viernes, 15 de marzo de 2013

Francisco I, ¿una nueva esperanza?


Como cristiana que sabéis que soy (o al menos, los lectores habituales de este blog lo saben), he seguido con sumo interés la elección del nuevo Papa tras la renuncia de Benedicto XVI. Es ya sabido por todo el mundo que el nombramiento ha recaído en Jorge Mario Bergoglio, cardenal de Buenos Aires, y que ha sido una gran sorpresa para casi todo el mundo, pues no se encontraba entre los favoritos y las encuestas ni lo mencionaban.

Franciso I, en su primera aparición pública como Papa. Muchos lo comparan ya, tanto por su aspecto físico como por su carácter, con Juan XXIII


¿Y qué tal, este nuevo Papa? ¿Mejor que la media? ¿Peor? ¿Como siempre? Por supuesto, en menos de una semana de pontificado es imposible hacer análisis demasiado profundos o preveer el futuro con detalle, pero sí hay una serie de pros y de contras que me han permitido llevar a cabo un análisis de Francisco I, que quiero compartir con vosotros:


PROS:

1) Su humildad y austeridad son reconocidas: Estamos frente a un señor que, de primeras, apareció en el balcón de la plaza de San Pedro sin ninguno de los ornamentos lujosos que son habituales en los Papas (vestía de blanco y con una sencilla cruz al pecho), y pidió la bendición del pueblo antes de dar él la suya. Y poco a poco, se han ido conociendo detalles de su vida: por ejemplo, que cuando eran cardenal vivía en un piso normal en lugar de en un palacio, que se preparaba él mismo la comida, viajaba en transporte público y usaba ropa de segunda mano. Una vez nombrado Papa, se negó a coger el Mercedes oficial de lujo y prefirió ir en minibus, después de pagar la cuenta de su estancia en la residencia de Santa Marta ante el estupor del personal que allí se encontraba. También es sabido que critica duramente a su gobierno por el aumento de la pobreza y la desprotección de la infancia, y que frecuentemente organizaba charlas y prédicas en la calle, hablando enérgicamente en favor de los derechos de los más pobres.

2) Su nombre: El hecho de que haya elegido el nombre de Francisco como Papa es muy significativo. Hay quien piensa (opinión más extendida) que se lo ha puesto en honor a San Francisco de Asís, el santo bueno, pobre y piadoso por excelencia. Otros creen que es en honor a San Francisco Javier, jesuita que evangelizó China y Japón y se opuso duramente al tráfico de esclavos. Sea como sea, está claro que su nombre es toda una declaración de intenciones... y un desafío para todos esos cardenales y altos prelados que son más trepas que devotos y que se aprovechan de la Iglesia para sacar dinero y vivir como príncipes.

3) Es jesuita: ¿Y qué?, podrían decir algunos. Pues resulta que los jesuita se llevan a matar con el Opus Dei. No es que tenga nada personal contra el Opus (de hecho he conocido a muchos simpatizantes laicos que eran bellísimas personas; por desgracia, no puedo decir lo mismo de sus sacerdotes), pero es bien sabido que se trata de una organización ultraortodoxa, muy conservadora, y que utiliza el dinero y el alto estatus social como uan forma de captación y de exclusivismo, algo que, admitámoslo, se pega de leches con en mensaje de Jesús. El Opus Dei fue alzado a las cúspides del poder en el Vaticano gracias a Juan Pablo II, el mismo tío simpático que paralizó en seco la aplicación del progresista Concilio Vaticano II. Un Papa jesuita, pues, puede suponer el fin de la hegemonía del Opus Dei en la Iglesia y la apertura a ideas nuevas y progresistas, que tanto se necesitan.

4) Es un científico: De hecho, es licenciado en Ciencias Químicas. Creo que s importante y muy positivo tener un Papa versado en ciencias, más que nada para callarle la boca a todos los que opinan que los creyentes somos una banda de supersticiosos ignorantes que vamos en contra de la ciencia o la ignoramos en absoluto. Francisco I es un ejemplo más de que la ciencia y la religión no son incompatibles, porque de hecho la ciencia no son más que las reglas por la que se rige el Universo creado por Dios.

