domingo, 3 de enero de 2010

Los exterminadores de toros

No soy mucho de hacer listas de propósitos para Año Nuevo, más que nada porque como luego no los veo como una obligación sino como algo que me gustaría hacer, nunca les hago demasiado caso una vez escritos, así que paso bastante de hacer algo tan inútil. En cambio, me gustaría compartir con vosotros en esta primera entrada del año 2010 un artículo buenísimo de Javier Marías (que podéis leer aquí) con el que estoy de acuerdo sobre todo en lo que se refiere al asunto de los toros de lidia.
¡Que os dejen muchas cosas los Reyes Magos! :-)



Los exterminadores de toros


Resulta desalentador comprobar cómo el franquismo, o su espíritu dictatorial, sigue habitando entre nosotros, en nuestra sociedad y en nuestros demagógicos políticos. A todo el mundo se le llena la boca hablando de la libertad de expresión, pero casi nadie tolera que se le lleve la contraria, ni, aún más grave, que exista lo que, según cada cual, no debería existir. La próxima ley antitabaco, por ejemplo, de la que hablé hace unos meses, impide que existan locales en los que se reúnan los fumadores, en vez de aconsejar a los enemigos del humo que se abstengan de frecuentarlos, lo mismo que está vedado el acceso a los casinos y a los bares de topless, supongo, a los menores de edad, o que la mayoría de los heterosexuales procuran no entrar en sitios de ligue gay, porque allí nada se les ha perdido. Esa ley de Zapatero y Jiménez equivale a suprimir los lugares mencionados por si acaso a quien no le gustan se le ocurre meterse en ellos. Dicho sea de paso, mi artículo sobre dicha ley me costó, entre otros reproches, una ruin carta de la Presidenta de Nofumadores.org, en la que insinuaba que quizá yo cobraba de las compañías tabaqueras. De nuevo el espíritu totalitario: si alguien no opina como yo, será porque está comprado.

Vaya así por delante, en esta ocasión, que no soy aficionado a las corridas y que se cuentan con los dedos de las manos las veces en que he asistido a ellas, y sobraría algún que otro dedo. Tampoco tengo ningún contacto con el mundo del toreo ni desde luego he percibido un euro de nadie relacionado con él. Si las corridas se prohibieran, en nada cambiarían mi vida ni mis costumbres, luego carezco de todo interés personal o laboral en su permanencia. Pero tampoco tengo nada en contra de ellas, y en la iniciativa ciudadana de Cataluña que ha dado pie a que los políticos de esa autonomía aprueben debatir en su Parlamento su posible abolición en el territorio, sólo veo, por tanto, un afán más de prohibir aquello con lo que no se está de acuerdo, una muestra más del espíritu dictatorial y franquista que continúa anegándonos y envenenándonos.

