sábado, 11 de abril de 2009

Crítica de "La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina"

Ya he terminado con uno de los dos libros que me había llevado para leer en Semana Santa: La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina, de Stieg Larsson, y llevo el otro a mitad. Pensaba hacer una crítica conjunta, pero me estoy dando cuenta de que hay tanto que decir de ellos por separado que será mejor dedicarle una estrada a cada uno.

CRÍTICA SIN SPOILERS: La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina es el segundo libro de la trilogía Millenium. Aunque es la continuación de la novela Los hombres que no amaban a la mujeres, argumentalmente no tiene nada que ver con ella y la historia es totalmente independiente, de modo que se puede leer por separado sin problemas... aunque no lo recomiendo, porque en el segundo libro hacen bastante referencias a cosas que han sucedido en el primero, particularmente hacia el final, y revientan toda la intriga si luego quieres leerlo.
La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina es Stieg Larsson 100%. Continúa teniendo este estilo único y especial que hace que, aunque no esté sucediendo nada relevante, sientas unos deseos compulsivos de pasar la página para enterarte de qué pasa. Lo cual es una suerte, porque en este libro el ritmo es muy irregular. Durante las primeras 200 páginas, no pasa absolutamente nada. Luego, suceden una serie de crímenes, y la investigación policial de estos (que en muchas ocasiones se queda estancada) se alarga hasta las última parte del libro, donde el clímax estalla de imprevisto como una bomba y las cosas comienzan a suceder a toda velocidad precipitando el final. Eso es lo que, en mi opinión, hace que el segundo libro de Millenium sea inferior al primero: que el ritmo no está tan bien llevado. Stieg Larsson no tendría que haberse guardado tantos ases en la manga para enseñarlos todos a la vez.
También le encuentro otra pega, aunque esto ya no es culpa del libro sino de la editorial: el resúmen de la contraportada es engañoso. Te hace pensar que va a ser más de lo mismo que el primero: chica desaparecida, crimen sexual de fondo, escenas escabrosas... y no es nada de eso. De hecho, incluso la historia de la trata de blancas se podría haber eliminado del libro y sustituído por cualquier otra actividad delictiva (contrabando, tráfico de drogas...) sin que la historia variara un ápice.
Y, hablando de tema, me parece que el señor Larsson está haciendo muy mala publicidad de su país. Al final, a las mujeres europeas les va a dar miedo casarse con un sueco, porque si tuviéramos que juzgar a la población masculina de Suecia por lo que cuentan los libros de Millenium, llegaríamos a la conclusión de que el 75% de los hombres suecos son violadores, maltratadores, psicópatas, o al menos homófobos y/o misóginos recalcitrantes. De la definición sólo se salva Mikael Casanova Blomsvick (que sin embargo sigue siendo inmune al amor y continúa engrosando su ya cuantiosa colección de amigas con derecho a consumición), y tres o cuatro personajes más.
Sin embargo, la historia es buena. Más retorcida y cogida con pinzas que la primera, pero buena. Gira sobre todo en torno a Lisbeth Salander, que sin embargo se tira un buen trozo de la novela sin aparecer, y se desvelan muchos secretos del pasado de esta protagonista. Salen algunos personajes nuevos bastante interesantes, aunque ninguno llega a tener el carisma de los secundarios e la primera parte, y por lo demás tenemos al plantel de los viejos conocidos: Mikael, Lisbeth, Dragan Armanskij, Erika Berger (una ninfómana que personalmente me cae bastante mal) y el resto del equipo de Millenium...
¿Si la recomiendo? Sin duda. A pesar de tener ciertos fallos y ser inferior a la primera parte, sigue siendo muy superior a la mayoría de novelas que se publican en este país (negra y de la otra). Al menos, los personajes son interesantes, está bien documentada sin que el autor pretenda restregarnos por la nariz su trabajo de documentación (como pasa en muchas novelas históricas), es totalmente adictiva y está bien escrita. Lo cual, en los tiempos que vivimos, es mucho pedir.