5) Va a saco en contra de los pederastas: Si con los dos anteriores Papas parecía que el encubrimiento y la ocultación estaban a la orden del día (aunque Benedicto XVI en los últimos años intentó cambiar esa tendencia), las cosas han dado un grito radical. En un par de días de pontificado, Francisco I ya le ha dado un buen rapapolvo al sinvergüenza del cardenal Bernard Law, encubridor de bastantes casos de abusos sexuales en Boston a lo largo de casi 30 años, que antes de sentarse en el banquillo huyó como una cucaracha a Roma para pedir asilo y fue protegido por Juan Pablo II (sí, el mismo amiguito del Opus que comentábamos antes), el cual encima lo nombró arcipreste de la Basílica de Santa María la Mayor. El señor Law que se las prometía muy felices yendo a hacerle la pelota al nuevo Papa, recibió un furibundo "¡No quiero que vuelva a frecuentar esta basílica!" como respuesta, y al parecer va a acabar sus días de un modo muy parecido a como si hubiera sido condenado en verdad por los tribunales: apartado de toda dignidad, lujo y boato y encerrado a la fuerza y de por vida en un convento de clausura.


CONTRAS:

1) Es poco tolerante con la homosexualidad: Triste, y no me gusta nada, pero desgraciadamente lo veo comprensible. pero creo que tampoco podemos pedir peras al olmo. La verdad es que no piensa diferente del resto de personas de su generación. Porque, seamos sinceros, ¿qué diría cualquier octogenario si supiera que un nieto suyo es homosexual? ¿Recibiría la noticia con alegría? ¿De veras pretendemos que un hombre de 77 años y de ambiente conservador (recordemos que es argentino) piense de modo distinto? Los cambios de mentalidad llevan tiempo, hará falta que nuestra generación se haga vieja para que los ancianos acepten la homosexualidad.

2) Se le acusa de no enfrentarse a la dictadura militar argentina: Efectivamente, pero esta cuestión tiene tres atenuantes: uno, que jamás ha sido encausado por colaborar con ella, dos, que pidió perdón públicamente por no haberse opuesto lo suficiente, y tres, que muchos testimonios afirman que actuó a la manera del Papa Pío XII, que de cara a la galería no se opuso al nazismo para que la Iglesia no sufriera represalias, pero de tapadillo estuvo ayudando a mucha gente en apuros.

3) Tendrá que guardarse las espaldas: Esto me parece muy grave, aunque supongo que ya le habrán hecho llegar la advertencia. Todos sabemos lo que le pasó al pobre Juan Pablo I por ser demasiado progresista, y Francisco I además de tener el mismo espíritu de humildad y renovación va dispuesto a repartir caña a los cardenales y obispos corruptos y pertenece a una orden religiosa que es rival de Opus Dei. Por decirlo finalmente, si yo fuera él, haría análisis químicos de mi comida y me rodearía de un servicio de seguridad privada de mi entera confianza. Y, desde luego, si a este señor le ocurre algo, lo que sea, en sus primeros meses o años de Pontificado, creo que tendremos bastante claro a quién acusar. Ojalá no sea así, y que Dios lo proteja.

Por lo pronto, ya debe tener según qué personas bastante asustadas, ya que se ha tardado poquísimo en difundir masivamente, por parte de una asociación atea mexicana, una noticia sobre supuestos comentarios misóginos acaecidos hace algunos años, que ha resultado ser un descarado fake dirigido a desprestigiar a cualquier precio la imagen del Pontífice, y que algunos periodistas con nula ética y profesionalidad se ha dedicado a propagar sin molestarse en verificar las fuentes. Por lo menos, este incidente señala algo positivo: primero, que los malvados empiezan a tenerle miedo, y segundo, que si todo lo que han podido usar para desacreditarle son noticias falsas y manipulaciones, es posible que Francisco I sea, por fin, el Papa que estábamos esperando. Tal vez podamos atrevernos a tener esperanza, esperanza en una Iglesia mejor y fiel por fin al mensaje de Cristo.

10 comentarios:

Guivi Antonucci dijo...

