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domingo, 18 de septiembre de 2022

"Los Anillos de Poder": por qué esta adaptación es un absurdo

Esta entrada no va a ser lo que muchos esperan.

Para empezar, no va a ser una reseña ni una crítica como las que he hecho de Juego de Tronos o las que estoy haciendo de La Casa del Dragón. Esto se debe principalmente a que he decidido no ver Los Anillos de Poder por las razones que detallaré a continuación, y obviamente no puedo reseñar una serie que no estoy visionando.

Dicho esto, me imagino que quienes hayan leído mi anterior entrada acerca de Corlys Verlaryon se estarán esperando una diatriba acerca de los errores de casting en Los Anillos de Poder, y aunque tengo la opinión de que esta serie hace un miscast generalizado en el 90% de los casos, en esta ocasión mi mayor queja no son las cuestiones étnicas (me parece mucho más desafortunado, por ejemplo, haber elegido a un señor de 52 años para interpretar a Celebrimbor o haber eliminado a Anárion para cambiarlo por una chica).

Ni siquiera de los cambios argumentales, las contradicciones, las numerosas y sistemáticas puñaladas a la historia, el trasfondo y la cronología de la Tierra Media voy a hablar hoy.

El fondo de la cuestión, el fondo de por qué Los Anillos de Poder es un absoluto absurdo como adaptación, es el siguiente: Amazon no está adaptando los textos de Tolkien cuyos derechos compró.


Aviso legal: Cualquier parecido con Tolkien es mera coincidencia


Imagínese el lector que una productora compra a DC los derechos para adaptar los comics de Batman, y con esos derechos en la mano, estrenan una película de Wonder Woman donde ella es la absoluta y total protagonista y Batman hace un cameo de diez segundos, y se hará una idea de la estupefacción en la que estoy sumida. Porque claro, el aficionado a los comics se preguntará: "si no les interesaba rodar una película de Batman sino de Wonder Woman, ¿para qué compraron los derechos de Batman?".

Pues ahí está el quid de la cuestión.

Amazon compró los derechos de adaptación de El Hobbit, la trilogía de El Señor de los Anillos y los Apéndices de la misma. El material de todas estas obras versa en un 99'99% sobre la Tercera Edad. Pero resulta que Amazon no ha adaptado la Tercera Edad, sino la Segunda.


Vamos a ver, de los cinco libros cuyos derechos de adaptación han comprado, cuatro de ellos versan exclusivamente sobre el final de la Tercera Edad (El Hobbit, La Comunidad del Anillo, Las Dos Torres y El Retorno del Rey). El quinto, los Apéndices de El Señor de los Anillos, tiene 175 páginas, de las cuales sólo 12 hablan sobre la Primera y la Segunda Edad. De estas 12 páginas, 6 de ellas son una cronología y una genealogía que la serie ha ignorado soberanamente y contradicho explícitamente.

Y aquí el aficionado a Tolkien se preguntará: "si no les interesaba rodar una serie sobre la Tercera Edad sino sobre la Segunda, ¿para qué compraron los derechos sobre la Tercera Edad?".

La respuesta más evidente es también la más torticera: como Tolkien primero, y su hijo Christopher después, se negaron en redondo a vender los derechos de los libros que sí versan sobre la Segunda Edad (El Silmarillion, Cuentos Inconclusos, y algunos volúmenes de La Historia de la Tierra Media como El Camino Perdido, La Caída de Númenor o Los Pueblos de la Tierra Media), Amazon ha cometido la argucia legal de "compramos todo un pack que no nos va a servir para nada, pero que tiene 12 páginas sueltas que mencionan la Segunda Edad".

Imagínese el lector la fidelidad, el amor y el respeto por la obra de Tolkien que va a tener una productora que no sólo ha traicionado el legado y la voluntad de Tolkien al empeñarse en adaptar unos textos que el autor y sus hijos no deseaban que se adaptasen, sino que encima pretende filmar una serie de cinco temporadas, a ocho episodios por temporada, basados en 12 páginas extraídas de los Apéndices. De hecho, ya nos hace sospechar desde el principio de la mala fe de Amazon el hecho de que, a pesar de tener los derechos de adaptación desde 2017 no comenzó a rodar la serie hasta la muerte de Christopher Tolkien, a principios de 2020. La cronología de los hechos es como sigue:

-Noviembre de 2017: Amazon compra los derechos.

-Enero de 2020: Christopher Tolkien muere.

-Febrero de 2020: Comienza el rodaje de la serie.

-Abril de 2020: Tom Shippey (mayor experto mundial en Tolkien) abandona el proyecto.

-Febrero de 2022: Priscilla Tolkien (última hija viva del autor) muere.

-Septiembre de 2022: Estreno de la serie.

No creo ser la única que ha tenido la sensación de que Amazon retrasó a propósito ciertos detalles de la serie para dar tiempo a que Christopher, que era el albacea literario de su padre, falleciera. Tampoco creo haber sido la única en tener la sensación de que ese fue el motivo de que Shippey huyera despavorido del proyecto apenas cuatro meses después del fallecimiento de Christopher. Y los resultados, ya estrenada la serie, a la vista están para todo el mundo.


Lo cierto es que todo esto me ha dado pena y rabia, porque Amazon tenía material de sobra para hacer algo bueno, y hacerlo bien. En manos de otros showrunners, digamos de unos que hubieran tenido auténtico amor y respeto por Tolkien y por su obra, podría haber nacido algo genial. Los Apéndices contienen historias interesantísimas sobre los Enanos, los Rohirrim, los Gondorianos y en menor medida sobre los Elfos y los Hobbits, que podrían haberse entrelazado entre sí para crear una serie muy chula. Imaginemos, por ejemplo, una serie que hubiera aunado estas cinco tramas, combinadas entre ellas cada cual con su protagonista:

-Rohirrim: La historia de Thengel y Morwen.

-Gondor: La historia de Aragorn como Thorongil, y sus aventuras en el Lejano Harad.

-Enanos: La historia de Thror, de su hijo Thrain II, y la batalla de Azanulbizar.

-Elfos: La lucha de Galadriel y Celeborn contra Dol Guldur.

-Hobbits: La historia de Bandobras Tuk y la Batalla de los Campos Verdes.

Y con esto tenemos material más que de sobra para crear una historia, que puede que no diera para cinco temporadas, pero sí para dos o tres que habrían sido épicas. Cierto que tendrían que haber hecho un cierto ajuste de fechas para cuadrar las trama Hobbit y Enana con la de los Hombres y los Elfos, haciendo que las batallas Azanulbizar y Campos Verdes se librasen entre 100 y 150 años después de su fecha real en la cronología, pero semejante ajuste es nimio comparado con el desfase temporal que han hecho en Los Anillos de Poder, pretendiendo concentrar 2500 años en 10 "para no tener que cambiar el casting". En esta serie, además, Amazon podría haber metido una doncella guerrera canon (Morwen de Lossarnach) y una enana canon (Dís, la hija de Thrain II, aunque habrían tenido que ser valientes y ponerle barba). Incluso, ajuste temporal mediante, podrían haber añadido la trama del secuestro de Celebrían a manos de los orcos, para añadir una trama en Rivendel y unirla a la de Lothlórien.

Pero claro, para esto habría sido necesario que Amazon hubiese primado la calidad sobre la cantidad y el arte sobre la política, cosas que hoy por hoy me temo que ya no se estilan. O quizás, todavía mejor, habrían podido ser valientes y apostado por una historia de fantasía épica totalmente nueva y original, en la que podrían haber metido elfos, enanos, sirenas, centauros y unicornios de todas las razas, etnias y colores posibles. Pero mucho me temo que mientras continuemos en mundo cinematográfico de hoy, donde la novedad se ve como un peligro y la originalidad se mira con sospecha, donde se valora más el CGI que el guión e importa más la corrección política que la trama, en este mundo de precuelas y secuelas, de reboots y spin offs, de reinicios y revisiones, tal cosa no será posible.

lunes, 5 de junio de 2017

"Y entonces, todos murieron". Hasta los ovarios del grimdark

El grimdark es un género como otro cualquiera. No estoy en contra de él, de hecho, hay bastantes historias y trasfondos de esa temática que me gustan.
El grimdark es un subgénero de la fantasía y la ciencia ficción que puede resumirse en: "La vida es una mierda, los finales felices no existen, los malos suelen ganar, y aunque pierdan se van a llevar al héroe y/o a sus seres queridos por delante". Hoy por hoy, sus exponentes más conocidos son Warhammer 40.000 en la ciencia ficción, Los mitos de Lovecarft en el terror, Canción de Hielo y Fuego en la literatura fantástica, y su serie derivada, Juego de Tronos, en la ficción televisiva.
Como ya he dicho, no es que me parezca un mal género; el problema es que parece estar contagiando con el virus del pesimismo nihilista a un sinnúmero de géneros vecinos que, de hecho, tradicionalmente representaban su contrario.
Space-opera. Superhéroes. Fantasía épica. Son géneros con malos potentes que, no nos engañemos, suelen dar por el saco, y a menudo se cargan a secundarios molones. Sólo hay que ver la muerte de Boromir en El Señor de los Anillos o el sacrificio de Obi-Wan Kenobi en La Guerra de las Galaxias. Pero todas estas son muertes que: a) no acaban con el héroe ni con su interés amoroso, sino con un aliado o un mentor, y b) ocurren al principio de la trilogía, para mostrar la maldad del enemigo o dejar al héroe sin el apoyo de su mentor.
Ignoro si la tendencia ha cambiado a causa del nihilismo y el cinismo que impera en una sociedad decadente como la nuestra, tan parecida al Imperio Romano en sus últimos tiempos, pero eso lo sabrán decir los antropólogos y los sociólogos mejor que yo. El caso es que ocurre, está sucediendo, y los dos primeros en subirse al carro fueron George R.R.Martin y J.K.Rowling, el primero matando a Ned Stark al final de su novela Juego de Tronos, y la segunda al aniquilar en la saga de Harry Potter a todo secundario carismático amado por los lectores, desde Snape a Dumbledore pasando por Hedwig, Fred Weasley y todos y cada uno de los Merodeadores y sus parejas amorosas (si las tenían). De hecho, tengo la firme creencia de que el único motivo por el que Rowling no se atrevió a matar definitivamente a Harry o a Ron (Hermione estaba a salvo, era su alter ego reconocido) fue porque estaba escribiendo una saga supuestamente para niños.
El problema con George R.R.Martin es que no se limitó a triunfar; arrasó. Los libros ganaron fama mundial, se convirtió en una serie televisiva, y dicha serie, aunque parezca increíble, volvió todavía más nihilista y oscuro el universo de Poniente, matando a numerosos personajes que seguían vivos en los libros y cortando de cuajo cualquier posibilidad de que hubieran dioses o tan siquiera vida después de la muerte, convirtiendo a los personajes en trozos de carne pensantes masacrándose sin sentido en un mundo carente de propósito, esperanza, justicia y cualquier vestigio de final feliz.
Y aunque los demás géneros no siempre llegan a tanto, el contagio parece estar cada vez más claro. En ninguna novela, película o serie de fantasía moderna aparecen personajes religiosos, a no ser que sean malvados cuyo papel es el del fanático intolerante. Las historias de amor carecen de romanticismo, incondicionalidad y sentido del sacrificio (hoy sería imposible ver a Rose diciéndole a Jack "si tú saltas, yo salto", a Sam despedirse de Molly con un "hasta pronto" antes de subir al Cielo, o a la niña del Cuervo aseverando que "los edificios arden, las personas mueren, pero el amor verdadero es para siempre"). Lo contrario sería pecar de conservadurismo, de mojigatería, de cursilería edulcorada, o (¡no lo quiera Dios... aaah, espera, que no se puede decir "Dios"!), de heteronormatividad.
Y así estamos. Aclamando los finales de mierda que te dejan el corazón hecho pedazos, en los que el héroe, su interés amoroso o ambos acaban muriendo al final de la partida, eso sí, tras salvar el mundo. El Despertar de la Fuerza, Rogue One, Logan y otras películas más recientes y aclamadas que no voy a mencionar para que no me linche la brigada anti-spoiler son un buen ejemplo. Hasta en la mediocre trilogía de El Hobbit tuvieron que sacarse de la manga un romance interracial inexistente sólo para poder darle un final trágico.
Y disculpen mis lectores si empiezo a estar harta de esto, pero harta DE VERDAD. Porque cuando me meto con Los Fantasmas de Gaunt o con los rifirrafes entre los Stark y los Lannister ya sé a lo que voy, pero estoy hasta los ovarios de que me pongan un chorro de limón y otro de salsa picante en el plato hasta cuando pido fresas con nata. Si quiero grimdark y finales trágicos, a eso voy, pero NO es lo que busco cuando compro una entrada para ver El Hobbit, Wonder Woman o Star Wars.
Además, antes los finales trágicos al menos eran originales, pero ahora ya no pueden presumir ni de eso. Y no sólo dejan con una sensación amarga al lector o al espectador, sino que encima denotan una auténtica pereza. En cierta ocasión comenté con un amigo escritor que los finales felices son mucho más difíciles que los trágicos cuando están bien hechos, porque terminar una historia con un final feliz de verdad (coherente y bien desarrollado, no resuelto a base de deus ex machina) es como hacer encaje de bolillos. Porque toda historia que se precie de ser emocionante tiene que enfrentar al héroe a unas circunstancias aterradoras, unos enemigos terribles o una dificultades aparentemente irresolubles. Y en esos casos, lo normal la mayoría de las veces es que los malos acaben triunfando y los buenos y sus seres queridos muriendo. Vamos, que para escribir un final así no tienes que hacer ningún esfuerzo narrativo, sencillamente dejas las cosas rodar como vienen y ya está.
Pero los héroes son héroes precisamente porque son capaces de enfrentarse a las adversidades y vencerlas con su fuerza y su ingenio, y las historias épicas lo son precisamente por el componente de lo que Tolkien llamaba eucatástrofe, es decir, el triunfo de la bondad y el amor en el último momento cuando ya todo parecía perdido. Si en una guerra hay un soldado, lo normal es que muera, y si a un grupo de rebeldes los mandan a una misión peligrosa de sabotaje, lo normal es que mueran también. Pero yo no quiero ver lo normal. Yo quiero ver lo único, lo épico, lo inesperado y lo glorioso. Como lectora y espectadora, no quiero que me muestren la lógica muerte de un personaje puesto en una situación de peligros y sacrificio. Quiero que me muestren cómo ese mismo personaje, guiado por un noble y heroico espíritu de valor y sacrificio, es capaz de superar de modo coherente todas las dificultades y alzarse con el triunfo contra todo pronóstico, cuando ya no había esperanza. Quiero verle triunfar y quedarse con su amor, no por un afortunado deus ex machina, sino porque ha hecho uso de todas las virtudes y herramientas que tenía para lograrlo. Que nos hagan sufrir, que nos hagan creer incluso que han muerto para subir nuestra expectación al máximo, pero sólo para hacernos gritar aún más fuerte de alegría cuando por fin se salvan.
Y, como dije en otra ocasión, cuando quiera ver las desgracias y el sufrimiento que ocurren en el mumdo real, ya me ocuparé de leer el periódico o ver las noticias.

