lunes, 5 de junio de 2017

"Y entonces, todos murieron". Hasta los ovarios del grimdark

El grimdark es un género como otro cualquiera. No estoy en contra de él, de hecho, hay bastantes historias y trasfondos de esa temática que me gustan.
El grimdark es un subgénero de la fantasía y la ciencia ficción que puede resumirse en: "La vida es una mierda, los finales felices no existen, los malos suelen ganar, y aunque pierdan se van a llevar al héroe y/o a sus seres queridos por delante". Hoy por hoy, sus exponentes más conocidos son Warhammer 40.000 en la ciencia ficción, Los mitos de Lovecarft en el terror, Canción de Hielo y Fuego en la literatura fantástica, y su serie derivada, Juego de Tronos, en la ficción televisiva.
Como ya he dicho, no es que me parezca un mal género; el problema es que parece estar contagiando con el virus del pesimismo nihilista a un sinnúmero de géneros vecinos que, de hecho, tradicionalmente representaban su contrario.
Space-opera. Superhéroes. Fantasía épica. Son géneros con malos potentes que, no nos engañemos, suelen dar por el saco, y a menudo se cargan a secundarios molones. Sólo hay que ver la muerte de Boromir en El Señor de los Anillos o el sacrificio de Obi-Wan Kenobi en La Guerra de las Galaxias. Pero todas estas son muertes que: a) no acaban con el héroe ni con su interés amoroso, sino con un aliado o un mentor, y b) ocurren al principio de la trilogía, para mostrar la maldad del enemigo o dejar al héroe sin el apoyo de su mentor.
Ignoro si la tendencia ha cambiado a causa del nihilismo y el cinismo que impera en una sociedad decadente como la nuestra, tan parecida al Imperio Romano en sus últimos tiempos, pero eso lo sabrán decir los antropólogos y los sociólogos mejor que yo. El caso es que ocurre, está sucediendo, y los dos primeros en subirse al carro fueron George R.R.Martin y J.K.Rowling, el primero matando a Ned Stark al final de su novela Juego de Tronos, y la segunda al aniquilar en la saga de Harry Potter a todo secundario carismático amado por los lectores, desde Snape a Dumbledore pasando por Hedwig, Fred Weasley y todos y cada uno de los Merodeadores y sus parejas amorosas (si las tenían). De hecho, tengo la firme creencia de que el único motivo por el que Rowling no se atrevió a matar definitivamente a Harry o a Ron (Hermione estaba a salvo, era su alter ego reconocido) fue porque estaba escribiendo una saga supuestamente para niños.
El problema con George R.R.Martin es que no se limitó a triunfar; arrasó. Los libros ganaron fama mundial, se convirtió en una serie televisiva, y dicha serie, aunque parezca increíble, volvió todavía más nihilista y oscuro el universo de Poniente, matando a numerosos personajes que seguían vivos en los libros y cortando de cuajo cualquier posibilidad de que hubieran dioses o tan siquiera vida después de la muerte, convirtiendo a los personajes en trozos de carne pensantes masacrándose sin sentido en un mundo carente de propósito, esperanza, justicia y cualquier vestigio de final feliz.
Y aunque los demás géneros no siempre llegan a tanto, el contagio parece estar cada vez más claro. En ninguna novela, película o serie de fantasía moderna aparecen personajes religiosos, a no ser que sean malvados cuyo papel es el del fanático intolerante. Las historias de amor carecen de romanticismo, incondicionalidad y sentido del sacrificio (hoy sería imposible ver a Rose diciéndole a Jack "si tú saltas, yo salto", a Sam despedirse de Molly con un "hasta pronto" antes de subir al Cielo, o a la niña del Cuervo aseverando que "los edificios arden, las personas mueren, pero el amor verdadero es para siempre"). Lo contrario sería pecar de conservadurismo, de mojigatería, de cursilería edulcorada, o (¡no lo quiera Dios... aaah, espera, que no se puede decir "Dios"!), de heteronormatividad.
