sábado, 29 de mayo de 2010

Crítica de "Un mundo sin fin", de Ken Follett

He tardado en leerme este libro, porque, aunque me gustó mucho Los Pilares de la Tierra, ya me habían advertido que Un Mundo sin Fin era bastante inferior en originalidad y calidad a su primera parte. Sin embargo, hace un mes fue mi cumpleaños y, como en ese momento no había otro libro que no me interesara comprarme que no tuviera ya, mi suegra me regaló este porque sabía que me gusta la novela histórica. Y aquí estoy ahora, escribiendo la crítica. Y mi veredicto es... ¿lo adivináis? Pues un truño.
Un Mundo sin Fin ha resultado una enorme decepción. Con lo mucho que me gustó Los Pilares de la Tierra, me ha parecido decepcionante que Ken Follett la haya cagado hasta tal punto al escribir su continuación. Podemos empezar con dos cosas que chirrían ya de entrada: el título y los personajes.
Así como Los Pilares de la Tierra hacía referencia a los cimientos de la catedral que se construye durante la novela, Un Mundo sin Fin es un título totalmente gratuito que no hace referencia a nada (incluso se podría calificar de falso, ya que la novela lo que pretende retratar, sin conseguirlo, es el fin del mundo feudal tras la Peste Negra y los albores del Renacimiento).
En segundo lugar, están los personajes. No son más que malas copias de los protagonistas de la novela anterior, pero sin su carisma. Merthin no le llega a la suela de los zapatos a Jack, Godwyn no le llega a la suela de los zapatos al prior Phillip (y encima, Godwyn es un capullo), Ralph es patético comparado con William, y Caris tampoco le llega a la suela de los zapatos ni a Aliena ni a Ellen. Los personajes no te llegan al alma, no los sientes dentro como a los anteriores. Pasan de insulsos (Merthin, Wulfric) a patéticos (Godwyn, Ralph) cuando no abiertamente anacrónicos (Lolla, Caris). Gwenda es la única que vale la pena, y sale demasiado poco.
Y si juntamos personajes que son malas copias de los anteriores, con una trama que no es ni la mitad de interesante y con la historia de amor más cansina y poco creíble del mundo, pues eso es lo que tenemos: Un Mundo sin Fin. O también podría llamarse "Un Libro sin Fin", porque tiene como 1200 páginas y le sobran 400; se nota bastante que el autor ha alargado innecesariamente la trama mediante situaciones reiterativas e historias de amor absurdas, sobre todo las que tienen que ver con Merthin (que viene a ser a Un Mundo sin Fin lo que Michael Bloomsvick a la trilogía Millenium; el típico tío insulso y sin gracia al que TODAS las mujeres se quieren tirar hasta el punto de resultar cansino).
Es una de las continuaciones más innecesarias que he leído, porque, para empezar, a Los Pilares de la Tierra no le hacía falta una continuación. Por sí sola era una obra maestra. En los casos en los que la primera parte es TAN buena (y encima es autoconclusiva por sí misma) sacarse una segunda parte de la manga con los descendientes de los protagonistas 200 años más tarde suele ser un error, en primer lugar porque es difícil alcanzar la maestría de la primera vez y muy probablemente la continuación va a resultar inferior, y, en segundo lugar, porque para intentar no vender más de lo mismo y ser un poco original, el autor puede acabar escribiendo auténticas barbaridades, que es lo que pasa aquí. Burradas en esta historia hay muchas, pero me gustaría señalar dos:

