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jueves, 19 de diciembre de 2013

Meme musical pre navideño ^^


Ahora que se acercan las fiestas navideñas, me apetece hacer una entrada divertida y ligerita como esta. En esta ocasión, es un meme musical copiado del blog de Laura, una chica a la que tengo el gusto de leer siempre que puedo y cuyas entradas recomiendo encarecidamente.
No voy a "etiquetar" a nadie en el meme para que nadie se sienta obligado o forzado a "quedar mal" si no tiene ganas o tiempo para hacerlo, pero sentíos libres de llevároslo a vuestro blog si así lo queréis.


¡Christmas is coming, bitches!


1. Una canción de tu infancia

Hijo de la Luna, de Mecano. Me encantaba cuando mi madre me la ponía de pequeña y me basta escucharla para volver a la primer infancia.


2. Una canción de tu adolescencia
Se fue, de Laura Pausini. ¿Qué adolescente de los noventa no se emocionaba con las canciones de amor de Laura Pausini.

 
3. La mejor canción de la historia
Sumamente difícil; hay muchas buenísimas. Pero creo que me quedo con Ghost Love Score, de Nightwish, que es muy especial para mí por muchas razones.

4. La mejor de tu grupo favorito
Jillian, de Within Temptation. Aunque de nuevo ha sido difícil, ¡me gustan todas las canciones de este grupo!

5. La mejor voz femenina
Tarja Turunen, sin lugar a dudas.

6. La mejor voz masculina
 Fabio Lione.

7. Una canción prohibida
Sarandonga. La odio con todas mis fuerzas, me pongo de los nervios al escucharla y prohibí expresamente que sonara en mi boda.

8. Una canción que siempre te alegre el día
Run to you, de Roxette.


9. Una canción que te marcó
El valor que no se ve, de Laura Pausini. Me dio muchas esperanzas en momentos muy malos de mi vida.

10. Una canción que hayas escuchado más de tres veces seguidas
Hoy mismo he escuchado más de tres veces seguidas The Last Crusade, de Epica.

11. Una canción para salir de marcha
Hard Rock Hallelujah, de Lordi. Es imposible esucharla y no ponerse a pegar saltos.

12. La que quieres que suene en tu funeral
Into the West, de Annie Lenox. Es una hermosísima metáfora sobre la muerte y la esperanza que hay más allá de ella.

13. Una canción que te recuerde a tu amor
Sleeping Sun, de Nightwish. Es la canción con la que abrimos el baile en nuestro banquete de boda <:_ font="">


14. Una pieza de música clásica
 El Presto de Verano, de Las Cuatro Estaciones de Vivaldi.

15. Estilo musical que más te gusta
¡¡¡¡Heavy Metal forever fuck hell yeahhhh!!!!

16. Estilo musical que no te gusta nada
 La música latina me parece basta y machacona, el tecno me da dolor de cabeza y el jazz me deja completamente fría.

17. Una canción que te dé miedo

 El Dies Irae de Mozart da muy mal rollo, si entiendes la letra.

18. Una canción que te haga sonreír

All because of you, de Blackmore's Night. Destila buen rollo y felicidad por los cuatro costados.

19. Una canción que te ponga triste

Memories, de Within Temptation, porque me recuerda muchísimo a mis queridos abuelos que ya no están en este mundo. Suelo llorar cada vez que la escucho.

20. Una canción que te gustaría que te dedicaran


Ghost Love Score, y ya me la han dedicado :-)

21. Un cantante o compositor por el que te decantarías
Luca Turilli, que es ambas cosas.

22. Un grupo que, aunque no es de tu estilo, te gusta
Los Backstreet Boys. Me parece la mejor boy band popera de la historia.

