sábado, 16 de febrero de 2013

Los cátaros: ¿santos o chiflados?


De un tiempo a esta parte, no dejan de aparecer en las librerías novelas de "intriga histórica", como las llaman en los catálogos, o novelas "Jesucristo era masón" como las llamo yo, todas ellas nacidas a la estela de El Código DaVinci, y que tienen como factores comunes el protagonismo (con tensión sexual resuelta o no) de una (joven y atractiva) arqueóloga y un (joven y atractivo) policía, o viceversa, los cuales investigan un misterio histórico del pasado que afecta al presente ya que de descubrirse afectaría terriblemente a la (malvada) Iglesia Católica, que por supuesto hará lo que sea para impedir que la verdad salga a la luz. Esto suele significar, además, que tales novelas suelen combinar la historia del presente con una historia paralela del pasado, y que "los buenos" suelen ser una organización clandestina o tachada de herética (El Priorato de Sión, Los Rosacruces, los Masones, la Hermandad de la Santa Calabaza... tienen ustedes para elegir) que por supuesto eran los que protegían y custodiaban la auténtica verdad.
Entre todos estos pobres héroes, no deja de asombrarme la cantidad de novelas que tienen a los Cátaros (también llamados Albigenses) como la quintaesencia de la santidad y la bondad frente a la malvaaaada Iglesia Católica, que por supuesto los exterminó en una Cruzada porque no soportaba tanta bondad y tanto auténtico culto a Cristo.

Nada más lejos de mi intención que ponerme a justificar o defender esa burrada sangrienta y bárbara que fueron las Cruzadas (odio en especial la cuarta, con todas mis fuerzas, porque al final se desvió contra mi adorada Constantinopla, pero eso ya es otra cuestión). Sin embargo, no puedo cuanto menos asombrarme de que haya tantas novelas supuestamente históricas que pongan la herejía cátara por las nubes y a sus miembros como ejemplo de santidad. Esta desviación del cristianismo era, en el mejor de los casos, una ida de olla de las gordas al estilos de las sectas actuales más bizarras, y en el peor de los casos una doctrina pseudo-satanista sumamente peligrosa que, desde luego, era conveniente erradicar. ¿Mediante una cruzada? Desde luego, los métodos empleados en la represión fueron brutales (es tristemente famosa la frase con la que el legado papal Arnaud Almaric condenó a muerte a la mayoría de los habitantes de Béziers, muchos de los cuales no eran cátaros sino católicos: "Matadlos a todos, y Dios distinguirá"), aunque también es de justicia decir que antes de llegar a ese punto la Iglesia hizo bastantes esfuerzos pacíficos y diplomáticos por desmantelar la herejía cátara, y que al final la violencia con la que se resolvió el conflicto tuvo una razón política y no religiosa: muchos nobles del Languedoc protegieron y apoyaron a los herejes albigenses porque ese era un modo de intentar quedarse con las tierras y posesiones que tenía la Iglesia en sus tierras, y obviamente el Papa dijo que por los cojones. Como siempre, la razón última de la guerra siempre es el dinero.

Pero volvamos a los cátaros. ¿En que consistía exactamente la herejía albigense? Veamos los puntos más llamativos y estrambóticos de esta creencia:

-Elevaban a Satán a la categoría de dios creador, creando una especie de dualidad dios bueno/dios malo. Yahvé era el dios bueno que había creado el mundo espiritual, es decir, el Cielo y las almas. Mientras que Satán era el creador del mundo físico. Esto de por sí ya es una burrada de proporciones épicas, de ahí que antes me haya referido a esta doctrina como pseudo-satánica: porque, aunque consideren que el demonio es un dios malo, lo elevan a categoría de dios.

-Por consiguiente, todo el mundo físico era malo, con lo cual había que vivir en el ascetismo más riguroso y la castidad más absoluta. Muchos ignorantes han llegado a tomar a los cátaros como ejemplo de ecologismo porque muchos rechazaban el consumo de carne. Pero no lo hacían por respeto o amor hacia los animales, sino porque consideraban la vida física, la propia naturaleza, como creación del diablo, y por lo tanto algo a rechazar. Obviamente el sexo era lo peor de lo peor porque reproducirse implicaba condenar a nuevas almas inocentes al castigo de encarnarse en la creación diabólica, de modo que el sexo era abominable. Esto en concreto me hace mucha gracia: tanto criticar a la Iglesia Católica por demonizar el sexo, y resulta que los cátaros, que no es que lo vieran como algo pecaminoso sino como un acto intrínsecamente satánico, son angelitos ideales. Creo que este es un buen ejemplo de por qué esta herejía era tan peligrosa: ¿cuánto hubiera tardado en quedarse despoblada Europa si las creencias cátaras se hubieran extendido y todo el mundo hubiese aspirado a la perfección según la doctrina albigense?

