás habían sido cometidas por orden ni por inspiración suya. Esta revelación las cabreó tanto que Alicia Dominica en persona fue de inmediato a ver a Vandire y le cortó la cabeza con su propia espada, lo cual demuestra el poco cariño que las Hermanas de Batalla tenían en realidad por este personaje y lo contentas que estaban de tener por fin una excusa para mandarlo al infierno, porque, la verdad, ¿después de setenta años con él lo mataron sin dudar y con tanta mala sangre? Mucho cariño, lo que se dice mucho cariño, no le tendrían. Seguro que además de detestar en el fondo de su corazón las burradas que hacía, estaban hartas de ser sus meretrices particulares, porque lo primero que hicieron después de matarle fue renunciar para siempre al título de Esposas del Emperador y retornar a su nombre original, el de Hijas del Emperador. Y a pesar de todo le habían estado sirviendo fielmente hasta entonces, sólo porque pensaban que tenía autoridad.
¿Por qué he contado todo este rollo? Porque creo que el asunto de la Herejía de Vandire debió darle una lección muy seria a Dominica y sus muchachas: no vuelvas a obedecer sin pensar.
El Credo Imperial tiene unas normas morales muy claras. El Emperador se preocupó de transmitírselas a la Humanidad. Eso significa que las Sororitas deben en primer lugar lealtad al Emperador, y luego a todos los demás. Ni lo que digan la Canonesa, el Inquisidor o el Eclesiarca de turno puede estar, para una Sororita, por encima de su propio juicio moral y sentido común; de lo contrario se estarían arriesgando a volver a repetir el error que sus antecesoras cometieron con Goge Vandire. Una Sororita no puede obedecer a ciegas si se le da una orden inmoral, cruel o injusta. Si resulta, por ejemplo, que un sacerdote joven e idealista acusa a un obispo de estar gastando demasiado dinero en embellecer su palacio en lugar de alimentar a los pobres de la ciudad, y el obispo se cabrea y ordena a su guardia de Hermanas de Batalla que ejecute al sacerdote por hereje, las Hermanas no sólo deberían negarse a obedecer, sino que tendrían que detener al obispo y ponerlo a disposición de Ordo Hereticus. Tres cuartas partes de lo mismo con un Inquisidor que, por ejemplo, decida ordenar un Exterminatus. Lo que deberían hacer las Hermanas de Batalla en ese caso es solicitarle un plazo de tiempo razonable para poder evacuar a los ciudadanos leales del planeta, aunque ello implique un grave riesgo para sus vidas.
En resumen: que una Hermana de Batalla conoce el Credo Imperial, conoce las enseñanzas del Emperador, y las sigue. Del mismo modo que no perdonará a una cábala de cultistas del Caos sólo porque un superior se lo ordene, tampoco cometerá ni permitirá matanzas o torturas indiscriminadas contra inocentes sólo porque ese mismo superior las ordene.




2) Virtudes básicas de una Hermana de Batalla:


Aunque cada personaje tenga su personalidad y sus particularidades, considero que hay una serie de características fundamentales que toda Sororita debe poseer, porque si no, directamente no habría llegado a ser una Sororita:
-Fe: La más obvia. Para una Hermana de Batalla, el Emperador está por encima de todo, incluso de ella misma. Debe ser incorruptible, sus creencias no pueden vacilar, y el Caos no debería poder tentarla. Por algo es el cuerpo imperial con la tasa más baja de corrupción, con diferencia.
-Lealtad: Eso no significa que la fe sea lo único de su vida, pero sí que será lo más importante. Una Hermana de Batalla tendría que ser capaz de actuar contra cualquiera que traicione al Dios Emperador, incluso si se trata de alguien a quien ella aprecie.
-Valor: No pueden vacilar ante el enemigo, por terrible que sea. Si sabes que es la divina benevolencia del Emperador la que te espera en la otra vida, no puedes temer a la muerte. El único temor de una Hermana de Batalla debería ser fallar al Emperador o corromperse.
-Abnegación: Una Hermana de Batalla sabe que sirve a algo más grande que ella misma, a un propósito mayor, al Dios Emperador. Asimismo, ha sido adoctrinada durante muchos años para abandonar lo más posible el individualismo e integrarse en su Hermandad. Por todo ello, un PJ Sororitas debería poner siempre a sus Hermanas, a sus superiores y a sus protegidos por encima de sí misma. No son egoístas, no buscan riqueza, fama ni poder, y desde luego miran antes por su deber y por el bien de sus compañeras que por su propia supervivencia. Si un batallón de Sororitas debiera luchar a muerte y fuese necesario que una de ellas escapara con vida para pedir refuerzos o informar de la situación, ninguna querría ser la elegida ni se ofrecería voluntaria; todas desearían luchar hasta el final junto a sus Hermanas y la "informadora superviviente" lo sería a su pesar.
-Disciplina: Las Sororitas son extraordinariamente disciplinadas. Están entrenadas para resistir la tentación, la duda y el miedo. Es casi imposible tentar o corromper a un PJ Sororitas, y si llegara a ocurrir de todos modos, la Hermana en cuestión debería confesar su pecado y conforme a la gravedad hacer una dura penitencia o incluso tomar los votos de Arrepentida.