Y, para terminar, una canción de regalo, la que quieras
Bring me to Life, de Evanescence. ¡Acabemos el meme con un toque gótico! :-)

miércoles, 11 de enero de 2012

Tear the World Down (We are the Fallen)

Hace ya tiempo que no encontraba ninguna novedad reseñable en el mundillo del heavy metal, desde el excelente disco The Unforgiving de Within Temptation. Tenía grades esperanzas puestas en el Imagenaerum de Nightwish, pero escucharlo supuso para mí una amarga decepción, ya que no me convenció para nada; me parece una propuesta grotesca que se aleja demasiado del estilo de Nightwish, del motivo por el cual me gustaban sus discos. Un poco lo mismo que me pasó con el Design your Universe de Epica, que esperé con muchísima ilusión, compré apresuradamente, y actualmente languidece en la estantería para discos sin que lo haya escuchado más de un par de veces.
Con semejantes decepciones viniendo de semejantes grupazos, que para mí eran clásicos infalibles, se comprenderá mi reticencia a comprar CD's nuevos alegremente, aún menos si son de un grupo que no conozco. Por eso ha sido una gratísima sorpresa para descubrir al grupo We Are The Fallen, y el que es su primer disco, Tear The World Down. De pura casualidad escuché dos o tres canciones suyas, y me gustaron tanto que pedí el CD en mi carta a los Reyes de este año. ¿Veredicto? Me han encantado.

¿Y cómo es el grupo? Pues un grupo de heavy gótico, evidentemente, con toques de hard rock. Anque el grupo sea relativamente reciente, seguro que dos de sus componentes os suenan: Ben Moody yRocky Gray, guitarrista/compositor y batería respectivamente de Evanescence, que abandonaron el grupo tras la gira del disco Fallen. De hecho, es significativo que el grupo se llame "We Are The Fallen"; hay quien cree que podría ser un guiño al nombre del primer disco de Evanescence, del cual Ben Moody compuso letra y música de la mayor parte de los temas, y que luego abandonó por controversias con la cantante Amy Lee.

Tras saber esto, ya os podéis imaginar cómo es el disco: en realidad, es el segundo disco que Evanescence debería haber sacado, ya que el estilo y la música tienen mucho que ver con el mítico Fallen; se nota que dos dos han sido paridos por el mismo compositor. La cuestión es fácil: si te gustó el Fallen de Evanescence, te gustará este disco. La cantante, Carly Smithson, tiene un registro de voz parecido al de Amy Lee (y tengo entendido que no tienen que modificarle tanto la voz por ordenador como a Amy, por cierto), y las canciones son del mismo estilo que Bring me to life o Going Under.
A mí personalmente me gustó mucho el Fallen y me sentí decepcionada con el segundo disco de la banda, el The Open Door, ya que obviamente Moody no estaba y eso supuso un cambio de estilo hacia una música más comercial por un lado, y más tranquila y melancólica por el otro. Todos los que escucharon el segundo disco de Evanescence, y se vieron decepcionados por la falta de tralla y de fuerza en las canciones, encontrarán en Tear The World Down lo que están buscando: una nueva muestra de la fuerza melódica y dramática que caracteriza las canciones compuestas por Moody.

Entre mis canciones favoritas del Tear The World Down están dos de las más marchosas del disco, curiosamente son la primera (Bury me Alive) y la última (Tear the World Down), la cual da nombre la disco. Las mejores canciones son las más guitarreras y movidas, como St.John o Paradigm. También me ha gustado bastante la balada del disco (Sleep Well, my Angel), que es bastante bonita, aunque no resiste comparación con la mítica My Inmortal, que para mí es y sigue siendo la mejor balada gótica que he escuchado jamás.
En resumen, que es un muy buen disco, y animo a todos los fans del heavy metal, especialmente a los góticos, que le den una oportunidad. Si los We Are The Fallen siguen en esta línea, creo que van a dar mucho de que hablar. Y, como para muestra un botón, aquí tenéis algunas de las canciones que más me han gustado del disco:




Bury me Alive






Tear The World Down






St. John






Paradigm

viernes, 6 de enero de 2012

¡Regalos! ¡Muchos regalos! ^o^

Se ve que este año he sido muy buena, porque los Reyes Magos se han portado genial, han llegado con los camellos bien cargados y me han traído un montón de cosas chulas :-)
Mi lista de regalos es:


Ropa y complementos:

-Un corpiño nuevo para mi traje de fallera.

-Un pulsera de oro.


Cosas para la casa:

-Un SAI para mi ordenador, para no perder la información cuando la instalación eléctrica de mi casa se pone impertinente.

