martes, 10 de febrero de 2009

Exportaciones al por mayor (IV): Corsés góticos y cascos de walkiria

Este es otro de los artículos de mi anterior blog que he querido exportar aquí. Aunque casi todo el contenido es de Arturo Pérez-Reverte y no mío, me gusta tanto que no he podido resistirme a colocarlo también aquí ^^

Hace tiempo que quería colgar este artículo en mi blog, y hoy he tenido un huequecito para hacerlo. Siempre me ha gustado Pérez-Reverte, con su prosa deslenguada que dice lo que quiere decir cuando lo quiere decir y le importa una mierda lo que piensen los demás. Se puede estar de acuerdo o en desacuerdo con él, pero lo cierto es que la mayoría de las veces yo estoy de acuerdo, y más cuando habla de un tema tan cercano para mí como es el heavy metal. Así que, señoras y señores, les dejo con el señor Arturo Pérez-Reverte.


CORSÉS GÓTICOS Y CASCOS DE WALKIRIA

No soy muy aficionado a la música, excepto cuando una canción –copla, tango, bolero, corrido, cierta clase de jazz– cuenta historias. Tampoco me enganchó nunca la música metal. Me refiero a la que llamamos heavy o jevi aunque no siempre lo sea, pues ésta, que fue origen de aquélla, es hoy un subestilo más. Siempre recelé de los decibelios a tope, las guitarras atronadoras y las voces que exigen esfuerzo para enterarse de qué van. Las bases rítmicas, el intríngulis de los bajos y las cuerdas metaleros, escapan a mi oído poco selectivo. Salvo algunas excepciones, tales composiciones y letras me parecieron siempre ruido marginal y ganas de dar por saco, con toda esa parafernalia porculizante de Satán, churris, motos y puta sociedad. Incluidas, cuando se metían en jardines ideológicos, demagogia de extrema izquierda y subnormalidad profunda de extrema derecha. Etcétera.

Sin embargo, una cosa diré en mi descargo. De toda la vida me cayeron mejor esos cenutrios largando escupitajos sobre todo cristo que los triunfitos relamidos, clónicos y saltarines, tan rubios, morenos, rizados y relucientes ellos, tan chochidesnatadas ellas, con sus megapijerías, sus exclusivas de tomate y papel cuché, y toda esa chorrez envasada en plástico y al vacío. Al menos, concluí siempre, los metaleros tienen rabia y tienen huevos, y aunque a veces tengan la pinza suelta y hecha un carajal, éste suele ser de cosas, ideas, fe o cólera que les dan la brasa y los remueven, y no de cuántas plazas será el garaje de la casa que comprarán en Miami cuando triunfen y puedan decir vacuas gilipolleces en la tele como Ricky, como Paulina, como Enrique.

Pero de lo que quiero hablarles hoy es de música metal. Ocurre que en los últimos tiempos –a la vejez, viruelas– he descubierto, con sorpresa, cosas interesantes al respecto. Entre otras, que esa música se divide en innumerables parcelas donde hay de todo: absurda bazofia analfabeta y composiciones dignas de estudio y de respeto. Aunque parezca extraño y contradictorio, la palabra cultura no es ajena a una parte de ese mundo. Si uno acerca la oreja entre la maraña de voces confusas y guitarras atronadoras, a veces se tropieza con letras que abundan en referencias literarias, históricas, mitológicas y cinematográficas. Confieso que acabo de descubrir, asombrado, entre ese caos al que llamamos música metal, a grupos que han visto buen cine y leído buenos libros con pasión desaforada. Ha sido un ejercicio apasionante rastrear, entre estruendo de decibelios y voces a menudo desgarradas y confusas, historias que van de las Térmópilas a Sarajevo o Bagdad, incluyendo las Cruzadas, la conquista de América o Lepanto. Como es el caso, verbigracia, de Iron Maiden y su Alexander the Great. La mitología –Virgin Steele, por ejemplo, y su incursión en el mundo griego y precristiano– es otro punto fuerte metalero: Mesopotamia, Egipto, La Ilíada y La Odisea, el mundo romano o el ciclo artúrico. Ahí, los grupos escandinavos y anglosajones que cantan en inglés copan la vanguardia desde hace tiempo; pero es de justicia reconocer una sólida aportación española, con grupos que manejan eficazmente la fértil mitología de su tierra: Asturias, País Vasco, Cataluña o Galicia. Tampoco el cine es ajeno al asunto; las películas épicas, de terror o de ciencia ficción, La guerra de las galaxias, Blade Runner, Dune, las antiguas cintas de serie B, afloran por todas partes en las letras metaleras. Lo mismo ocurre con la literatura, desde El señor de los anillos hasta La isla del tesoro o El cantar del Cid. Todo es posible, al cabo, en una música donde el Grupo Magma canta en el idioma oficial del planeta Kobaia –que sólo ellos entienden, los jodíos– mientras otros lo hacen en las lenguas de la Tierra Media. Donde Mago de Oz alude –La cruz de Santiago– al capitán Alatriste y Avalanch a Don Pelayo. Donde los segovianos de Lujuria lo mismo ironizan sobre la hipocresía de la Iglesia católica en cuestiones sexuales que largan letras porno sobre Mozart y Salieri o relatan, épicos, la revuelta comunera de Castilla. Y es que no se trata sólo de estrambóticos macarras, de rapados marginales y suburbanos, de pavas que cantan ópera chunga con corsé gótico y casco de walkiria. Ahora sé –lamento no haberlo sabido antes– que la música metal es también un mundo rico y fascinante, camino inesperado por el que muchos jóvenes españoles se arriman hoy a la cultura que tanto imbécil oficial les niega. El grupo riojano Tierra santa es un ejemplo obvio: su balada sobre el poema La canción del Pirata consiguió lo que treinta años de reformas presuntamente educativas no han conseguido en este país de ministros basura. Que, en sus conciertos, miles de jóvenes reciten a voz en grito a Espronceda, sin saltarse una coma.