Uy, Estelwen, qué alegría me da tu comentario! Si supieras el revuelo que hay en mi país con el nuevo Papa... yo tan contenta por su elección, ya que conozco de su lucha en contra de la trata de mujeres para prostituírlas, y de su apoyo a las madres que luchan contra el narcotráfico, así como su permanente denuncia de la pobreza... pero casi inmediatamente me encontré, por todos lados, con estas supuestas "denuncias" de un aparente colaboracionismo con la dictadura militar que, a los dos días, no resistían la labor de archivo... si hasta tuvimos pseudo periodistas publicando fotografías en las cuales un supuesto Bergoglio le daba la comunión a uno de los mayores represores de nuestro país... y a poco se supo que el de la foto no era él, sino otro clérigo ya fallecido! Lo acusan de no haber sido un Monseñor Romero, pero no se fijan en lo que sí hizo. Y de entrada, lo que me deja muy tranquila es que la CONADEP, el organismo que se encargó de investigar los crímenes de lesa humanidad de la dictadura, declara que jamás fue acusado por ningún sobreviviente...
Evidentemente, a algunos les ha molestado (y hasta asustado) su designación...
Con respecto a la homosexualidad, creo que sería ingenuo esperar que la Iglesia acepte, por ejemplo, el matrimonio igualitario (o, puestos a hablar, el aborto), porque sencillamente no son temas que se lleven con el dogma. Puedo estar de acuerdo o no, pero hay algunas cosas que para cada religión son básicas, y es lógico que no se muevan de ahí... repito, aunque a mí no me guste la postura que se adopte...
Así que, como dices tú, a tener esperanzas! Puede que sea el que estamos esperando...
Un abrazo y, como siempre, un gusto leerte!

Malena dijo...

Me ha causado alborozo que hayan elegido a un latinoamericano, me parece muy buena idea que Su Santidad sea progresista, científico, y que les de duro a los pederastas (no sabía que los jesuitas se llevaban mal con el Opus), pero no olvidemos que el Papa es solo un perno (el más visible) de un engranaje muy complejo y que en estos momentos está bajo fuego por muchas razones. Como judía y creyente en una era atea veo a la Iglesia como el último bastión de los valores judeo-cristianos, y deseo que continúe siéndolo por muchos siglos. Pero no podemos esperar que el Papa cambie el mundo y su institución de un año para otro. Aunque como siempre, sigo creyendo en milagros.

Laura Sánchez Méndez dijo...

A mí la verdad es que me da un poco igual quién sea el papa. Con tal de que estén contentos los creyentes, que son los que verdaderamente importan en este caso, yo me doy por satisfecha.

Lo que sí espero del Papa es que cumpla con su cometido no ya como pontífice, sino como jefe de estado. Porque no podemos olvidar que, además de ser la suprema autoridad religiosa del catolicismo, también tiene un rango equivalente al de un primer ministro o un presidente del gobierno. Si cumple con sus gentes y demuestra ser un líder correcto y eficiente (que no provoque escándalos ni dé pie a controversias, vamos), recibirá mi aprobación.

Y ojalá tengas razón y se parezca a San Francisco de Asís!! Cuando estudiaba milagros de santos en la facultad, era el que más me gustaba de todos por su humildad y sencillez. Sería un buen ejemplo a seguir y daría una imagen muy positiva de la Iglesia.

M. dijo...

Para mí la Iglesia siempre será la mafia vestida de blanco. Aunque reconozco su labor con aquellos colectivos más vulnerables porque sin su colaboración, ni de coña el Estado se iba a ocupar de todos ellos. ¡Ja! Desde luego que no. Al igual que todo tiene su lado bueno y su lado oscuro, y esta tendencia de tener a un representante cada vez se me hace más absurda. Sin embargo, si tanto se habla de sus virtudes y sus hasta ahora actos humildes, sólo el tiempo dirá si ha merecido la pena (lo de la dictadura me dejó un poco tocada... pero dado que unos dicen una cosas y otros otra...).
Lo que sí me parece bien es que tenga estudios de Ciencias, no porque rompa de una vez por todas esa guerra insaciable Ciencia vs Religión, qué va, ni mucho menos, sino porque demuestra que hay algo más. Muchos miembros de la comunidad científica son, precisamente, católicos.
Lo que está claro es que la Iglesia católica nunca va a reconocer la igualdad entre los géneros ni tampoco la homosexualidad porque no está entre sus directrices (sobre todo el de la familia; aunque sería más importante predicar con el valor de tener una familia y no decir qué tipo de familia tiene el individuo que tener).

Si los fieles con este prototipo de situación papal están contentos, bien por ellos.
De todos modos espero que este les dé una buena sobre todo con el tema de la austeridad, porque la Iglesia predica también mucho con eso y luego ¡mira qué palacete tiene!

Estelwen Ancálimë dijo...