Y así estamos. Aclamando los finales de mierda que te dejan el corazón hecho pedazos, en los que el héroe, su interés amoroso o ambos acaban muriendo al final de la partida, eso sí, tras salvar el mundo. El Despertar de la Fuerza, Rogue One, Logan y otras películas más recientes y aclamadas que no voy a mencionar para que no me linche la brigada anti-spoiler son un buen ejemplo. Hasta en la mediocre trilogía de El Hobbit tuvieron que sacarse de la manga un romance interracial inexistente sólo para poder darle un final trágico.
Y disculpen mis lectores si empiezo a estar harta de esto, pero harta DE VERDAD. Porque cuando me meto con Los Fantasmas de Gaunt o con los rifirrafes entre los Stark y los Lannister ya sé a lo que voy, pero estoy hasta los ovarios de que me pongan un chorro de limón y otro de salsa picante en el plato hasta cuando pido fresas con nata. Si quiero grimdark y finales trágicos, a eso voy, pero NO es lo que busco cuando compro una entrada para ver El Hobbit, Wonder Woman o Star Wars.
Además, antes los finales trágicos al menos eran originales, pero ahora ya no pueden presumir ni de eso. Y no sólo dejan con una sensación amarga al lector o al espectador, sino que encima denotan una auténtica pereza. En cierta ocasión comenté con un amigo escritor que los finales felices son mucho más difíciles que los trágicos cuando están bien hechos, porque terminar una historia con un final feliz de verdad (coherente y bien desarrollado, no resuelto a base de deus ex machina) es como hacer encaje de bolillos. Porque toda historia que se precie de ser emocionante tiene que enfrentar al héroe a unas circunstancias aterradoras, unos enemigos terribles o una dificultades aparentemente irresolubles. Y en esos casos, lo normal la mayoría de las veces es que los malos acaben triunfando y los buenos y sus seres queridos muriendo. Vamos, que para escribir un final así no tienes que hacer ningún esfuerzo narrativo, sencillamente dejas las cosas rodar como vienen y ya está.
Pero los héroes son héroes precisamente porque son capaces de enfrentarse a las adversidades y vencerlas con su fuerza y su ingenio, y las historias épicas lo son precisamente por el componente de lo que Tolkien llamaba eucatástrofe, es decir, el triunfo de la bondad y el amor en el último momento cuando ya todo parecía perdido. Si en una guerra hay un soldado, lo normal es que muera, y si a un grupo de rebeldes los mandan a una misión peligrosa de sabotaje, lo normal es que mueran también. Pero yo no quiero ver lo normal. Yo quiero ver lo único, lo épico, lo inesperado y lo glorioso. Como lectora y espectadora, no quiero que me muestren la lógica muerte de un personaje puesto en una situación de peligros y sacrificio. Quiero que me muestren cómo ese mismo personaje, guiado por un noble y heroico espíritu de valor y sacrificio, es capaz de superar de modo coherente todas las dificultades y alzarse con el triunfo contra todo pronóstico, cuando ya no había esperanza. Quiero verle triunfar y quedarse con su amor, no por un afortunado deus ex machina, sino porque ha hecho uso de todas las virtudes y herramientas que tenía para lograrlo. Que nos hagan sufrir, que nos hagan creer incluso que han muerto para subir nuestra expectación al máximo, pero sólo para hacernos gritar aún más fuerte de alegría cuando por fin se salvan.
Y, como dije en otra ocasión, cuando quiera ver las desgracias y el sufrimiento que ocurren en el mumdo real, ya me ocuparé de leer el periódico o ver las noticias.

