Me he encontrado hoy con la noticia (un tanto atrasada) de que a finales de Enero murió Caroline Lovell, ferviente defensora del "parto natural en casa", precisamente a causa de complicaciones en su segundo parto... que, por supuesto, tuvo lugar en su casa. Cuando la llevaron al hospital, ya era tarde. Esta noticia me hace pensar en otra, leída recientemente, por la cual me enteré del alarmante rebrote de casos de sarampión, una enfermedad que en España estaba prácticamente erradicada desde la implantación de la vacuna triple vírica. Y el rebrote se ha dado, cómo no, en comunidades donde los padres han dejado de vacunar a los niños por esa estúpida moda de "no vacunar a los niños porque no es natural y además mi portera Paqui me ha dicho que el hijo de la prima de la cuñada de su tía segunda por parte de madre, que sabe mucho, le ha dicho que ha oído que las vacunas provocan autismo".
Me van a perdonar, pero MANDA HUEVOS. Hasta que Jenner descubrió la vacuna, niños y adultos morían como moscas a causa de las enfermedades víricas. Muerte y más muertes, enfermedades que rebrotaban una y otra vez. Casi las mismas muertes, por cierto, que ocurrían en los hogares donde las mujeres se jugaban la vida pariendo sin asepsia, sin instrumental adecuado y sin médico, únicamente con una comadrona que carecía de medios para actuar en caso de que se diese una complicación o una situación de emergencia.
Estamos hablando de tasas de mortalidad altísimas, tasas que no se pueden tomar a broma. Antes de que existieran las vacunas y antibióticos, la tasa de mortalidad infantil estaba en torno al 50% (en el mejor de los casos). Respecto a las mujeres en edad de dar a luz, su tasa de mortalidad durante el parto o en los días inmediatamente posteriores (por fiebres puerperales) estaba en torno al 60%, y su esperanza de vida era de 30 a 40 años. Vamos, que cuando una mujer se quedaba embarazada se le daban todos los caprichos y se la llenaba de amueltos y postales de santos, porque era más bien dudoso que sobreviviera a la experiencia.
Y resulta que hoy en día, que disponemos (al menos el el Primer Mundo) de antibióticos, vacunas, hospitales desinfectados con salas de parto que cumplen los requisitos de asepsia, ginecólogos, anestesia epidural, transfusiones de sangre, cesárea segura, monitorización de la madre y del feto, y todo tipo de instrumental médico y tecnología para hacer frente a cualquier imprevisto o complicación que ponga en peligro la vida de los pacientes... resulta que hay niños gravemente enfermos de sarampión PORQUE A SUS PADRES NO LES DA LA REAL GANA VACUNARLOS y señoras que se mueren en su casa dando a luz PORQUE NO LES DA LA GANA PARIR EN UN HOSPITAL.
¿Estamos gilipollas, o qué pasa? ¿Nos hemos vuelto todos locos? Con lo que hubieran dado las mujeres del pasado por poder vacunar a sus hijos contra las enfermedades que se los llevaban, y por poder parir de forma segura y vivir para criar a su familia, ¿y ahora que contamos con estos medios, hay quien los rechaza y se pone en peligro a sí misma y a sus hijos voluntariamente?
Que nadie me venga con "es una opción más" o "es que yo quiero vivir una experiencia natural". Eso no son más que gilipolleces. Si quieres vivir una experiencia natural vete a vivir a una granja en el campo y cría patatas ecológicas, pero no te arriesgues a parir en casa o a no vacunar a tus hijos. Que con la salud no se juega. Que sólo tenemos una vida. Imbécil.
viernes, 3 de febrero de 2012
miércoles, 1 de febrero de 2012
Héroes olvidados (IV): Stanislav Petrov, el hombre que salvó el mundo
Si te cruzas con Stanislav Petrov, un amable jubilado que vive actualmente en Fryazino (Rusia), lo más seguro es que no le mires dos veces ni gires la cabeza para observarle, ya que su aspecto no tiene nada de particular. Si mencionas su nombre, incluso incluyendo su graduación militar de teniente coronel del ejército soviético, habrá pocos historiadores que lo sepan ubicar. Y sin embargo, este hombre, al que tan poca gente conoce, es el responsable de que en este mundo la vida a día de hoy continúe y no se haya convertido en un erial inerte y humeante, pasto de un infierno nuclear. Este hombre, hace casi 29 años, salvó el mundo.
¿Y cómo ocurrió la cosa? Corría el año 1983, y pasaba apenas un cuarto de hora de la medianoche del 25 al 26 de Septiembre. El aquel entonces teniente coronel Petrov se encontraba en el interior del búnker Seprujov-15, centro del alto mando de la inteligencia militar soviética, desde donde se coordinaba la defensa aeroespacial rusa. Recordemos que estamos en plena Guerra Fría, y que las cosas estaban particularmente tensas en ese momento; hacía apenas tres semanas que la Unión Soviética había derribado un avión de pasajeros por violar su espacio aéreo, lo cual había resultado en la muerte de todos los que iban a bordo, varios de ellos estadounidenses y uno de ellos en concreto congresista de los EEUU. Las relaciones ya tirantes de por sí entre los EEUU y la URSS se encontraban en uno de los puntos más frágiles, y los soviéticos estaban en alerta ante un posible ataque nuclear por parte de los norteamericanos como represalia.