-Un juego de tazas de café.

-Moldes de silicona variados para cupcakes, bizcochos y postres varios ^___^

-Un libro de cocina.

-Una sartén antiadherente nueva (¿estos tres regalos formarán parte de alguna indirecta? :-D).


Música:

-El CD Tear The World Down, de We Are The Fallen (¡¡God bless heavy metaaaal!!)


Libros:

-El Temor de un Hombre Sabio, de Patrick Rothfuss (antes de leerlo me tendré que releer la primera parte, que me la leí hace siglos y sólo me acuerdo del argumento por encima ^^U).

-El País de la Nube Blanca, de Sarah Lark.

-El Prisionero del Cielo, de Carlos Ruiz Zafón.

-La Summa Demoniaca, de José Antonio Fortea.

-El Bebedor de Lágrimas, de Ray Loriga.


Regalos conjuntos para Tindomion y para mí:

-Las Mansiones de la Locura, un juego de mesa de estilo lovecraftiano.

-Un vale para pasar una noche romántica en un spa de lujo ^o^



Como veis, han sido muy generosos. ¡Ahora, a disfrutar de los regalos! :-D
Y a vosotros, ¿qué os han traído? :-)

viernes, 11 de junio de 2010

El día que por fin fui libre

Hace ya nueve años que salí del colegio y aprobé el Selectivo. Nueve años, desde que terminé COU con buenas notas (por algo había elegido Humanidades, que contenía todas las asignaturas que me gustaban y que encima no tenía las odiadas matemáticas), me saqué la Selectividad también con buenas notas, y me fui para siempre de aquel lugar maldito que había sido mi cárcel y mi prisión durante catorce años de condena. ¿Mi crimen? Ser diferente.
Hoy ha llovido mucho desde aquello, claro. Comencé y terminé la carrera de Derecho, hice amigos que permanecen todavía y amigos de quienes la vida me fue separando, conocí amores que se perdieron en las nieblas del pasado, y conocí al amor de mi vida, el que dentro de un mes y medio se convertirá en mi marido. Hoy, profesional del Derecho y a punto de convertirme en una mujer casada, he encontrado mi lugar en el mundo. Tengo amigos que comparten mis gustos y me aprecian por lo que soy, delante de los cuales no tengo que fingir ni aparentar nada. Me sigue gustando bromear, debatir, leer libros de fantasía, ver películas de ciencia-ficción, escribir, imaginar, jugar a rol y soñar con historias maravillosas sobre hadas, vampiros, sirenas, magos y dragones. No consiguieron cambiarme (al menos de forma permanente), sigo siendo yo misma, estoy rodeada de gente que me quiere como soy, y estoy orgullosa de ello.

Pero, ¿sabéis? Aún hoy tengo pesadillas. A veces, cuando estoy preocupada y estresada, sueño que tengo que volver. Que estoy de nuevo allí, en una de las aulas del colegio Dominicos, rodeada de aquella banda de hijos de puta que convirtió mi vida en un infierno. Después de todo lo que ha pasado, después de todo lo que ha llovido, después de sufrir, aprender, desesperar y salir adelante, mi vida ha vuelto a ese punto y tengo que estar allí otra vez. Me despierto angustiada y con una enorme sensación de alivio al darme cuenta de que sólo había sido un sueño. Pero, en esos momentos, odio a mi cerebro. Por haberme traicionado haciéndome volver, aunque sólo haya sido en sueños.
Por eso, hoy me gustaría rendir homenaje a aquella adolescente de dieciocho años que salió del colegio con una mezcla de alegría, esperanza e incredulidad, como el preso que por fin ve cómo se abren las puertas de la cárcel ante él tras una larga condena y camina vacilante hacia el exterior, temiendo irracionalmente que alguien le obligue a volver. Herida y destrozada, pero libre por fin. Con la esperanza de que por fin se abría delante de sus ojos un futuro mejor.