13 comentarios:

Laura Niphredil dijo...

Bueno, a mí no me disgustan los finales trágicos en las historias, siempre que no sean melodramáticos (es que cuando se pasan de trágicos me repatean hasta a mí: le grito al libro pidiéndole que ese personaje se muera de una puta vez). El final triste y chocante me resulta muy atractivo porque me emociona sin hacerme caer en el pesimismo, aunque sí es cierto que muchos escritores se pasan con los finales tristes; cuando muere todo el mundo y/o todos los personajes molones se pasan bastante, ya está bien de tanta escabechina.

Pero sí me gustaría resaltar lo que has dicho sobre los personajes religiosos, que siempre son radicales que solo quieren imponer su voluntad. Esto me fastidia, porque parece que solo puede haber personajes religiosos tipo inquisidores, cardenales calculadores o Papas maquiavélicos. ¿Es que no puede haber personajes religiosos que se sacrifiquen por nobles ideales? ¿Dónde están los defensores de los pobres, los bondadosos por naturaleza, los que no necesitan de armas para mostrar lo que es la paz? Me gustaría cambiar un poco ese cliché en el futuro si puedo; creo que ya es hora de volver a los orígenes épicos?

Edu dijo...

Hacía mucho tiempo que no comentaba, pero por si acaso no lo has/habéis leido, la saga de Nacidos de la bruma de Brandon Sanderson ahonda mucho en la religión de una forma inteligente y bastante interesante, al menos en la trilogía principal (los demás no los he leído).
Y es de esas sagas en las que la ÉPICA alcanza la estratosfera. Puede gustar más o menos el final de la trilogía pero yo no lo esperaba y creo que respeta bastante el sentido de eucatástrofe de Tolkien.
Por si fuera poco, hay un personaje que tiene una evolución muy interesante en plan: cómo seeguir siendo honrado y bueno en un mundo salvaje, cuando ya has dejado atrás la ingenuidad de la inexperiencia.

Estelwen Ancálimë dijo...

¿Nacidos de la Bruma? La he leído, y justamente es de las pocas historias de Sanderson que acaban mal. ¿Cómo es que justo me recomiendas esa? O_o

Antares dijo...

creo que hay una buena dosis tambien de muchos escritores de decir "jo, mirenme que distinto que soy, como no voy en la onda disney del final feliz y soy muy molon terminando asi de agridulces o agrias directamente las historias"

el tema, como en muchos ordenes de la vida es cuando todos quieren ser distintos y terminan siendo iguales

Edu dijo...

Bueno... es que solamente he leído esa saga de Sanderson :P
Pero no opino que acabe mal, de hecho me gustó el final. Creo que es un final medianamente feliz.
Sí, es cierto que...

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...Elend y Vin mueren, pero que yo recuerde (que ya hace algún tiempo) hay un "más allá" tipo el cielo para ellos, y no hay ninguna tragedia en su relación personal, más bien es una "buena muerte por la causa". Salvando las distancias, no es un final muy distinto del de Frodo: salva la Comarca pero no a sí mismo. Y de los demás personajes, los supervivientes llegan al paraíso deseado e incluso Sazed se diviniza.
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De todas formas, si dices que las demás sagas terminan aún mejor, habrá que echarles una ojeada ;)

Malena dijo...

No conocía ese término, pero todos mis estudios universitarios estuvieron marcados por lecturas deprimente y catedráticos que me martillaban en la cabeza que un final feliz era sólo de novela rosa y qwue su ausencia era una señal de buena literatura. Estoy totalmernte en desacuerdo, pero tal como disgustan los personajes "buenos"porque son "irreales", la literatura moderna aun la de género, busca ser deprimente, sombria y nihilista.

Estelwen Ancálimë dijo...

Antares: Totalmente cierto; basta con que una temática o una tendencia se ponga de moda para que todos los autores del momento la repitan como papagayos. Aún me avuerdo de cuando salieron mil sagas de niños magos a la estela de Harry Potter, o cuando tras Crepúsculo los vampiros adolescentes enamorados de niñas de instituto plagaban las librerías, todos ellos encima con portadas similares calcadas a las de Stephenie Meyer. Pues ahora con el grimdark es totalmente lo mismo; ¿cuántos clones de "Canción de Hielo y Fuego" habremos visto ya?


Malena: Creo que todas las épocas de crisis de valores y decadencia social (como la que estamos viviendo ahora) se caracteriza por una literatura nihilista y pesimista. Pero hasta ahora, por lo menos, la fantasía y la ciencia ficción tenían reservada su dosis de final feliz; ahora parece que ni siquiera eso. Recuerdo la literatura de ese tipo de la segunda mitad del siglo XX hasta principios del XXI; había novelas y películas infantiles, juveniles y adultas de fantasía y ciencia ficción que eran excelentes aún sin tener final sombrío (o precisamente porque no lo tenían). Yo también pienso que tus profesores no podían estar más equivocados.