3) Defectos más comunes en una Hermana de Batalla:

Del mismo modo que hay virtudes, tenemos los defectos. Como he dicho antes, cada persona es un mundo, pero hay una serie de defectos que suelen tener todas las Hermanas de Batalla:
-Fanatismo: Lo mismo que vuelve a las Sororitas incorruptibles, las vuelve fanáticas. Una Hermana de Batalla jamás, nunca, bajo ninguna circunstancia, tendrá tolerancia alguna hacia religiones, filosofías o puntos de vista que difieran del Credo Imperial. Asimismo, jamás pactarán o perdonarán a un agente de los Poderes Ruinosos o a un cultista del Caos.
-Temeridad: Muchas Hermanas de Batalla están tan ansiosas por demostrar su ferviente lealtad al Dios Emperador, que para no sentirse cobardes o desleales son capaces de tomar acciones realmente temerarias. Cuidado con crear un PJ demasiado irreflexivo en este sentido, porque las Sororitas que dejan que el celo fanático lo controle todo son excelentes candidatas a un martirio prematuro.
-Frialdad: No todas las Sororitas son frías emocionalmente, pero todas presentan una notoria falta de compasión hacia cualquiera que consideren enemigo del Emperador. Da igual la pena que le dé al jugador ver a un mutante suplicando clemencia de rodillas, a un hereje gritando de terror ante la visión de la pira donde va a ser quemado o a una madre llorando porque se llevan a su hijo, psíquico emergente, a una nave negra inquisitorial. Ninguna de ellas vacilará lo más mínimo a la hora de cumplir con su deber, y si lo hicieran deberían purgar esa debilidad con una durísima penitencia.
-Ingenuidad: Casi todas las hermanas del Adepta Sororitas son huérfanas de la Schola Progenium. Eso significa que desde su más tierna infancia han vivido encerradas en un exclusivo internado donde las han mantenido apartadas del resto de la sociedad. Y tras profesar como novicias en un convento de la Hermandad, han seguido aisladas, viviendo su adolescencia y juventud encerradas tras sus muros y siguiendo una disciplina estricta de estudio, plegaria, adoctrinamiento mental y entrenamiento físico. Lo cual significa que todas, a excepción de las Hermanas Dialogantes, deberían tener una incapacidad social más o menos acusada, o por lo menos una ingenuidad patente ante los aspectos más mundanos de la vida civil. Cuidado con jugar un PJ del Sororitas experimentado socialmente; más vale que haya algo en un trasfondo que lo justifique, o se estará interpretando al personaje de manera incoherente.




4) ¿Qué puede y no puede hacer una Hermana de Batalla?

En principio esto tiene una respuesta obvia: puede rezar, obedecer a sus Superioras y matar herejes; no puede pecar, caer en la herejía ni vacilar en el cumplimiento de su deber. Todo eso es correcto y está muy bien, pero hay cosas que no son tan obvias. Tras estudiar el trasfondo oficial del juego (tanto de rol como de miniaturas) y las novelas oficiales, creo que es necesario puntualizar una serie de cosas que las Hermanas de Batalla pueden hacer y otras que no pueden, a pesar de que no sean obvias. Tenedlas en cuenta.