-EL ANACRONISMO: Y lo digo así, con mayúsculas. En esta novela, no hay quien se crea que los personajes son personas del siglo XIV. Hablan, piensan y se comportan como si estuvieran a finales del siglo XX. Son totalmente actuales. Supongo que el autor lo hace para que podamos identificarnos con ellos, pero el resultado acaba siendo que no hay quien se crea esta obra.
Para empezar, tenemos a Caris, una atea racionalista y feminista que a) no cree en Dios y critica abiertamente a la Iglesia, b) ayuda a su padre en su negocio como una igual, incluso le da consejos, y además quiere ser médico, y c) se niega a casarse con el amor de su vida porque no quiere estar sometida a un marido y a unos hijos primero, y porque prefiere dar prioridad a su trabajo en el hospital del convento después (aunque al final resulta que, tras toda una vida dándole calabazas a Merthin, es posible tenerlo todo y compatibilizar la vida profesional con el matrimonio, ya que resulta que al final las mujeres laicas sí que pueden dirigir hospitales en la Edad Media, ¡toma ya patada a la Historia!). Pues lo siento mucho, pero no me creo a Caris. Joder, que estamos en la Edad Media. Esta mujer podría haber vivido perfectamente en el siglo XX, e incluso si me apuras en el XIX (y ya entonces hubiera sido una grandísima pionera adelantada a su época), pero, ¿que haga todo eso en el siglo XIV y encima la gente la aplauda y lo acepte? Ni de coña.
Otra para darle de comer aparte es Lolla, la adolescente rebelde. Tenemos a una niñata de 16 años (con nula evolución psicológica, de la cual no sabemos por qué hace lo que hace ni nos importa) que se escapa de casa dos semanas con un chico sin dar explicaciones a nadie. Y cuando vuelve... ¿qué es lo que pasa? Pues que tenemos la típica escena del padre tratando civilizadamente de preguntarle dónde ha estado y la típica rabieta de la niña en plan "¡Jo, papá, ya soy mayor, no te metas en mi vida, sé cuidarme sola!". A ver, yo hago eso de adolescente (finales del siglo XX) y mi padre me mete un castigo que lo flipas. ¡El padre de la chica es mucho más tolerante en la Edad Media de lo que MI padre hubiese sido en la actualidad! ¿Es que el autor NO se da cuenta de que en el siglo XIV no sólo no había adolescentes que hicieran esas cosas, sino que como se les ocurriera hacerlo se armaba la de Dios por haber desobedecido a la autoridad paterna (juyuuu, autoridad paterna, Edad Mediaaaaa) y poner en entredicho el honor de la familia? Pues no. Las chicas se escapan de casa y los padres modernos y razonables tratan de dialogar con ellas. Con dos cojones.
Ah, por cierto, y todo el mundo es gay. Sobre todo los curas y las monjas. Pero no de tapadillo, no. Lo sabe todo el mundo. Resulta que según Ken Follet lo de que la homosexualidad estuviera mal vista en el medievo era mentira. Tenemos al menos cinco parejas gays diferentes y un par de bisexuales (todos clérigos menos uno de los bisexuales). Contando, por supuesto, con nuestra querida Caris, que además de acostarse abiertamente con Merthin siendo monja (¡y lo sabe todo el mundo!), tiene un par de rolletes con una monja lesbiana. A ver, por supuesto que había homosexualidad en esa época, la ha habido siempre, pero es que en el siglo XIV (y en los siguientes, dichos ea de paso) era algo MUY MAL VISTO. Joder, era algo por lo que te condenaban a muerte. No era algo que la gente hiciese alegremente. La mayoría de los homosexuales se reprimían, y los que no lo hacían eran sumamente discretos, o acababan muertos. Y la cosa es el doble de llamativa cuando resulta que en Los Pilares de la Tierra no había homosexualidad por ningún lado. Vamos, que da la sensación de que Ken Follet escribió la novela con intención de congraciarse con el presidente de alguna asociación de gays y lesbianas, porque si no, no lo entiendo.
Y ahí no se acaba la cosa... monjas prioras, mujeres que dirigen hospitales y administran negocios ellas solitas, costumbres sexuales modernas abiertamente aceptadas, mujeres que poseen y administran herencias y que son escuchadas en los consejos de la ciudad (yujuuuu, Edad Media de nuevoooo, las mujeres no tenían derechos civiles, eran menores de edad toda su vida, no podían administrar herencias y no podían tener propiedadeeeees, Kingsbridge NO está en Bizanciooo). Vamos, un disparate.

-La Peste: Muy bien, aquí es cuando el señor Follet la caga del todo. Resulta que hay varios tipos de peste. Tenemos la bubónica (la más común, de cuyos bubones oscuros viene el nombre Peste Negra), la septicémica y la neumónica. La neumónica era la más grave pero también la menos común.
En la novela, tenemos una gran epidemia de peste. La gente estornuda, tose sangre y al final le salen bubones y se muere. Y Caris es la única que se da cuenta de que la peste se contagia por el aire, de persona a persona, y decide usar mascarillas para protegerse, método que por supuesto es criticadísimo por los malvados y retrógrados curas, aunque todo el pueblo llano la adore y esté de acuerdo con ella.
Y, aquí viene la clave, las pestes bubónica y septicémica se contagiaban por una picadura de pulga, no de persona a persona. Sólo la neumónica se contagia de persona a persona por contacto o a través de la respiración. El problema es que esta era la menos común, además de la más virulenta. La bubónica y la septicémica tardaban en matar a una persona entre 3 y 5 días tras contraerla, y era característico de la enfermedad que salieran bubones y machas oscuras en la piel. La neumónica era fulmimante: te mataba en 24-48 horas y no llegaban a salir los bubones.
Así que Ken Follet no sólo mezcla varios tipos de peste (la gente empieza con los síntomas de la neumónica pero le salen bubones y tarda en morir lo mismo que los que sufren la bubónica y la septicémica), sino que encima ignora por completo el método de contagio. Si la peste bubónica y la septicémica eran las más comunes, y la neumónica la más rara, lo normal es que de cada 10 pacientes que Caris atendía sólo 2 fuesen víctimas de la peste neumónica, con lo cual el rollo chungo del contagio persona a persona, que en el libro está completamente generalizado, es totalmente falso, y lo cierto es que las dichosas mascarillas no le habrían servido para nada, porque en el 80% de los casos la enfermedad se transmitía únicamente por la picadura de una pulga infectada, y en esa época pulgas como que había por todas partes.
Y yo digo: ¿TANTO le costaba a Ken Follet documentarse míninamente sobre la peste Negra antes de escribir el libro? ¡Si toda esta información la he recabado yo mediante Google en menos de una hora!