-Por supuesto, Dios no iba a encarnarse en la obra del demonio, así que creía que Jesús era una especie de espectro happy del buenrollismo y rechazaban la idea de que hubiese sido hombre.

-Como todo lo terrenal era malo, rechazaban todos los placeres de la vida en una suerte de puritanismo extremo. La vida de un cátaro estaba regida por el ascetismo absoluto, la castidad extrema y el vegetarianismo estricto. De hecho, muchos cátaros eran reconocidos por su aspecto pálido y enfermizo, ya que comían lo mínimo y se exponían lo menos posible a la luz de sol. (joder, qué idea se me saba de ocurrir para una partida de Vampiro...)

-Negaban la mayoría de los sacramentos: el bautismo, el matrimonio, la eucaristía...

-Creían que los juramentos eran pecado, porque constituían una ligazón con el mundo material. Teniendo en cuenta que la inmesa mayoría de las relaciones contractuales y de vasallaje en aquella época dependían de juramentos formales y el honor que ataba a las personas para cumplirlos, imaginémonos el caos social que esta creencia podía generar.


Realmente, con estos datos en la mano, el catarismo es una ida de olla como una catedral. No deja de resultarme increíble que ciertas personas que se consideran críticas con el puritanismo protestante y el ascetismo católico por negar los placeres como algo malo per sé, en plan "sufrir es bueno, si algo es agradable a los sentidos significa que es malo", y por ver la vida mundana como una suerte de estado transitorio por el que había que pasar lo antes posible, contemplen con buenos ojos (o al menos con benevolencia tolerante) el catarismo. De hecho, con la ola antieclesiástica que azota Occidente hoy en día, se está llegando al extremo de identificar automáticamente toda secta, herejía o creencia perseguida por la Iglesia como algo bueno, verdadero y mejor, porque la Iglesia es corrupta. Desde luego que ha habido y hay mucha corruptela en la Iglesia que debe ser erradicada, y desde luego que Cristo exaltó valores como la pobreza de espíritu y la humildad y condenó la avaricia. Pero de ahí a torcer la doctrina hasta el punto de elevar al demonio a la categoría e dios creador y llegar a la conclusión de que todo lo que tenga que ver con el mundo físico es malo por naturaleza, creo yo que hay un mundo. Cuanto menos, me parece suficiente como para dejar de ver a los famosos cátaros como una suerte de santos iluminados y comenzar a verlos como lo que realmente eran: personas transtornadas que profesaban una doctrina peligrosa.

9 comentarios:

Laura Sánchez Méndez dijo...

Al principio del post, pensé que me había colado en una entrada tuya anterior en la que hablabas de los escritores mercenarios. Y es que cada cierto tiempo se pone de moda algo y las editoriales le sacan el jugo pero bien. Si no es el Código da Vinci es el Anillo de los Templarios o la Hermandad de la Sábana Santa o vete a saber qué. Pero me hace gracia lo de "Jesucristo era masón". Y oye, a lo mejor un día descubrimos por una de estas novelas que Cristo y la Magdalena eran en verdad las reencarnaciones más puras de Adán y Eva. Por inventar, que no quede.

Ahora les toca el turno a los cátaros, que ya llevan bastante tiempo en boga en las librerías de todo el país. De hecho, una amiga mía está obsesionada con ellos y hasta trató de escribir su propia novela, aunque le sugerí que le pusiera algo original porque todas vienen a tratar más o menos lo mismo: que la Iglesia es mala malísima y que los buenos eran los cátaros porque sufrieron persecución y exterminio por culpa de mentes retrógradas e insensibles que no les comprendieron en su momento. Lo de siempre vamos. Hasta a mí me aburre esa hipótesis.

Las creencias maniqueas de los cátaros están sacadas, como no, del mundo antiguo. Platón ya hacía divisiones entre el mundo natural y el mundo de las ideas, pero dejaba abierto el campo del Demiurgo. En cuanto a lo de relacionar el Demiurgo con Satán, pues no parece que se sostenga muy bien. Al fin y al cabo, Satán es una entidad maligna, y el Demiurgo no lo era. Pero me parece interesante esa identificación de Satán como dios-maligno. Me recuerda un poco al Zoroastrismo, que también se basaba en la dualidad de dioses: uno bueno y uno malo. Supongo que la base estaba en el equilibrio de fuerzas y en la eterna lucha entre el bien y el mal.