¡Hola a tod@s! :-)

Respecto a lo de la homosexualidad, que es un tema que todos estáis comentando mucho, hay que distinguir entre dos cosas:

1) La postura de la Iglesia frente a que los homosexuales contraigan matrimonio CANÓNICO (es decir, religioso): En este caso, efectivamente, la postura no va a cambiar nunca, pero no por homofobia sino por algo muy sencillo: el matrimonio canónico se entiende como la unión por libre voluntad entre hombre y mujer, cuyo fin es la procreación. Es decir, un macho y una hembra forman familia para tener hijos (ojo, el número de hijos y el momento en que se tienen también es de libre elección por parte de los padres). La razón por la cual dos hombres o dos mujeres no podrían casarse por la Iglesia es evidente: la naturaleza no permite que se reproduzcan entre sí. Por este mismo motivo, por cierto, uno de los (escasos) motivos de nulidad matrimonial que contempla la Iglesia es que uno de los dos miembros de la pareja sea estéril.

2) La postura de la Iglesia frente a que los homosexuales contraigan matrimonio CIVIL: Esto es un tema diferente, ya que las uniones civiles no contemplan necesariamente la procreación, sino simplemente la libre voluntad de las partes, como en cualquier otro contrato (pues, ante la ley, el matrimonio no deja de ser simple y llanamente un contrato). Tampoco tiene nada que ver con la religión de cada cual. Así que la Iglesia no debería ver con malos ojos, creo yo, el matrimonio civil homosexual, puesto que se trata de un contrato celebrado entre dos personas y en el que la Iglesia ni pincha ni corta. Como ya he dicho en otras ocasiones, encuentro absurdo que tales matrimonios se tilden de "atentado contra la familia", ya que las personas que son homosexuales no se casarían más (ni por la Iglesia, ni por ningún otro medio) con alguien del sexo contrario, pudieran o no casarse con alguien del suyo. Sin embargo, las uniones homosexuales sí que tienen efectos positivos sobre niños ya nacidos, caso de huérfanos sin padres que viven en orfanatos y que siendo adoptados podrán tener uan familia. Vale, una familia normal no será... pero si tienen amor, cariño y cuidados, mejor tener una familia atípica que seguir viviendo en el orfanato, digo yo.

Otra cosa que me parece relevante es lo que menciona M. sobre la "guerra insaciable entre ciencia y religión". Entre ciencia y religión, en realidad, no hay ninguna guerra. Una complementa a la otra, porque son campos de verdad diferentes. La ciencia no hace ma´s que explicar cómo funciona el Universo; la religión explica quién está detrás de la existencia y la parte espiritual y metafísica de la misma. La verdad es compatible consigo misma, de modo que si las dos son verdad, es imposible que se den de patadas; quien así lo crea, es que no está entendiendo bien la una o la otra.

Respecto a comentarios como que la Iglesia siempre será una mafia, poco tengo que decir. Es evidente que siempre habrán ovejas negras en la Iglesia, en cuanto está formada por seres humanos imperfectos y falibles. Si es por esas, todas las instituciones y organizaciones del mundo son mafias en potencia, incluídas la comunidad científica y las asociaciones de ateos.
Sin embargo, creo de verdad que las personas pueden mejorar si quieren, y espero que Francisco I quiera, y que no tenga miedo. Tal vez no se pueda lograr la perfección de la Iglesia en este mundo, pero sí se puede lograr que sea mucho mejor de lo que es ahora.

Narwen dijo...

Yo pienso lo siguiente:

1. La Iglesia no reconocerá nunca el matrimonio homosexual como tampoco reconoce como matrimonio los que se hagan por lo civil, puesto que ninguno se contempla a ojos de Dios, uno por unas razones y el otro por otras.

El civil porque la Iglesia siempre ha sido la que dispensa la legalidad de las uniones desde tiempos antiguos, si no es a ojos de Dios, no es válido.

El homosexual porque para empezar, la homosexualidad para la Iglesia es pecado y segundo por la misma razón que el civil, aunque Dios hubiese visto con buenos ojos las uniones homosexuales, seguiría siendo un matrimonio civil y entrariamos en el primer supuesto.

2. La pederastia es un pecado y de los peores.

" Y cualquiera que escandalizare á alguno de estos pequeños que creen en mí, mejor le fuera que se le colgase al cuello una piedra de molino de asno, y que se le anegase en el profundo de la mar."