En fin, estas son las dos incoherencias más graves que veo. Pero no las únicas. No es que el libro sea aburrida (de hecho, su única virtud es que se lee rápido y ágilmente), pero ni el argumento es tan interesante como en Los Pilares de la Tierra, ni los personajes son molones, ni las historias de amor son bonitas (no sé qué es peor, si el cansino tira y afloja de 40 años de Caris y Merthin, o el encoñamiento de Gwenda con el calzonazos de Wulfric, que se pasa toda la vida enamorado platónicamente de Annet y cuya "reconciliación" final con Gwenda, además de ser totalmente inverosímil, da vergüenza ajena, o la repentina historia de amor de cierto personaje con lady Philippa, que está metida con calzador y aparte de no tener credibilidad no aporta nada a la trama). Si a eso le juntamos que como reflejo del siglo XIV es totalmente inverosímil y de nula credibilidad histórica, tenemos como resultado una novela mediocre que nació con el único propósito de recaudar dólares para su autor aprovechando la estela de éxito que dejó su magnífica primera parte.
¿Mi consejo? Os va a decepcionar, pero si de verdad tenéis curiosidad por leerla, pilladla en formato de bolsillo para matar el tiempo este verano junto a la playa. Cualquier otra forma de tratar este libro es una pérdida de tiempo y dinero.

19 comentarios:

Edu dijo...

Vale, me has terminado de convencer: no leeré ese libro.
Los Pilares me lo leí y me gustó bastante, aunque releerlo me costaría lo suyo porque incluso gustándome lo encontré pesado. Y precisamente uno de los que me lo hizo pasar mejor, a parte de la propia catedral, de Jack, Aliena y Builder padre, fue el grandioso Philiph. Si ni los religiosos están a la altura, apaga y vámonos.
Y lo de los anacronismos clama al cielo.
Lo dicho, apostaré por otros :P

P.D. Si no tienes libro que leer ahora y te gustan los thrillers de aventuras de ciencia ficción tipo Jurassic Park, píllate HENDERS: es simplemente adrenalínico.

Estelwen Ancálimë dijo...

Henders... no he oído hablar de él, a ver si en cuanto pueda le meto mano. ¿De qué autor es? ^^

Por cierto, a mí también me encantó el personaje del prior Phillip (mi favorito junto a Aliena), y es del tipo de personaje que más se echa en falta en "Un Mundo sin Fin". Ningún religioso vale la pena, todos son cobardes, mediocres o ruines; ninguno destaca por nada (el único que parece valer un poco la pena es un personaje llamado Saul, prior de St John-In-The-Forest, y sólo sale 20 páginas). No te vas a encontrar a nadie ni remotamente parecido a Phillip porque esta novela es bastante implacable con el clero (la única "religiosa" que vale la pena, por supuesto, es la súper perfecta Caris, que es atea, médico (que desprecia la medicina de los monjes y fue acusada de brujería), bisexual, se acuesta abiertamente con su amante... y a pesar de ello consigue el cargo de priora y toooodo el mundo la considera una santa).

Edu dijo...

El autor es Warren Fahy.
El argumento trata de una isla perdida en el Pacífico, aislada del resto del planeta durante centenares de millones de años, que ha desarrollado un ecosistema propio. Pero no en plan mundo perdido de los dinosaurios, sino más bien en plan selva exótica de otro planeta (como en Avatar).

Se trata, pues, de una novela estilo Jurassic Park, de escritura muy muy parecida a la de Michael Crichton, pero (al menos en mi caso) esto no ha sido un punto negativo.
Eso sí: es un best-seller, así que olvídate de personajes profundos. Son todos planos planos. Pero la ciencia está muy bien descrita (incluso peca de algunos fragmentos con demasiados tecnicismos durante la primera parte). Pero de todas formas, cuando coge carrerilla es una aventura trepidante y además te hace plantear unos cuantos dilemas morales bastante interesantes.

Bueno, al menos a mi me ha gustado :P

Sweet Shadow dijo...

Los Pilares de la Tierra todavía no me los he leído, pero está en mi lista de pendientes. De todas formas ya sabía que el segundo no iba a leérmelo porque no, por todo lo que he escuchado sobre dicho libro. Tu opinión no hace más que reafirmarme en dicha idea.

Si es que tantos anacronismos y modernidades y tonterías que comentas no atraen para nada >__<

lady j. dijo...

Empecé este libro porque leí que era una segunda parte de “los pilares de la tierra” (que, si bien no me pareció el sumun de los sumos, sí que me gustó y enganchó hasta el final en su momento), pero con éste me costó más ponerme.

Cuando lo hice descubrí dos personajes totalmente insulsos, Caris y Merthin y el personaje que más atrajo fue Gwenda. Pero cuando empecé a intuir que los protagonistas iban a ser los otros dos (página 95 más o menos), acabé mirando en la wikipedia el argumento y confirmé mis sospechas.

Entonces me quedó claro por qué llamaban a “un mundo sin fin”,“los pilares de la tierra 2”: pues porque no es más que un corta-pega la una de la otra, con la diferencia de que UMSF se podría decir que es el argumento de una telenovela mientras que LPDLT no (aunque es cierto que Jack y Aliena también tienen dificultades en su relación, la historia está mejor narrada y mejor desarrollada).