martes, 26 de enero de 2016

Fëanor era un idiota


Hace ya unos meses, en Octubre de 2015, tuvo lugar la XX Mereth Aderthad, también conocida como EstelCon, de la Sociedad Tolkien Española. En esta reunión anual, que por cierto se celebró en el Castillo de Santa Bárbara de Alicante aprovechando la exposición La Fortaleza del Anillo y causando un gran impacto mediático, Tindomion y yo asistimos y tuvimos la oportunidad, no sólo de conocer al gran Pepe Mediavilla (el actor de doblaje que interpreta a Gandalf en las películas de El Señor de los Anillos y El Hobbit), sino de participar junto a él y otros compañeros de la STE en un podcast especial, realizado en directo en el castillo.
Durante la grabación de dicho podcast, nosotros decidimos poner el toque de humor a la reunión y presentar un monólogo que narramos a dos bandas, titulado Fëanor era un idiota (ya sabéis que soy una hater absoluta de este personaje, y no es la primera vez que lo pongo a parir en mi blog). Podéis escucharlo aquí, si queréis echaros unas risas con mi voz de ratoncita. En el enlace también está a vuestra disposición el resto del podcast, donde podréis escuchar la entrevista que le hicimos a Pepe Mediavilla, aparte de otras estupendas intervenciones de mis compañeros tolkiendili.
Sin embargo, en el podcast debimos retransmitir una versión recortada del monólogo, por temas de espacio, ya que teníamos un tiempo limitado. Hace tiempo que me apetecía compartir en el blog la versión completa del monólogo que escribí, así que aquí lo tenéis. Espero que os guste :-)


FËANOR ERA UN IIDOTA

Hoy vamos a hablar de Curufinwë Feänàro, más conocido en la Tierra Media como Fëanor. Para los que no estén familiarizados con El Silmarillion, ese conjunto de relatos que escribió Tolkien narrando la historia de los Elfos, Fëanor fue un Noldo que nació en Valinor, la Tierra Bendita donde habitaban los Valar, los seres angélicos que construyeron el mundo.
Tras haber completado su obra de creación, los Valar fueron en busca de los elfos, los invitaron a ir a vivir a las tierras bendecidas, y los elfos se dividieron en tres grupos -los Noldor, los Vanyar y los Teleri- y acudieron a Valinor para vivir allí. El rey supremo de los Noldor era un elfo llamado Finwë que se casó con la dama Míriel, y juntos tuvieron un hijo: Fëanor, el más famoso de los Noldor, conocido por ser un artesano consumado, un líder inspirador y un general brillante, ¿no es así? Pues no. Lamentamos ser nosotros quienes arruinen el mito, pero Fëanor no era ese héroe que muchos fans de Tolkien -y muchos elfos también - creían que era. Lo cierto es que Fëanor, y tenemos que decirlo con todas las letras, era un idiota. Pero no sólo era un idiota, sino que encima era uno de esos idiotas que se creen listos, y a los que por alguna extraña razón les sigue la gente. Lo mismo se puede decir de muchos políticos, ¿no?

Pero vamos a empezar ya a analizar la figura de Fëanor, porque aquí el señor tiene telita desde su nacimiento. En el momento en que nace, nuestro amigo consume el cuerpo y el alma de su madre y la conduce a la muerte. Bien, eso es lo que yo llamo una entrada triunfal. Ahora las mujeres nos quejamos mucho de la lactancia materna, que si es muy esclava, que si voy a comerme otro bocadillo de jamón que el niño me está dejando en los huesos… pero, la verdad, si los comparamos con un bebé que nace con tanta energía acumulada que consume hasta la extenuación el cuerpo y el alma de su madre, esos bebés insaciables que piden teta cada hora parecen angelitos. Bien, después de la muerte de su madre, la cual tuvo el dudoso honor de ser la primera elfa en morir en toda la historia de la Tierra Media, Fëanor se cría en casa de su padre. ¿Y qué hace su padre al final? Pues lo que hacen muchos viudos; rehace su vida, se enamora de otra elfa, Indis, y se casa con ella. Indis tiene dos hijos con Finwë, Finarfin y Fingolfin. Y aquí nos encontramos de nuevo con otro conflicto, porque Fëanor, como hermano mayor que es, pues coge pelusilla. Pero no la pelusilla normal de cualquier hermano, no. Fëanor tenía que hacerlo todo a lo grande. Así que sus escenitas de celos consistían, por ejemplo, en amenazarlos con una espada en público acusándolos de usupar el amor de su padre. Bien, un comportamiento muy maduro.

Pero bueno, llegados a este punto hay que hacer honor a la verdad y decir que, en cierto modo, Fëanor estaba condicionado. ¿Condicionado por quién? Pues por Melkor, que lo engañaba como a un chino. Melkor era un Vala caído, el Satanás de la mitología tolkieniana, pero los Valar, que tampoco eran el colmo de la astucia, habían decidido perdonarlo tras una guerra en la que casi se cargan el mundo y darle otra oportunidad. Así que Melkor andaba suelto por Valinor, buscando a quien corromper, y en cuanto vio a Fëanor dijo: “Mira, un idiota. A este lo llevo yo por donde quiera”. Y comenzó a malmeter como si fuera la vieja de visillo. Imaginad a Melkor saludando a Féanor y diciendo: “Hola tío, qué tal, cuánto tiempo, cómo te va… Cojonuda la exposición de joyería que montaste el otro día, por cierto., ¡qué pasada! No sabes esa currada que te pegaste cómo le calló la boca a algunos. ¿Qué? ¿Qué a quiénes? Pues chico, me sabe mal decírtelo, a mí no me gusta ir contando cosas por ahí… Bueno, bueno, si insistes… pero yo no te he dicho nada, ¿eh? Pero que sepas que tus medio hermanos… pues no es que sean mala gente, pero yo no me fiaría de ellos. Van diciendo por ahí que si ellos gobernarían mejor que tú, que este Fëanor mucha artesanía pero muy poco cerebro… pero bueno, seguro que son cosas que se dicen sin mala intención, sólo por hablar”. Y a Fëanor, que muy astuto no era, se le hinchaba la vena del cuello. Porque, ojo, Fëanor también tenía otras personas que lo aconsejaban. Por ejemplo, su mujer. Se casó con una elfa llamada Nerdanel la Sabia, -a la cual, por cierto, le hizo siete hijos- que según cuenta Tolkien en El Silmarillion, era la única capaz de hacerlo razonar. Pero como Feänor era un idiota, hubo un momento en que dijo: “A ver qué pasa aquí, Melkor me dice una cosa, Nerdanel me dice otra…” Y en caso de que entre un espíritu demoníaco que estuvo encadenado tres edades por intentar destruir el mundo, y tu mujer que te ha dado siete hijos y al que todo el mundo llama la Sabia, te den consejos contradictorios… ¿a quién le vas a hacer caso? Pues si eres Fëanor, al demonio.

Bien, el caso es que el asunto se va calentando, Fëanor empieza a ver conspiraciones de sus hermanos por todas partes, y entonces, para acabarlo de arreglar, crea su mayor obra, que son los Silmarils. ¿Y qué son los Silmarils? Pues tres gemas, transparentes, que encierran en su interior la luz de Telperion y de Laurelin, los Dos Árboles mágicos que iluminaban Valinor. Y el tío estaba taaan pagado de sí mismo y taaan maravillado con sus bonitas joyas, que las encerró en una cámara de seguridad en su palacio y sólo se los dejaba ver a su padre y a sus siete hijos -es decir, a la mujer que la zurzan. El Silmarillion no da muchos detalles sobre la vida marital de Fëanor pero me parece a mí que no era lo que se dice un feminista-. Pues bueno, en medio de esta crispación, Melkor empieza ahora a murmurarle a todo el mundo y consigue que los elfos Noldor crean que los Valar los tienen medio prisioneros en Valinor para que no puedan gobernar la Tierra Media. Y Feánor, que se traga esas mentiras igual que se ha tragado todas las demás, empieza a hablar en público diciendo que los Valar son la casta y que los elfos tienen que gobernarse a sí mismos, que ya está bien de recoger florecitas en Valinor y mejor nos vamos a conquistar la Tierra Media, que para eso somos altos, guapos e inmortales.