En primer lugar, aquí va este artículo de Arturo Pérez-Reverte para el XL Semanal, uno de mis favoritos de este escritor, que me emocionó cuando lo leí porque en muchos aspectos parecía escrito para mí. Un guiño del destino:



NADIE DIJO QUE FUERA FÁCIL

Todo el mérito es tuyo; tienes mi palabra de honor. Quizá el botín de tan larga campaña –y lo que te queda todavía– no sea lo dorado y brillante que uno espera cuando la inicia, a los doce o trece años, con los ojos fascinados de quien se dispone a la aventura. Pero es un botín, es tuyo, es lo que hay, y es, te lo aseguro, mucho más de lo que la mayor parte de quienes te rodean obtendrán en su miserable y satisfecha vida. Tú has abordado naves más allá de Orión, recuerda. Tienes la mirada de los cien metros, esa que siempre te hará diferente hasta el final. Fuiste, vas, irás, esos cien metros más lejos que los otros; y durante la carrera, hasta que suene el disparo que le ponga fin, habrás sido tú y habrás sido libre, en vez de quedarte de rodillas, cómoda y estúpida, aguardando.

Ahora sabes que todo merece la pena. La larga travesía por ese mundo de méritos numéricos y ausencia de reconocimiento, donde te viste obligada a arrastrar contigo al niño de papá, al tonto del haba, al inútil carne de matadero, con tal de llevar a buen término el trabajo para el que te bastabas en solitario. Has crecido y sabes que las oportunidades no estaban en los otros, sino en ti. Que no había nada malo en aquella chica tímida que se llevaba libros a las horas libres de tutoría; que buscaba la mirada de los profesores inteligentes, no para hacerles la pelota, sino por sentirse cómplice y no estar sola. La jovencita que sobrecargaba la mochila con El guardián entre el centeno o El señor de los anillos, que en la excursión del cole a Madrid prefería ver el Planetario, el Prado o el Reina Sofía a dejarse la garganta en el parque de atracciones. Que se enfrentaba a la hostilidad de compañeros cretinos porque era la única que había leído las Sonatas de Valle-Inclán o sabía quién era Wilkie Collins. Ahora que miras hacia atrás con madurez, comprendes que cada vez que alguien ninguneó tu forma de ser, te insultó, te miró por encima del hombro, no hizo sino precipitar tu aprendizaje y tu lucidez. Tu certeza de ser mejor, más despierta y diferente.

Mírate ahora. Qué lejos estás de tanto borrego y tanto buey. Entras en la edad adulta sin que nadie pueda imponerte una sonrisa falsa cuando el mundo y su estupidez, su envidia, su mezquindad, te hagan fruncir el ceño. Ahora tienes la certeza de que no te equivocaste, y de que la niña callada en el banco del fondo puede ser vengada por la mujer que hoy la recuerda. Sabes ya que puedes ser feliz a tu manera y no a la de otros, con tus libros, con tus películas, con tu familia, con esos amigos que no sabes cuánto tiempo van a durar y por eso aprecias tanto, con la mirada serena que ahora posas a tu alrededor, en la calle, en el trabajo, en la vida. En la muerte. Ahora sabes que la virtud, en el más hondo sentido de la palabra, está en ese aguante de tantos años, cuando cerca estuvieron de convertirte en otra. Comprendes al fin que los malos profesores son un accidente sin demasiada importancia, pues eres tú quien aprende; y la vida, incluso con sus insultos, con sus malvados, con sus tragedias, con sus reglas implacables, la que te enseña. Nadie dijo que fuera fácil.

El otro día fuiste a ver Salvador y saliste del cine asombrada, llorando. No por la película, ni por la suerte del protagonista, sino por la certeza de que los ideales de aquel muchacho ya no tienen sentido, porque ninguno los sustituye ahora, porque la gente de tu edad se divide en dos grandes grupos: una minoría de analfabetos desorientados, pasto de demagogia barata en manos de políticos sin escrúpulos, y una masa inerte cuya única aspiración es salir en Gran Hermano o ponerse hasta arriba el sábado por la noche; jóvenes con garganta y sin nada que gritar, que se irían por la pata abajo puestos en la piel de Salvador Puig Antich, o a los que, viendo El crimen de Cuenca, la sola visión del garrote vil haría cerrar los ojos con escalofríos en la nuca. Pero tus lágrimas, amiga, demuestran que tienes razón. Que no te equivocaste al amar al conde de Montecristo y al Gabriel Araceli de Galdós, al buscar el secreto genial de un soneto de Borges o Quevedo, al transitar, jugándotela, por los senderos sin carteles luminosos en los pasillos oscuros de la Historia. Al hacer de cada esfuerzo, de cada miedo, de cada desengaño, de cada ilusión y de cada libro, un martillo con el que picar los muros espesos que te rodean.