Qué puede hacer una hermana del Adepta Sororitas, según el canon:
-Puede entrar a formar parte de las filas de la Inquisición como Hermana Acólita: A pesar de que la forma habitual de reclutamiento de las Sororitas por parte de un Inquisidor es convocar a las militantes de una Orden en una guerra de fe, también puede pedir la asistencia de una de ellas, o de un grupo pequeño, como Acólitas en una cábala. Tal vez necesite guardaespaldas de confianza, una fuerza de choque permanente para combatir herejes, una diplomática fiable o una médico excelente entrenada para asistir a los demás acólitos en situaciones de combate. Sea cual sea el motivo, un Inquisidor, especialmente si es del Ordo Hereticus, tiene la potestad de exigir al Adepta Sororitas la cesión de una o varias hermanas para su cábala. Aunque dejen la vida monacal mientras dure su servicio, las Hermanas Acólitas seguirán siendo miembros del Adepta Sororitas a todos los efectos, atadas a las reglas y las obligaciones de su Orden, y deberían tener un confesor asignado que las asista en el cumplimiento de sus deberes.
-Pueden establecer lazos profundos de amistad: Las Sororitas siguen siendo seres humanos, y del mismo modo que puede llegar a tener relaciones muy cercanas con algunas hermanas de su Orden, también pueden tenerlas con otras personas con las que se relacionen regularmente, ya sean sacerdotes, militares o acólitos inquisitoriales. Sin embargo, hay que tener en cuenta que por profundos que sean sus lazos de afecto o amistad eso no las detendrá lo más mínimo a la hora de castigar a sus amigos si estos caen en cualquier tipo de desviación o herejía.
-Pueden enamorarse y mantener relaciones sexuales: Como ya comenté en mi primera entrada sobre las Hermanas de Batalla, esto es canon y aparece reflejado en la novela oficial Cain's Last Stand, de Sandy Mirchell. En muchos foros sobre 40K y Dark Heresy la gente suele finiquitar esta cuestión cada vez que surge con un "imposible, son monjas guerreras", o "imposible, son las esposas del Emperador". Respecto a lo de esposas del Emperador, más vale no decírselo a ninguna Sororitas en la cara porque ese era el indigno título que les dio Goge Vandire y no es más que una forma sutil y erudita de llamarlas putas. En cuanto a lo primero, conviene recordar que la religión imperial NO es el cristianismo (ni se le parece), y que una hermana del Sororitas tiene muy poco que ver con una monja cristiana. Si una Hermana de Batalla tiene la oportunidad y conoce a la persona indicada, no hay nada que le impida enamorarse y establecer una relación sentimental, con sexo incluido. Ahora bien, para interpretar tal cosa de forma realista habrá que tener en cuenta tres factores:
1) Es poco probable que exista un "flechazo". En estas cuestiones la Hermana irá con pies de plomo y es poco probable que se lance a los brazos de alguien a quien no conoce bien, o con quien podría tener desavenencias doctrinales o vitales en el futuro.
2) Si practica el sexo, tendrá que ser con alguien a quien ame profundamente y de una manera que excluya la depravación o la lascivia descarnada. Nada de 50 Sombras de Lord Inquisidor, por favor. Las prácticas sexuales depravadas o el sexo por puro placer están demasiado cerca de Slaanesh para que una Sororita los considere admisibles.
3) Para el amor rigen las mismas reglas que para la amistad: por profundos que sean sus sentimientos, una Hermana de Batalla jamás dejará que se interpongan en el cumplimiento de su deber, y desde luego no vacilará en matar a su amado si este comete herejía o blasfemia. Puede que le duela profundamente, y hasta es posible que a continuación haga los votos de Arrepentida para purgar con su propia muerte el pecado de su ser querido, pero no vacilará en aplicarle el castigo que merezca. Una analogía perfecta de esta situación podemos encontrarla en Drácula, cuando Arthur Holmwood se ve obligado a destruir a Lucy Westenra cuando se convierte en vampiresa. Le duele profundamente matar a su prometida, pero sabe que al hacerlo está liberando su alma de la corrupción.
-Pueden mostrar sentimientos y sentido del humor: una Hermana de Batalla no es una tecnoadepta del Culto Mecánico. Puede llorar, reír, emocionarse, contar chistes... en definitiva, puede comportarse como un ser humano que siente emociones humanas. Aunque sólo muestre su verdadero ser a las personas en quienes realmente confíe, lo hará.