Obviamente ante este tipo de discursos los Valar aplican a Ley Mordaza y destierran a Fëanor. El tío coge un rebote alucinante, se va al norte para construirse una fortaleza llevándose a sus hijos y a su padre -nuevamente, a su mujer que le den- y allí se pone a atesorar gemas y a fabricar armas y monta una cámara del tesoro del copón para guardar los Silmarils. Y claro, a Melkor le falta tiempo para ir a ver a Fëanor a decirle “tío, qué mal, te han condenado injustamente, esto ha sido cosa de tus hermanos, que son unos títeres de los Valar. Mira que los Silmarils son demasiado valiosos, que te los va a robar alguien, por qué no me das la llave de la caja fuerte que yo te la guardo…” Y claro, al final Fëanor sospecha y se da cuenta de que LO MISMO Melkor le ha estado engañando y LO MISMO quiere robarle los Silmarils. Y con esa diplomacia, ese aplomo y esa astucia que lo caracterizan, ¿qué hace? ¿Darse cuenta de que lo han manipulado y hablar con los Valar? ¿Irse con los Silmarils y con su familia a la capital a pedir ayuda? Pues no, le suelta a Melkor: “¡FUERA DE MI CASA, CARNE DEL PRESIDIO DE MANDOS!”, y le cierra la puerta en la cara. Entonces Melkor se cabrea y dice: “¿Sí? Pues os vais a cagar todos”. Y monta la de Dios. Va a buscar a Ungoliant, asaltan Valinor, se cargan los Dos Árboles, matan a Finwë, roban los Silmarils y huyen antes de que los cojan. Después del ataque cunden el caos, la desesperación… pero entonces se adelanta Yavanna y dice: “No os preocupéis, que tengo la solución. Dentro de los Silmarils está encerrada la luz de los Dos Árboles. Si Fëanor me los da, podré revivirlos”. Y, ¿qué creéis que hace Fëanor? Dice que no. Que a los Árboles, a los Valar y al resto de los Eldar les pueden dar mucho por ahí, pero que los Silmarils son suyos y no los toca ni Dios. Y yo digo; “chico, si tanta pena te da perder los Silmarills, dale por los menos UNO. O como mucho DOS, uno para cada árbol, todavía te queda otro, no hace falta que le des los tres”. Pero nada, que Fëanor dice que no entrega ni uno, y no contento con esto sigue su brillante razonamiento y decide que si Melkor es un cabrón, y es un Valar, es porque todos los Valar son unos cabrones. Así que tiene lo que sólo puede describirse como una rabieta, monta una rebelión y arenga a todos los elfos para que abandonen una existencia idílica en Valinor y se exilien a la Tierra Media a luchar contra Melkor y sus criaturas del mal. ¿Y eso para qué? Para que le ayuden a recuperar esos Silmarils que se niega a compartir con los demás y que nunca deja ver a nadie.

La propuesta no es que sea muy atractiva. Pero como ya hemos dicho que Fëanor es uno de esos idiotas a los que inexplicablemente sigue la gente, algunos de los Noldor se animan y deciden exiliarse con él. Al exilio, por supuesto, se lleva a sus siete hijos, abandonando a su mujer Nerdanel sola en Valinor sin marido y sin familia. A estas alturas, creo que va quedando claro que la pobre Nerdanel debía estar viviendo en un refugio para elfas maltratadas, de modo que no sé yo si la partida de su marido fue un disgusto o una suerte para ella. Y lógicamente, como entre Valinor y la Tierra Media se extiende el mar, se dan cuenta de que necesitan barcos para llegar a la Tierra Media, porque el otro camino es por el Helcaraxë, un desierto de hielo hostil a toda forma de vida. ¿Y quiénes son los únicos que tienen barcos? Pues los Teleri, un grupo de elfos así como un hippies y pacíficos que viven feliiices a la orilla del mar sin meterse con nadie. Y va Fëanor a las puertas de su ciudad y les dice:“Hola, muy buenas, nos marchamos de aquí y necesitamos barcos, así que dádnoslos pero YA”. Y Olwë, el rey de los Teleri, que lo está flipando, dice: “Pero vamos a ver, ¿tú de qué vas? ¿No le decías a los Valar que no querías darles los Silmarils porque son tuyos? Pues los barcos también son nuestros, así que si queréis navíos os los fabricáis vosotros, que para eso sois los Noldor, los más grandes artesanos entre los Eldar. Mira; ahí una sierra y ahí hay madera, ya puedes empezar”. Y entonces Fëanor dice: “¡De eso nada! ¡Como odio tanto a los ladrones como Melkor, que me ha quitado mis Silmarils… voy a convertirme en un ladrón peor aún, me llevaré todos vuestros barcos y mataré a cualquiera que intente detenerme!”.

Lógicamente los Teleri ofrecen resistencia. Y aunque mucho se ha dicho de que los Noldor eran grandes guerreros, hay que reconocer que Fëanor no era precisamente un buen general. Porque los Noldor tenían armaduras, escudos y espadas; los Teleri, unos arquitos que usaban para cazar. Y los Teleri les dieron caña de la buena. Mira si les dieron caña que según El Silmarillion rechazaron el ataque de los Noldor tres veces y sólo fueron derrotados cuando Fingolfin llegó con su hueste y les echó una mano. Ojo, y les echó una mano porque los feänorianos, tan majos ellos, mintieron diciendo que los Teleri había empezado la batalla porque intentaban impedir su partida por orden de los Valar. Al final los Teleri son derrotados, los Noldor se cargan a la mitad de ellos, y les roban los barcos. Pero en ese momento llega un emisario de los Valar que les dice que mira, lo de marcharse de Valinor aún, pero que eso de matar a los Teleri para robarles los barcos ha sido ya pasarse un poco, y que como no den la vuelta de inmediato para someterse al juicio de los Valar, quedarán malditos por siempre, sufrirán horrores indecibles y fracasarán en todo lo que intenten. Pero por supuesto, Fëanor es más chulo que nadie, y si hay que ir maldito a la Tierra Media, pues se va maldito a la Tierra Media, y los que no le sigan son todos unos cobardes. Probablemente hasta hizo la pregunta mágica: “¿Qué pasa, que no hay huevos?” Ante este argumento aplastante, la mayoría de los Noldor lo siguen, y aquí se vuelve a montar. Porque Fëanor, aunque quiere ir a la Tierra Media para hacerle la guerra a Melkor, siguiendo una brillante y elaborada lógica decide renunciar a la mitad de sus tropas y se lleva los barcos abandonando a la hueste de Fingolfin, ese mismo que le ha salvado el culo frente a los Teleri, para que mueran atravesando el Helcaraxë.

¿Y qué hacen Fëanor y los suyos cuando llegan a Lammoth, a las costas de la Tierra Media? ¿Qué hace este gran general y gran guerrero? ¿Esconderse, fortificarse, explorar el terreno, hacer un plan? Pues no. Montan un escándalo de la hostia, en plan “¡Eooo! ¡Estamos aquíii!”. Y por si no había ningún espía cerca que pudiera escucharlos, incendian los barcos de los Teleri haciendo una hoguera que se ve a cientos de kilómetros de distancia. Obviamente después de eso Melkor sabe que están ahí y que le van a atacar, así que monta un ejército del copón y lo lanza contra los Noldor. Los cuales, además de revelar su presencia y su posición al enemigo nada más llegar, NO habían levantado un campamento fortificado, NO tenían apostados centinelas, y NO habían diseñado un plan de batalla. ¿Y qué ordena Fëanor cuando ve que se le echan encima las huestes de Melkor? Pues ordenar la estrategia militar más elaborada que se le ocurriría en su vida: una carga frontal. No creo que haga falta explicar lo que ocurre si te lanzas frontalmente contra un batallón de Balrogs, ¿verdad? Pues exactamente, te escabechinan. Y Fëanor murió, como quien dice, a los dos segundos de llegar a la Tierra Media. Como ya hemos dicho al principio, a esto se le llama hacer una entrada triunfal. Así que aquí tenemos al gran artesano que se negó a compartir sus creaciones para salvar los Árboles, al gran líder que arrastró a la mitad de su pueblo a la ruina, a la gran persona que consumió el espíritu de su madre y abandonó a su esposa, y al gran guerrero que libró exactamente DOS batallas en toda su vida: en la primera tuvo que venir su hermano a salvarlo, y en la segunda cometió tantos errores tácticos que se lo cargaron. Ahora, por favor, que alguien nos lo explique: ¿se puede saber qué diablos le verían los Noldor y los lectores de Tolkien a Fëanor?

martes, 15 de septiembre de 2015

Subgéneros en la fantasía; ¿cuál es el tuyo?


No creo que nadie a estas alturas se sorprenda si digo que me encanta leer (y escribir) fantasía. Como lectora empedernida que soy, no me cierro a ningún género. Por supuesto, hay algunos que me gustan más que otros, pero como todo hijo de vecino tengo algunos que me hacen especial tilín. Es mucho más probable que alguien que quiera regalarme un libro acierte regalándome una novela de terror (como por ejemplo, El Resplandor), de fantasía (como por ejemplo, El Señor de los Anillos) o de drama histórico (como por ejemplo, Memorias de una Geisha) que con un título de novela erótica, por ejemplo.
Pero de todos los géneros literarios, sin lugar a dudas, mi favorito es el fantástico. La fantasía, el terror y la ciencia ficción forman una entente cordiale que en muchos casos se influye entre sí y a veces hasta se entremezcla. La fantasía, como suele ocurrir en estos casos, tiene sus propios subgéneros, y no sé a vosotros pero a mí me ocurre una cosa muy curiosa con ellos: los veo tan diferentes, tienen unos caracteres tan marcados, que puedo llegar a apasionarme por unos y sentir una indiferencia casi absoluta hacia otros. Eso no significa que me guste todo lo que se escribe de unos y que me niegue en redondo a explorar otros, claro... pero las diferencias están ahí, todos las tenemos, y me consta que este fenómeno se repite bastante a menudo entre los lectores del género fantástico.

¿Y cuáles son estos subgéneros? Pues la pregunta es más peliaguda de lo que parece, porque según a quién preguntes te dirá una cosa u otra. La división que he escogido yo no contempla TODAS las opciones existentes, entre otras cosas porque ya nos meteríamos en subgéneros dentro de subgéneros. Después de mucho leer acerca del tema, esta es mi división personal, aquella con la que yo me aclaro como lectora.


Fantasía épica

También llamada "espada y brujería". Es la fantasía basada en un universo inventado poblado por criaturas mágicas o ficticias. El mundo en que suceden los hechos está salido por completo de la imaginación de su autor y cuenta con mitología, dioses, cultura, historia e incluso leyes científicas propias. Por lo general, aunque no siempre, estos mundos tienen un marcado carácter medieval. Aunque en ocasiones las razas y criaturas son inventadas, hay elementos clásicos que siempre suelen aparecer en estas novelas, ya sean todos o algunos de ellos: elfos, enanos, dragones, orcos, brujos, guerreros...
Ejemplos: El Señor de los Anillos, Dragonlance, Elric de Melniboné, Conan el Bárbaro, Memorias de Idhún, Canción de Hielo y Fuego, Crónica del Asesino de Reyes, Terramar, Geralt de Rivia.
Puntos fuertes: Todo vale. El autor se puede inventar el mundo y las reglas que le da la gana, siempre que sean coherentes. Y si crea un universo rico, profundo e interesante, que de verdad valga la pena, puede convertir la historia en algo mítico.
Puntos débiles: Hay autores tan encantados con su mundo particular que se empeñan en mostrárselo al lector hasta en los más mínimos detalles y acaba aburriéndolo. En ocasiones esto sucede cuando el escritor está TAN centrado en la historia y en el mundo donde transcurre que se olvida de crear personajes interesantes, realistas y auténticos. Al final, los lectores pueden acabar dejando la saga sin terminar porque por muy molón que sea el mundo, lo que le suceda a quienes viven en él le importa un comino.