4 comentarios:

Ruki dijo...

Como me ha gustado el articulo,
y eso que cuando lo empezaba ya creia que iba a poner a caer de un burro a todos los grupos metal y a los que nos gusta xD.
Estoy bastante de acuerdo con él sobre este tema (lo digo porque ghe leido tros articulos suyos con los que estoy totalmente en desacuerdo),
sobre todo porque me empezo a enganchar de verdad el metal cuando escuche la Cancion del pirata de Tierra Santa que me enamoró e hizo que fuese la única de mi clase que con solo 12 años me supiera el poema entero ^^

Luthien Black dijo...

Hombre, yo soy bastante metalera, así que nunca me vas a ver poner aquí un artículo que despotrique contra el heavy si no es para ponerlo a caer de un burro XD
Me alegro mucho de que una canción tan estupenda como la "Canción del pirata" de Tierra Santa te aficionase al metal. Yo de ese grupo sólo tengo tres discos ("Medieval", "Legendario" y Tierras de Leyenda"), y, aunque casi todas mis canciones favoritas del grupo están en el "Legendario", creo que la mejor canción del "Tierras de Leyenda" es la "Canción del pirata".

Gracias por comentar y un abrazo:

Luthien Black.

Sweet Shadow dijo...

Siento pasar tan tarde n_n' seguramente mañana subas otra entrada, pero me gustaría dejar antes mi más sincera opinión sobre esto...

Se merece una reverencia. Como bien ha dicho él, hay muchos grupos que son más ruido que otra cosa (por mucho que digan, a mí sigue sin gustarme mucho Cannibal Corpse) y otros que basan muchas de sus canciones en cultura. Una pena que no pusiera también Alejandro o Iberia, de Warcry.

Me ha gustado sobre todo el final, eso de que Tierra Santa ha conseguido lo que no han podido las reformas educativas: que nos aprendamos La Canción del Pirata. Y qué gran canción. Desgraciadamente, no he escuchado mucho más de dicho grupo. A ver cuándo puedo descargarme algo.

Y bueno, aunque discrepo en eso de que parezca que no soporta mucho a la música punk o ópera metal. Los Sex Pistols, Joan Jett o Patti Smith son de los mejores de la música punk. Y The sins of thy beloved o Nightwish (con Tarja) o Tristania son impresionantes con esas voces.

Pero bueno, para gustos los colores.

En fin, un placer leer tu blog, en serio n_n

Luthien Black dijo...

¡Muchas gracias, Sweet Shadow! ^^

Por cierto, si me admites una recomendación, a mí el disco de Tierra santa que más me gustó es Legendario. Y, de ese, als mejores canciones para mí (por si te las quieres bajar sueltas) son "Séptima estrella", "Reconquista", "El bastón del diablo", "Legendario" y "Drácula".

Saludos:

Luthien Black