Y si algún día tienes hijos, intenta que sean como tú. Como esos tipos flacos de los que hablaba Julio César, a la manera de Casio: gente de dormir inquieto, peligrosa y viva. La que quita el sueño a los apoltronados y a los imbéciles.

El Semanal 21 de enero de 2007



Y, en segundo lugar, querría dedicarle este videoclip a todos los amables compañeros de clase que me fueron acompañando por mis años escolares ignorándome, humillándome, insultándome, burlándose de mí, gastándome bromas crueles, destrozando mis deberes, escondiéndome el material escolar, pegándome chicles en el pelo, poniéndome chinchetas en el asiento, dejándome sola en el recreo, golpeándome, calificándome de "rara" y de "loca" (en aquellos días aún no se estilaba el término "friki") sin conocerme y destrozando mi autoestima, mi esperanza, mi felicidad y mi cordura hasta límites insospechados. Gracias, cabrones. Este vídeo va dedicado a vosotros de parte de Ana, la rara y la loca que se pasaba el día leyendo del grupo C de la promoción 1987-2001 (de segundo de Preescolar a COU) del colegio San Vicente Ferrer de los Padres Dominicos de Valencia.


viernes, 7 de mayo de 2010

Acabo de ganar un punto de fuerza de voluntad temporal ^^

Si alguien aún no entiende por qué adoro a Rhapsody (sí, el mismo grupo de metal épico-sinfónico italiano que ahora se llama Rhapsody of Fire)...

Si alguien se ha preguntado alguna vez qué hace que tenga un subidón cada vez que escucho uno de sus temas...

Si alguien quieres saber por qué los considero el mejor grupo masculino de heavy metal que ha habido y habrá...


Os sugiero que escuchéis esto:





¿Y qué es esto? Pues una canción de White Metal como una catedral, señores. Es una patada en el culo a las fuerzas del mal. Es una canción fantástica, Épica (con mayúsculas), conmovedora y alucinante, de las que te deja la piel de gallina. ¡Alegráos el día y escuchadla!
La canción habla por sí sola en lo que a la música se refiere. Y en cuanto a la letra, bueno...

-Versión larga de la letra: La tenéis en el vídeo

-Versión corta de la letra (para los que no sepan inglés y/o latín):

Horda de ángeles justicieros armados con espadas sagradas: ¡Os vamos a dar pa'l pelo, hijos de puta!

Demonios: ¡Auch!

viernes, 2 de octubre de 2009

Mis canciones white metal favoritas

Para los que no lo sepan, el white metal es lo opuesto al black metal. Si el black metal es el heavy metal satánico, chungo y antirreligioso, el white metal es el que tiene letras positivas, antisatánicas y en algunos casos incluso cristianas. Aunque las bandas metaleras cuyas canciones aparecen aquí no son bandas íntegramente de white metal (concretamente, tocan hard rock, metal sinfótico/gótico y power metal, respectivamente), entre la sangre, los monstruos, las batallas y la magia tienen algunas canciones que, por temática, se pueden considerar white metal. Estas son mis favoritas (extraidas, por cierto, de la discografía de tres de mis grupos favoritos ^^).






Canción: Hard Rock Hallelujah, de Lordi.
Por qué me gusta: No sólo porque la letra y la música son bestiales, sino porque el videocilp es uno de los que más risas malvadas me han hecho soltar; yo también fui marginada en la escuela de pequeña y a mí también me hubiera gustado hace eso con mis compañeros de clase >:-D





Canción: Deceiver of fools, de Within Temptation.
Por qué me gusta: Porque expresa a la perfección el modo en que yo veo la naturaleza del mal y cómo este se dedica a atacar a las personas.