Esta era la situación cuando, a las 00:14 (hora de Moscú), saltó la alarma en el búnker donde se encontraba de guardia el teniente coronel Petrov: uno de los satélites dio la alarma de que un misil nuclear de los EEUU se dirigía hacia la URSS y su llegada (y explosión) estaba prevista en 20 minutos.
Es lógico imaginar el salto que debió pegar Petrov en el asiento al ver la alarma. Tras el sobresalto inicial, pensó que debía tratarse de un error, ya que nadie empieza un ataque nuclear con un sólo misil. Sin embargo, poco después las alarmas comenzaron a repetirse: otro misil más. Y otro, y otro... las alarmas aumentaron a cinco. Ahí fue cuando la duda comenzó a corroer a Stansilav Petrov; ¿debía hacer saltar la alarma? No parecía lógico que EEUU comenzara una guerra nuclear enviando sólo cinco misiles en lugar de los cientos que tendría que haber lanzado para dejar a la URSS incapacitada para responder al ataque. Sin embrago, el satélite señalaba que esos cinco misiles se seguían acercando. Si daba la alarma y todo era un error del satélite, probablemente provocaría una respuesta contundente por parte de la URSS que desembocaría en la muerte de millones de personas. Pero si no daba la alarma y el ataque era real, condenaría a la muerte a millones de sus propios compatriotas y se convertiría en un traidor. Menuda disyuntiva. ¿Daba o no daba la alarma? El tiempo seguía corriendo.
Según la lógica y el reglamento militar, Petrov debió haber delegado, haber dejado la decisión en manos de otros. Debió haber activado la alarma, informado a sus superiores y dejar que ellos decidieran. Pero existían grandes probabilidades de que su superior fuera un fanático, un alarmista o un cabeza cuadrada que estuviera deseando reventar los EEUU y sólo estuviera esperando la más mínima oportunidad de poder comenzar la guerra nuclear a gran escala que el mundo llevaba años temiendo. Petrov decidió responsabilizarse él mismo de la decisión, hizo caso a la intuición que le decía que todo era un error del satélite, y no activó la alerta.
Y, efectivamente, era un error del satélite. Los supuestos misiles eran en realidad reflejos del sol en nubes altas, cuyos destellos fueron erróneamente interpretados por el software del sistema de alerta como motores de misiles en funcionamiento. Evidentemente, hubo una investigación, ya que la incidencia quedó registrada y los superiores de Petrov iniciaron una investigación y pidieron al teniente coronel explicaciones acerca de por qué había desobedecido las órdenes y no había activado la alarma de contra ofensiva. La respuesta de Petrov fue que "nadie empieza una guerra nuclear con sólo cinco misiles".
Como, a pesar de haber desobedecido órdenes, era evidente que acababa de salvar Rusia y probablemente el mundo, Petrov no fue castigado. Se le acusó de una falta burocrática menor (completar formularios de manera incorrecta), pero se le miró con malos ojos por la insubordinación y se le dejó de considerar de fiar. Además, interesaba ocultar el incidente, que dejaba en ridículo al ejército soviético y ponía en evidencia el mal funcionamiento de su sistema de defensa. Stanislav Petrov fue asignado a puestos de responsabilidad menor y al cabo de unos meses se retiró voluntariamente manteniendo su rango.
Este episodio pasó completamente desapercibido en su tiempo. Petrov, que nunca se consideró a sí mismo un héroe, recibió finalmente en 2004 un pequeño reconocimiento por su labor: recibió el Premio Anual al Ciudadano del Mundo, otorgado por una asociación estadounidense, consistente en 1.000 dólares americanos. Sí, mil. Mil dólares por salvar el mundo.
Ahora, me gustaría que mis lectores se tomasen un minuto para imaginar qué es lo que habría sucedido si, en lugar de Petrov, en el búnker hubiese habido esa noche otra persona (algo muy probable, puesto que esa tarea de vigilancia no era el cometido habitual de Stanislav y sólo estaba allí por casualidad... aunque yo más bien diría que le puso ahí la Providencia). ¿Hubiese reaccionado igual? ¿Y si hubiese sido un alarmista, o una persona con menos lógica? ¿Y si hubiese sido un fanático? ¿Y si hubiese sido un indeciso o un timorato que hubiese preferido lavarse las manos y dejar la patata caliente de la decisión en manos de sus superiores?
¿Y si se hubiese activado la alarma de la contraofensiva?
¿Qué quedaría del mundo ahora mismo?
