miércoles, 26 de agosto de 2009

Crónicas de Praga (I): Impresiones generales

¡Por fin de vuelta! Ayer por la noche (dos horas más tarde de lo planeado, debido a los retrasos de Iberia ¬¬) llegamos a Valencia desde Praga vía Madrid. Nada más llegar a casa caí en la cama como fulminada por el rayo porque estaba agotada, y es que no es para menos: han sido seis días de patearnos incansablemente la capital checa, de levantarnos a las seis y media o a las siete de la mañana, estar todo el día haciendo turismo y no parar hasta las diez de la noche, cuando llegábamos al hotel. Pero después de un sueño reparador he conseguido reunir fuerzas suficientes para levantarme y escribir la crónica XD
Esta crónica del viaje va a constar de dos partes. Una, la primera, con las impresiones generales. La segunda la haré contando lo que hemos hecho cada día, con las anéctodas perinentes, y colgando algunas fotos (el resto van a ir al Facebook). Espero que os guste, ¡y a ver si comentáis, malditos, que la última entrada que hice despidiéndome no tiene ni un comentario! :-(
En fin, allá van mis consideraciones generales:

1) Praga es bellísima: Ya sé que es esto es una obviedad para todos los que hayan estado allí, pero no puedo dejar de comentarlo. Es preciosa. Sin embargo, a pesar de toda su belleza, para mi gusto no llega a superar a Venecia, por la sencilla razón de que Venecia es más fácil de recorrer y menos uniforme en cuanto a estilos arquitectónicos.
Me explico: Praga fue uno de los centros de poder de la Contrarreforma, cuando la dinastía reinante en Bohemia, los Habsburgo, se aliaron con la Iglesia Católica contra el movimiento protestante. Y el estilo emblemático de la Contrarreforma fue el barroco. ¿Consecuencia? Que el 95% de los edificios góticos, románicos, etc, de Praga, fueron reformados al estilo barroco. Y claro, si te encanta el barroco (y el neoclásico, que también pegó muy fuerte después), Praga es tu ciudad. Pero si eres como yo, que me aburren los estilos tan unformes y además prefiero el gótico, al final el comentario de rigor al ver un edificio acababa siendo: "Sí, muy bonito, pero, ¡¿otra vez barroco/neoclásico?!".
El segundo problema es que Praga es MUCHO más grande que Venecia y no está demasiado bien comunicada, ya que los enlaces no son buenos y había que coger muchos tranvías y metros y hacer distintos transbordos para llegar a los sitios si quería usar transporte público. Y, como fuéramos andando, acabábamos con los pies destrozados, porque en lugar de asfalto y aceras normales todas las calles de Praga (al menos en la zona antigua, la que vale la pena ver) están embaldosadas al estilo decimonónico, con adoquines irregulares, que quedan muy bonitos pero también son muy incómodos.
Sin embargo, lo cierto es que la belleza de Praga es innnegable. Mis zonas favoritas de la ciudad fueron, por este orden: el Stare Mesto (la Ciudad Vieja), el Hdracany (la zona del Castillo de Praga y alrededores), el Barrio Judío y el Malá Strana. Sobre todo el Castillo Real de Praga y la Plaza del Ayuntamiento de la Ciudad Vieja son alucinantes, de esas imágenes que se te quedan grabadas para siempre en la retina y ya no te abandonan jamás.

2) Los tópicos no siempre se cumplen: Todo el mundo nos decía que en Praga la comida es barata y los checos antipáticos. Pues un cuerno. Barato era comprarte una salchicha o un sándwich en un puesto callejero. En cuanto te ibas a un restaurante los precios subían como la espuma, más que nada porque los checos, que son muy listos, se han dado cuenta de que los turistas tienen pasta y los precios en la zona turística (es decir, en el casco antiguo: Stare Mesto, Nove Mesto, Hdracany, Mala Strana, Vysehrad y Josefov) actualmente son equiparables a los de cualquier ciudad española (a excepción quizás de Madrid y Barcelona). Yo casi no noté ninguna diferencia entre lo que me cuesta comer en Valencia y lo que me ha costado comer en Praga. Encima, la cosa es doblemente grave, porque sorprendentemente el agua es la bebida más cara de la carta (a diferencia de España, en la República Checa resulta muchísimo más barato pedir una Coca-Cola o una cerveza que un agua) y además al total de lolo que te cobran por la comida hay que sumarle el 19% en concepto de impuestos y servicios. Lo cual era un prolema, puesto que, cuanto más caros fueran los platos que te pedías, mayor era el resultado del procentaje que te cobraban (no es lo mismo el 19% de 300 coronas que de 700, vamos). La comida en sí no estuvo mal, aunque es un poco pesada, y al final te acababas hartando un poco del gulash, de la caza estofada, del cerdo asado y de los bollos de pan y patata cortados a rodajas.
En cuanto a los checos, otro que tal. Nos dijeron que eran muy antipáticos y muy desaboríos, pero lo cierto es que nos hemos encontrado de todo: hay gente con muy mala ostia y muy mala educación, hay gente sencillamente indiferente, y también hay gente muy amable e incluso simpática que nos atendió con mucha cortesía. Lo cierto es que decir que los checos son todos sosos y antipáticos es como decir que todos los españoles son simpáticos y fiesteros: es inexacto, porque te puedes encontrar de todo.

