domingo, 8 de noviembre de 2015

Mousse de chocolate ligera


Bueno, vale, empecemos esta entrada asumiendo la verdad. Ligera, lo que se dice ligera (en plan "me como veinte raciones y sigo teniendo cuerpo de sirena"), ninguna mousse de chocolate lo es. ¿Que esta receta tiene calorías? Evidentemente. Pero me apetece compartirla con vosotros porque es una receta de mi invención que he desarrollado a base de adaptar distintas formas de hacer mousse que conocía, hasta que he encontrado la ideal. Light, lo que se dice light, no es, pero no lleva nata, ni mantequilla, y tan sólo una cucharada y media de azúcar, lo cual, teniendo en cuenta que la nata tiene en torno a 500 calorías por 100 gramos y la mantequilla 750 en la misma cantidad, supone rebajar considerablemente el aporte calórico del postre. Vamos, que aunque no sea para comerlo a diario, te puedes permitir el capricho sin demasiados problemas.
Además, es súper fácil de hacer, está riquísima y es un postre delicioso y elegante. La textura es muy ligera y esponjosa, nada pesada ni empalagosa, con burbujitas. Se hace prácticamente sola y quedas como un as de la cocina, jejeje.
A propósito, esta receta viene al blog por petición popular, ya que TODOS los que la han probado en mi casa me han preguntado cómo la hago. Así que, realmente, me es más cómodo compartirla aquí que dársela a todo el mundo cada vez que me la piden. Espero que probéis a hacerla y la disfrutéis ;-)
Como ya he dicho, dificultad cero. Lo único, que es imprenscindible tener una amasadora (tipo Kenwood o Kitchen Aid) o una batidora con accesorio de varillas, porque sin varillas no hay forma humana de preparar esta mousse.


Ingredientes:
-Una tableta de chocolate negro para postres de 250 gramos.
-Un vaso de leche desnatada.
-Una cucharada y media de azúcar blanco.
-Tres huevos grandes.


Preparación:

-Poner en un cazo a fuego lento el chocolate troceado con la leche y remover sin parar hasta que esté casi derretido. Apagar el fuego y seguir removiendo, dejando que se funda del todo con el calor residual.

-Separar las claras de las yemas, reservar las claras y poner las yemas en el vaso de la batidora con la cucharada de azúcar. Batir a velocidad rápida con las varillas durante al menos cinco minutos, hasta que las yemas blanqueen.

-Mezclar las yemas con el chocolate y remover. Es importante que el chocolate esté tibio, no caliente, ya que un exceso de calor cuajaría las yemas y arruinaría el postre. Reservar la mezcla.

-Limpiar las varillas y el vaso de la batidora y echar dentro las claras con una pizquita de sal. Batir con las varillas a velocidad lenta un minuto y luego aumentar a máxima velocidad. Cuando las claras se pongan blancas, añadir la media cucharada de azúcar que faltaba y seguir batiendo hasta que tengan la misma textura que la espuma de afeitar.

-Volcar las claras montadas sobre la crema de chocolate y mezclar con una espátula o una cuchara grande, lentamente y con movimientos envolventes, hasta que las claras se integren por completo. Meter la mezcla en los recipientes elegidos y dejar cuajar en la nevera un mínimo de dos horas.


Trucos y consejos:

-El tema de remover sin parar el chocolate mientras se derrite es importante porque como lo dejes quieto se puede pegar al fondo, coge sabor a quemado y estropea el postre. Y recordad, siempre a fuego lento.

-¿Qué significa "blanquear"? Sabrás que las yemas han blanqueado cuando hayan triplicado su volúmen y se hayan convertido en una crema espesa de color amarillo clarito. Según el tamaño de las yemas el tiempo puede variar, pero yo no le echaría menos de cinco minutos.

-Que las varillas y el bol estén limpios de restos de yema antes de montar las claras es fundamental, porque las yemas son la parte grasa del huevo, y si las claras tienen aunque sea un poco de grasa, no montarán. No tengáis miedo de poner la sal porque es una pizquita mínima que no se nota, pero potencia el sabor de los demás ingredientes y ayuda a que las claras se monten mejor.

-Con las cantidades de esta receta a mí me salen seis raciones, pero dependerá del tamaño de los recipientes. Yo uso unos vasitos de barro como los que se usan para la cuajada, pero podéis usar lo que tengáis en casa, desde boles pequeños hasta vasos normales.

-Estas mousses se conservan en perfecto estado un par de días en la nevera. No recomiendo dejarlas más tiempo porque aunque sigan estando buenas, se resecan por arriba y además están hechas con huevo crudo, por lo cual, cuanto antes las consumamos mejor. No os preocupéis que no suelen durar mucho ;-)

6 comentarios:

Laura de Noves dijo...

¡Guau, chocolate! ^^*

Me apunto la receta para hacerla yo en casa. No soy muy buena cocinera, pero los postres no se me dan mal. Además, puedo adaptarla para hacer algún postrecito especial para estas Navidades, que ya tengo a mi familia detrás exigiéndome que haga algo para las fiestas!

¡Me encanta que sea una invención tuya! Como cocinas de maravilla, algo que mi paladar ha tenido el gusto de comprobar, seguro que están riquísimas. Con las lembas me funcionó, así que estoy segura de que la mousse no va a ser la excepción! ^^*

Estelwen Ancálimë dijo...

Si la pruebas, ya me contarás ;-D

Adrian Ayala Fernandez dijo...

Tiene chocolate. Es suficiente para mi. Me lo apunto y se la cocinare a mi chica algún día.

Aquí donde me veis soy todo un cocinitas.

Gracias por la receta Estelwen.:)

Estelwen Ancálimë dijo...

Espero que os guste, Adrián ;-)

Melodías por escrito dijo...

Hola! Se nos ha hecho la boca agua... es leer chocolate negro y madre mía jejeje escrito tiene una pinta increíble seguro que en la realidad está tremendo :P

Un besazo!! ^^

Estelwen Ancálimë dijo...

¡Jajaja, muchas gracias! :-D
A ver si os animáis a probarlo que es fácil de preparar ;-)