¡Ojo al culebrón!: te quiero pero me acuesto con otra; te quiero pero me meto a monja; te quiero pero me caso con otra y tengo una hija; te quiero pero como me has rechazado, me acuesto con otra por despecho y la dejo embarazada; te quiero y cuelgo los hábitos para que podamos ya casarnos y vivir felices comiendo perdices… y esto es sólo un resumen de lo que, según wikipedia, concierne a la pareja protagonista de tórtolos, a lo que habría que añadir otras tramas más secundarias.

Sin embargo, como no soy de las que deja las cosas a medias, me he dedicado a buscar otras críticas por si conseguía cambiar de opinión. He encontrado de todo, predominando las críticas buenas, pero al encontrar la tuya ya he decidido que no voy a seguir leyéndomelo porque por lo visto al culebrón principal hay que añadirle también ciertos devaneos lésbicos, más anacronismos y otros errores varios.

Así que señor Follet gracias, pero no gracias. Y gracias a ti también por terminar de abrirme los ojos. Quiero terminar este (larguísimo) comentario la tan manida frase que dice “segundas partes nunca fueron buenas”. Al menos en lo que se refiere a UMSF… ¡qué gran verdad!

Estelwen Ancálimë dijo...

Me alegro mucho de que mi comentario te haya resultado útil, Lady J.
Por cierto, a mí me pasó lo mismo que a ti. Gwenda me parecía el mejor y más carismático de los personajes del libro... y es precisamente la que menos sale de todos. En cambio, Merthin y Caris no hacen más que chupar cámara hasta el punto de resultar cansinos (por cierto, te has dejado el "te quiero pero aborto en cuanto me dejas embarazada porque soy una mujer moderna y liberada del siglo XIII y no quiero verme atada a la esclavitud de criar niños". ¡Toma ya!).

La verdad es que, como bien dices, es una lástima que a base de culebrones, anacronismos e inexactitudes Ken Follet haya convertido esta novela en un mamotreto completamente prescindible, sobre todo teniendo en cuenta lo buena que fue la primera parte.

Un saludo ;-)

Anónimo dijo...

Estoy de acuerdo contigo en la mayor parte de la crítica, pero hay una cosa que me ha chirriado: ¿lleno de personajes homosexuales? ¿abiertamente? ¿dónde? Que yo sepa la única homosexual era Mair, la monja lesbiana a la que le gustaba Caris y no era algo público y llamativo ni muchísimo menos. Solo lo sabía Caris cuando Mair se le declaró y Mertin (porque se lo contó Caris). Además Caris no era bisexual, que hagas una vez el amor con alguien de tu mismo sexo no te transforma en bi. Ser bisexual es sentir atración tanto por hombres como por mujeres, yo lo que veo en la novela es más bien lo de "como estoy cachonda y no tengo otra cosa pues agarro de donde puedo" por parte de Caris. Pero a esta nunca le gustan realmente las mujeres.

Y, no, no la defiendo. Fué uno de los personajes que menos me gustaron. Es solo que, al contrario con el resto de tu crítica, con esa parte estoy en desacuerdo porque para mí no es lo que he leido. Al igual que, como ya he dicho, con lo de los homosexuales y de que esa homosexualidad la manifiestan abiertamente porque no he notado más homosexuales que la mencionada ni era algo notorio que todos supieran. Aunque reconozco que ya han pasado casi tres años desde que me leí el libro y puedo no recordarlo todo bien.

Espero que no te tomes a mal mi comentario, solo trataba de aportar mi opinión. Por lo demás muy buena crítica, de las más completas que he visto.

Estelwen Ancálimë dijo...

Muchas gracias por tu comentario, ¿cómo se te ocurre que me lo voy a tomar a mal) :-)

Que yo recuerde, también son homosexuales el obispo Henri y su ayudante el canónigo Claude, a quienes Caris pilla "in fraganti" y que al parecer llevaba juntos toda la vida y la cosa era un secreto a voces. También es homosexual Thomas
Langley, el caballero que esconde la carta al principio y se hace monje, el cual mantiene una relación amorosa con otro monje, el padre Matthias, que muere durante la epidemia de peste (y cuya relación también es un secerto a voces).
Aparte de estas tres parejas (Mair/Caris, Henry/Claude y Thomas/Matthias), creo que hay dos parejas más (en mi crítica comento que son cinco las parejas gays que aparecen, y si digo que son cinco es porque me aseguré de contarlas cuando tenía el libro fresco, estoy segura), pero yo también leí el libro hace tiempo y hay cosas de las que ya no me acuerdo.

Anónimo dijo...

Soy la de antes y primero que nada quiero darte las gracias por molestarte en contestar a mí comentario, ya que no todos los blog lo hacen.

Tienes razón, no me acordaba de Henry y Claude, aunque yo a Thomas no lo consideraba homosexual. Como estaba casado y me dio la impresión en su momento de que amaba a su mujer, quizás ese si que era bisexual. Eso me pasa por comentar sin acordarme bien de la historia.

En cualquier caso esas parejas, a mi juicio, si llevaban lo suyo en secreto y solo lo sabían los más cercanos. Lo que si se me hace creíble porque la homosexualidad en la Iglesia no es nada nuevo por mucho que se quiera negar. En ese sentido no me pareció mal que Follet los describiera en su libro aunque de pasada. Supongo que por eso me ha parecido raro que dijeras que era vox pópuli. En cambio lo de Mertin y Caris lo sabían hasta en los pueblos vecinos y a todos les parecía bien, anda que.