Qué NO debería hacer una Hermana de Batalla, aunque no parezca obvio:
-No pueden actuar con crueldad: Aunque las Sororitas sean despiadadas con los impíos y no vacilen ni duden a la hora de ejecutarlos, acribillarlos o quemarlos vivos con sus lanzallamas, no se recrean al hacerlo. No son torturadoras. Y desde luego, no siente placer en causar muerte o destrucción. Para ellas la violencia es un mal necesario cuyo uso debe estar justificado. Quien se complace en inflingir dolor, alimenta a Slaanesh, quien se solaza en la matanza, sirve a Khorne. Una Hermana de Batalla preferiría estar muerta antes de rendirse a las oscuras tentaciones de cualquiera de ellos.
-No pueden perdonar ni comprender la herejía: Por simpáticos o indefensos que aparenten ser los herejes, las Sororitas no deberían poder empatizar con ellos. Son fanáticas acérrimas del Credo Imperial. Incluso las Hermanas Hospitalarias, que son las más bondadosas y compasivas de todas las Sororitas, se sienten imbuidas de sagrada cólera ante la blasfemia o la herejía. Lo que sí pueden hacer, no obstante, es usar su inteligencia y sentido común para dilucidar si una herejía es realmente tal, o el hereje en realidad es quien está intentando usarlas para acabar con alguien cuyas reivindicaciones son legítimas.
-No pueden regodearse en la penitencia: Las Hermanas del Adepta Sororitas poseen un tipo de látigo llamado scoriada que está diseñado para ser doloroso sin causar excesivo daño. Esto es debido a que las penitencias más comunes de las Sororitas son el ayuno y la flagelación, y suelen aplicárselas ante la falta más nimia. También las usan como entrenamiento para desarrollar resistencia al dolor o a las privaciones en batalla. Sin embargo, una penitencia no deja de ser un castigo, y como tal, es algo molesto y doloroso. Las Hermanas de Batalla jamás deberían "disfrutar" al azotarse con la scoriada, o corren nuevamente el peligro de entregarse con ello a una perversión de Slaanesh.
-No pueden olvidarse de rezar o relajar su disciplina: Para una Hermana de Batalla, la oración, la fe y la devoción son de importancia capital en su vida. Rezan incluso mientras combaten; de hecho su doctrina de guerra combina lucha y oración. Por jovial que sea una Sororita, jamás dejará de tener presente la religión, y por supuesto tendrá nula tolerancia hacia los chistes o burlas acerca del Emperador, la Eclesiarquía o el Credo Imperial, aunque hayan sido expresados sin verdadera mala intención.


Bueno, de momento esto es todo. Creo que me ha salido una entrada bastante larga con este tema, y espero haber solventado la mayor parte de las cuestiones que puedan tener los jugadores de Dark Heresy a la hora de llevar un PJ o PNJ del Adepta Sororitas. Si alguien tiene alguna duda o desea ampliar información sobre el tema, que me lo haga saber en los comentarios, e intentaré contestar de la forma más rigurosa y objetiva posible :-)

8 comentarios:

Narwen dijo...

Sé que lo has dicho, que el Credo Imperial no es el cristianismo, pero me ha costado leer sin que mi cabeza lo referencie a ello. Una guía muy completa, sí señor. Aunque no sé si yo llevase una Sororitas, viendo que las condiciones son tan duras respecto al amor y la amistad no sé si le permitiría a mi personaje tener muchos amigos o enamorarse, me parece una decisión tan difícil la de matar a un ser querido por haber cometido blasfemia...¿es el master quien decide si tu personaje se enamora o no o lo decides tú?. Porque si es lo segundo...hay que tenerlos cuadrados para interpretarlo en la partida.

Estelwen Ancálimë dijo...

Si por exigencias del guión el máster te dice que empiezas la partida siendo amante de Fulanito, lo decide él (aunque es muy infrecuente que algo así suceda si llevas como PJ a una Hermana de Batalla). Pero lo normal y habitual es que sea el propio jugador el que decida, durante la partida, si su PJ tiene afinidad con otro PJ o con un PNJ; en ese caso el otro jugador o el máster, sea cual sea el caso, decidirán si los sentimientos de tu personaje son correspondidos.
Por lo general este tipo de situaciones es mejor no forzarlas, si surgen bien y si no, pues también. Además hay que tener presente el nivel de cabronería del máster y si lo conoces bien, no sea que le digas "mi Hermana de Batalla está enamorada del Acólito Fulanito" y el máster por tocar los huevos decida matar a Fulanito o convertirlo en un hereje a ver qué haces tú. Estas cosas salen mucho mejor cuando tienes confianza con el máster y sabes de qué palo va, y siempre es recomendable hablar el tema con él fuera de partida.