Edu: En cuanto a la trilogía "Nacidos de la Bruma",

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Ciertamente hay un más allá, un Cielo al que Elend y Vin van después de morir, el propio Sazed-Dios lo confirma a los que se quedan en el mundo. Pero después de tres libros adorando a esa pareja, me impactó y me jorobó tantísimo presenciar la decapitación de Elend y la inmolación de Vin, que tuve un bajón impresionante. Me dejó con una sensación amarga muy grande y el hecho de que al menos los personajes tuvieran un Cielo donde reunirse por toda la eternidad sólo alivió mi amargura en parte.
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Respecto a Sanderson, es uno de mis autores de fantasía favorito. De él te recomiendo encarecidamente "Elantris" y "El Aliento de los Dioses", dos novelas autoconclusivas que son una PASADA. Si hay un leit-motiv común a todas las historias de Sanderson es la exploración de la divinidad, lo que significa tanto para los mortales que siguen una religión (o no siguen ninguna) como para el propio dios (o dioses) en cuestión.

Beatrice dijo...

Hoy he llegado a tu blog por pura casualidad. Tras terminar la trilogía de Crónicas del mago negro por segunda vez, a pesar de recordar el final, no he sido capaz de quitarme el amargor que deja. Al leer esta entrada tuya no he podido evitar dejar un comentario, gracias por plasmar con tanta exactitud mis propias opiniones.
Como tú bien dices, si quiero sufrir ya tengo el mundo real, y precisamente leo para evadirme y tener mis finales felices. Esto no quiere decir que no admita muertes o dramas en las tramas, aunque no es lo que me gusta puedo tolerarlo si es algo realista de verdad, pero lo que no aguanto ni soporto es dramatismo innecesario. El sufrimiento gratuito e injustificado me parece la peor burla de un autor hacia sus lectores.
Saludos!

nerimane dijo...

Jeje, pues a Abercrombie ni te acerques. Conoces el blog de Endakil? El define su estilo como gore fantasy. Martin a su lado es blandito. Inglés tenía que ser. Por que tan pesimistas los inglish? Entiendo que en scify los franceses tras la guerra solo escribiesen novelas apocalípticas, y que a los alemanes les deben haber prohibido la scify.

Je, te jodió uqe Joanne matara a Fred? Ya dijo la señora Weasley que con media familia en la orden del Fénix sería un milagro que nadie muriese. No se hizo el milagro, pero oye, 1 de 9 está bien, y encima el 1 no era siquiera un personaje, era un cuerpo del personaje de dos cuerpos Fred&George. Lo chungo hubiera sido que hubieran muertos ambos.
Pues sí, yo también oí rumores de que la autora tenía planeado matar a Harry, me gustaría que sacara un relato con el final alternativo. Supongo que sería similar al final de Cold Mountain: El héroe ha muerto, pero su sacrificio salvó a sus amigos.
Que los mayores muriesen, bueno, supongo que era en plan reunir en el cielo al antiguo equipo.

A mí si me parcie bien un cosiderable número de bajas entre los prots, parte de darle mas emoción, muestra a los que nunca cogen un libro sobre la guerra (vamos, la mayoría de la gente)las consecuencias de la guerra.

Por que a mi estas cosas no me afectan? Será que soy muy frío y me cuesta empatizar con la gente?
Será que yo ya estoy vacunado tras haberme pasado la infancia viendo documentales en los que el ratio de mortandad entre los "protas" es considerable? Empatizo mas con los animales que con las personas, creo.
O será que no sé lo que se siente cuando un ser querido muere porque yo he tenido la inmensa suerte de que eso no me ha pasado nunca? He perdido familiares, unos en la vejez, otros en la flor de la vida, pero ninguno cercano.

Así que Brandon Sanderson escribe sobre fe eh? Con razón el ateo rabioso de Keely (famoso crítico de fantasía de goodreads, dice ser escritor, pero no oí nunca de un libro suyo) lo tienen en su lista de no vale la pena leerlo, odia todo lo que huela a fe.

Ya no hay amor en las historias, eh Stelwen?
En tu propio articulo sobre las historias de amor trágicas está la respuesta. Quieren que la gente pierda la fe en el amor para que unos tengan menos hijos, y otra acepten matrimonios acordados.
Estará regresando también la era de los matrimonios acordados entre dinastías? Dicen que en USA la época de los self made man está acabando. Los árabes presumen de acordar matrimonios, como los judíos ortodoxos.