El teniente coronel Stanislav Petrov en su juventud, vestido de militar
¿Y cómo ocurrió la cosa? Corría el año 1983, y pasaba apenas un cuarto de hora de la medianoche del 25 al 26 de Septiembre. El aquel entonces teniente coronel Petrov se encontraba en el interior del búnker Seprujov-15, centro del alto mando de la inteligencia militar soviética, desde donde se coordinaba la defensa aeroespacial rusa. Recordemos que estamos en plena Guerra Fría, y que las cosas estaban particularmente tensas en ese momento; hacía apenas tres semanas que la Unión Soviética había derribado un avión de pasajeros por violar su espacio aéreo, lo cual había resultado en la muerte de todos los que iban a bordo, varios de ellos estadounidenses y uno de ellos en concreto congresista de los EEUU. Las relaciones ya tirantes de por sí entre los EEUU y la URSS se encontraban en uno de los puntos más frágiles, y los soviéticos estaban en alerta ante un posible ataque nuclear por parte de los norteamericanos como represalia.
Esta era la situación cuando, a las 00:14 (hora de Moscú), saltó la alarma en el búnker donde se encontraba de guardia el teniente coronel Petrov: uno de los satélites dio la alarma de que un misil nuclear de los EEUU se dirigía hacia la URSS y su llegada (y explosión) estaba prevista en 20 minutos.
Es lógico imaginar el salto que debió pegar Petrov en el asiento al ver la alarma. Tras el sobresalto inicial, pensó que debía tratarse de un error, ya que nadie empieza un ataque nuclear con un sólo misil. Sin embargo, poco después las alarmas comenzaron a repetirse: otro misil más. Y otro, y otro... las alarmas aumentaron a cinco. Ahí fue cuando la duda comenzó a corroer a Stansilav Petrov; ¿debía hacer saltar la alarma? No parecía lógico que EEUU comenzara una guerra nuclear enviando sólo cinco misiles en lugar de los cientos que tendría que haber lanzado para dejar a la URSS incapacitada para responder al ataque. Sin embrago, el satélite señalaba que esos cinco misiles se seguían acercando. Si daba la alarma y todo era un error del satélite, probablemente provocaría una respuesta contundente por parte de la URSS que desembocaría en la muerte de millones de personas. Pero si no daba la alarma y el ataque era real, condenaría a la muerte a millones de sus propios compatriotas y se convertiría en un traidor. Menuda disyuntiva. ¿Daba o no daba la alarma? El tiempo seguía corriendo.
Según la lógica y el reglamento militar, Petrov debió haber delegado, haber dejado la decisión en manos de otros. Debió haber activado la alarma, informado a sus superiores y dejar que ellos decidieran. Pero existían grandes probabilidades de que su superior fuera un fanático, un alarmista o un cabeza cuadrada que estuviera deseando reventar los EEUU y sólo estuviera esperando la más mínima oportunidad de poder comenzar la guerra nuclear a gran escala que el mundo llevaba años temiendo. Petrov decidió responsabilizarse él mismo de la decisión, hizo caso a la intuición que le decía que todo era un error del satélite, y no activó la alerta.
Y, efectivamente, era un error del satélite. Los supuestos misiles eran en realidad reflejos del sol en nubes altas, cuyos destellos fueron erróneamente interpretados por el software del sistema de alerta como motores de misiles en funcionamiento. Evidentemente, hubo una investigación, ya que la incidencia quedó registrada y los superiores de Petrov iniciaron una investigación y pidieron al teniente coronel explicaciones acerca de por qué había desobedecido las órdenes y no había activado la alarma de contra ofensiva. La respuesta de Petrov fue que "nadie empieza una guerra nuclear con sólo cinco misiles".
Como, a pesar de haber desobedecido órdenes, era evidente que acababa de salvar Rusia y probablemente el mundo, Petrov no fue castigado. Se le acusó de una falta burocrática menor (completar formularios de manera incorrecta), pero se le miró con malos ojos por la insubordinación y se le dejó de considerar de fiar. Además, interesaba ocultar el incidente, que dejaba en ridículo al ejército soviético y ponía en evidencia el mal funcionamiento de su sistema de defensa. Stanislav Petrov fue asignado a puestos de responsabilidad menor y al cabo de unos meses se retiró voluntariamente manteniendo su rango.
Stanislav Petrov, en la actualidad
Este episodio pasó completamente desapercibido en su tiempo. Petrov, que nunca se consideró a sí mismo un héroe, recibió finalmente en 2004 un pequeño reconocimiento por su labor: recibió el Premio Anual al Ciudadano del Mundo, otorgado por una asociación estadounidense, consistente en 1.000 dólares americanos. Sí, mil. Mil dólares por salvar el mundo.
Ahora, me gustaría que mis lectores se tomasen un minuto para imaginar qué es lo que habría sucedido si, en lugar de Petrov, en el búnker hubiese habido esa noche otra persona (algo muy probable, puesto que esa tarea de vigilancia no era el cometido habitual de Stanislav y sólo estaba allí por casualidad... aunque yo más bien diría que le puso ahí la Providencia). ¿Hubiese reaccionado igual? ¿Y si hubiese sido un alarmista, o una persona con menos lógica? ¿Y si hubiese sido un fanático? ¿Y si hubiese sido un indeciso o un timorato que hubiese preferido lavarse las manos y dejar la patata caliente de la decisión en manos de sus superiores?