Fantasía mítica

Se trata de la fantasía que está basada o se desarrolla en un mundo ficticio que no es fruto de la imaginación del autor, sino que bebe de la mitología humana del mundo real. Es decir, todas las historias cuyo componente fantástico se basa en la Atlántida, en el ciclo artúrico, en la mitología griega, celta o nórdica...
Ejemplos: Ciclo Pendragon, Percy Jackson, Leyendas de los Otori, Las Nieblas de Avalon, Iron Fey.
Puntos fuertes: Partes de un mundo ya conocido (la Tierra en su pasado mítico) y de una mitología ya conocida y apreciada por el lector. No hay que explicarle a nadie quién es el Rey Arturo, el dios Odín o los Reyes Oberon y Titania.
Puntos débiles: La creatividad tiene un límite. Los amantes de la mitología o las leyendas sobre las que escribes querrán autenticidad y rigor en el trasfondo. Si el autor convierte a la caprichosa Titania en una serena y bondadosa Galadriel, o elimina el adulterio de Ginevra con Lancelot, se ganará el desprecio de los lectores (a no ser que explique y justifique bien los cambios dentro del contexto de la historia).


Fantasía oscura

Aquí entramos casi en el terreno del crossover: se trata de historias fantásticas que tienen un fuerte componente terrorífico. ¿Y por qué no dejarlas como terror directamente, entonces? Porque el lado fantástico es tan marcado que predomina el la historia. El terror es una consecuencia del mundo fantástico en que transcurre la historia o de las criaturas que lo habitan, pero no el motor principal de la novela.
Ejemplos: Los mitos de Lovecraft, Coraline, El Circo de los Extraños, La Torre Oscura, La Dama Número Trece.
Puntos fuertes: El terror provoca fascinación. Un mundo fantástico que además es terrorífico puede atraer a los lectores que adoran las emociones fuertes.
Puntos débiles: El terror provoca pesadillas. Un mundo fantástico que además es terrorífico puede ahuyentar a los lectores que rechazan las emociones fuertes.


Fantasía urbana

En este caso, el mundo de la fantasía se entremezcla con el mundo real. La historia puede suceder en el presente (es lo más común), en el pasado o incluso en el futuro, pero siempre se cumplirán dos caraterísticas: la acción transcurre en el mundo real y el telón de fondo suele ser una ciudad concreta. En estas historias siempre hay criaturas sobrenaturales que pueden operar al margen de la sociedad, ocultarse de ella o incluso invadirla, lo cual suele generar conflictos con los seres humanos normales, que viven en el mundo ordinario. Los protagonistas de estas historias suelen ser de dos tipos: o la criatura sobrenatural que vive camuflada en el mundo ordinario (conociendo o no su verdadera naturaleza), o la persona normal que se ve envuelta en el mundo sobrenatural (por lo general a causa de un interés amoroso).
Ejemplos: Harry Potter, Cazadores de Sombras, Drácula, True Blood, Crónicas Vampíricas (¡¡las de Anne Rice, herejes!!).
Puntos fuertes: Siempre es emocionante imaginar que a la vuelta de la esquina podríamos encontrarnos con un vampiro, un hombre lobo, un cazador de demonios o un mago. El mundo en que transcurre la acción nos es familiar, podemos identificarnos más fácilmente con los protagonistas, y si tenemos la suerte de conocer la ciudad donde transcurre la acción, podemos imaginarlo todo (y meternos en la historia) con mucha más facilidad.
Puntos débiles: En ocasiones, las novelas de este género corren el peligro de caer en el estereotipo (una tiene éxito y salen trescientas iguales). También hace necesario que el autor se curre un buen trasfondo para explicar por qué el mundo ordinario aún no se ha coscado de la existencia de todos los seres sobrenaturales que habitan en las sombras.


Romance paranormal

Hermano del anterior, pero no exactamente lo mismo. De hecho, en muchas ocasiones la gente los confunde. ¿En qué se diferencian? Mi explicación favorita es la de la escritora Jeannie Holmes, que viene a ser la siguiente: La fantasía urbana puede tener trama amorosa o no tenerla, pero incluso si la tiene, ésta no es el motor principal de la historia. En cambio, el romance paranormal siempre tendrá una historia de amor alrededor de la cual gira todo el argumento. La mejor manera de saber si estamos ante un romance paranormal es hacerse la siguiente pregunta: si elimináramos la historia de amor entre los protagonistas, ¿seguiríamos teniendo una trama sólida alrededor de la cual escribir la novela, o ésta perdería su razón de ser? Si la respuesta es que no podemos eliminar el romance porque nos quedaríamos sin argumento, es romance paranormal.
Ejemplos: Crepúsculo, Vampire Academy, El Descubrimiento de las Brujas, Saga Medianoche, Hermosas Criaturas, Cazadores Oscuros, La Hermandad de la Daga Negra.
Puntos fuertes: Fantasía y romance juntos son apuesta segura, sobre todo cuando las lectoras son mujeres (aunque hay muchos hombres que también son fans de esta literatura). ¿A quién no le gustaría ser la amante de un vampiro o perderse en los brazos de una sensual bruja? Además, este tipo de relaciones siempre tienen un componente de amor prohibido o peligroso que aumenta el morbo y el interés de la historia.
Puntos débiles: A menudo los autores de estas historias corren el peligro de centrarse tanto en el romance que descuidan por completo el trasfondo, convirtiéndolo en un simple telón de fondo simplista y hasta absurdo. Los lectores que busquen una buena trama de fondo al margen del amor, la pasión, los monólogos introspectivos y las escenas de sexo picantes, muchas veces acaban huyendo despavoridos para refugiarse en los brazos del urban fantasy.


Realismo mágico

Estas no son novelas fantásticas propiamente dichas. No hay una sociedad mágica paralela o un mundo fantástico; toda la acción transcurre en el mundo ordinario y dentro de un trasfondo aparentemente realista. Sin embargo, a lo largo de toda la narración ocurren eventos extraños, sobrenaturales o inexplicables que los personajes no se cuestionan o racionalizan con una facilidad pasmosa, haciendo que la frontera entre la realidad y la fantasía se desdibuje provocando una especie de neblina que envuelve el relato y la mente del lector.
Ejemplos: La Casa de los Espíritus, Cien Años de Soledad, Pedro Páramo, Como Agua para Chocolate.
Puntos fuertes: Este subgénero, que cobró gran popularidad en la literatura hispanoamericana del siglo XX, ha dado a luz algunos de los mejores clásicos de la narrativa contemporánea. Con él no sólo se puede disfrutar de una historia entretenida, sino de alta literatura (sin ir más lejos, el Premio Nobel Gabriel García Márquez es uno de sus autores).
Puntos débiles: Es un subgénero que no le gusta a todo el mundo. Los amantes empedernidos del realismo pueden verse incomodados o confundidos por el toque mágico de la historia, y los fans acérrimos de la fantasía pueden sentirse decepcionados al ver que la mayor parte de la novela cuenta una historia ordinaria que transcurre en el mundo real.


Bueno, pues esta es mi división. ¿Os parece que están todos los subgéneros? ¿Añadiríais alguno? ¿Cuál es vuestro favorito? ¿Y el que menos os gusta? ;-)


sábado, 20 de diciembre de 2014

Crítica de "El Hobbit: La Batalla de los Cinco Ejércitos"


Cuando terminamos de ver "El Hobbit: La Desolación de Smaug", más conocida en los Reinos Frikis como "La Desolación de los Fans", muchos creíamos que era imposible empeorar algo así. Que la tercera película, por fuerza, sería mejor que la segunda, porque era imposible hacer algo más malo que la segunda.
¿Y ha sido así? Pues sí. ¿Es la tercera película tan mala como la segunda? Pues no, TAN mala no es. ¿Significa eso que es buena? Pues hombre, tampoco.
El principal problema de "La Batalla de los Cinco Ejércitos" es que nunca debería haber existido como tal. Debería haber tenido media hora más de metraje y haberse fusionado con la segunda película para formar la única continuación que "El Hobbit debió haber tenido". Por mucho que nos duela a los fans de Tolkien, el empeño de convertir en tres películas un libro de doscientas y pico páginas estaba condenado al fracaso desde el principio. Sobre todo si resulta (y en esta tercera película ha sido más evidente que nunca) que los responsable del film están más interesados en contarnos SU versión de la historia con SUS invenciones y SUS aportaciones personales, que en ser fieles de verdad al universo Tolkien. El mimo, el cuidado por el detalle, la fidelidad al espíritu y al trasfondo tolkieniano que impregnaba hasta el fondo la trilogía de ESDLA, en esta película (como en la anterior) brilla por su ausencia.
Para empezar, tenemos una película que comienza en el más absoluto in res media. Acaba justo en el punto donde terminó la anterior. Lo cual significa que nos encontramos en medio del meollo de la cuestión desde el minuto uno; el dragón que viene, todo el mundo acojonado y sálvese quien pueda. Lo primero que extraña, así de entrada, es que a la distancia que está Esgaroth de Erebor, en medio de la noche, y teniendo en cuenta la velocidad a la que vuela Smaug y que tampoco es que haya enviado una carta ni lleve cartelitos luminosos anunciando su llegada, toda la ciudad sepa que el dragón está viniendo con la suficiente antelación como para que les dé tiempo a armar los petates y subirse en las barcas (y en el caso del Gobernador, hasta a ponerse a robar el cobre), cuando debería haber pillado a todo el mundo por sorpresa, durmiendo y en la cama.
Luego está el tema de que a ratos te cuesta ubicarte y darte cuenta de que estás de verdad en la Tierra Media, ya que en los primeros minutos te sueltan dos frases de Juego de Tronos ("¡Han despertado al dragón!" y "¡Se acerca el invierno!", cortesía del Gobernador Targaryen y de Bardo Stark, respectivamente), y no mucho más tarde una de Los Simpsons, que provocó risas en toda la sala de cine porque fue exactamente algo así:


Y si no teníamos bastante, avanzada ya la película intentan convencernos de que ni Poniente ni Springfield: en realidad estamos en Dune (más sobre esto en los spoilers).
Respecto a los personajes, más de lo mismo: los únicos que se salvan son Gandalf, Bilbo, Thorin, Bardo y Balin; los demás están en el mejor de los casos sobreactuados (Thranduil, Tauriel), excesivamente sosos (algunos enanos, Legolas), o, en el peor de los casos, directamente ridículos (el Gobernador y Grima el Becario). La acción es entretenida, la película desde luego no se hace larga, y hay ostias por todos los lados (que estén bien dadas o no es otra cuestión). Sin embargo, algunas escenas de la batalla final pecan de ser excesivamente largas para un final demasiado apresurado. Y a diferencia de las dos películas anteriores, ni los paisajes ni la banda sonora son especialmente reseñables, salvo la canción de los títulos de crédito.
En definitiva, que "La Batalla de los Cinco Ejércitos" aprueba, pero no con nota. Cuando fui al cine a ver "El Retorno de Rey" la película terminó con una ovación y todos salimos del cine encantados, emocionados y fascinados, incluso a pesar de los fallos que pudimos encontrar en ella. Con "La Batalla de los Cinco Ejérictos", los espectadores sencillamente nos levantamos y nos fuimos, como si hubiésemos visto cualquier otra película vulgar y corriente. Y creo que eso, teniendo en cuenta la historia que se estaba adaptando, es muy triste, y señal de que algo ha fallado. Un fallo perfectamente evitable si Peter Jackson, la Warner y compañía se hubieran limitado a dos únicas películas sin añadidos raros ni triángulos amorosos estrafalarios y hubiesen comprendido a tiempo que, los experimentos, mejor con gaseosa.

 Un análisis más detallado, a continuación, con SPOILERS:

Lo que me ha gustado:

-Como siempre, Bilbo y Gandalf. Si alguien salva la película, son ellos: el excelente trabajo de los grandísimos actores que son Martin Freeman e Ian McKellen. Bardo y su  familia también me gustaron (genial el momento flecha negra, aunque se echan de menos las palabras que Bardo pronuncia en el libro).

-Que Peter Jackson haya tenido la valentía de terminar la historia como en el libro, sin ceder a presiones externas: con Kili, Fili y Thorin muertos.

-El estupendo detalle de meter a Lobelia Sacovilla-Bolsón y las cucharillas de plata, así como los retratos de Belladonna Tuk y Bungo Bolsón: por fin un guiño a los fans.

-El Mal del Dragón de Thorin, bien llevado. Otro gran actor, Richard Armitage, que está casi al nivel de Bilbo y Gandalf y que también contribuye a salvar la película.