En fin, ya no te molesto más y para que no parezca que solo mando quejas sin aportar nada quiero recomendarte un libro histórico. Se llama “el sanador de caballos” de Gonzalo Giner y a mí personalmente me gustó mucho, trata sobre la vida de un veterinario de caballos en la Edad Media. Es fácil de leer ya que la escritura es sencilla y además cuenta con un ritmo fluido que ya sea en momentos lentos como en momentos de acción nunca llega a aburrir y te deja con ganas de saber que pasará después porque la historia nunca llega a estancarse ni a volverse pesada. Si no lo has leído merece la pena.

Y ya me despido, besos y sigue llevando así tu blog. ;)

Estelwen Ancálimë dijo...

¡Muchas gracias por la recomendación! Siempre ando a la caza de nuevos libros a los que pegarle el bocado ^^

En cuanto a Thomas, el hecho de que esté casado no implica que fuera bi. El 95% de las personas nobles en la Edad Media, fuera heterosexual o no, se casaban por conveniencia. Lo más probable es que Thomas no sólo no escogiera a su esposa, sino que ni siquiera la conociese antes de casarse con ella. Y, como él, toda la nobleza hasta el siglo XIX. Cuando Thomas se hace monje, se convierte en amante de otro monje (Matthias), y tanto Caris, como Merthin, y como el resto de la congregación, tienen sabido que su relación es "muy íntima". Vamos, que da a entender que en los monasterios era relativamente normal que los monjes se liaran entre ellos sin que se hiciera nada al respecto.

Evidentemente, la homosexualidad existe desde siempre, dentro y fuera de la Iglesia. Pero lo normal en estos casos era que los "afectados", o bien se reprimieran, o bien mantuviesen realciones discretísimas, y en cualquier caso si su congregación se enteraba lo mínimo que les podía pasar era que los expulsasen, o que los encerrasen en una celda de castigo. Eso, si no eran juzgados y ejecutados por sodomía (un crimen civil, por cierto, que penaban los códigos penales comunes aplicados por jueces y alguaciles; no era sólo cosa de la Inquisición).

Vamos, que la cosa no era como tener una amante, que era algo mal visto moralmente pero tolerado mientras se hiciera de forma discreta. Era más bien como lo que actualmente vemos en un violador o un pedófilo: un criminal sexual grave, que obviamente no va a dejar que la gente sospeche siquiera cuáles son sus tendencias, porque sabe que incluso sus amigos podrían escandalizarse y denunciarlo. Un Thomas real jamás hubiera corrido el riesgo de permitir que Caris y Merthin sospechasen siquiera su relación con Matthias, y un Claude realista hubiese sido capaz de envenenar o sobornar a Caris para que no hablara (más que nada porque Caris hubiera tenido un filón para chantajear a Henri y a Claude el resto de sus vidas). Muchas veces las personas de hoy no llegamos a hacernos a la idea de lo tremendamente injusta y terrible que era la situación de los homosexuales en la Edad Media y el Renacimiento, porque gracias a Dios vivimos en una época más civilizada y tolerante. Pero era así, y no se puede escribir una novela presuntamente histórica haciendo que parezca mejor de lo que era.

Anónimo dijo...

Acabo de terminar este libro y me he puesto a buscar información sobre él en internet sorprendiéndome bastante de que haya tan malas críticas.
En fin, a mí me ha gustado, me enganchó y ahora que ha terminado siento un poco de vacío.
Me cuesta enamorarme de una historia y cuando me sucede, odio que acabe.
En cuanto a tu crítica, hay cosas con las que discrepo bastante.

En realidad desconozco si se han cometido demasiados disparates en cuanto a la época, ya que ni he vivido en esa época, ni la he estudiado más allá del instituto, no obstante, si quieres fidelidad a esos hechos para eso están los libros de historia.
La novela, aunque sea histórica, tiene que llevar fantasía y eso pasa en esta así como en la aclamada “Los pilares de la Tierra”, que por otra parte también adoré.
De hecho, no me parece una salvajada que exista y el autor refleje a esa clase de mujeres tipo Caris que luchaban por su igualdad. Creo que en todas las épocas habrán existido porque si no seguiríamos bajo el yugo machista, y al margen de ser mujer u hombre, claro que la mujer estaba dominada al hombre, pero si a algo estaban dominados todos era al dinero y cuando una mujer tenía el dinero y un padre tipo Edmund que trataba a las mujeres como personas, pues no me parece tan descabellado que Caris tuviese esa importancia y ese respeto en la ciudad.
Luego cuando es priora, con más razón, al pertenecer al clero tendrá esa autoridad, aunque se las tenía que ingeniar para salirse con la suya y al final por sí sola no consigue nada. Necesita la alianza de un hombre sea el obispo o al final el propio Merthin, así que tampoco veo tanta cagada el papel de Caris.

Anónimo dijo...

continuo....