¿Y si se hubiese activado la alarma de la contraofensiva?
¿Qué quedaría del mundo ahora mismo?
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martes, 24 de enero de 2012
De las ideologías políticas y religiosas, o cómo confundir churras con merinas
Nunca he entendido muy bien qué tienen que ver la filiación política y las creencias religiosas. De hecho, una de las cosas que más me sorprende del país donde vivo es que se identifique "ser de izquierdas" con ser ateo, y "ser de derechas" con ser creyente. Hasta el punto, y no exagero, que la mayor parte de la gente que conozco me cataloga como "de derechas" en cuanto se entera de que soy creyente, sin haberse tomado la más mínima molestia en averiguar mis opiniones políticas.
Y es que parece que, de un tiempo a esta parte, ser de izquierdas significa principalmente ser pro aborto libre, pro matrimonio homosexual, estar contra las corridas de toros, y estar a favor del ateísmo y contra la religión en general y la Iglesia Católica en particular. Por ende, ser de derechas significa todo lo contrario (es decir, estar en contra del aborto, del matrimonio gay, a favor de los toros, etc).
Supongo que no hace falta pensárselo mucho para fríamente, desde fuera, ver lo rematadamente absurdo que significa esta distinción. Primero, porque no toda la gente está "a favor de" o "en contra de" en bloque, de las cuestiones que he planteado antes (¿qué pasa si, como yo, estás a favor del matrimonio homosexual pero en contra del aborto libre, exceptuando los tres antiguos presupuestos legales?). Y segundo, y mucho más importante, porque esas cuestiones atañen a la moral, a la religión, a la filosofía o a la ecología de cada cual, pero poco o nada tienen que ver con lo que realmente implica ser de izquierdas o de derechas.
¿Y qué es ser de izquierdas o de derechas? Pues, fundamentalmente, define la posición que se tiene acerca de cuestiones relacionadas con los derechos sociales y el sistema económico. Ser de izquierdas implica estar inclinado hacia el socialismo, mientras que ser de derechas implica estar inclinado hacia el liberalismo económico.
¿Que implica el socialismo? Propiedad estatal de los medios de producción (aunque con propiedad privada individual), abolición de las clases sociales (o al menos estas ya no son antagónicas), y un proteccionismo estatal hacia los ciudadanos, garantizando una serie de servicios públicos básicos al alcance de todos los ciudadanos (sanidad, educación, justicia, pensiones, etc.). La cosa varía según se tire más hacia el llamado Estado del Bienestar (la opción más moderada, más de centro), o hacia el comunismo (la opción más radical). El ejemplo clásico son estados como Francia o los países del norte de Europa (Finlandia, Suecia, Dinamarca...).
¿Qué implica el liberalismo económico, o capitalismo? Propiedad privada de los medios de producción, nulo intervencionismo estatal en la enconomía (dejar que el mercado se regule a sí mismo), clases sociales antagónicas (burguesía vs proletariado), y poco o nada de proteccionismo estatal (sanidad privada, educación privada... vamos, que quien quiera un servicio que lo pague). El ejemplo clásico son los EEUU.
Pues bien, de esto, que en teoría es muy sencillo, se han acabado derivando temas que yo, realmente, no entiendo. No sé por qué el hecho de que una persona sea ecologista implica que no puede ser de derechas, o el hecho de que una persona sea religiosa implica que no puede ser de izquierdas. De hecho, curiosamente, si uno lee los Evangelios se da cuenta de que el mundo que propone Cristo tiene muuucho más que ver con un Estado del Bienestar o incluso con un Estado socialista, que con el liberalismo económico.
Y eso que no hemos tenido en cuenta factores importantes como por ejemplo el aislacionismo o el intervencionismo en política internacional, o la tendencia demócrata o totalitaria (que ahí ya entramos en el fascismo, el comunismo, el nacionalsocialismo, y todas esas tendencias totalitarias que tanto daño han hecho en el siglo XX, y que pueden ser tanto de izquierdas como de derechas).
Y, por supuesto, siempre queda el eterno ignorado: el centro, que viene a amalgamar a toda la gente que tiene tendencias políticas tanto de uno como de otro bando. En resumen, que hay tendencias políticas, sociales, económicas, morales, y me parece una estupidez confundir las churras cn las merinas y prejuiciar que quien piensa A en lo referente a la religión, por narices tiene que pensar B respecto a economía, C respecto a ecología y D respecto a derechos sociales. Y si dice lo contrario, o miente o le ignoramos.