Lejos de mi intención hablar de “tradición y cultura” o de “fiesta nacional”, esa clase de argumento patriótico me causa alergia. En esa iniciativa se mezclan dos cosas: por un lado, la ignorancia deliberada e interesada de los nacionalistas e independentistas –es decir, su necedad, pues justamente eso significa “necio” en la certera definición del DRAE: “Ignorante y que no sabe lo que podía o debía saber”–, que los lleva a creer –o a fingirlo– que las corridas son algo netamente “español” y no catalán, cuando su afición y arraigo en Cataluña han sido siempre fortísimos y están bien documentados; por otro, la frivolidad extrema de quienes se llaman a sí mismos “animalistas” (no sé si el “ismo” está de sobra) y de los ecologistas. En lo que respecta a los segundos, ya ha señalado el filósofo Gómez Pin en este diario que, según preservadores del medio ambiente, economistas, ganaderos y veterinarios, “el mantenimiento de no pocas dehesas (parques auténticamente naturales, donde un animal criado por el hombre goza de condiciones para realizar su naturaleza específica…) sería inviable sin la fiesta de los toros”. Si no hubiera ganaderías hace tiempo que esas dehesas estarían convertidas en urbanizaciones monstruosas, de esas que dicen combatir los ecologistas. En cuanto a los primeros, a los “defensores de los animales”, me temo que en este caso se convierten más bien en su mayor amenaza y sus mayores enemigos. ¿Por qué creen que todavía existe el toro bravo o de lidia? Se lo cría y cuida artificialmente y con esmero tan sólo porque hay corridas y otros espectáculos taurinos en nuestro país. ¿Acaso se ve a esa bestia en Alemania, Italia, Gran Bretaña o Rusia, fuera –tal vez– de unos pocos ejemplares que se utilizan como sementales? El toro no viviría espontáneamente. No es un bicho que pueda andar suelto por los campos sin poner en grave peligro a la población humana, ni que pueda valerse enteramente por sí mismo. Si se prohibieran las corridas y dejara de haber ganaderías, ¿quiénes se ocuparían de ellos, de alimentarlos, cuidarlos y controlarlos? ¿Esos “animalistas” a los que hemos visto emocionarse consigo mismos tras la votación del Parlament de Cataluña? Seguro que no. ¿El Estado? No creo que se encargase de tarea tan costosa como improductiva, y, si lo hiciera, es muy probable que los mismos abolicionistas de hoy protestaran por el dispendio inútil a cargo de los contribuyentes.

Quienes quieren acabar con las corridas, en suma, lo que pretenden –o pueden conseguir sin darse cuenta– es extinguir una especie, que sin ellas no sobreviviría. A lo sumo se destinarían a sementales unos pocos toritos, y seguramente se sacrificaría en su nacimiento a la mayoría de los machos. En vez de hacerlo en la plaza, tras darles una vida plena y libre de más de cuatro años, se haría en secreto, nada más ser paridos. Si eso da buena conciencia a los antitaurinos, que me expliquen los motivos. Porque, suponiendo que los taurinos sean “torturadores de animales”, los enemigos de las corridas resultarían ser exterminadores de animales. Y, francamente, entre los primeros y los segundos, prefiero con mucho a aquéllos, que al menos les causan una muerte en combate tras permitirles una vida. Éstos ni siquiera consentirían que tuviesen vida, ni que perdurase el toro bravo.

10 comentarios:

Findûriel dijo...

Por una vez, y sin que sirva de precedente, voy a estar en completo desacuerdo tanto con Javier Marías (que pronunció el discurso de mi graduación) como contigo, Ana.
Son las tres de la mañana y no voy a explayarme, ya lo haré mañana con más calma. Tan sólo señalar un par de cosas:

1. La especie del toro de lidia no existe. Es un argumento ignorante esgrimido por personas ignorantes. Los toros que se usan para la lidia son selecciones, así como los gallos de pelea, los pitbull, o el pitu caleya, por poner tres ejemplos diferentes.

2. La inutilidad del toro de lidia... ¿es que acaso no existen otros toros que no sean de lidia? ¿se mata sistemáticamente a todos los bovinos machos? la respuesta es no. El toro existe como macho de la vaca, y se usa hoy en día como semental y como animal de trabajo. Los nazis ya no usan doberman para comerle la cara a sus enemigos... ¿se ha extingido el doberman?

3. Las dehesas ¿No existían antes de que los loables empresarios taurinos pusieran a pastar a sus criaturas? ¿no podrían seguir existiendo sin ese uso, una fábrica de animales destinados a morir tras una dolorosísima y cruenta tortura? No, los propios empresarios, multimillonarios, convertirían sus dehesas en kilómetros de chalets. Ellos mismos, no los antitaurinos. Este argumento vacuo lo equipararía a que los señores constructores de campos de golf se llamasen a sí mismos ecologistas, porque plantan hierba.