Canción: Devil is a loser, de Lordi.
Por qué me gusta: ¿Hace falta explicarlo habiendo leido el título? :-P





Canción: Our solemn hour, de Within Temptation.
Por qué me gusta: Para mí es una de las mejores canciones del disco The heart of everything. Tiene unos coros alucinantes, al estilo gótico, que la convierten en un auténtico salmo.





Canción: Laudate dominum, de Helloween.
Por qué me gusta: Es ni más ni menos que el Laudate Dominum, íntegramente en latín, cantado con música de power metal *_____*

lunes, 23 de febrero de 2009

The Devil is a loser, and he's my bitch!: LORDI 2009

Ayer, Tindomion y yo volvimos de pasar un estupendo fin de semana en Barcelona. No sólo lo pasamos genial en compañía de los buenos amigos que nos acogieron (Silventíniel, Silmaril, Vestri y Nilechorwen, ¡muchas gracias por todo! ^^), no sólo fuimos a la ya famosa (para los frikis) calle Tallers y conseguimos un buen botín (yo un corsé gótico precioso aunque algo asfixiante, de color negro con bordados plateados, y Tindomion una camisa negra adornada en cuello y puños con encaje también negro, muy a lo Entrevista con el vampiro), sino que, además, estuvimos en el concierto de Lordi.

Los Lordi, igual que hicieron en su gira del año pasado por España, no decepcionaron. Todo lo contrario. Siguen siendo de los grupos más simpáticos, más puntuales y con mejores directos que hay en el panorama de
hard rock y heavy metal actual.
Para empezar, el concierto fue en la sala Apolo, lo cual ya de entrada me puso contenta, porque prefiero mil veces la Apolo a la Razzmatazz. Apolo es más bonita, mejor decorada, más accesible en transporte público, y encima no sólo tiene un guardarropa decente, sino también asientos en los laterales, algo tremendamente útil para que las góticas que van con botas de tacón, como yo (más que nada porque las deportivas con una falda como la mía quedaban mal) puedan empezar el concierto sin tener los pies ya destrozados.


Tindomion y yo, antes del concierto

Después de unos teloneros más que dignos (el grupo Fatal Smile me sorprendió agradablemente, y encima eran tan majos que se quedaron después de tocar en su propio stand firmando camisetas), llegaron, puntuales como siempre, los Lordi. No tengo más que palabras de elogio para ellos: la puesta en escena genial, divertida, original y gore-chorra, muy a su estilo (con hachas que goteaban sangre de verdad y autopsias en las que Mr.Lordi fingía comerse los órganos que extraía, por ejemplo, o cuando Kita arrancaba la cabeza a un monstruo y la clavaba junto a la batería, como trofeo XD). Los disfraces geniales, y la música también, en especial la voz de Mr.Lordi y los magníficos solos de guitarra eléctrica de Amen.

Mr. Lordi, cantando Hard rock hallelujah


Amen tocando uno de sus estupendos solos de guitarra

Sólo tengo dos peros que hacen que el concierto no alcanzase la perfección absoluta: uno, que a veces la música era tan potente que se comía la voz de Mr.Lordi. Otro, que no cantaran la que precisamente era mi canción favorita del nuevo disco: The devil hides behind her smile.
He aquí la lista de canciones que cantaron:

Girls go chopping
Bite it like a bulldog

Man skin boots
Dr.Sin is in
Evilyn
Raise hell in heaven
Deadache
Missing miss Charlene
Who's your daddy?
The night of the loving dead
Bringing back the balls to rock
Wake the snake
Monster, monster

Blood red sandman
Would you love a monsterman?
Devil is a loser
Hard rock hallelujah