Por otra parte, cuando dices la gran cagada del señor Follett respecto a la peste, creo recordar, y lo tengo muy reciente, que en ningún momento se confirma que la peste se contagie de los unos a los otros por la respiración. Son solo suposiciones de Caris. En más de una ocasión proponían, la absurdez de que se contagiaba con la mirada, y eso no significa que sea cierto.
Por lo que no llega a ser una cagada en el instante que no se confirma su transmisión, solo se dice que no se contagian tan fácil tomando ciertas medidas de higiene, por lo que si era una pulga la que lo trasmitía, al mantener los recintos y las personas más estériles, también es normal que erradique un poco la enfermedad.
Pero repito, solo son las suposiciones de Caris, por lo que no lo pondría como cagada tan alegremente.

Otro punto es el del clero, que dices que no hay ninguno decente. Estoy segura que si habrían puesto un prior al estilo Philip diríamos menuda falta de originalidad, por lo que, primeramente a mí me gustó que esta vez los priores fuesen unos capullos.
A lo que iba, del clero masculino creo recordar a Thomas como un buen monje, pero en cualquier caso, creo que se te olvida gran parte del clero, que en esta obra eran las verdaderas protagonistas, que son las monjas. Excepto Elizabeth, que se metía a monja por despecho, vale admito que lo de que todas las chicas cayesen rendidas a Merthin era un poco surrealista y cansino, de hecho es lo que menos me ha gustado de la obra. Volviendo al tema, excepto esta monja, no recuerdo ninguna otra que fuese cabrona tipo los monjes. Es decir, te muestra a las monjas como verdaderas santas, que cuidaban a los enfermos aun cuando los hombres huían.
Por lo que la obra no da tanta caña al clero como parece, yo creo que más bien reconoce y homenajea esa parte que la iglesia menosprecia y margina todavía en este siglo.

En fin y acabo ya, que creo que es una obra homenaje a la mujer claramente y que aunque no te convenza y te parezca un truño porque no queda verosímil a la época, creo que no hay que menospreciar esta obra con tanta felicidad, que pese a sus dificultades, yo sí creo que existiesen mujeres como Caris, o sino es así, me gusta compartir la fantasía del autor, porque es verdaderamente inspiradora.
No es una mala obra y yo recomiendo a todos su lectura. Eso sí, si buscáis algo de época que no se salga de lo establecido, leeros un libro de Historia, pero si buscáis inspiraros, compartir una aventura y disfrutar de agradables ratos con personajes de ficción, “Un mundo sin fin” es el libro ideal para ello.

Estelwen Ancálimë dijo...

Estimado Anónimo:

Efectivamente, mujeres adelantadas a su época han existido siempre, en mayor o menor medida. El problema de esta novela no es que Caris exista, sino que exhiba tan claramente sus opiniones y su carácter y que la mayoría de los personajes (salvo los adversarios) lo acepten alegremente.
Muchas veces, sobre todo si no estamos familiarizados con la Historia, no cuesta ponernos en el lugar de la gente que vivía en las épocas pasadas. La Edad Media era un mundo MUY diferente al de hoy en día, y la forma de pensar también lo era. Las mujeres como Caris, no ganaban la partida cuando se enfrentaban a la sociedad, porque la sociedad nunca se ponía de su parte. Al margen de que todas las mujeres que realmente tuvieron poder y tomaron decisiones en aquellos tiempos eran nobles y muy ricas, circunstancias que aprovechaban para hacer valer su influencia. Y aún así, generalmente eran "el poder tras el trono", es decir, en lugar de meter la directa y decir "aquñi estoy yo" (cosa que no podían hacer porque se las hubieran comido con patatas) solían actuar de tapadillo, influenciando los acontecimientos a base de manipular a los hombres de su alrededor en lugar de lanzarse al ruedo ellas mismas. ¿Por qué? Pues insisto, porque era una época muy diferente y nadie hubiera tolerado que lo hicieran abiertamente, por mucho dinero o nobleza que tuvieran.
Para entenderlo, trata de imaginar a una mujer que se quitara el velo, se pusiera pantalones, y comenzarse a conducir en Arabia Saudí. ¿Crees que sus vecinos la apoyarían y que sólo se enfadaría con ella el malvado iman de la mezquita de la esquina? Pues no, hasta su propia familia le daría la espalda, y especialmente las mujeres. ¿Por qué? Pues porque les han educado así.
Pues en el caso de Caris lo mismo.

No me vale con eso de que "es fantasía y para la verosimilitud ya están los libros de historia". En el momento en que uno se pone a escribir sobre un mundo determinado (en este caso la Edad Media) acepta seguir sus reglas. La novela no está ambientada en un mundo de fantasía o en la actualidad, sino en la Inglaterra del siglo XIV. Y en el siglo XIV había cosas que, sencillamente, no sucedían, del mismo modo que no había democracia, ni ordenadores, ni plástico, ni separación de poderes, ni derechos humanos. Por esa regla de tres que comentas, Caris podría haber ido con minifalda, mascando chicle mientras compraba tomates y patatas en el Mercadona antes de ir a la manifestación del Orgullo Gay. Total, si para el realismo ya están los libros de Historia...

Estelwen Ancálimë dijo...