Estelwen Ancálimë dijo...

Por cierto, Narwen, debo añadir que tu observación es muy acertada y no pocas Sororitas llegan a la misma conclusión que tú. Por eso muchas de ellas reservan su cariño y amistad para sus Hermanas, que son las únicas con plena garantía de que no se van a corromper y serán capaces de comprenderlas en todo momento. Y muchas de ellas nunca tienen oportunidad de enamorarse sencillamente porque jamás llegan a interactuar con un hombre lo bastante como para desarrollar sentimientos por él. Esto es, claro, en el caso de las heterosexuales. Las que sean lesbianas lo tendrán más sencillo, aunque en honor a la verdad no he encontrado material, ni en castellano ni en inglés, acerca de la visión que se tiene en el Imperio de la homosexualidad (si se ve como algo aceptable no pasa nada, pero si se viera como algo inmoral, una Hermana no podría darle alas a esas tendencias aunque las tuviera). Sería interesante saber más del tema, pero como ya he dicho, no he encontrado nada. De modo que, a falta de material oficial, personalmente concluyo que probablemente ese tipo de relaciones sean toleradas siempre que las implicadas sean discretas y no descuiden sus obligaciones (lo que, por otra parte, también puede aplicarse a las relaciones heterosexuales).

Turambar dijo...

Por lo que he leido y recopilado durante estos años, el Imperio le da igual tu inclinacion sexual siempre que no interfiera en tu vida profesional, de hecho en algunos libros de los ochenta (Las guerras de la Inquisicion y otros) hablan de marines homosexuales, asesinas Callidus que mantienen relaciones para quitar la tension mientras piensan en como matar a un objetivo y hermanas de batalla de fiesta tras una cruzada. La vida en el Imperio es mas relajada en ciertos aspectos que la actual y en el caso de las Sororitas, no creo que mantener relaciones sexuales como descarga de tension este mal visto, puesto que aqui el puritanismo anglosajon esta desterrado. Es mas, yo diria que esta hasta bien visto si lo haces con templanza, para no caer en las redes de Slaanesh.

Estelwen Ancálimë dijo...

¡Hola, y gracias por participar! ^^

Mal visto igual no está como regla general, pero en el caso de las Sororitas lo he cogido con pinzas porque en el "Manual del Inquisidor" del Dark Heresy, en las sugerencias de interpretación de un PJ Sororitas, dejan muy claros los términos "piadosas", "abnegadas", "puras", "castas" y "valientes".
Por supuesto, se puede discutir qué se entiende por pureza y castidad dentro del Imperio. Habrá quien entienda que el sexo para descargar tensiones está permitido y habrá quien piense que se trata de la abstención absoluta. En este caso, dado que he tenido que conjugar el tema de la pureza y la castidad con el hecho de que, según el canon, las Adepta Sororitas no tienen prohibidas las relaciones sexuales, he llegado a la conclusión de "sexo sí pero sólo por amor (o por deber, en el caso tal vez de una Dialogante que haga una misión de infiltración para el Ordo Hereticus y tenga que hacerse amante de alguien para sacarle información), y sin perversiones", porque lo de darle marcha al cuerpo para descargar tensiones no me parece propio de una hermana de batalla. Dado que pocas veces tienen oportunidad de mantener contacto regular o cercano con hombres, eso daría a entender que se montan lesbifiestas después de la batalla para relajarse, y no me gusta la idea porque aparte de ser demasiado slaaneshi para ir con ellas perpetúa el mito de que la mayoría de las Sororitas son lesbianas. Por otra parte, dada la forma de vida y las estrictas reglas que siguen las hermanas de batalla, parece más lógico que usen la oración y las letanías para relajarse. Algo, por cierto, tan común entre las órdenes militantes medievales como entre los monjes guerreros orientales de nuestro mundo :-)

En cuanto a los Marines, corrígeme si me equivoco (no estoy tan familiarizada con el trasfondo de los Astartes como con el de la Guardia Imperial, las Sororitas o la Inquisición), pero tengo entendido que los Marines son asexuales, no pueden ser ni homo ni hetero porque las modificaciones genéticas a las que los someten los dejan impotentes e incapaces de sentir deseo sexual.