Como curiosidad, acabo de hacer tres tests políticos diferentes en plan "¿cuál es su ideología?", y en todos me ha salido que soy de izquierdas (aunque más tirando al centro que al extremo izquierda), y justo en la línea del medio entre autoritarismo y liberalismo, siendo el eje de abcisas (eje X) el que va de izquierda a derecha (estoy en el de la izquierda a medio camino entre el extremo y el centro) y el eje de ordenadas (o eje Y) el que va de autoritarismo a liberalismo (estoy en el centro justo). No puedo poner la imagen aquí porque las webs no me dejan bajarme la imagen en PDF, pero aquí tenéis el enlace a uno de los test que he hecho, La Brújula Política. Curioso, ahora resulta que soy de centro-izquierda. ¿Alguien que me haya prejuzgado exclusivamente por mis creencias religiosas hubiese llegado a semejante conclusión?
Y es que parece que, de un tiempo a esta parte, ser de izquierdas significa principalmente ser pro aborto libre, pro matrimonio homosexual, estar contra las corridas de toros, y estar a favor del ateísmo y contra la religión en general y la Iglesia Católica en particular. Por ende, ser de derechas significa todo lo contrario (es decir, estar en contra del aborto, del matrimonio gay, a favor de los toros, etc).
Supongo que no hace falta pensárselo mucho para fríamente, desde fuera, ver lo rematadamente absurdo que significa esta distinción. Primero, porque no toda la gente está "a favor de" o "en contra de" en bloque, de las cuestiones que he planteado antes (¿qué pasa si, como yo, estás a favor del matrimonio homosexual pero en contra del aborto libre, exceptuando los tres antiguos presupuestos legales?). Y segundo, y mucho más importante, porque esas cuestiones atañen a la moral, a la religión, a la filosofía o a la ecología de cada cual, pero poco o nada tienen que ver con lo que realmente implica ser de izquierdas o de derechas.
¿Y qué es ser de izquierdas o de derechas? Pues, fundamentalmente, define la posición que se tiene acerca de cuestiones relacionadas con los derechos sociales y el sistema económico. Ser de izquierdas implica estar inclinado hacia el socialismo, mientras que ser de derechas implica estar inclinado hacia el liberalismo económico.
¿Que implica el socialismo? Propiedad estatal de los medios de producción (aunque con propiedad privada individual), abolición de las clases sociales (o al menos estas ya no son antagónicas), y un proteccionismo estatal hacia los ciudadanos, garantizando una serie de servicios públicos básicos al alcance de todos los ciudadanos (sanidad, educación, justicia, pensiones, etc.). La cosa varía según se tire más hacia el llamado Estado del Bienestar (la opción más moderada, más de centro), o hacia el comunismo (la opción más radical). El ejemplo clásico son estados como Francia o los países del norte de Europa (Finlandia, Suecia, Dinamarca...).
¿Qué implica el liberalismo económico, o capitalismo? Propiedad privada de los medios de producción, nulo intervencionismo estatal en la enconomía (dejar que el mercado se regule a sí mismo), clases sociales antagónicas (burguesía vs proletariado), y poco o nada de proteccionismo estatal (sanidad privada, educación privada... vamos, que quien quiera un servicio que lo pague). El ejemplo clásico son los EEUU.
Pues bien, de esto, que en teoría es muy sencillo, se han acabado derivando temas que yo, realmente, no entiendo. No sé por qué el hecho de que una persona sea ecologista implica que no puede ser de derechas, o el hecho de que una persona sea religiosa implica que no puede ser de izquierdas. De hecho, curiosamente, si uno lee los Evangelios se da cuenta de que el mundo que propone Cristo tiene muuucho más que ver con un Estado del Bienestar o incluso con un Estado socialista, que con el liberalismo económico.
Y eso que no hemos tenido en cuenta factores importantes como por ejemplo el aislacionismo o el intervencionismo en política internacional, o la tendencia demócrata o totalitaria (que ahí ya entramos en el fascismo, el comunismo, el nacionalsocialismo, y todas esas tendencias totalitarias que tanto daño han hecho en el siglo XX, y que pueden ser tanto de izquierdas como de derechas).
Y, por supuesto, siempre queda el eterno ignorado: el centro, que viene a amalgamar a toda la gente que tiene tendencias políticas tanto de uno como de otro bando. En resumen, que hay tendencias políticas, sociales, económicas, morales, y me parece una estupidez confundir las churras cn las merinas y prejuiciar que quien piensa A en lo referente a la religión, por narices tiene que pensar B respecto a economía, C respecto a ecología y D respecto a derechos sociales. Y si dice lo contrario, o miente o le ignoramos.