(sigue)

Respecto a lo de la peste, no son sólo suposiciones de Caris. En la novela, los casos de contagio entre las monjas que siguen los consejos de Caris (usar mascarillas al tratar a los enfermos) son mucho menores que entre las que no lo hacen. Además, hay que tener en cuenta que las pulgas que transmitían la enfermedad estaban en TODAS partes, no sólo en las dependencias de los enfermos. La pulga la llevaban los animales, que en esos tiempos estaban por todas partes, y de esa manera se transmitían a las personas. Lo cual significa que te podías contagiar yendo al baño, a buscar agua al pozo, caminando por la calle o cogiendo una manzana, siempre que por ese lugar hubiese pasado una pulga infectada hubiese saltado de su animal portador. Otra vez debemos tener en cuenta que en aquella época insecticidas y pesticidas no había, con lo que los bichitos campaban a sus anchas por cualquier lugar donde hubieran animales y que no se lavase con regularidad. Por eso precisamente cundió el pánico por la Peste: porque contagiaba a todo el mundo por igual, a ricos y a pobres, a nobles y a plebeyos, en las mansiones de la ciudad y en las casas del campo... hiciera la gente lo que hiciera.
En Venecia de hecho inventaron la Cuarentena por aquel entonces para intentar prevenir el contagio de la peste, y los que trataban a los enfermos llevaban unas máscaras y unas túnicas que les cubrían por completo. ¿Crees que eso evitaba que se contagiaran? En cuanto les picaba una pulga, aunque fuera en su propia casa, se podían dar por muertos.

Si se quiere hacer una obra homenaje a la mujer luchadora y adelantada, creo yo que hay que hacerlo de un modo realista. Lo que no se puede es meter a unos personajes con una mentalidad y un comportamiento del siglo XXI, introducirlos en la Inglaterra medieval, y llamarlo novela histórica. Y aún es más grave lo de Merthin y su hija Lolla... es aún menos verosímil que lo de Caris y lo de la homosexualidad.

Miss Eressea dijo...

Como siempre digo sobre libros, películas, series, o lo que sea en esta vida,LA MEJOR OPINION ES LA QUE UNO MISMO SE FORMA, y para eso hay que conocer de lo que se habla. Así que al margen de todas estas opiniones (con algunas me reí mucho, ya que me hicieron notar cosas que no había registrado al leer los libros, y son ciertas, y otras son demasiado idealistas de cada usuario) lo mejor es leer uno mismo los libros, ir al cine, al teatro, etc. y no dejarse influenciar por lo que dicen otros. Son muy interesantes los comentarios y el debate que se armó, espero no ofender a nadie. Aunque quiero destacar a esa persona que dijo que después de leer varias opiniones dejó inconcluso el libro, porque así es como se maneja al que no tiene decision propia. Leer te hace pensar, tener ideas y defenderte. Eso me parece una lástima. Pero cada uno sabe (espero) lo que hace. Saludos cordiales.

Fuco Pondal dijo...

No se puede justificar un anacronismo sobre la peste negra en una búsqueda de varios minutos en Google. Como bien se ha dicho, la novela histórica debe ser fiel y veraz al tiempo en el que se desarrolla y por eso los autores deben manejar bibliografía científica o buscar asesoramiento en expertos. Desconozco si Follet ha llevado a cabo la primera práctica pero sí ha pasado la obra por los filtros de catedráticos en Historia Medieval como San Cohn, que recuerde ahora mismo por su mención en los agradecimientos.
En el caso de peste negra que asoló Europa, Asia y el norte de África en el siglo XIV están documentadas de forma científica dos tipologías, la pulmonar y la bubónica. En algunos casos los síntomas eran contradictorios o compartidos pues la medicina nunca ha sido una ciencia exacta. En aquella época era desconocido para sus gentes que la bubónica se contagiase mediante pulgas o ratas negras y por ello se tomaban medidas como el pañuelo en la boca, el vinagre como repelente, la higiene o el cubrimiento con prendas largas, como usaban las monjas de la época. En algunos casos efectivas y en otros no pues el desconocimiento era tal que dichos remedios eran fruto de creencias y no de la investigación. En este sentido Ken Follet ha creado una serie de contradicciones en los personajes siguiendo de forma veraz las creencias de la época. Eso no quiere decir que se haya producido un anacronismo pues el autor ha sido fiel a la creencia medieval. La peste acabó según las fuentes más extremas con el 60% (por regla general se utilizan cifras de entre el 30% y el 40%) de la población. Eso quiere decir que el 40% en el peor de los casos no contrajo la enfermedad o la superó. Nos puede gustar que Caris la contraiga o no, pero que se salve no supone un anacronismo, pues muchos de los que se salvaron en la época de contraer la enfermedad tuvieron, como es lógico, contacto con pulgas, ratas o personas con peste pulmonar en fase de contagio.
En cuánto al funcionamiento de la sociedad las fuentes que manejamos son siempre de monjes escritores o de historiadores de épocas posteriores que trataron la época pasada desde un punto de vista central de su época. Mediante estudios más recientes como el del medievalista Robert Fosser se ha llegado a la conclusión que la Edad Media era una época de mentalidad cerrada en comparación con la actual occidental, pero no tanto como se ha querido ver. Existían relaciones homosexuales que en épocas de crisis se hacían públicas por el poco que perder y la relajación en los mecanismos de censura. El ámbito eclesiástico sobre todo el monacal, junto con el patriciado romano de épocas aún más prematuras, fue uno de los ámbitos sociales donde mayor aceptación y normalidad tuvo la homosexualidad. En cuanto a la relación heterosexual de una monja y un hombre, aunque pueda ser un caso menos habitual o conocido que el mismo caso invertido, también existía. De hecho el Papado llevaba siglos luchando contra el nicolaísmo mediante Bulas y Concilios que la mayoría de clérigos desoían sin apenas consecuencias. Personalmente creo que a este respecto Follet nos brinda escenas terriblemente profundas y de contradicciones vitales que no por desconocidas son anacrónicas.