Nuevo Testamento, Evangelio de San Mateo, cap. 16, versículos 3 al 7

Sé que ese versiculo no se referia a la pederastia en sí, sino a cualquier acto que pueda alejar a un niño de Dios, obviamente la pederastia es uno de ellos.

Yo me mantengo en mi posición de escepticismo, hay demasiada expectación con el nuevo Papa y hasta que no lo vea en acción no podré opinar, pero es cierto que el hecho de que sea jesuita va a dar mucho por saco a todos los opusianos. Lo cual agradezco, ya que no puedo verlos ni en pintura.

Edu dijo...

Estoy muy de acuerdo con el artículo, me ha gustado bastante la elección de Francisco y contínuamente está dando muestras de un quehacer distinto al de sus predecesores, en la línea de Juan XXIII. El tema de la homosexualidad creo que es tal y como tu dices: hasta que no haya pasado una generación como mínimo es difícil ver cambios.

Pero, con todo respeto hacia las personas homosexuales, creo que ahora mismo hay temas mucho más urgentes que el matrimonio gay o, pongamos por caso, la eterna lucha sobre temas como el aborto o el preservativo.
El tema de la justicia social y la pobreza es algo prioritario, y en este sentido me parece un pontífice muy adecuado.

La crisis social, económica y de valores solamente se puede atajar de forma creíble luchando contra el desequilibrio mundial de los recursos materiales y económicos, y para ello juega un papel esencial la ética y la moral, temas poco de moda pero imprescindibles para una sociedad que quiera ser humana.

Para finalizar, unas cuantas anécdotas y citas:

El padre Strada, argentino, comentó que poco tiempo antes del cónclave le preguntaron al entonces cardenal Bergoglio qué perfil debería tener el nuevo papa. El cardenal Bergoglio les respondió: "Les voy a decir cosas evidentes pero son las cosas en las que yo creo. Primero, tiene que ser un hombre de oración, un hombre profundamente vinculado a Dios. Segundo, tiene que ser una persona que cree profundamente que el dueño de la Iglesia es Jesucristo y no él y que Jesucristo es el Señor de la historia. Tercero, un buen obispo. Debe ser un hombre que sabe cuidar, acoger, tierno con las personas, que sabe crear comunión. Y cuarto, debe ser un hombre ahora que ayude a reformar la Curia". Sin quererlo hizo una descripción de sí mismo.

"Una idea fija que tiene él --según Strada- la expresa con estas palabras: hay que buscar una Iglesia que esté en la calle. Él piensa que la Iglesia no debe cerrarse sobre sí misma porque se enferma. Tiene que ir a buscar a los hombre. Dice que nos equivocamos al pensar que en el rebaño tenemos 99 ovejas y hay una oveja descarriada que está afuera. Y es exactamente al revés, en el rebaño tenemos una oveja y hay 99 que están afuera, y el error nuestro es dedicarnos a la única ovejita que tenemos dentro". Cuenta el padre que a ellos les dijo "hoy no hacen falta clérigos, no hacen falta funcionarios clericales, hacen falta pastores que tengan olor a oveja, pastores que estén con las ovejas, que nunca las apaleen sino que las cuiden con mucho amor"

Estelwen Ancálimë dijo...

No es que me guste en exceso que nos comparen con ovejas, pero entiendo lo que quiere decir Strada. Y la verdad es que estoy de acuerdo; se necesitan religiosos que estén con el pueblo, que lo ayuden a enfrentarse a los abusos de los poderosos y luchen por un mundo más justo. Y cuando todo el mundo tenga una casa, un trabajo, la barriga llena y pan para sus hijos, entonces nos pondremos a hablar sobre el aborto. Aunque considero que lo de los anticonceptivos sí es un problema grave que tiene relación directa con lo primero, porque si los misioneros no se opusieran a su uso en el tercer mundo y los repartieran, ayudarían a solventar el problema de esas familias pobres que tienen chorrocientos hijos y nada con lo que alimentarlos, y también ayudarían a evitar que se propagase el SIDA.

lune dijo...

yo pertenezco a una iglesia diferente, y reconozco que el papa es una buenisima persona, y me gusta que sea tolerante.
este papa puede cambiar el mundo, y a los catolicos os da miedo

Estelwen Ancálimë dijo...

¿Miedo? A mí no me da miedo, todo lo contrario :-)