Pero lo de que la creación es producto del Diablo, ahí me parece un poco arriesgado de más por su parte. No me extrañan que los consideraran herejes. Si se supone que el mundo es la obra magna de Dios!! Y luego esperarían que no se les persiguiera... aunque luego se llevara a cabo tal genocidio.

Ahora en Telecinco les ha dado por poner la miniserie "Laberinto", que también va de los cátaros. No sé qué tal estará, pero creo que salen templarios y, cómo no, el Santo Grial!!!

En fin...

DAMABLANCA dijo...

Ay, como odio el Codigo Da Vinci, una de las peores novelas que he leido, por lo mal escrita que está... y conste que soy tolerante, que el peor crimen a la libertad de expresion es quemar un libro... y este lo quemaría sin contemplaciones. Eso es pura literatura papa frita=)
Cualquier guerra es mala e inicia por motivos que nunca son buenos, y cuando la religion está metida es terrible, porque contrapone creencias, obliga a la intolerancia, al odio y al prejuicio, fanatiza, y daña a las buenas personas que en verdad la profesan. Odio las cruzadas, porque esos caballeros rotosos andaban persiguiendo Musulmanes a diestra y siniestra.Menos mal que estos sabían defenderse. Ups.

Estelwen Ancálimë dijo...

¡Hola, Laura! Como siempre, es un gusto comentar las entradas históricas contigo :-)

Ciertamente, el catarismo tiene un origen gnóstico, combinando un mal entendido cristianismo con un también mal entendido neoplatonismo. Incluso me atrevería a relacionarlo con ciertas filosofías y religiones orientales, con las que tiene en común el alejamiento del mundo material, el vegetarianismo y la creencia en una especie de reencarnación. Debo reconocer que no tengo idea de cómo habría sido posible este intercambio cultural en pleno siglo XII, como no fuera por medio de Persia, gracias a las rutas comerciales que conectaban Oriente y Occidente (lo cual coincidiría también con tu observación sobre el Zoroastrismo, ya que esta religión tuvo su origen en Persia, aunque me parece que por esa época el Islam ya era la religión mayoritaria de los persas).

La tal "Laberinto" justamente hoy la ha intentado ver mi marido y me ha dicho que ha acabado cambiando de canal porque la historia era bastante cansina y predecible. Yo esa historia no la he leído ni sé mucho de ella, aunque sí leí una que me prestaron, cuyo título no recuerdo, que también ponía a los cátaros como el ejemplo perfecto de bondad suprema y que contaba un triángulo amoroso bastante raro entre Magdalena, Jesús (su verdadero amor) y Juan Bautista (su malvado y maltratador esposo por conveniencia). Sí, yo también me quedé flipando XD

Estelwen Ancálimë dijo...

Damablanca, realmente las Cruzadas eran un horror, si bien es cierto que contra el catarismo sobraban las razones para emprender una; siempre tenemos que verlo desde la perspectiva de la época. Y esta en concreto no tiene nada que ver con los musulmanes.

Aparte de que, como ya hemos visto, era una herejía muy ida de pinza, la Cruzada se vio impulsada por factores políticos y económicos muy importantes. El Languedoc, por aquellos tiempos, no rendía pleitesía al rey de Francia, sino que era vasalla del Reino de Aragón, bien directamente o bien por pertenecer al conde de Tolosa, a quien pertenecían la mayor parte de esas tierras. El condado de Tolosa era nominalmente vasallo del rey de Francia, pero realmente se había vuelto tan poderoso que había acabado independizándose y aliándose con el rey de Aragón.
Así pues, cuando los nobles y obispos del Languedoc apoyaron a los Cátaros frente a la Iglesia, estaban en realidad tanto reafirmando su independencia del resto de Francia como tratando de apropiarse de todos los bienes y terrenos que poseía la Iglesia en aquellas tierras. La batalla de Muret, en realidad, fue una batalla del conde de Tolosa y del rey de Aragón contra el rey de Francia apoyado por los Cruzados, luchando por el control del Languedoc; es decir, una cuestión económica y política, no sólo religiosa. De hecho, el rey de Aragón murió en esa batalla, y cuando la Cruzada Albigense terminó, el rey de Francia se había apropiado del Languedoc, mediante el método de echar a patadas a los nobles pro aragoneses que habían apoyado a los cátaros (insisto, por motivos puramente económicos) y cediendo el dominio de esas tierras a nobles franceses que le debían lealtad.

Malena dijo...