Como curiosidad, acabo de hacer tres tests políticos diferentes en plan "¿cuál es su ideología?", y en todos me ha salido que soy de izquierdas (aunque más tirando al centro que al extremo izquierda), y justo en la línea del medio entre autoritarismo y liberalismo, siendo el eje de abcisas (eje X) el que va de izquierda a derecha (estoy en el de la izquierda a medio camino entre el extremo y el centro) y el eje de ordenadas (o eje Y) el que va de autoritarismo a liberalismo (estoy en el centro justo). No puedo poner la imagen aquí porque las webs no me dejan bajarme la imagen en PDF, pero aquí tenéis el enlace a uno de los test que he hecho, La Brújula Política. Curioso, ahora resulta que soy de centro-izquierda. ¿Alguien que me haya prejuzgado exclusivamente por mis creencias religiosas hubiese llegado a semejante conclusión?
miércoles, 11 de enero de 2012
Tear the World Down (We are the Fallen)
Hace ya tiempo que no encontraba ninguna novedad reseñable en el mundillo del heavy metal, desde el excelente disco The Unforgiving de Within Temptation. Tenía grades esperanzas puestas en el Imagenaerum de Nightwish, pero escucharlo supuso para mí una amarga decepción, ya que no me convenció para nada; me parece una propuesta grotesca que se aleja demasiado del estilo de Nightwish, del motivo por el cual me gustaban sus discos. Un poco lo mismo que me pasó con el Design your Universe de Epica, que esperé con muchísima ilusión, compré apresuradamente, y actualmente languidece en la estantería para discos sin que lo haya escuchado más de un par de veces.
Con semejantes decepciones viniendo de semejantes grupazos, que para mí eran clásicos infalibles, se comprenderá mi reticencia a comprar CD's nuevos alegremente, aún menos si son de un grupo que no conozco. Por eso ha sido una gratísima sorpresa para mí descubrir al grupo We Are The Fallen, y el que es su primer disco, Tear The World Down. De pura casualidad escuché dos o tres canciones suyas, y me gustaron tanto que pedí el CD en mi carta a los Reyes de este año. ¿Veredicto? Me han encantado.
¿Y cómo es el grupo? Pues un grupo de heavy gótico, evidentemente, con toques de hard rock. Anque el grupo sea relativamente reciente, seguro que dos de sus componentes os suenan: Ben Moody yRocky Gray, guitarrista/compositor y batería respectivamente de Evanescence, que abandonaron el grupo tras la gira del disco Fallen. De hecho, es significativo que el grupo se llame "We Are The Fallen"; hay quien cree que podría ser un guiño al nombre del primer disco de Evanescence, del cual Ben Moody compuso letra y música de la mayor parte de los temas, y que luego abandonó por controversias con la cantante Amy Lee.
Tras saber esto, ya os podéis imaginar cómo es el disco: en realidad, es el segundo disco que Evanescence debería haber sacado, ya que el estilo y la música tienen mucho que ver con el mítico Fallen; se nota que dos dos han sido paridos por el mismo compositor. La cuestión es fácil: si te gustó el Fallen de Evanescence, te gustará este disco. La cantante, Carly Smithson, tiene un registro de voz parecido al de Amy Lee (y tengo entendido que no tienen que modificarle tanto la voz por ordenador como a Amy, por cierto), y las canciones son del mismo estilo que Bring me to life o Going Under.
A mí personalmente me gustó mucho el Fallen y me sentí decepcionada con el segundo disco de la banda, el The Open Door, ya que obviamente Moody no estaba y eso supuso un cambio de estilo hacia una música más comercial por un lado, y más tranquila y melancólica por el otro. Todos los que escucharon el segundo disco de Evanescence, y se vieron decepcionados por la falta de tralla y de fuerza en las canciones, encontrarán en Tear The World Down lo que están buscando: una nueva muestra de la fuerza melódica y dramática que caracteriza las canciones compuestas por Moody.
Entre mis canciones favoritas del Tear The World Down están dos de las más marchosas del disco, curiosamente son la primera (Bury me Alive) y la última (Tear the World Down), la cual da nombre la disco. Las mejores canciones son las más guitarreras y movidas, como St.John o Paradigm. También me ha gustado bastante la balada del disco (Sleep Well, my Angel), que es bastante bonita, aunque no resiste comparación con la mítica My Inmortal, que para mí es y sigue siendo la mejor balada gótica que he escuchado jamás.
En resumen, que es un muy buen disco, y animo a todos los fans del heavy metal, especialmente a los góticos, que le den una oportunidad. Si los We Are The Fallen siguen en esta línea, creo que van a dar mucho de que hablar. Y, como para muestra un botón, aquí tenéis algunas de las canciones que más me han gustado del disco:
Tear The World Down
St. John
Paradigm
Con semejantes decepciones viniendo de semejantes grupazos, que para mí eran clásicos infalibles, se comprenderá mi reticencia a comprar CD's nuevos alegremente, aún menos si son de un grupo que no conozco. Por eso ha sido una gratísima sorpresa para mí descubrir al grupo We Are The Fallen, y el que es su primer disco, Tear The World Down. De pura casualidad escuché dos o tres canciones suyas, y me gustaron tanto que pedí el CD en mi carta a los Reyes de este año. ¿Veredicto? Me han encantado.
¿Y cómo es el grupo? Pues un grupo de heavy gótico, evidentemente, con toques de hard rock. Anque el grupo sea relativamente reciente, seguro que dos de sus componentes os suenan: Ben Moody yRocky Gray, guitarrista/compositor y batería respectivamente de Evanescence, que abandonaron el grupo tras la gira del disco Fallen. De hecho, es significativo que el grupo se llame "We Are The Fallen"; hay quien cree que podría ser un guiño al nombre del primer disco de Evanescence, del cual Ben Moody compuso letra y música de la mayor parte de los temas, y que luego abandonó por controversias con la cantante Amy Lee.