4. La muerte en combate. No me hagan reír. Las corridas de toros no son un combate, si así fuera, los toreros no tendrían espadas con las que tratar de matar a los toros, no habría picadores que les rasgaran las carnes hasta abrírselas y provocarles un dolor indecible, no se les pincharía sin cesar para que perdieran la sangre y se quedasen aturdidos y debilitados, hasta el momento en que se les administrase una muerte horrible que no acaba con la puntilla en la mayoría de los casos. Es como enfrentar un ciervo contra un tanque.

Sobre las opiniones vertidas acerca de la prohibición en Cataluña como medio de distinción del resto del país no diré nada. Cada uno tiene su opinión al respecto, y es una realidad que yo no vivo con la suficiente cercanía como para tener una opinión formada.

Un besote, y me voy a la cama :)
Findûriel

Merak dijo...

Leí la entrada hace un par de días, estaba cansada y no sabía cómo responderte. Findûriel lo ha hecho por mí. Suscribo y subrayo todo lo que ha dicho. Un beso,

Cristina

Edu dijo...

Ejem... Yo tengo la misma opinión que Findûriel y Merak (y bastante menos información taurina, por lo que me gusta que existan razones que corroboren mi opinión). Suscribo palabra por palabra,
pues, lo que han dicho.

En el caso de Cataluña, no sé cual porcentaje de crítica antitaurina se basa en "el españolismo taurino" y cual en el simplemente moral y ético, pero de todas formas en mi caso puedo decir que es el segundo caso. Soy catalán pero no independentista, y me gusta mi idioma, mi cultura, mis costumbres y mi país, e incluso añadiría que estas costumbres son lo bastante diferentes y genuínas en muchos casos como para distanciarse un poco del resto de comunidades españolas, pero prefiero estar a medio camino entre el ser "de España" y el ser "independentista". Pero en el caso de los toros, sea tradición catalana, castellana o china, me parece una aberración. Sin más. Además, opino que el argumento sobre los toros de lidia, aunque fuese cierto (que por lo que dice Findûriel no lo es) no se sostiene, es débil y se asemeja a una excusa.
Es más, incluso creo que el artículo es más un intento de desprestigiar al gobierno y de paso a los nacionalismos de forma gratuita que no una reflexión seria, porque ya le vale eso de hacer un artículo de un tema que ni le va ni le viene... A eso yo lo llamo hacer trampa.

No te lo tomes a mal todo esto, eh?, pero repito que realmente creo que lo de los toros es una aberración.

Bueno, y después del palo xD, te deseo igualmente unos felices reyes :)
Por cierto... si aún no lo has visto (cosa que dudaría bastante xD), puedes aprovechar para miarar Born of Hope, ¡que está muy bien! Es sobre los padres de Aragorn.

Estelwen Ancálimë dijo...

Qué voy a tomármelo a mal. En todo caso, se lo tomará a mal Javier Marías, no yo ;-P
De todos modos, creo que lo que dice es para pensarlo, por muy en desacuerdo que estéis con las corridas: las dehesas de toros existen porque es rentable criarlos. ¿Pagaréis vosotros las reservas naturales para mantener a los animales si ya no resulta rentable criarlos? Porque sí que se sacrificarían al nacer, no os engañéis; sementales hacen falta muy pocos (sobre todo ahora, que se suele inseminar artificialmente a las vacas), y no es rentable alimentar y cuidar a un animal que no te va a servir de nada. Ya no sirven como animales de tiro porque existen los tractores, se necesitan pocos sementales, y si ya no se lidian, y no se pueden dejar sueltos... ¿qué creéis que harían con ellos?
La verdad es que, para matarlos al nacer porque no son rentables, prefiero que los maten en una plaza de toros, que al menos dan trabajo a millares de españoles.

Hablando de otro tema, el "Born of hope" creo que lo vamos a ver los de mi smial en la próxima reunión que tengamos. ¡A ver si está chulo! En la EstelCon vimos "The hunt of gollum" y nos gustó mucho a todos ^^

Findûriel dijo...