3) El mundo es muy pequeño: ¡Y tanto! Estando de visita en el monasterio de Strahov, nos encontramos con Elisa Elbereth, una chica de la Sociedad Tolkien Española a la que hacía casi tres años que no veíamos. Yo la conocìa poco, porque sólo había coincidido con ella en la primera Estelcon a la que fue, pero como es bastante amiga de Tindomion, se vino con nosotros un rato y estuvimos visitando juntos la Iglesia de San Nicolás (decorada en estilo... ¿a que no lo adivináis? ¡Barroco!).
También sucedió algo muy curioso: en ciertos momentos nos paramos a hablar con tres grupos diferentes de españoles: unos tinerfeños, otros andaluces y otras (estas eran todas chicas) valencianas. ¡Pues a los tres grupos, sin expceción, nos los volvimos a encontrar más tarde, en días y sitios diferentes! No sé si es que Praga es más pequeña de lo que parece o que todos íbamos a la misma hora a los mismos sitios, pero fue bastante curioso XD

4) El transporte público de Praga es de risa: No porque sea malo, todo lo contrario: los tranvías y metros pasan frecuentemente y a su hora. Lo gracioso es que puedes ir completamente gratis. ¡En serio! En las estaciones de metro no hay ningún tipo de control ni de barrera y en los tranvías a los conductores les importa un carajo si pagas o no. Ojo, se supone que de vez en cuando hay revisores y como te pillen la multa es de 400 coronas (o "kas", o "copins", como las acabamos llamando, porque el símbolo de la corona checa es "ck"). Pero lo cierto es que nunca vimos ninguno. Al principio pagábamos por si acaso, pero al darnos cuenta de que ahí no pagaba casi nadie empezamos a subir sin más y nunca hubo ningún problema. En definitiva, ¡increíble! En España prueba a subirte a una autobús sin validar el bono o ir al metro sin el bonometro: en el primer caso el conductor se pondrá hecho una furia y te obligará a bajarte de inmediato, y en el segundo directamente no podrás porque las barreras te lo impedirán. Y encima lo gracioso es que en las tiendas pedían 100 coronas por un bono transporte de un día y 500 para el de cinco días... yo creo que el transporte público en Praga subsiste de los pringados e inocentes turistas que pican como pececillos y compran esos bonos (los bonos sirven para todos los tranportes, no son por viaje sino por un tiempo determinado, y los de media hora costaban sólo 18 coronas, que fueron los que al principio compramos nosotros).

5) Consejos varios si viajáis a Praga:
-Llevad chaqueta aunque sea verano que el tiempo es muy cambiante. Lo mismo te puede hacer un calor de sudar que fresquillo. Llevad también paraguas (un dia nos llovió). Y, sobre todo, ¡¡¡levad calzado cómodo, a ser posible zapatillas de deporte o botas de montaña!!! El pavimento es muy irregular y llevar sandalias o zapato plano normal implica acabar el día con los pies cantando el aleluya.
-Hablando de caminar por Praga, lo bueno es que en el casco antiguo no hay demasiados coches (sólo dejan pasar a los residentes) y aunque hay pocos semáforos (y los que hay tardan exactamente diez segundos, si no menos, en sostener la luz verde del peatón antes de cambiar de nuevo a la roja), hay muchos pasos cebra y los conductores los respetan. Por cierto, los tranvías y los coches no tienen carriles separados sino que van todos por el mismo. Cuiroso, ¿verdad?
-Ignorad a los cambistas callejeros y los sitios de cambio dudosos, porque muchas veces etsatafan a la gente dándole dinero búlgaro (que es muy parecido pero vale una mierda) en lugar de dinero checo. A nosotros no nos pasó proque traíamos el dinero cambiado ya desde España, pero hemos oído que es frecuente.
-Si vais a Praga, lo mejor es organizarse los días por zonas (es decir, un día al Malá Strana, un día al Hdracany, etc). Dado que en todas las calles y callejuelas hay algo que ver, es mejor patear bien una misma zona porque si no el lío de tranvías, metros y transbordos entre ellos puede ser mareante y además seguro que te dejas cosas sin ver.
-IMPORTANTE: ¡No se os ocurra ir al Palacio de Troja! Algunas guías lo recomiendan porque es un palacio barroco muy bonito, y efectivamente lo es. El problema es que queda a tres kilómetros andando de la parada de transporte público más próxima (tres kilometros de ida y tres de vuelta, ojo, son seis kilómetros en total). Y andando por medio de ninguna parte, a la orila del Voltaba con bosques y fábricas alrededor. Un cansancio y un mal rollo del carajo, vamos. No merece la pena la visita. Para mí fue el peor fiasco.