Lo que no me acaba de convencer:

-El personaje de Grima el Becario me sobraba en la segunda película y me sobra ahora. Hace el papel que e el libro juega el Gobernador, y con bastante menos gracia. Supongo que se quitaría el traje de mujer o al menos se bajaría los refajos antes de huir a Rohan para pedir trabajo.

-La catarsis de Thorin de malo a bueno otra vez me parece demasiado repentina. No está mal llevada del todo, pero me pareció muy repentina.

-El final, demasiado apresurado: presentan a Dain Pie de Hierro y luego no se molestan en explicar que se convierte en Rey Bajo la Montaña a la muerte de Thorin.

-Tampoco me gusta nada el trato que le dan a Thranduil; en el libro es simpático y en la película sigue siendo un capullo hasta el final. En "El Hobbit", acaba invitando a Bilbo a su reino y nombrándolo Amigo de los Elfos; en la película no le dice ni adiós muy buenas. Vaya decepción, la verdad.

-Dol Guldur era una buena idea, pero muy mal llevada en su desarrollo. Entra Galadriel a rescatar a Gandalf, pero cuidado, no ha venido sola... ¡¡ha traído a dos más!! Ahora resulta que entre Galadriel, Saruman y Elrond son capaces de darle de ostias a los Nueve Espectros del Anillo y a Sauron. No, espera, a Sauron le da de leches Galadriel solita, así de chula ella. ¿Una elfa con más poder que Gandalf, Radagast y Saruman, tres Maiar? Pues sí, oye, y a mucha honra; que eso de traer ejércitos como contaba Tolkien y tener que enfrentarse los cuatro juntos a Sauron para derrotarlo es cosa de nenazas. ¿No hubiera sido mucho más coherente que Galadriel con la Luz de Eärendil y Elrond con su magia élfica expulsaran a los Nazgûl, y fuese Saruman, que para algo era el más poderoso de los Istari (y de los buenos por esas fechas), el que derrotara a Sauron?

-Montones de enanos en pie de guerra, y ni uno solo pronuncia el famoso ¡Baruk Khazâz!, el grito de guerra enano por excelencia.


Lo que NO me ha gustado:

-La chorrahistoria de amor interracial entre Tauriel y Kili. ¿¿Dije ya en mi crítica anterior que era un truño?? Pues lo sigo diciendo. Aquí ya no hay triángulo amoroso ni nada, porque aunque el pobre Legolas, al más puro estilo elfofantas, sigue dando la cara por Tauriel en todo momento, incluso desafiando a su padre, la elfita machacas ya sólo tiene ojos para el enano sin barba. Los diálogos que hay entre ellos son TAN de vergüenza ajena que harían enrojecer a Stephenie Meyer en batamanta: "Oh, Tauriel, debemos aceptar nuestros sentimientos, yo no tengo miedo de ellos". ¡¡Por favor!! Para colmo, como Kili iba a morir y todos los que habíamos leído los libros lo sabíamos, teníamos la esperanza de que él y Tauriel murieran juntos en plan Romeo y Julieta, ¡¡pero no!! ¡¡TaurielSue, contra todo pronóstico, sobrevive!! Y digo yo, ¿no hubiera sido mucho mejor dejarla morir en plan heroico, como toda buena Mary Sue debe hacer cuando fallece su amado? Más que nada para que la pobre hiciera ALGO en la película además de poner cara de angst y lamentarse por Kili, ya que de la elfa guerrera de la segunda película, esa líder militar rápida y letal que era antes de conocer al enano, no hay ni rastro. ¿Para qué? Es una mujer, su razón de ser es ser el interés amoroso del Enano Buenorro Caracterizado Sin Barba Para Excitar a las Quinceañeras Aunque le Dé Patadas al Canon, ¿a quién huevos le importa que antes fuera una guerrera? Y su frase final es de risa "Si esto es el amor, no lo quieroooo". Quédate tranquila, chatina, que si eso es el amor, nosotros no lo queremos tampoco. Quienes gusten de las tramas amorosas entre elfas y enanos, que se queden con aquella famosa frase de Galadriel en medio de sus delicados galanteos de amor cortés: "Se dice que los enanos son más hábiles con las manos que con la lengua, pero eso nos e le aplica a Gimli".
Malpensados.

-¡Coño, gusanos de Dune en la Tierra Media! Ni aparecen en la mitología tolkieniana ni sirven para nada en la trama, aparecen tres segundos básicamente para dar por culo a los fans, por si acaso no lo tenían aún lo bastante escocido.

-Thorin comete la mayor estupidez como líder y estratega, digna de las más casposas películas de terror slasher americanas. Se va él solo con otros tres a buscar a Azog porque le da la santa gana (bieeeen), manda a Kili y a Fili a explorar ellos solitos (muy bieeen) mientras él y otro enano se quedan esperando a una recua de orcos guerreros de Moria en un lugar tan estratégicamente favorable como UNA PLAZA ABIERTA (¡cojonudo!). Joder si son decenas contra uno no seáis gilipollas y esperadlos en los túneles (sí, esos mismo túneles a donde has mandado a tus dos únicos sobrinos solitos ellos dos para explorar no sé qué coño si lo único para lo que han ido a ese lugar es para encontrar a Azog y cargárselo!!!!). Pero se ve que esa estrategia básica de "si tu enemigo te supera ampliamente en número busca el enfrentamiento en espacio reducido para restarle eficacia a su superioridad numérica" que tan buen resultado le dio a Leónidas en las Termópilas, Thorin no se la sabe.
Claro que no es de extrañar, teniendo en cuenta en otro error fundamental de Thorin: deja que Azog se hunda en el hielo, y cuando lo ve flotando debajo, se pone justo justito encima para que cuando abra los ojos (lo que TODO el mundo se estaba esperando, vamos) pueda atravesarle el pie con precisión milimétrica con su espada. No sé que fue más inverosímil de esa absurda escena: que Azog se recupere mágicamente y emerja igual de mágicamente a la superficie (ni que fuera tan fácil) o que a Thorin no se le ocurra la brillante idea de rematarlo mientras flota por debajo suyo, aprovechando que está en franca inferioridad. Esta es una de esas clásicas escenas que pretende ser épica y queda ridícula; mucho más épico hubiera sido seguir lo que contaba la novela: que Fili y Kili cayeron en medio del combate intentando proteger con sus espadas y escudos a su tío y señor, Thorin, mortalmente herido.

-Pero si Thorin demuestra ser idiota, Azog no le va a la zaga: el muy gilipollas tiene delante (su perfecta visión desde la montaña le da una panorámica perfecta) tres ejércitos: uno de enanos, otros de elfos y otro de humanos. Dispuestos a darse de hostias entre ellos. ¿Y qué hace? ¿Esperar a que los buenos se acuchillen entre ellos y luego rematar a los supervivientes? Pues no. Él saca a su ejército en ese momento y lo lanza contra los buenos (que no los habían visto venir), con dos cojones. Obviamente los buenos olvidan sus momentáneas diferencias y se regarupan para darle candela fina a los orcos. Vamos, que menos mal que al final Azog muere, porque si llega a sobrevivir Sauron lo manda decapitar por imbécil.

-El golpe de gracia, que pretende ser un guiño a la trilogía de ESDLA y queda de pena por incoherente, es la conversación entre Legolas y Thranduil al final de la batalla. Es más o menos así:
Legolas: No puedo quedarme.
Thranduil: Pues ve a buscar a un montaraz al Norte, es hijo de Arathorn, lo llaman Trancos, el nombre verdadero deberás averiguarlo tú.
1) ¿Legolas no puede quedarse, por qué?
2) ¿Monataraz del norte? Sí, claro, un montaraz del Norte que según la cronología de la Tierra Media CUANDO OCURRIÓ LA BATALLA DE LOS CINCO EJÉRCITOS TENÍA DIEZ AÑOS Y VIVÍA CON SU MADRE EN RIVENDEL.
3) Incluso suponiendo que fuera adulto, ¿cómo sabe Thranduil de él, si se supone que su existencia era un secreto de Elrond y los montaraces? ¿Cómo sabe que lo llaman Trancos? ¿Y por qué no quiere decirle su nombre verdadero a Legolas?
En definitiva, CAGADA MAYÚSCULA. Y ejemplo perfecto de lo que pasa cuando los guionistas y el director están más interesados en inventarse sus propias pajas mentales para contaminar con ellas la Tierra Media, que en ser mínimamente coherentes con el universo de Tolkien.

En fin, por lo menos, nos queda el consuelo de que Christopher Tolkien y su hijo Adam han jurado que los derechos de El Silmarillion no se los arrebatarán ni siquiera de entre sus agarrotados dedos cadavéricos. Afortunadamente. Aunque mucho me temo que algún día acabemos viendo las andanzas de Fëanor, Lúthien, Túrin y Túor convertidas en una serie de la HBO. Con casinos y furcias.

domingo, 15 de diciembre de 2013

Crítica de "El Hobbit: La Desolación de Smaug"


O más bien deberíamos llamarla El Hobbit: La Desolación de los Fans.
Pues sí. Porque con esta segunda entrega, pasa justamente lo contrario que con la primera: si Un viaje inesperado era fiel casi punto por punto al libro y al espíritu de Tolkien, con las dosis justas de canciones, humor y aventuras, la segunda película es todo lo contrario. Una inventada mayúscula donde tres cuartas partes de lo que sucede es invención de Peter Jackson y sus muchachos.
Pero, a ver, ¿la película es buena? Pues depende. Como película de fantasía y aventuras sin más, no está mal, aunque tiene algunas incoherencias argumentales bastante gordas. Como adaptación, es sin lugar a dudas la peor y la más alejada al espíritu de Tolkien desde que se estrenó La Comunidad de Anillo.
Los paisajes son hermosos (aunque empiezo a hartarme de los primeros planos de monstruos y bichos pensados obviamente para los espectadores en 3D), y la acción, cierto es, no da ni un respiro. Si algunos se quejaban de que Un viaje inesperado era un poco lenta a ratos y se hacía larga, con La Desolación de Smaug no les pasará nada de eso: estarán tan pegados a la butaca que no podrán respirar, y justo cuando todo parece más emocionante, cuando parece que se va a liar parda de verdad... la película acaba en seco en mitad de un cliffhanger tan inesperado y tan grande que viene a ser, con perdón de la vulgaridad, como cuando estás a punto de tener un orgasmo y de repente suena el teléfono.
En este caso concreto, lo que sonó no fue el teléfono, sino una horrible canción de títulos de crédito y el lamento de la mitad de la sala de cine exclamando: "¿Qué? ¿Pero la película se acaba ahí"?
Y es que no se puede convertir un libro de poco más de 200 páginas en tres películas de casi tres horas de duración cada una sin enfrentarse a un grave escollo: dónde terminar la segunda parte. Porque El Señor de los Anillos es una trilogía, y como tal, al estar dividida en tres libros, la historia tiene tres planteamientos, tres nudos y tres clímax seguidos de desenlace. El Hobbit, no. Sencillamente no había tantos clímax como para terminar de manera gloriosa tres películas, y lo más sensató habría sido hacer lo que estaba proyectado inicialmente para esta historia: contarla en dos películas y punto. Pero como dice el refrán, poderoso caballero es don Dinero, y para poderse sacar una trilogía de la manga Peter Jackson se ha pasado por el forro la tensión dramática y la fidelidad al libro y ha empezado a inventarse escenas nuevas, tramas amorosas, personajes inexistentes y combates interminables para poder estirar la historia como un chicle. Pero (otro refrán de nuevo) la realidad es tozuda, y realmente no había manera satisfactoria de terminar esta película como Dios manda. ¿Solución? Que no termina. Se limita a cortarse en seco justo antes de la traca final dejando al espectador ojiplático ante la audacia de haberse atrevido a terminar justo ahí.
Como soy incapaz de seguir reseñando esta película sin spoilers, paso a comentar más detalladamente abajo lo que me ha gustado y lo que no.