Tras saber esto, ya os podéis imaginar cómo es el disco: en realidad, es el segundo disco que Evanescence debería haber sacado, ya que el estilo y la música tienen mucho que ver con el mítico Fallen; se nota que dos dos han sido paridos por el mismo compositor. La cuestión es fácil: si te gustó el Fallen de Evanescence, te gustará este disco. La cantante, Carly Smithson, tiene un registro de voz parecido al de Amy Lee (y tengo entendido que no tienen que modificarle tanto la voz por ordenador como a Amy, por cierto), y las canciones son del mismo estilo que Bring me to life o Going Under.
A mí personalmente me gustó mucho el Fallen y me sentí decepcionada con el segundo disco de la banda, el The Open Door, ya que obviamente Moody no estaba y eso supuso un cambio de estilo hacia una música más comercial por un lado, y más tranquila y melancólica por el otro. Todos los que escucharon el segundo disco de Evanescence, y se vieron decepcionados por la falta de tralla y de fuerza en las canciones, encontrarán en Tear The World Down lo que están buscando: una nueva muestra de la fuerza melódica y dramática que caracteriza las canciones compuestas por Moody.
Entre mis canciones favoritas del Tear The World Down están dos de las más marchosas del disco, curiosamente son la primera (Bury me Alive) y la última (Tear the World Down), la cual da nombre la disco. Las mejores canciones son las más guitarreras y movidas, como St.John o Paradigm. También me ha gustado bastante la balada del disco (Sleep Well, my Angel), que es bastante bonita, aunque no resiste comparación con la mítica My Inmortal, que para mí es y sigue siendo la mejor balada gótica que he escuchado jamás.
En resumen, que es un muy buen disco, y animo a todos los fans del heavy metal, especialmente a los góticos, que le den una oportunidad. Si los We Are The Fallen siguen en esta línea, creo que van a dar mucho de que hablar. Y, como para muestra un botón, aquí tenéis algunas de las canciones que más me han gustado del disco:
Bury me Alive
Tear The World Down
St. John
Paradigm
viernes, 6 de enero de 2012
¡Regalos! ¡Muchos regalos! ^o^
Se ve que este año he sido muy buena, porque los Reyes Magos se han portado genial, han llegado con los camellos bien cargados y me han traído un montón de cosas chulas :-)
Mi lista de regalos es:
Ropa y complementos:
-Un corpiño nuevo para mi traje de fallera.
-Un pulsera de oro.
Cosas para la casa:
-Un SAI para mi ordenador, para no perder la información cuando la instalación eléctrica de mi casa se pone impertinente.
-Un juego de tazas de café.
-Moldes de silicona variados para cupcakes, bizcochos y postres varios ^___^
-Un libro de cocina.
-Una sartén antiadherente nueva (¿estos tres regalos formarán parte de alguna indirecta? :-D).
Música:
-El CD Tear The World Down, de We Are The Fallen (¡¡God bless heavy metaaaal!!)
Libros:
-El Temor de un Hombre Sabio, de Patrick Rothfuss (antes de leerlo me tendré que releer la primera parte, que me la leí hace siglos y sólo me acuerdo del argumento por encima ^^U).
-El País de la Nube Blanca, de Sarah Lark.
-El Prisionero del Cielo, de Carlos Ruiz Zafón.
-La Summa Demoniaca, de José Antonio Fortea.
-El Bebedor de Lágrimas, de Ray Loriga.
Regalos conjuntos para Tindomion y para mí:
-Las Mansiones de la Locura, un juego de mesa de estilo lovecraftiano.
-Un vale para pasar una noche romántica en un spa de lujo ^o^
Como veis, han sido muy generosos. ¡Ahora, a disfrutar de los regalos! :-D
Y a vosotros, ¿qué os han traído? :-)
Mi lista de regalos es:
Ropa y complementos:
-Un corpiño nuevo para mi traje de fallera.
-Un pulsera de oro.
Cosas para la casa:
-Un SAI para mi ordenador, para no perder la información cuando la instalación eléctrica de mi casa se pone impertinente.
-Un juego de tazas de café.
-Moldes de silicona variados para cupcakes, bizcochos y postres varios ^___^
-Un libro de cocina.
-Una sartén antiadherente nueva (¿estos tres regalos formarán parte de alguna indirecta? :-D).
Música:
-El CD Tear The World Down, de We Are The Fallen (¡¡God bless heavy metaaaal!!)
Libros:
-El Temor de un Hombre Sabio, de Patrick Rothfuss (antes de leerlo me tendré que releer la primera parte, que me la leí hace siglos y sólo me acuerdo del argumento por encima ^^U).
-El País de la Nube Blanca, de Sarah Lark.
-El Prisionero del Cielo, de Carlos Ruiz Zafón.
-La Summa Demoniaca, de José Antonio Fortea.
-El Bebedor de Lágrimas, de Ray Loriga.