Esto es todo, por ahora. En la próxima entrega, diario de viaje con anécdotas y fotos incluídas. ¡Continuará! ^^

6 comentarios:

papalbina dijo...

El transporte público no es gratis y lo que vosotros habeis hecho se llama "Schwarzfahren" en alemán xDD

En Basilea suelen controlar el último tranvia muchas, muchas veces, es cuando más caja hacen xDD

Praga es una de mis visitas pendientes (de los cientos que tengo xD), ains!

Estelwen Ancálimë dijo...

Ya sé que no es gratis, pero cuando resulta que llegabas tarde a coger el tranvía que iba a pasar en ese momento, y encima no había máquinas expendedoras de billetes en la parada (la mayoría de las veces había que bajar al metro o ir a un kiosco a comprarlas), pues te montabas y punto ^^UUU

Yami dijo...

"Schwarzfahren"

Me ha molao xD "Eschuarfaren", suena como a espachurrar algo xD

Pues sí, tiene que ser una gozada, yo apenas viajo, pero algún día quizá me aficione y todo XD ¡Barroco! =D

Ivet Writer dijo...

Me encanta tu blog.

fraileen dijo...

¡Buenas!
Yo hace poco estuve en Praga de viaje de fin de curso y la verdad es que me encantó. Me la había imaginado más apagada.

En cuanto a lo de la comida, yo vi pizzas por unas 100 coronas delante del puente de Carlos y en un hotel situado en Florenc (una de las paradas del centro no turístico) comí un arroz y una sopa bohemia por menos de 100 coronas. Otra cosa que también era muy barata son los helados. Por 20 coronas o menos tenías un buen cucurucho.

Lo del agua realmente fue “gracioso”. Hubo a unos que les estafaron en un sitio del centro. En un lugar ponía que el agua valía cierta cantidad (un precio razonable), pero luego se la cobraron a 5 €. Resulta que el agua que decían era (sin especificar-lo) la del grifo. Además, también les estafaron con el precio de la comida. Al final hubo uno que iba repitiendo: “Beber agua es desaprovecharla para la destilación de la cerveza.” xDD

Me he encontrado con bastantes praguenses antipáticos y con muy mala uva. Gente que te empuja porque tiene prisa o que te deja cruzar el paso de cebra y al instante te pita de mala manera. Eso sí, también me topé con una mujer que fue muy amable conmigo, mucho más de lo que la situación exigía.

El transporte público de Praga fue muy apurado, es cierto. Además, todo estaba bien señalizado y era difícil perderse. Esto es algo que agradecí muchísimo. Nosotros pagamos un bono de varios días que tan sólo había que validar una vez y nos fue estupendo. Mi grupito no nos llegamos a encontrar con ningún revisor, pero hubo otros que sí y agradecieron tener el tiquete. Se ve que hay revisores bastante a menudo.

¡Hasta la próxima!

Estelwen Ancálimë dijo...

Yami: Esperpo que algún día te animes y vayas, de verdad que merece mucho la pena :-)

Ivet Writer: Muchas gracias y bienvenida ^^


Fraileen: "Beber agua es desaprovecharla para la estilación de la cerveza" XDDD ¡Qué bueno! Esa frase podría definir perfectamente el asunto de las bebidas en Praga.
Sobre el tiquet para varios días, yo creo que es muy caro. A no ser que vayas a coger el transporte público constantemente, creo que salía mucho mejor comprar varios tiquets de los de 18 coronas, de media hora, e irlos validando conforme se necesitaran. Es que, 500 coronas por un bono de 5 días, ¡se han pasado! La única forma de hacerlo rentable era hacer más de cinco viajes al día con más de media hora de intervalo entre cada viaje O_o