Pues sí Stelwen, estamos viviendo la caída del imperio romano. Solo con conocer la batalla de Adrianópolis digo que puertas abiertas para los refugiados ni hablar. Si pasan, que se tamice bien a la gentuza, cosa que el gobierno endófobo de Alemania no está haciendo. Fíjense como la mitad del imperio que sobrevivió fué la que le pasó el marrón de los inmigrantes a la otra. Y fíjense como la corrupción y las divisiones abonaron el camino para la conquista islámica.
Y de echo, Canción de Hielo y Fuego es también en parte la caída del imperio romano, los paralelismos son muchos.

A mi me inquieta además que nos estén preparando mentalemnte para una época de gran mortandad.
La serie Castle en un capi que homenajeaba al sociólogo Galtung, que predijo la caída de la URSS, dijo que para septiembre de este año toca wuera mundial. Brrrr, tendría que haberme ido de vacatas a Suramérica.
Que mal rollo me dió que en la promo de GoT de este año dijesen: The Great War is here. Por que han retrasado esta temporada? A ver si los libros no vana ser lo único que no se terminen...
Y que mal rollo me dió en Rogue One cuando los protas contemplaban abrazados la onda nuclear que iba hacia ellos. Llegaremos a ver eso?

nerimane dijo...

Bueno Stelwen, estás hasta los ovarios del nihilismo progre no?
Bueno, como decían los batasunnis: Televisión, manipulación. Si estás harta de esas obras que son propaganda socialmente destructiva, pues a tomar por saco con ellas. No las consumamos, y no las harán. Aunque no lo parezca, hay vida mas allá de los anglosajones.

Mi mejor amiga es cristiana. Je, cristiana puritana, de las de virgen hasta el matrimonio y con homofobia. Ella dice que está harta de la promoción del mal que hacen las series americanas, así que ella se pasó a las series coreanas y a los animes y series british de época.
Je, Corea del sur hasta 1987 podía considerarse un país fascista, aun ahora no está muy lejos de serlo. Tendrán algo de razón los (gili)progres al decir que sieres conservador eres facha?
House of Cards será todo mal, pero no está de mas ver las malas artes políticas. El alaoeste de la casa blanca mostraba como debería ser la política. Y Borgen es un saludable punto medio, una política idealista que se da cuenta de que para hacer bien las cosas debe dominar las malas artes y balancear el idealismo y el pragmatismo. Cuidado con ls series germánicas, que 1864 es de lo mas progre y pesimista que he visto, y el nordic noir huele a nihilismo.
China, surCorea, Japón, India, Irán, Turquía, los nórdicos... han desarrollado una pujante industria audiovisual.

En cuanto a libros...
Venga mujer, la fantasía es variada, en mi lista de libros o sagas de fantasía tengo más de 80 y solo 8 parecen grim dark. Si también te disgustan las de aventuras basadas en heroes amorales tipo Ilíada o las de espada y brujería, el número a evitar aumenta pero siguen siendo minoría. La de tiemp que pierdo haciendo listas estúpidas... Y eso solo fantasía moderna, si además incluyes fantasía tradicional como la epopeya de Gilgamesh, el Mahabaratha, las Eddas, Genji Monogatari, el Mabinogion, el Kalevala... Sirven para asomarnos a una mentaliad distinta, y aun así ver que tenemos en común.
Si el grim dark domina ahora pues pasa de la fantasía moderna, hay muchísimas joyas legadas del pasado, solo hay que apartar los mainstream y escarbar un poco.
Mmmmm, vale, pero lo tuyo es la fantasía épico-mesiánica, y te quejas de que no hay ya final feliz pa los protas...
Has echado un vistazo al mago de Terramar, las crónicas de Prydain, Añoranzas y pesares, la princesa de marte, el paquete parlante, Momo... Te leíste ya la Rueda del tiempo? O su longitud te repele? El legado y Shannara también son así ,pero parecen escritos por un chico de 15 años (literalmente el 1º). También La espada de la verdad, pero su ideología es muy neocon y los protas are fucking overpowered (no sé decirlo en castellano).
Has echado un vistazo a estas que influyeron a Tolkien?: House of the wolflings, the wood beyond the world, the well at the world end, la hija del rey elfo.

Bueno Stelwen, que hacemos con la caída del imperio romano?
Seguimos invirtiendo nuestros efuerzos en una sociedad corrupta que ya solo nos quiere para exprimirnos, o buscamos alguna otra sociedad a la que dedicar nuestros esfuerzos y legar nuestros hijos? Nos vamos con los bizantinos, o probamos algo mas lejano?

nerimane dijo...