Jolines, Estelwen, ¡que no! Segovia está llena de dehesas y no criamos toros de lidia. Criamos ovejas, vacas lecheras, caballos, y además se tienen como reserva natural ¿Es que acaso en Andalucía no se puede tener un espacio como reserva natural? ¿Las únicas opciones son la explotación o la urbanización?
Lo de sacrificarlos al nacer no me parece un argumento válido. ¿Qué hacen hoy en día cuando una vaca se queda preñada y es un macho? Se cría para ternero y después se dedica a carne. El toro 'de lidia' ni nace con instintos asesinos, ni te va a matar cuando comience a andar, ni te fulmina con los rayos de sus ojos si no lo matas al instante. Es más, se podrían dejar de producir toros 'de lidia' sin ningún problema, eliminando las características que dicen los ganaderos que tienen mediante el cruce con vacas mansas. Y tendríamos terneros como los demás.
Al no ser una especie, no hay perjuicio ecológico si desaparece, es como si dejan de nacer caniches toy. Y además este tipo de toro se crió para eso, para masacrarlo, no vive en estado salvaje, con lo que hay aún menos perjuicio. Cero medioambiental y cero ecológico.
¿Que a un señor le gusta tener toros de lidia? Allá se las componga y los tenga por filantropía, o porque los dedique a los tradicionales recortes, los encierros, los forçados portugueses o la lucha de toros griega. Pero basta ya de disfrutar con el sufrimiento de un animal, con una verdadera snuff movie ante nuestros ojos, esgrimiendo argumentos tan peregrinos.

Nena, que tengo ganas de que llegue ya el día 16 :) Ya compré los billetes de tren, llego a la estación a las diez y media.

Estelwen Ancálimë dijo...

Vale, te iremos a recoger allí. Mándame un e-mail diciéndome cómo y cuándo llega Boromir, que supongo que le tendremos que recoger también :-)

Findûriel dijo...

Pues Boromir depende del vuelo, que él viaja con el sistema de plazas libres. Creo que llegará a Valencia el viernes por la tarde-noche

Sawako dijo...

¿Te puedo hacer una pregunta, Estelwen? :3
¿Qué piensas de las corridas de toros en sí?, no de las consecuencias de su eliminación o de si dan o no trabajo a miles de españoles.
¿Te resulta agradable, entretenido o sencillamente lúdico observar la tortura y matanza de un animal? Quizás debería decir solo 'tortura', porque, Javier Marías y tú tenéis razón... ¡matanza también hay para comerse el pollo!
¿Pagas por ver este espectáculo?, ¿qué sientes tú hacia las corridas de toros?
Saw :3

Estelwen Ancálimë dijo...

Visulamente los pases de capote y muleta me parecen hermosos y me gusta verlos, pero me desagradan (y eliminaría si de mí dependiera) los picadores y las banderillas, porque eso es hacer daño por hacer daño, sin ningún mérito artístico.

Sawako dijo...

Bien, pues a mí no. Y dado que se trata de una agresión a un animal (cualquier daño a un animal, más allá de la necesidad de comérselo, es una barbaridad y va contra el más básico ecologismo), la condeno. Porque me considero ecologista, me considero pacífica y considero que puedo distinguir dónde acaba 'arte' y empieza 'matanza'. Porque, ¿has oído hablar de Tinker Bell?, por si acaso no te suena, te diré que es una 'artista' de algún país nórdico que hizo un bolso con su gato y consiguió fabricar juguetes de estos que andan si les das cuerda con pollitos de verdad. Si tienes facebook, podrás encontrar fotos de sus 'obras de arte' fácilmente. Y esta chica es peor que los toreros, desde mi punto de vista, porque ni siquiera hay un aprovecho alimenticio gracias a su supuesto 'arte'; pero por otro lado es muchísimo menos terrible, dado que no pretende montar un espectáculo artístico (sencillamente vende y comparte fotografías), ni tampoco pide que se considere 'cultura' o 'tradición' la barbaridad esa.
Esta es mi opinión.
Sawako :3