LO QUE ME HA GUSTADO:

-Desde luego, la película no te da tiempo a aburrirte. Si lo que quieres son combates espectaculares, acción a raudales, elfos lanzando flechas y monstruos nuevos cada media hora, esta es tu película.

-Ian McKellen, Richard Armitage y Martin Freeman siguen muy decentes en sus papeles. A destacar la interpretación de este último en el combate contra la araña blanca, cuando comienza a darse cuenta por primera vez de que el Anillo está haciendo algo con él.

-Fotografía preciosa y paisajes increíbles, como de costumbre. A destacar la imagen de Esgaroth como una especie de Venecia altomedieval.

-El diseño de Smaug es impresionante. Su conversación con Bilbo es, sin duda, una de las mejores escenas de la película.


LO QUE NO ME HA GUSTADO:

-Tauriel. No puedo con ella. ¿Realmente hacía falta inventarse a una Mary Sue guerrera sólo para poder introducir con calzador un triángulo amoroso en la historia? ¿Con quién se quedará TaurielSue, con el enano sin barba o con el elfo vampiro? Puaj, puaj y puaj. Esa escena final de curación, con Kili soltando insensateces sobre una almohada de nueces (!) mientras TaurielSue brilla como si fuera la Virgen María en una escena que pretende ser calcada de la aparición de Arwen frente a un Frodo herido por la hoja de Morgul, pretende ser emocionante y da vergüenza ajena (por cierto, esa es otra, ahora resulta que TODAS las armas orcas son hojas de Morgul, con dos pelotas. Esto viene a ser como si TODAS las armas de los buenos, plebe y tropa regular incluida, fueran espadas élficas forjadas por los Noldor).

-Frase histórica de Gandalf: "Cuidado con los elfos del Bosque Negro que son gilipollas, jajaja". Vale, no lo dijo así, pero sólo usó una manera más elegante de decirlo.

-Patada a los personajes del libro. Beorn, que de repente se convierte en el único cambiapieles del mundo y encima se vuelve loco cuando está en su forma osezna (patadón del quince al pueblo de los Beórnidas, que se vayan todos a tomar por el culo) sale diez minutos mal contados y queda reducido a la mínima expresión. Cargándose, por cierto, una de las mejores escenas cómicas del libro. Thranduil viene a ser una mezcla rara entre Jerjes, el Rey Thingol y Priscilla la Reina del Desierto (jódete, Hugo Weaving, te ha salido competencia), lo pintan como un capullo y un imbécil. En el libro, Thorin y los demás enanos asustan a los elfos en medio de un banquete en el bosque, y cuando son capturados se niegan a revelar cuál es su misión y el rey, enojado, decide encerrarlos hasta que confiesen cuales son sus intenciones. Aquí, no. Thranduil sabe de antemano quién es Thorin y conoce su misión, y el motivo del encierro no es la prudencia, sino la avaricia. Y, por supuesto, no quiere que su hijo se case con una elfa plebeya, lo cual limita las opciones matrimoniales de Legolas en la Tierra Media a... eh... ¿Arwen? Mala suerte, ya está pillada. Ahora entiendo por qué se tuvo que ir a Valinor más solo que la una y con los huevos escocidos. Y en cuanto a Legolas, ha debido cogerlo la misma persona que maquillaba a los vampiros de Crepúsculo. Blanco como una sábana, inexpresivo y con lentillas fosforito, parece la versión élfica de Edward Cullen. Apuesto a que esto es el realidad la clave de todo. Tauriel Swan debe decidir entre su amor por Legolas Cullen o Kili Black. "¡Así nos ganamos a las fans chonis de Crepúsculo para esta saga enfocada a los varones frikis!" debió gritar Peter Jackson después de esnifarse la tercera raya.

-Elfos que surfean árboles, vale, ¿pero orcos que surfean arboles y dan volteretas en el aire? Coño, que eso no lo hacían ni los Uruk-Hai de la primera trilogía. En El Señor de los Anillos, los orcos son lo que tienen que ser: brutos, fuertes y salvajes, tan feroces como pesados. Aquí no. Ahora resulta que Sauron tenía un ejército de mega élite compuesto por orcos acróbatas armados todos con hojas de Morgul, que, al parecer, se le olvidó sacar durante la Guerra el Anillo. Ah, y encima tiene +30 al Sigilo los putos orcos, porque son capaces de infiltrarse en Esgaroth sin que se dé cuenta NADIE (claaaro, es lo normal, operaciones sigilosas y de precisión quirúrgica, es justamente el tipo de guerra que suelen hacer los orcos).

-Los enanos tienen que hacer mil pijadas para entrar en Esgaroth sin ser descubiertos (y digo yo, ¿para qué, si los barriles sólo los había visto Bardo, y por lo tanto las supuestas desavenencias de los enanos con el elfos eran totalmente desconocidas en Esgaroth?), para luego resultar que, si se hubieran presentado ante el gobernador desde el principio, los habrían recibido con las trompetas desafinadas y los brazos abiertos. Hasta le caen bien a Grima Lengua de Serpiente, que antes de entrar al servicio del Rey Théoden estaba por aquí haciendo de becario. Si al fin y al cabo las gentes de Esgaroth son muy abiertas y multiculturales, tanto que tienen a NEGROS DEL LEJANO HARAD viviendo entre ellos, aunque sean una pequeña ciudad provinciana del norte en la que obviamente nadie debería haber visto un haradrim en su puta vida.

-Los Nazgûl NO pueden haber sido sacados de sus tumbas porque NO tienen tumbas debido a que NO están muertos (precisamente lo que les proporcionaron los anillos fue longevidad antinatural). De hecho, por estas fechas, EL REY BRUJO YA ES EL SEÑOR DE MINAS MORGUL.

-Por favor, imaginad conmigo esta escena. Gandalf va a Dol Guldur a investigar, con Radagast. Sauron le descubre. Gandalf se enfrenta a él con el poder de la Luz de Ilúvatar. Cuando Sauron está a punto de derrotarlo, Radagast aparece por sorpresa, se une a la lucha y consiguen detener a Sauron el tiempo suficiente como para escapar. En la huida, los persigue Khamul el Oriental, el segundo al mando de los Nazgûl, y los dos Istari consiguen llegar a Lothlórien en las últimas para alertar a Galadriel y pedirle ayuda. El poder de la Dama consigue rechazar al Nazgûl. Ahora que la verdad ha sido revelada, Galadriel y Celeborn, uniendo sus fuerzas a Elrond, Gandalf, Radagast y Saruman (que por estos tiempos aún no se había pasado al lado oscuro de la fuerza) van con sus ejércitos a Dol Guldur, derrotan a los orcos acantonados allí, y consiguen derrotar a Khamul y ahuyentar a Sauron, que tiene que huir con el rabo entre las piernas a Mordor, donde se esconderá por un tiempo hasta que, dentro de unas décadas, recupere la fuerza y reconstruya Barad-dûr.
¿Os mola la historia?
Vale, pues eso es lo que pasó de verdad. La versión de la película es que Gandalf entra solo en Dol Guldur, es derrotado por Sauron, el cual, en lugar de matarlo en el acto que sería lo lógico, hace un acto típico de malo Jajejijoju y se limita a encerrarlo en una jaula. PUES VALE. Por los COJONES Sauron hubiera dejado vivo a Gandalf si se lo llega a encontrar cara a cara y lo derrota en combate (algo ya poco lógico de por sí, porque si la Luz de la Llama de Anor fue capaz de contener el ataque de un Balrog armado, con más razón debería haber detenido a un Sauron debilitado aún y sin el Anillo).
El motivo por el cual Peter Jackson se limpió el culo con la magnífica historia original y se inventa esta castaña es uno de esos misterio que la ciencia jamás podrá responder.

-Un dragón, lo bastante perceptivo para oler y escuchar a un hobbit invisible, no es capaz de darse cuenta de que tiene una decenas de enanos caminando justo debajo de su barriga. A propósito, muy molona la escena de las fraguas (totalmente inventada, como casi todo en esta puta película), pero si la mejor idea que se le ocurre a Thorin Escudo de Roble es atacar a UN DRAGÓN DE FUEGO con ORO FUNDIDO, es que se ha equivocado de saga y se cree que está en Canción de Hielo y Fuego, donde Smaug es un Viserys Targaryen cualquiera (claro, entre un dragón y otro...) exterminable con oro fundido. En cuyo caso, Thorin debería adoptar el papel de HODOR. No sé cómo no se le ocurrió atacar al Rey Thranduil arrojándole flores.

-El final es una mierda. De hecho, no hay final. Pero eso ya lo he dicho.


Y ahora, a amarrarse los machos, gente, que para la tercera película nos esperan media hora de destrucción de Esgaroth, otra media hora de final, y entre medias dos horas para la Batalla de los Cinco Ejércitos, que supongo que dejará en pañales a la batalla de los Campos de Pelennor y al Abismo de Helm juntos. A lo mejor hasta llegan los rohirrim a hacer una carga triunfal de caballería. Vista la fidelidad que esta segunda parte le ha guardado al libro, lo consideraría algo perfectamente posible.


martes, 1 de enero de 2013

Premios Daeva 2012

¡Feliz año nuevo a todos! Aunque un poco tarde (por lo general suelo hacerlo antes de que acabe el año), aquí viene el post con los Premios Daeva 2012, una idea que llevo repitiendo desde hace algún tiempo y que premia las cosas más hermosas que he visto, contemplado o vivido a lo largo del año. Me fastidia no haberlos podido postear ayer, pero una desafortunada gastritis me tuvo todo el día hecha polvo y me impidió postear (con decir que mi cena de Nochevieja se compuso de una taza de caldo de pescado, una rebanada de pan, y doce uvas...).
En fin, sin más dilación, aquí están los ganadores:


TERCER PREMIO: LA PELÍCULA "EL HOBBIT"


Largo tiempo hemos tenido que aguardar los tolkiendili hasta que ha llegado a las pantallas la primera película de la trilogía de "El Hobbit". Debo admitir que, como todos, andaba yo con miedo de que el señor Peter Jackson se hubiese liado a inventar cosas y hubiera hecho un churro, pero por fortuna no ha sido (exactamente) así. La película tiene una maravillosa banda sonora, muy buenas actuaciones, e imágenes sencillamente impresionantes; sólo los primeros minutos, con sus maravillosas escenas en Erebor y Ciudad del Valle, ya justifican su merecidísimo tercer premio.


SEGUNDO PREMIO: NORMANDÍA



Fue para mí muy especial este año poder visitar Normandía y Bretaña y visitar de primera mano los escenarios del Desembarco en la Segunda Guerra Mundial. Fue un viaje muy interesante, donde además de tocar, ver y respirar Historia en estado puro, tuve la oportunidad de ver paisajes preciosos, entre los que se cuentan la playa de Arromanches con niebla y marea baja, un ambiente irreal y onírico que me hizo sentir que estaba en otro mundo, el complejo de búnkers, baterías antiaéreas y prado lleno de enormes cráteres causados por los bombardeos de mar (pepinos de mar, que los llamaba yo) de Point-du-Hoc, o los acantilados de Etretat, que son los que aparecen en la foto que he seleccionado para ilustrar la costa normanda.