A PARTIR DE AQUÍ, SPOILERS (marcar para leer): Una de las cosas curiosas del libro es cómo te vas enterando, poco a poco, que esa chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina no es otra que la Lisbeth Salander del pasado. Curioso personaje, Lisbeth. Con el padre que tiene, se entiende un poco mejor cómo es y por qué es así. Sin embargo, a veces me desconcierta que sea tan brillante sin haber recibido el entrenamiento que tuvo Alexander Zalachenko. Tampoco me parece muy verosímil que fuera capaz de acuchillar y quemar vivo a su padre con once años, o que fuera capaz de semejante resistencia pasiva en el psiquiátrico a los trece, así como de haberse recuperado sin demasiados traumas de todos los malos tratos, abusos, violaciones y torturas que ha sufrido en su vida. Puede que sea una chica dura... pero no creo que ningún ser humano sea capaz de soportar cosas así sin desmoronarse psicológicamente.Y, encima, nunca había llorado hasta que se enteró de que Miriam Wu estaba en el hospital... venga ya.
La única reacción creíble que he visto en ella es la de mandar a Mikael a la mierda y cortar comunicación con él en cuanto lo ve agarradito de la zorra de Erika Berger. Yo habría hecho lo mismo. Y encima, el idiota de Mikael ni siquiera sospecha por qué ella dejó de verle... claro, como para él y su amiguita Erika lo normal es acostarse con todo el mundo que les venga en gana y su concepto de fidelidad se limita a los equipos de música, pues se creen que a todo el mundo le van y entienden las relaciones abiertas y el amor libre. Vivan los setenta. Al final, si quiere juntar a Mikael y a Lisbeth (lo cual veo cada vez más improbable, porque me ha gustado muchísimo más la pareja Miriam/Lisbeth que la Mikael/Lisbeth), el autor no va a tener más remedio que matar a Erika Berger.
El hermanastro y el padre de Lisbeth me resultaron decepcionantes por motivos diversos. El gigante rubio es claramente estúpido y la excusa que se usa en la novela para que huya de Lisbeth (se cree que es una muerta viviente) es patética. Por mucho miedo que le tenga a estar solo a oscuras, un tipo duro y mafioso como él, acostumbrado a las escenas sangrientas (que él mismo provoca) no debería haberse sentido intimidado por una situación así.
El famoso Zala también me decepcionó, porque acabó siendo mucho ruido y pocas nueces. Tanto Zala por aquí, Zala por allá, parecía un malo malísimo en la sombra que iba a dar una guerra impresionante... y acaba apareciendo al final como un vejete lisiado que sólo entra en escena para que Lisbeth y él se reencuentren y ella (tras protagonizar una escena calcada de Kill Bill Volumen 2) pueda arrancarle media cara de un hachazo. Me esperaba más de ese personaje que tan terrible parecía, la verdad.
Por contrapartida, Paolo, Mimmi y Bublanski me parecieron los tres secundarios más interesantes de toda la novela, sobre todo los dos primeros. La pelea de Paolo y Mimmi contra el gigante rubio en el almacén me pareció una de las mejores escenas de la novela, y el trasfondo que tienen ambos es muy interesante.
Y no puedo acabar este comentario sin hablar de los personajes que no aparecen. A ver, ¿pero Mikael Blomsvick no tenía una hija? ¿Qué pasa, que se ha olvidado de ella? Claro, como es la única mujer de toda Suecia a la que no le puede meter el churro, no tiene interés alguno para él. De verdad, si Stieg Larsson considera a la pobre chavala un estorbo, que la pelee de por vida con su padre, o que la mande de Erasmus a Italia y ya está. Pero que la chica no aparezca ni mencionada, que ni siquiera haya una llamada con un "hola, papá, qué tal estás" o un "hola, hija mía, ¿cómo te va?"... en fin, que no se lo cree ni el tonto del pueblo.
Otra que también brilla por su ausencia es Camilla, la gemela de Lisbeth, que está más deaparecida que el Juego de pociones de Harry Potter a día 5 de Enero. ¿Por qué no se deja ver en ningún momento? ¿Por qué la policía no va a interrogarla, si es hermana de una sospechosa de asesinato? Supongo que será algo que se averiguará en la tercera parte, porque con lo buen escritor que es Larsson no creo que haya metido esa referencia familiar de Lisbeth como relleno.

Ahora, sólo resta esperar el tercer y último volumen de la trilogía Millenium, que se titulará La reina en el palacio de las corrientes de aire. Por una parte, tengo muchas ganas de leerlo. Pero, por otra, me entristece pensar que esa será la última novela que el mundo podrá leer del difunto Stieg Larsson. Vaya faena, tanto escritor mediocre por el mundo y a Dios le da por llevarse a uno de los que aportaba novedad, frescura y diferencia...

Dentro de muy poco, colgaré la crítica de Cuentos de Bereth: Encantamiento de luna :-)

6 comentarios:

guardia otero dijo...

Gracias por las palabras de ánimo,tu blog me lo pasó una amiga asidua de él,y es muy bueno,amén de que tienes gustos parecidos(lordi,el rol,etc)

Y estoy así por el curro,que lo mismo después de verano me toca ir a Afganistan,pero bueno,por eso estaba mal ese día,que me lo acababan de decir,no por otra cosa,sino,suelo ser más alegre ;)

Luthien Black dijo...

¿A Afganistán? O_o
No fastidies... ¿eres militar?

Por cierto, bienvenido a mi blog y gracias por pasarte ^^

Luthien Black.

guardia otero dijo...

Sí,soy militar,de la guardia real,allí estan representados los 3 ejercitos,yo soy montero de Espinosa,osea,ejercito de tierra,y en la guardia no soy el único friki,de hecho un sargento siempre me manda decir cual es el sentido de la vida,y tengo que responder lo mismo que Conan,osea que hazte una idea si de hay frikis allí o no =)

Y si,soy el más alto

Luthien Black dijo...

¡Genial! La conspiración de los frikis para dominar el mundo avanza a pasos agigantados. ¡Ya hemos conseguido infiltrarnos en el ejército! XD

Saludos:

Luthien Black.

Cris~ dijo...

Hola!

La verdad, es que sólo he leido la crítica sin spoilers,porque apenas llevo cinco capítulos ^^

El primer libro me encantó, es de lo mejor que he leido, espero que éste no me decepcione. Pero, por lo que has dicho, en este libro se conoce mucho más a Lisbeth Salander, y eso me gusta *____* (Mikael Blomsvick me cae algo petardo, todo hay que decirlo).

Saludos!

Luthien Black dijo...

Gracias por pasarte por aquí, Cris^^
A mí también me cae mucho mejor Lisbeth que Mikael. Me revienta un poco el plan en el que va, "soy Kalle Blomsvick y todas las mujeres suecas se mueren por tenerme de amante y colega, pero eso sí, sin compromiso, que la fidelidad es para los tontos y además Erika Berger me pone muy cachondo. Ah, y soy tan guay de la muerte que a su marido no le importa que me la beneficie". Lamentable, vamos; más Gary Stu imposible XD

Espero que "La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina" te guste mucho. Ya me contarás cuando te lo termines ;-)

Saludos:

Luthien Black.