En total, 17 canciones, que no está mal, aunque para mí hubiera sido perfecto si hubieran metido cuatro o cinco más, o incluso si hubieran cambiado unas por otras (yo hubiera preferido
The chainsaw buffet o It snows in hell antes que The night of the loving dead, y también hubiera preferido Last kiss goodbye, Icon on dominance, The children of the nigth o Dinamyte tonigth antes que Monster, Monster y Wake the snake). Se centraron mucho en cantar canciones del disco nuevo, y me hubiera gustado escuchar más cosas de los discos anteriores. Aunque esto último, supongo, es comprensible: a más discos, más posibilidad de repetorio, y al fin y al cabo la gira era la de Deadache. Sin embargo, qué queréis, ha sido inevitable echar algunos clásicos de menos.
De las 17 canciones, 8 son de
Deadache, 4 de The Arockalypse, 2 de The Monsterican Dream, y 3 de Get heavy. De todas las que he mencionado, las cuatro últimas eran inevitables, creo yo, porque son las cuatro más emblemáticas del grupo (en especial Hard rock hallelujah, que es la que cierra siempre los conciertos desde que sacaron The Arockalypse, y Devil is a loser, que tanto por música como por letra es mi favorita de los Lordi).

Ahora, a esperar a que vuelvan. Cuando lo hagan, pueden contar que, salvo causa de fuerza mayor, Tindomion y yo estaremos de nuevo allí, coreando sus canciones y saltando como locos ^o^

martes, 10 de febrero de 2009

Exportaciones al por mayor (IV): Corsés góticos y cascos de walkiria

Este es otro de los artículos de mi anterior blog que he querido exportar aquí. Aunque casi todo el contenido es de Arturo Pérez-Reverte y no mío, me gusta tanto que no he podido resistirme a colocarlo también aquí ^^

Hace tiempo que quería colgar este artículo en mi blog, y hoy he tenido un huequecito para hacerlo. Siempre me ha gustado Pérez-Reverte, con su prosa deslenguada que dice lo que quiere decir cuando lo quiere decir y le importa una mierda lo que piensen los demás. Se puede estar de acuerdo o en desacuerdo con él, pero lo cierto es que la mayoría de las veces yo estoy de acuerdo, y más cuando habla de un tema tan cercano para mí como es el heavy metal. Así que, señoras y señores, les dejo con el señor Arturo Pérez-Reverte.


CORSÉS GÓTICOS Y CASCOS DE WALKIRIA

No soy muy aficionado a la música, excepto cuando una canción –copla, tango, bolero, corrido, cierta clase de jazz– cuenta historias. Tampoco me enganchó nunca la música metal. Me refiero a la que llamamos heavy o jevi aunque no siempre lo sea, pues ésta, que fue origen de aquélla, es hoy un subestilo más. Siempre recelé de los decibelios a tope, las guitarras atronadoras y las voces que exigen esfuerzo para enterarse de qué van. Las bases rítmicas, el intríngulis de los bajos y las cuerdas metaleros, escapan a mi oído poco selectivo. Salvo algunas excepciones, tales composiciones y letras me parecieron siempre ruido marginal y ganas de dar por saco, con toda esa parafernalia porculizante de Satán, churris, motos y puta sociedad. Incluidas, cuando se metían en jardines ideológicos, demagogia de extrema izquierda y subnormalidad profunda de extrema derecha. Etcétera.

Sin embargo, una cosa diré en mi descargo. De toda la vida me cayeron mejor esos cenutrios largando escupitajos sobre todo cristo que los triunfitos relamidos, clónicos y saltarines, tan rubios, morenos, rizados y relucientes ellos, tan chochidesnatadas ellas, con sus megapijerías, sus exclusivas de tomate y papel cuché, y toda esa chorrez envasada en plástico y al vacío. Al menos, concluí siempre, los metaleros tienen rabia y tienen huevos, y aunque a veces tengan la pinza suelta y hecha un carajal, éste suele ser de cosas, ideas, fe o cólera que les dan la brasa y los remueven, y no de cuántas plazas será el garaje de la casa que comprarán en Miami cuando triunfen y puedan decir vacuas gilipolleces en la tele como Ricky, como Paulina, como Enrique.