PRIMER PREMIO: MIS RATITAS



Este año, una de las mayores alegrías que hemos tenido ha llegado a casa en forma de cuatro ratitas: Arya, Cersei, Daenerys y Sansa, que han venido para hacer compañía a nuestra vieja y querida Turquesa. Desde el principio, se comportaron muy bien con ella, convirtiéndola de inmediato en una más de la familia, y a mí me faltan palabras para decir lo guapas que son, lo brillante que tienen el pelo, lo bien que huelen, lo simpáticas, listas y cariñosas que son, y lo mucho que nos alegran la vida día tras día. Cuando las recogimos estaban hechas una pena; no las habían tratado bien, estaban mal alimentadas, olían mal y tenían sarna, por culpa de haber estado viviendo en una jaula sin higiene y con poca comida en casa de una persona que no sabía ocuparse de ellas. Nosotros las llevamos al veterinario, les conseguimos un hogar grande, limpio y lleno de juguetes, las alimentamos bien y les dimos cariño, y el cambio fue espectacular; en poco tiempo estaban gorditas, sanas como manzanas, con el pelo brillante, y olían de maravilla. Daenerys, por ejemplo, parecía un ratoncito blanco cuando llegó de lo pequeña y raquítica que era y ahora la llamamos la rata-vaca, parece una bola de pelo blanco XDD
Por ser tan guapas, tan  buenas, tan suaves como un peluche, por hacer las delicias de la casa con sus travesuras, por darnos su cariño, y por ser un encanto de ratitas, las cinco princesas de nuestra casa se llevan el primer premio de este año :-)

sábado, 15 de diciembre de 2012

En un agujero en el suelo, vivía ¡Mi Crítica de "El Hobbit"!


Por supuesto, ¡¡ya la he visto!! ¡¡El mismo día del estreno!! Tindomion y yo acudimos a los cines Kinépolis de Valencia, junto con el resto del Smial de Edhellond, delegación de la Sociedad Tolkien Española en Valencia. Allí, vestidos con nuestros trajes de gala tierramedieros, amenizamos la tarde del estreno con una exposición de trajes e indumentaria, un stand informativo (donde podías conseguir -entre otras cosas- tu nombre en runas enanas), un cuentacuentos, e incluso un maravilloso concierto de música en directo interpretada por el grupo Innerlands.
También dispusimos una puerta hobbit gigante, con nuestro compañero Alex Maglor en el papel de Gandalf, para que todos los espectadores que quisieran se pudieran hacen una foto vistiendo capas élficas o incluso una auténtica cota de malla, y esgrimiendo una reproducción de Dardo, la espada de Bilbo. También hubo gente que quiso hacerse una foto conmigo, llamándome "Arwen" (nota: mi personaje en la STE es Estelwen, una elfa Teleri inventada por mí, pero como me vieron morena, de pelo largo, ojos claros y vestido largo de mangas amplias, supongo que eso hizo que todo el mundo me catalogara automáticamente como Arwen. Lo cual es un cumplido, teniendo en cuenta que Arwen Undómiel era la más bella de las damas de la Tierra Media en la Tercera Edad. ¡Toooma subidón de autoestima! XDD).

Por cierto, si a alguien le interesa conocernos y disfrutar de estas actividades, el Smial de Edhellond estará hasta el domingo en los cines Kinépolis :-)

Entrando ya en lo que es la película en sí, creo que mi impresión sobre ella puede condensarse en una frase: Versión extendida hecha pensando en los fans.
¿Y esto es positivo o negativo? Pues desde el punto de vista del que yo lo escribo, es positivo, porque una de las cosas que más me han gustado de El Hobbit es que tiene un montón de detalles tolkiendilis que no aparecían en la trilogía de ESDLA y que aquí sí aparecen, dándole un sabor mucho más Tolkien, mucho más fiel a la forma de escribir e imaginar el mundo que tenía el Profesor. El detalle más evidente es el de las canciones: sin llegar a ser un musical, que no lo es, o la versión carne y hueso de una peli de Disney, que tampoco, sí hay tres o cuatro escenas de la película donde los personajes ¡cantan! Y eso me parece estupendo, porque Tolkien intercala muchas canciones en los libros, poemas rimados y cantados por los personajes que tienen una fuerza evocadora increíble, que te hacen sentirte como si a través de ellos pudieras abrir una puertecita y vislumbrar la auténtica Tierra Media. Yo nunca he sido especialmente amante de la poesía, pero no puedo leer esas canciones sin que me recorra un escalofrío por la espalda.
También hay otros detalles, como por ejemplo meter ciertos diálogos de humor algo absurdo que a Tolkien tanto le gustaba (y de hecho escribió), como el asunto de la invención del golf. Y también comentarios trasfondísticos, como la mención a Dol Guldur, a los Noldor de Gondolin, a Rudaur, o a Toro Bramador Tuk.
La película, además, tiene tres puntos fuertes en los que se basa su calidad: la banda sonora, la fotografía y las interpretaciones. Martin Freeman, Richard Armitage e Ian McKellen se comen la pantalla, pero el resto del elenco también brilla de manera sobresaliente; no hay ninguna actuación que sea floja o desentone. Hugo Weaving, Christopher Lee y Cate Blanchett están muy cómodos en sus personajes: se nota que ya los conocen, y se les ve totalmente metidos y a gusto en su piel. La música de Howard Shore es excelente (a destacar los arreglos del tema de los hobbits que ya aparecía en ESDLA, y el maravilloso tema central de los enanos, Más allá de las frías y brumosas montañas), que a mí personalmente es de los que más me gustan del libro, y de la que no me resisto a colgar un fragmento (en su versión en castellano):

Más allá de las frías y brumosas montañas,
a mazmorras profundas y cavernas antiguas,
en busca del metal amarillo encantado,
hemos de ir, antes que el día nazca.


Los enanos echaban hechizos poderosos
mientras las mazas tañían como campanas,
en simas donde duermen criaturas sombrías,
en salas huecas bajo las montañas.


Para el antiguo rey y el señor de los Elfos
los enanos labraban martilleando
un tesoro dorado, y la luz atrapaban
y en gemas la escondían en la espada.


En collares de plata ponían y engarzaban
estrellas florecientes, el fuego del dragón
colgaban en coronas, en metal retorcido
entretejían la luz de la luna y del sol


Más allá de las frías y brumosas montañas,
mazmorras profundas y cavernas antiguas,
a reclamar el oro hace tiempo olvidado,
hemos de ir, antes que el día nazca.


Aparte de esto, al fotografía es sencillamente impresionante: los escenarios, tanto los digitales (los salones de Erebor) como los parajes naturales, eran tan hermosos, tan espectaculares, tan increíbles, que me dejaron sin respiración.

¿Signifca esto que la película es perfecta? Pues no, también tiene algunas cosillas. Hay, por supuesto, algunos cambios respecto al libro; algunos me han gustado, o los he comprendido, y otros no. También es cierto que a veces la película se hace un poco larga; hay que tener cuenta que dura tres horas sin interrupción, y quieras que no, por muy bonita que sea hay un momento en el que piensas: "Me lo estoy pasando de muerte, pero, ¿cuándo proyectarán terminarla?" Y es que le pasa un poco como a La Comunidad del Anillo; al no tener realmente una estructura clara de comienzo-nudo-desenlace claros, porque es la primera parte de una trilogía, la película va saltando de situación en situación, de problema a resolución y a nuevo problema, sin llegar a tener nunca un crescendo claro. En LCDA esto se notaba menos porque todo el mundo sabía cuál era la extensión del libro y cómo terminaba, pero en El Hobbit hay cierta incertidumbre, porque realmente no sabemos cuándo Peter Jackson va a cortar la acción y a terminar la película.
En este sentido, creo que será útil para los futuros expectadores saber algo que yo no sabía y que me ha llevado a una confusión sin la cual, probablemente, habría disfrutado mucho más de la película, y es esto: A pesar de las fotos promocionales, la Compañía de Thorin NO llega en esta película al Bosque Negro. No entiendo por qué ha habido tantos promocionales enseñando a la dichosa Tauriel (a quien me ha encantado NO conocer todavía) y a los enanos dentro de los barriles, si realmente esas escenas van a pertenecer a la segunda película y no a la primera. Esto me parece relevante porque una de las cosas que me hizo desesperarme en la butaca y pensar que la película se me hacía larga era pensar "jooo, con todo el tiempo de película que ha pasado ya y AÚN tiene que pasar todo lo del Bosque Negro". Cuando, al final, evidentemente, la película se alargaba porque NO iba a aparecer el Bosque Negro. Creo que de haber sabido esto antes de verla el ritmo y la duración me hubiesen entrado mucho mejor.

A continuación, y esto ya son SPOILERS, detalles que me han gustado y que no me han gustado:


Lo que me ha gustado:

-Thorin, Thorin, Throin, Thorin... ¿he dicho ya que Thorin? ¡¡Richard Armitage is LOVE (y un actorazo como la copa de un pino)!!

-Y Bilbo, Gandalf, Galadriel, Elrond...

-La banda sonora y las canciones.

-Las imágenes de Erebor al principio de la película. ¡Impresionantes!

-La escena de los trolls. Es algo diferente a la del libro, pero en mi opinión es más coherente (no es muy creíble que unos enanos guerreros y curtidos vayan en parejas para que los acaben metiendo en sacos, lo lógico era que espiaran a ver qué pasaba y luego se lanzara en masa al degüello).

-Azog como malo. Muchos lo han criticado, pero yo lo encuentro comprensible y hasta aceptable. En toda pelíucla se necesita un malo maloso y Smaug no aparece en El Hobbit hasta pasadas tres cuartas partes del libro. Entiendo que se necesitara un antagonista, y teniendo en cuenta el trasfondo de la historia, me parece muy bien  que sea Azog. Ya sé que en realidad lo mató Dáin Pie de Hierro antes de los sucesos de El Hobbit, pero comprendo que, si Dáin no forma parte de la Compañía de Thorin, sea un poco morcilla meterlo en la historia (bastantes enanos hay ya).

-¡Los elfos y los enanos pegan hostias! Después de ignorarlos completa e injustamente en la trilogía de ESDLA (a Peter Jackson tampoco le hubeira costado tanto enseñar los combates en Erebor, el Bosque Negro y las Ered Luin, para demostrar que estas razas también estaban sitiadas por Sauron y no tocándose los cojones), POR FIN vemos a enanos y a jinetes arqueros elfos repartir estopa.

-Gollum y los acertijos en la oscuridad. Una de las mejores escenas de la película.

-La fidelidad general al argumento y al espíritu de la obra literaria. Tiene un sabor a Tolkien aún más intenso que la trilogía de ESDLA. Es cierto que no es una película tan oscura, épica y solemne como la trilogía, que tiene más toques de humor... ¡¡pero es que el libro es así!! El Hobbit y ESDLA tienen ritmo, atmósfera y estilo muy diferentes, y creo que es importante que esas diferencias se vean también en las películas.

-Dol Guldur, el Nigromante (que da mil veces más mal rollo que el Ojo de Sauron, por cierto), y el cameo del Rey Brujo.


Lo que no me acaba de convencer:

-Radagast. me ha caído simpático, pero hay actitudes suyas que rozan el ridículo; ¿de verdad había que ponerlo colocado con setas, o con un nido de pájaros en la cabeza y la mierda corriéndole pelo abajo? Todo el mundo se queja del trineo de conejos, pero a mí el dichoso trineo me parece incluso aceptable comparado con lo anterior. Radagast, con su amor por los animales, es un personaje que siempre me cayó bien y me ha molestado que lo conviertan en el Malkavian con Animalismo de la saga. ¡¡Y el pobre ericito casi me hizo llorar, me recordó a mi pobre ratita Esmeralda y me dio muchísima pena!! T___T

-Kili. No parece un enano, ¡no tiene barba! Parece el primo hermano de Aragorn, la verdad. Eso, y e hecho de que le interprete el tío bueno de Aidan Turner, me hace pensar que lo acabarán liando con la tal Tauriel en las siguientes películas. Tengo incluso pensado el destino que va a tener Y ojo que esto es un híper-mega-spoiler del final del libro, es decir, de TODA la trilogía peliculera al completo: Como el espectador no se tragaría ni con patatas (incluso a mí al leer el libro no me gustó nada) que Dáin Pie de Hierro acabe siendo Rey Bajo la Montaña cuando ni ha estado en la Compañía de Thorin ni le conocemos de nada, creo que a diferencia de lo que sucede en el libro Kili no morirá, sino que será el heredero de su tío Thorin y el Rey Bajo la Montaña. Lo cual significa que lo suyo con Tauriel, si ocurre, acabará mal, porque o ella muere (mi opción favorita), o no llegan a consumar a pesar de la tensión sexual porque él debe ser Rey de Erebor y ella es una elfa guerrera de los bosques, con lo cual su amor es imposible.