Fuco Pondal dijo...

A su vez las mujeres diferentes existían, y las curanderas como Caris también. Podían ser repudiadas o no, podían ser acusadas de brujería según qué intereses o no. Mujeres e hijas de comerciantes eran la tipología de mujer más libre que en muchos casos regentaban negocios como el caso de Caris. No fue lo típico pero existen casos. Obviamente este tipo de novelas tienen que tirar de casos heroícos para mantener el interés en la trama. Si todo fuera comer, beber, rezar, dormir...
Tan sólo unos años después de la época de la novela una tal Juana de Arco lideraría al ejército del futuro Carlos VII en la reconquista sobre los ingleses. Una mujer al frente de un ejército liderando a miles de hombres. Cuando fue apresada por el bando contrario fue quemada por hereje. El caso de Caris parece una nimiedad comparado con Juana, el cual es el caso más aclamado por la literatura posterior pero no el único.


La medieval era una sociedad profundamente cerrada, pero más abierta y normalizada de lo que se cree. En épocas de crisis la gente acentuaba su focalización vital en comer y no en si una u otra era bruja. El contexto de peste y guerra seguro que ha sido intencionado por parte del autor para crear su historia. Esto no implica un anacronismo. Luego, comparativamente el estudio psicológico de los personajes nos podrá parecer menos profundo que Los Pilares de la Tierra. Pero creo que el autor ha pretendido arriesgar e innovar por otros cauces en una época de crisis histórica donde se acentuaron las miserias de una época pero que llevó a grandes cambios de todo tipo.

Un saludo!

Estelwen Ancálimë dijo...

Gracias por el extenso comentario. Pero me perdonarás que, habida cuenta de toda la bibliografía que he leído sobre el tema (Historia Medieval y vida cotidiana en general, Historia de las Mujeres en particular), le dé más crédito a las tesis que todos los historiadores defienden (y que son las que han guiado mi reseña) que al comentario de una persona en internet.
Sólo dos cuestiones: La peste neumónica por lo general fue más tardía que la bubónica (es más común en el siglo XVI que en el XIV). Aún así, vamos a aceptar que el brote de la novela es todo de peste neumónica. de ser así, los síntomas deberían ser de la neumónica, no de la bubónica. Ken Follett mezcla alegremente los síntomas de ambas según le conviene. Muy bien no se documentó.
En cuanto a Caris, el problema no es que sea sanadora. Eso es lo de menos. El problema es que sea una feminista atea, escéptica, racionalista y pro abortista en pleno siglo XIV que siendo monja tiene un amante público y notorio, y ENCIMA es aplaudida por toda la sociedad y llega a madre abadesa.
Sobre la homosexualidad, perdón por la expresión, pero y un cuerno. Los castigos por sodomía iban desde la castración hasta la muerte, y estaba gravemente penada desde antes incluso de que el cristianismo se instaurara (incluso en Roma y Gercia clásicas, que los profanos ven como una suerte de paraíso gay, sólo estaba permitida de un modo muy restrictivo). Lee este artículo, hazte una idea y aplícalo a toda Europa (y ya de paso, a todo el mundo): https://personal.us.es/alporu/histsevilla/leyes_sodomia.htm

Fuco Pondal dijo...

"En la España de principios de la edad moderna, la persecución de los sodomitas y la codificación de la sodomía como un crimen nefando y un pecado contra la naturaleza tomó un giro importante en 1497, en una marcada ruptura con la tolerancia observada con tales prácticas en los períodos anteriores en la península."

"Sin embargo, en la práctica, las autoridades rara vez las ponían en práctica como hicieron Fernando e Isabel ya en el siglo XVI."

Esto sacado de dicho artículo donde habla de tolerancia anterior, el cual versa sobre Leyes en la Edad Moderna, no en la Edad Media, en pleno auge de la Inquisición en España no en Inglaterra. Europa si, pero reinos diferentes. En la Inglaterra de la Guerra de los Cien Años los mecanismos de censura eclesiásticos que juzgaban estos actos estaban muy relajados y todas las élites se mantenían pendientes de la guerra de su monarca y del cobro de impuesto como el arancel a la exportación de lana que aparece en el libro.

Está documentado que ambas pestes coincidieron en el siglo XIV.

Caris, no es atea ni feminista, cuestiona ciertos temas como la jerarquía eclesiástica o la simonía, al igual que gran parte de la sociedad y que acabará desembocando en la Reforma del siglo XVI. En el siglo XIV había abortos inducidos. El amante de Caris solo se hace relativamente público en un momento determinado de crisis.

El libro, repito, ha pasado el filtro de varios medievalistas expertos. No existe una única tesis respecto a ningún tema que defiendan en bloque todos los historiadores. Había normas y había excepciones. No todo es blanco o negro.