Je, y que es eso de que en Juego de Tronos no hay dioses?
En la serie atea no los mostrarán ,desde luego, pero yo creo que en las novelas sí existen R´hllor y el Gran Otro. Que no haya vida tras la muerte no implica uqe no haya dioses.

Je, peor estaba el escenario en las novelas de Geralt, ahí el alma parece ser mortal (auqnue la última escena de Geralt no lo deja claro) y no hay ni el menor asomo de dioses verdaderos.

sexfight2 dijo...

Hola Estelwen. El problema de los finales tristes es que son mas creíbles porque a medida que vamos madurando y la vida nos va dando palos y palos, los finales felices nos los creemos menos. Por otra parte, muchas historias están mal escritas y los finales felices son forzados y escasamente verosímiles.
En el verano de 2011 yo estaba viendo Euronews, un reportaje sobre la guerra civil libia. Gadafi, pocos días antes al borde del KO, estaba contraatacando y barriendo sin piedad a los rebeldes. Cuando termino ese reportaje se pusieron a hablar de fútbol y cambie de canal, y estaban dando "Avatar", justo la escena épica en la que el héroe convoca a todos los clanes de los Na'avi para la batalla, con esa música magnifica que fue lo mejor que compuso James Horner en sus últimos años de vida. Y el contraste entre ambas escenas fue tan doloroso que tuve ganas de llorar y gritar "Todo es mentira". Porque mira Estelwen, soy especialista el temas islámicos y te puedo garantizar que entre todos los déspotas de Oriente Medio Gadafi era uno de los mas despreciables y odiosos.
Hombres como Hassan II o Hafed el Asad eran tiranos fríos y sin escrúpulos pero poseían talento. Gadafi era vicioso, cruel y loco como Calígula, un violador en serie que ultrajó a cientos, puede que a miles de mujeres durante su mandato. Ver a Gadafi a punto de reconquistar el pais y darle jaque mate a la rebelión, hizo que la escena magnifica de "Avatar" me pareciese de repente infantil y ridícula.
Y sin embargo... el Bien también existe, y los tunecinos echaron a Ben Ali y consolidaron su democracia, y los filipinos echaron a Marcos, los rumanos se liberaron de Ceaucescu, los nicaragüenses echaron a Somoza y en España se consolidó la transición. Luego la vida sigue y surgen nuevos problemas, pero eso no se puede evitar.
Y como en el fondo soy un optimista, estoy seguro de que Martin escribira los dos libros que faltan antes de que muramos de viejos todos y la saga tendrá Final Feliz.

Estelwen Ancálimë dijo...

Aclaremos algo: no estoy en contra de los finales tristes o trágicos "per se". Hay historias que piden finales trágicos. El grimdark suele acabar mal o al menos con una sensación agridulce. Si vas a contar una historia real, o basada en hechos reales, que acabó mal, evidentemente tendrás que ceñirte a la realidad y hacer que acabe mal.
De lo que hablo es que hay géneros que, tradicionalmente, son eucatastróficos, es decir, buscan poner al héroe y a sus aliados en grandes dificultades y horribles peligros para mostrar cómo escapan al final y logran su final feliz. Los géneros eurcatastróficos por excelencia son la fantasía épica, su variante futurista que es el space opera, y la novela romántica. En el primero, no verás nunca triunfar al señor oscuro y morir a los héroes, y en el segundo, la pareja protagonista siempre acaba felizmente junta. ¿Por qué? Porque eso es lo que ofrecen dichos géneros y lo que esperan encontrar los lectores cuando acuden a ellos.
Mi queja fundamental es que los finales tristes y trágicos del grimdark no pueden ni deben exportarse a géneros optimistas y luminosos como los que acabo de mencionar, porque al final acaba por no haber nigún final feliz al que poderte aferrar, en ningún género, y al final te cansas de leer desgracias y de sufrir por los personajes leas o que leas (o veas lo que veas).
Y tampoco creo que un final triste sea más realista o más creíble que uno trágico. Un final creíble es un final coherente y verosímil dentro de una trama bien desarrollada. Las cosas en la vida salen a veces bien y a veces mal; no todo es siempre de color de rosa, pero tampoco es siempre un valle de lágrimas.