-Las escenas de acción y persecución son chulas, pero alguna de ellas se me hicieron un poco largas.

-Los gigantes de piedra. No es que me disgusten (de hecho están muy bien hechos), pero tampoco me acaban de convencer del todo. Creo que es una escena que alarga innecesariamente la película (y siempre se podría haber hecho el encontronazo con los trasgos de la manera que sucede en el libro).


Lo que NO me ha gustado:

-El Rey de los Trasgos no me ha gustado (¿era necesaria esa papada de metro y medio?) y la caída del puente de madera con los enanos encima es física y materialmente imposible. Eso no es espectacularidad; es pasarse tres pueblos.

-La invención rara de que el Rey Brujo estaba preso por magia en un ataúd. ¿Qué coño era, el Conde Drácula con una estaca al pecho?

-La idiotez de poner a un enano con un hacha clavada en la cabeza.

-¿Cómo puñetas es posible que Thorin entienda a Azog cuando habla lengua negra?

-¿Y cómo es posible que TODO el mundo reconozca a Thorin en cuanto lo ve? ¿Lleva una pancarta anunciándolo o qué?

-Thranduil, con las cejas de Groucho Marx, cabalgando en un alce llevando la corona que le ha cogido prestada al Rey Oberón y yendo con un ejército completo a Erebor... ¡para mandar a los enanos a la mierda y dar media vuelta en el último momento! Sinceramente, para eso mejor que no los hubiesen metido.

jueves, 5 de enero de 2012

Cosas buenas que espero con ganas del 2012

Estoy muy contenta de haber cambiado por fin de año. El año que acaba de terminar ha sido muy duro, para mí y para muchos de mis allegados y conocidos, y miro al 2012 con esperanza, confiando en que durante este año la rueda de la fortuna haga un giro favorable para mi, que ya voy surtidita de malos momentos para una buena temporada.
Entre las cosas que espero que me traiga el 2012 (sobre todo le pido mucha salud para mí y para mis seres queridos, que no falte el trabajo y felicidad y armonía para todos), hay algunas que espero con especial ilusión, tanto proyectos como películas, libros y otros divertimentos. He aquí la lista de lo que espero con más ilusión del 2012:


Proyectos personales:

-Acabar mi novela conjunta con Tindomion, La Senda Oscura, que está casi terminada, y comenzar a moverla para ver si conseguimos su publicación.

-Aunque no es un proyecto personal mío, me hace ilusión que Tindomion haya creado su propio blog. Es bastante diferente al mío (el de él va a estar centrado casi exclusivamente en historia militar y recursos para juegos de rol y wargames), pero invito a todo el mundo que le interesen esos temas a echarle una ojeada. Las entradas que ha publicado están bastante curradas. Se llama A Sangre y Fuego.


Viajes:

-Viajar en coche por Francia con mi marido y dos buenos amigos. El plan es visitar las playas de Normandía donde tuvo lugar el desembarco del Día D, los castillos del Loira, y Carcassone, entre otros lugares.

-Viajar a Egipto, si la enconomía y la situación política del país lo permiten.

-La Mereth de Annatar, organizada por el smial de Lorien.


Series:

-La segunda temporada de Juego de Tronos.


Libros:

-Danza de Dragones, el quinto libro de Canción de Hielo y Fuego, que tego entendido que va a salir este año (aunque ahora mismo aún no hay fecha oficial).


Películas:

-El Hobbit.

-Blancanieves y el cazador.

-Silencio en la nieve (por fin una película sobre la División Azul... ¡cuánto siento que mi abuelo no haya vivido para verla!).

-Los Juegos del Hambre.

-Brave.

-Amanecer Parte 2.


Y hay otra cosa que aún no es segura, pero que tambien espero con mucha ilusión. ¡A ver qué smial se anima y organiza la EstelCon 2012!

miércoles, 24 de noviembre de 2010

Maneras de introducir a los PJ's en una aventura rolera

El caso es que andaba yo tan tranquila merendado esta tarde, cuando Tindomion se me ha acercado algo preocupado preguntándome un modo de introducir a los PJ's en la trama de una partida de rol que está preparando (y que, con suerte, estará lista para el 2026, al ritmo al que va ¬¬U). Esa petición ha provocado una reflexión por mi parte que me ha motivado para escribir esta entrada acerca de todas las posibles formas de introducir a los PJ's en una aventura.






Y es que hay que tener en cuenta que, aunque los jugadores estén deseando comenzar la partida, puede que sus personajes no siempre estén tan deseosos de aventuras como ellos. Y no es lo mismo interpretar a un mercenario aventurero en Dungeons & Dragons o El Señor de los Anillos, que interpretar a un inocente estudiante o ama de casa en La Llamada de Cthulhu o en Mundo de Tinieblas. Por ejemplo, un montaraz como Aragorn estará más que dispuesto a perseguir y matar orcos, pero probablemente si el jugador es un hobbit como Frodo Bolsón, costará un poco más sacarle de casa. ¿Significa eso que ningún PJ va a poder llevar a un hobbit? Claro que no, siempre que el máster consiga encontrar un modo convincente de meterlo en la aventura sin que pueda negarse.
Entre las excusas para meter en líos a los PJ's, tenemos las siguientes:


-Técnica del "reclutamiento en la posada": Los PJ's son aventureros o mercenarios a quienes contrata un individuo o una corporación para que hagan algo. Comienzo de partida clásico de Dungeons & Dragons o de Rolemaster, donde un sujeto cubierto por una capa con capucha se acerca a varios personajes y les ofrece una cuantiosa recompensa si hacen un trabajito para él. También es clásica en Vampiro (el Príncipe de la ciudad o el sire de los PJ's, les encarga una misión) Evidentemente, requiere que los PJ's sean proclives a aceptar ese tipo de trabajos, porque si el encapuchado en cuestión se lo pide al posadero, es poco probable que este acceda a cerrar la posada e irse de aventuras. En esta categoría podemos englobar también a los policías, guerreros, detectives, y todos aquellos que estén profesional o moralmente obligados a aceptar la misión o investigar el asunto que el máster proponga.

-Técnica de "la curiosidad mató al gato": Los PJ's no son reclutados por nadie, ni tienen una obligación profesional o moral de hacer nada, pero el máster les pone las pistas delante y ellos pican cual pececillos para ver qué es eso, metiéndose de lleno en la aventura. Ejemplo clásico: tu personaje camina tranquilamente por la calle, y en ese momento oye a una mujer gritar en un callejón. Vencido por la curiosidad, se acerca a ver qué está pasando, y ve a un vampiro alimentándose de la señora. A partir de aquí, ya está el lío montado, porque aunque logre escapar del vampiro, es probable que este le siga la pista para poder silenciarle antes de que se lo cuente a alguien (Vampiro). O puede que oiga murmullos extraños en una casa, ceda a la tentación de espiar por la ventana, y vea a un grupo de encapuchados llevando a cabo un extraño ritual. Vencido por la curiosidad, el personaje se dispone a averiguar cuáles son las actividades de esta extraña secta (La Llamada de Cthulhu). También es muy típico el truco del "manuscrito encontrado", que es cuando el máster se lo deja a huevos a los PJ's para que encuentren un códice esotérico, un libro o un diario con revelaciones misteriosas, una carta pidiendo ayuda, etc, y los personajes deciden investigar el asunto para resolver el misterio que hay detrás (esto tambiés es muy típico de La Llamada de Cthulhu).
Esta opción tiene el inconveniente de que requiere la voluntaria complicidad de los jugadores, claro; uno muy bien podría decir que no le da la gana de ir a ver por qué grita la señora o qué son los murmullos, y en ese caso ya no hay aventura. Para que la curiosidad del PJ sea coherente, es necesario que las circunstancias le acompañen y sean propicias (por ejemplo, es un periodista en busca de una buena historia, es un freak de las historias de misterio que se siente aburrido y deseoso de vivir alguna experiencia emocionante, etc).

-Técnica del "testigo incómodo": Variante o complemento de la anterior. El PJ se encuentra en el lugar equivocado en el momento equivocado, y es testigo de algo que no debería haber visto. Tal vez haya presenciado la comisión de un delito, un fenómeno sobrenatural o una conversación cuya información los interlocutores no quieren que se haga pública bajo ningún concepto. El resultado, sea como sea, siempre es el mismo: los implicados deciden que el PJ ha visto demasiado y harán todo lo posible por quitarlo de en medio. Con lo cual, si quiere sobrevivir y recuperar su vida normal, este no tendrá más remedio que enfrentarse a ellos, lo quiera o no. Esta posibilidad es más versátil que la anterior porque no requiere de la complicidad del jugador ni de que su personaje tenga que ser proclive a curiosear en asuntos ajenos. Eso sí; a partir de aquí es responsabilidad del máster encontrar un modo de hacer avanzar la historia con el PJ como protagonista. Si presencia un asesinato y lo único que hace es denunciar el asunto y acogerse la programa de protección de testigos, o hay mafiosos y/o políticos implicados que puedan meter mano en el asunto, o mucho nos tememos que se acabará la aventura para ese PJ y tendrá que seguir jugando con el nuevo personaje de el policía que lleva el caso.

-Técnica de la "patata caliente": Un PNJ, que puede ser amigo o desconocido, hace entrega de algo al PJ. Esto puede ser una información, una carta, un objeto... lo que sea. Lo importante es que los villanos de la historia están buscando desesperadamente lo que el PNJ entrega al jugador, y aunque aquél hizo la entrega para despistar a sus perseguidores, estos se acaban enterando de que el PJ posee la información o el objeto y deciden hacerse con él a cualquier precio, persiguiendo a su nuevo dueño. Es obvio que en este caso el máster debe dejar clarísimo lo valiosa que es la patata caliente en cuestión, lo malvados que son aquellos que desean obtenerla, y lo importantísimo que es que esta no llegue a sus manos, porque si no lo más probable es que el PJ se asuste y trate de entregarlo a quienes le amenazan o lo tire a la papelera más cercana...
Un ejemplo clásico de esto es Frodo con el Anillo Único.

-Técnica del "aliado en apuros": Una persona muy querida para el PJ está en serios apuros: ha sido secuestrada o necesita ayuda. De este modo, el PJ se introduce en la aventura para ayudar a su aliado, bien porque este se lo pide o bien de motu propio. Ahora bien, esto requiere alta capacidad de meterse en el personaje y bajas dosis de mala leche por parte de los jugadores, porque si no siempre puede venir el listillo a decir que "me la suda que mi mejor amigo haya sido secuestrado por las huestes de Mordor y vaya a ser torturado; yo no me meto en Barad-Dur ni de coña". También requiere habilidad por parte del máster para crear buenos PNJ's a los que los jugadores puedan coger cariño; si conocen a una bella mujer o a un simpático joven al principio de la partida, pero el máster no es capaz de hacer que los jugadores realmente empaticen con él, puede que no estén demasiado dispuestos a sacarle las castañas del fuego cuando descubran que está en apuros...

-Ténica de "esto es personal": Parecida a la anterior, esta vez se trata de que los antagonistas, de forma casual o premeditada, causan un perjuicio grave al PJ. Puede que las huestes de orcos arrasen su aldea, o que un ser sobrenatural intente atacarlos, o que una corporación les arrebate algo valioso por medio de triquiñuelas legales. Puede ser que el personaje sea una víctima al azar, o puede que sin saberlo sea alguien importante (el famoso Elegido), que tenga poderes que ignora o una ascendencia familiar que desconoce, y que no tenga más remedio que meterse en la aventura para salvar su vida o vengarse de sus agresores. El ejemplo más famoso de esto es Luke Skywalker, que en La Guerra de las Galaxias decide convertirse en jedi y enfrentarse al Imperio después de que las tropas imperiales asesinen a sus tíos y quemen su casa.


Y, a bote pronto, estas son todas las técnicas que se me ocurren. Si vosotros tenéis alguna más, será un placer para mí que me habléis de ellas ;-)