¡Qué bueno que te diste el trabajo de investigar un poco sobre esos estrambóticos y violentos señores que la literatura de bolsillo ha “endiosado”! No le echemos toda la culpa a Dan Brown, ya en mi infancia Zoe Oldenbourg, Maurice Druon, y otros elevaban a los Cataros a nivel de mártires revolucionarios, protectores de la fe y promotores de una especie de socialismo (¿?), herederos de sabidurías arcanas, y hasta en “hippies” medievales. Hasta decían que profesaban el amor libre. No sé donde se sacaban tantas ideas erradas sobre Los Albigenses. Tú misma has leído que eran más puritanos que Calvino.

Anónimo dijo...

Tienes una visión muy antojadiza de los cátaros.
Luego de ver que eras seguidora de Harry Potter, me explico el reduccionismo.
Me he divetido.

nerimane dijo...

Sí, los cambios políticos a menudo tratan de apoyarse en un cambio religioso para diferenciarse, y podermatar y desposeer a l otro sin remordimientos, por eso siempre habrá herejías. yo siempre he dicho que la religión no hace guerras, tan solo establece bandos, y a veces hasta los bandos establecen sus respectivas religiones.
Me inquieta actualmente el apoyo del nacionalismo catalán y de los racistas negros de USA al Islam.

Anónimo dijo...

Algo que nunca se puede hacer cuando nos aproximamos a un hecho histórico es examinar el pasado con los ojos del presente. Para nada coincido con tu visión de cátaros=enajenados mentales, aunque tampoco estoy de acuerdo con encumbrarlos a la categoría de doctrina perfecta. El catarismo es una herejía dualista, como el bogomilismo o el maniqueísmo, que cree en la existencia de dos fuerzas opuestas: Bien y Mal. Según ellos, Satán creó el mundo material y este es considerado como una especie de infierno que precede a la vida celestial, eso es cierto. Pero no debemos criticar esta visión sin tener en cuenta el contexto. Era una época en la que el clero se encontraba muy distanciado de los fieles, estos no llegaban a comprender el mensaje demasiado intelectualizado de la Iglesia. Por otra parte, el clero no comulgaba con la pobreza de Cristo, practicaban la simonía y el nicolaísmo... El mensaje de Cristo no calaba en la sociedad, y es entonces cuando aparecen los considerados herejes (un hereje es aquel que tiene una visión del cristianismo que contradice la oficial, no tiene por que ser algo relacionado con cultos demoníacos), que buscan una nueva forma de acercamiento a Dios. El rechazo a la carne no es nuevo, ya había surgido en otras herejías anteriores en el siglo XI. El rechazo del sexo también es explicable por el ascenso demográfico que estaban presentando entonces algunas ciudades, como Toulouse, debido a las mejoras agrarias, y que transmitía la sensación de un mundo abarrotado. Además, el celibato solo lo llevaban a cabo los perfectos y las perfectas; los creyentes no estaban obligados a ello.
En definitiva, no se trataba de locos, sino de personas que tenían una forma distinta de ver el cristianismo, tan respetable como cualquier otra visión, y que pretendía buscar soluciones a que la Iglesia Católica no daba. Me gustaría verte a ti en el Languedoc de la Plena Edad Media, ya verás como hubieras asistido más de una vez a las charlas de los "hombres buenos".

Estelwen Ancálimë dijo...

Por supuesto, entiendo las razones que tuvieron los cátaros para caer en su herejía, y la de las personas que los escucharon. Pero lo mires por donde lo mires elevar a Satanás a la categoría de dios creador es una auténtica ida de pinza, ahora y en el siglo XII. Era pervertir y tergiversar el mensaje de Cristo, tanto como lo hacían quienes organizaban Cruzadas en su nombre, aunque lo hicieran de modo diferente.
Cierto que el tema del rechazo al sexo no era nuevo, pero en el pasado se había hecho por considerarlo un acto pecaminoso que apegaba al cuerpo a los placeres carnales y lo apartaba de la contemplación espiritual, no por no condenar a las puras almas humanas a vivir en la creación demoníaca que es el mundo físico.

De todos modos, este artículo (que ya tiene su tiempo) fue escrito con un propósito: desmontar las extrañas teorías actuales, tan incomprensiblemente extendidas hoy en día, de que los cátaros eran buenísimos, puros y fieles seguidores del auténtico cristianismo. Aunque tuvieran su contexto histórico explicable y sus motivos de aparición en su época, me resulta absurdo que algunas personas de hoy en día defiendan sus premisas. Creo que lo hacen por desconocimiento, causado principalmente por novelas sensacionalistas supuestamente históricas, y quería ofrecer una perspectiva más realista de lo que era en realidad el pensamiento cátaro.