Pero de lo que quiero hablarles hoy es de música metal. Ocurre que en los últimos tiempos –a la vejez, viruelas– he descubierto, con sorpresa, cosas interesantes al respecto. Entre otras, que esa música se divide en innumerables parcelas donde hay de todo: absurda bazofia analfabeta y composiciones dignas de estudio y de respeto. Aunque parezca extraño y contradictorio, la palabra cultura no es ajena a una parte de ese mundo. Si uno acerca la oreja entre la maraña de voces confusas y guitarras atronadoras, a veces se tropieza con letras que abundan en referencias literarias, históricas, mitológicas y cinematográficas. Confieso que acabo de descubrir, asombrado, entre ese caos al que llamamos música metal, a grupos que han visto buen cine y leído buenos libros con pasión desaforada. Ha sido un ejercicio apasionante rastrear, entre estruendo de decibelios y voces a menudo desgarradas y confusas, historias que van de las Térmópilas a Sarajevo o Bagdad, incluyendo las Cruzadas, la conquista de América o Lepanto. Como es el caso, verbigracia, de Iron Maiden y su Alexander the Great. La mitología –Virgin Steele, por ejemplo, y su incursión en el mundo griego y precristiano– es otro punto fuerte metalero: Mesopotamia, Egipto, La Ilíada y La Odisea, el mundo romano o el ciclo artúrico. Ahí, los grupos escandinavos y anglosajones que cantan en inglés copan la vanguardia desde hace tiempo; pero es de justicia reconocer una sólida aportación española, con grupos que manejan eficazmente la fértil mitología de su tierra: Asturias, País Vasco, Cataluña o Galicia. Tampoco el cine es ajeno al asunto; las películas épicas, de terror o de ciencia ficción, La guerra de las galaxias, Blade Runner, Dune, las antiguas cintas de serie B, afloran por todas partes en las letras metaleras. Lo mismo ocurre con la literatura, desde El señor de los anillos hasta La isla del tesoro o El cantar del Cid. Todo es posible, al cabo, en una música donde el Grupo Magma canta en el idioma oficial del planeta Kobaia –que sólo ellos entienden, los jodíos– mientras otros lo hacen en las lenguas de la Tierra Media. Donde Mago de Oz alude –La cruz de Santiago– al capitán Alatriste y Avalanch a Don Pelayo. Donde los segovianos de Lujuria lo mismo ironizan sobre la hipocresía de la Iglesia católica en cuestiones sexuales que largan letras porno sobre Mozart y Salieri o relatan, épicos, la revuelta comunera de Castilla. Y es que no se trata sólo de estrambóticos macarras, de rapados marginales y suburbanos, de pavas que cantan ópera chunga con corsé gótico y casco de walkiria. Ahora sé –lamento no haberlo sabido antes– que la música metal es también un mundo rico y fascinante, camino inesperado por el que muchos jóvenes españoles se arriman hoy a la cultura que tanto imbécil oficial les niega. El grupo riojano Tierra santa es un ejemplo obvio: su balada sobre el poema La canción del Pirata consiguió lo que treinta años de reformas presuntamente educativas no han conseguido en este país de ministros basura. Que, en sus conciertos, miles de jóvenes reciten a voz en grito a Espronceda, sin saltarse una coma.

martes, 3 de febrero de 2009

¡ALERTA ROJA A TODAS LAS UNIDADES!

¡Ay! ¡Ay quemedaquemedaquemedaalgoooooooo!

¡Ping! ¡Ping! ¡Ping! ¡Ping!

*Luthien Black salta despavorida de un lado a otro*

¡Que Lordi sacó nuevo disco en Octubre!

¡Y vienen de gira a finales de ESTE mes!

¡NUEVO DISCO EN OCTUBRE Y VIENEN ESTE MES!

¡Y YO SIN SABERLO!

Empiezo a estar harta de que sólo se promocione la salida de los dicos de los Triunfitos y de Britney Spears. ¿Qué pasa con el heavy metal? ¡Uno de mis grupso favoritos tenía disco nuevo desde Octubre y yo sin saberlo! ¡Cuando pienso en ciertos regalos inútiles que pedí en Reyes porque ya no se me ocurría nada más!

Tengo que conseguir el disco, y conseguir entradas, y conseguir algún amigo caritativo que me acoja una noche en Barcelona (por este orden).

¡AAAAAAGGHHH!

¡Ping! ¡Ping! ¡Ping! ¡Ping!

*Luthien Black se va sin dejar de dar saltitos con un repentino ataque de prisa*