Estelwen Ancálimë dijo...

Por cierto, aprovecho para aclarar el tema del "lesbianismo" de las hermanas de batalla con una puntualización, porque me doy cuenta de que si no has leído la anterior entrada que hice acerca del Adepta Sororitas (se llama "Las hermanas de batalla frente al feminismo", por si te interesara echarle un ojo) mi comentaruio podría dar lugar a malinterpretaciones. De modo que me cito a mí misma, con un extracto de otro artículo:

"muchos fans de Warhammer (el 95% de ellos, hombres) gustan de representarlas como lesbianas. Por supuesto, la homosexualidad no tiene nada de malo, lo que sí es malo es que exista todavía una creencia popular más o menos arraigada de que si una mujer elige la erudición, el combate y la religión como camino en lugar de inclinarse por los roles tradicionales de madre o esposa, significa que es lesbiana, ya que una chica tan "masculina" por fuerza debe ser "hombruna" y sentirse atraída por otras mujeres (lo cual implica, a la inversa, que una mujer delicada y femenina no puede ser lesbiana y si dice que lo es, lo que en realidad necesita es una buena p...). Este es un prejuicio tan erróneo como lamentable (...)"

Un saludo ;-)

Turambar dijo...

Entiendo tu idea acerca de las "lesbisfiestas", pero yo estaba pensando mas en el Hermanas de batalla, aquellas que ya han salido del convento y tienen mas contacto con el Imperio. Al ser fan desde hace muchos años me he podido dar cuenta de como ha ido cambiando el trasfondo con los años, en el tema de los Astartes, por ejemplo, era una especie de Legion Sagrada Tebana, es decir, que muy al estilo griego, no importa a quien me folle sino a quien ame.

A mitad de los 90 ese libro desaparecio, si bien en las Guerras de la Inquisicion, Draco viene a decir que da igual el cuerpo (memorable escena con la asesina Callidus, no por sexual, sino por reveladora), lo importante es la incorruptibilidad de la mente (o eso entendi yo) y por ello he extrapolado hacia las Sororitas.

Yo la castidad entre ellas lo entiendo como no cometer depravaciones sexuales slaneshi, no como no darle algo de alegria al cuerpo, si bien como idea no esta nada mal superar esos temas con oracion y meditacion.

Interesante debate, digno de las mejores Superioras de Ophelia VII. Tambien podria ser que depende de la orden lo vean de una u otra manera.

Estelwen Ancálimë dijo...

Jejeje, también es verdad. Tengo entendido que la doctrina de combate cambia de una orden a otra, pero siempre he entendido que los votos al profesar eran básicamente los mismos. En la novela "Cain's Last Stand", cuando comentan lo de la no prohibición de relaciones sexuales, hablan del Sororitas en general, no de ninguna orden en concreto. Sería interesante saber si hay o no diferencias doctrinales al respecto entre las distintas órdenes. Pero vamos, dado que las Hermanas son famosas por flagelarse y hacer penitencias durísimas al más mínimo pecado que creen haber cometido, y que muchas de ellas optan incluso por convertirse en Repentias... la verdad, no las veo yo muy liberales. Ni en el aspecto sexual, ni en ningún otro ;-)

Respecto a los diferentes codex, ahí me pillas un poco. Yo nací a principios de los 80 y no descubrí el Warhammer hasta principios de los dosmiles. Del juego de miniaturas conozco escencialmente la Sexta Edición, que es con la que empecé y con la que sigo jugando, y con las Hermanas de Batalla en concreto siempre he jugado con el Codex de Cazadores de Brujas de la Tercera Edición (me parece que es). Sin embargo, casi todo lo que tiene que ver con la interpretación y la construcción de personajes Sororitas lo he sacado tanto de los manuales del Dark Heresy como de algunas novelas de Warhammer, principalmente la serie del Comisario Cain y la única novela de las Sororitas que he encontrado traducida, "Fe y Fuego".