Regalos conjuntos para Tindomion y para mí:
-Las Mansiones de la Locura, un juego de mesa de estilo lovecraftiano.
-Un vale para pasar una noche romántica en un spa de lujo ^o^
Como veis, han sido muy generosos. ¡Ahora, a disfrutar de los regalos! :-D
Y a vosotros, ¿qué os han traído? :-)
jueves, 5 de enero de 2012
Cosas buenas que espero con ganas del 2012
Estoy muy contenta de haber cambiado por fin de año. El año que acaba de terminar ha sido muy duro, para mí y para muchos de mis allegados y conocidos, y miro al 2012 con esperanza, confiando en que durante este año la rueda de la fortuna haga un giro favorable para mi, que ya voy surtidita de malos momentos para una buena temporada.
Entre las cosas que espero que me traiga el 2012 (sobre todo le pido mucha salud para mí y para mis seres queridos, que no falte el trabajo y felicidad y armonía para todos), hay algunas que espero con especial ilusión, tanto proyectos como películas, libros y otros divertimentos. He aquí la lista de lo que espero con más ilusión del 2012:
Proyectos personales:
-Acabar mi novela conjunta con Tindomion, La Senda Oscura, que está casi terminada, y comenzar a moverla para ver si conseguimos su publicación.
-Aunque no es un proyecto personal mío, me hace ilusión que Tindomion haya creado su propio blog. Es bastante diferente al mío (el de él va a estar centrado casi exclusivamente en historia militar y recursos para juegos de rol y wargames), pero invito a todo el mundo que le interesen esos temas a echarle una ojeada. Las entradas que ha publicado están bastante curradas. Se llama A Sangre y Fuego.
Viajes:
-Viajar en coche por Francia con mi marido y dos buenos amigos. El plan es visitar las playas de Normandía donde tuvo lugar el desembarco del Día D, los castillos del Loira, y Carcassone, entre otros lugares.
-Viajar a Egipto, si la enconomía y la situación política del país lo permiten.
-La Mereth de Annatar, organizada por el smial de Lorien.
Series:
-La segunda temporada de Juego de Tronos.
Libros:
-Danza de Dragones, el quinto libro de Canción de Hielo y Fuego, que tego entendido que va a salir este año (aunque ahora mismo aún no hay fecha oficial).
Películas:
-El Hobbit.
-Blancanieves y el cazador.
-Silencio en la nieve (por fin una película sobre la División Azul... ¡cuánto siento que mi abuelo no haya vivido para verla!).
-Los Juegos del Hambre.
-Brave.
-Amanecer Parte 2.
Y hay otra cosa que aún no es segura, pero que tambien espero con mucha ilusión. ¡A ver qué smial se anima y organiza la EstelCon 2012!
Entre las cosas que espero que me traiga el 2012 (sobre todo le pido mucha salud para mí y para mis seres queridos, que no falte el trabajo y felicidad y armonía para todos), hay algunas que espero con especial ilusión, tanto proyectos como películas, libros y otros divertimentos. He aquí la lista de lo que espero con más ilusión del 2012:
Proyectos personales:
-Acabar mi novela conjunta con Tindomion, La Senda Oscura, que está casi terminada, y comenzar a moverla para ver si conseguimos su publicación.
-Aunque no es un proyecto personal mío, me hace ilusión que Tindomion haya creado su propio blog. Es bastante diferente al mío (el de él va a estar centrado casi exclusivamente en historia militar y recursos para juegos de rol y wargames), pero invito a todo el mundo que le interesen esos temas a echarle una ojeada. Las entradas que ha publicado están bastante curradas. Se llama A Sangre y Fuego.
Viajes:
-Viajar en coche por Francia con mi marido y dos buenos amigos. El plan es visitar las playas de Normandía donde tuvo lugar el desembarco del Día D, los castillos del Loira, y Carcassone, entre otros lugares.
-Viajar a Egipto, si la enconomía y la situación política del país lo permiten.
-La Mereth de Annatar, organizada por el smial de Lorien.
Series:
-La segunda temporada de Juego de Tronos.
Libros:
-Danza de Dragones, el quinto libro de Canción de Hielo y Fuego, que tego entendido que va a salir este año (aunque ahora mismo aún no hay fecha oficial).
Películas:
-El Hobbit.
-Blancanieves y el cazador.
-Silencio en la nieve (por fin una película sobre la División Azul... ¡cuánto siento que mi abuelo no haya vivido para verla!).
-Los Juegos del Hambre.
-Brave.
-Amanecer Parte 2.
Y hay otra cosa que aún no es segura, pero que tambien espero con mucha ilusión. ¡A ver qué smial se anima y organiza la EstelCon 2012!
viernes, 23 de diciembre de 2011
Un deseo de Navidad
Me disculparán mis lectores habituales, pero estas Navidades no va a haber postal navideña de Los Simpson, ni Premios Daeva, ni ninguna de esas chorraditas que tradicionalmente suelo postear todos los años por estas fechas. Lo siento, pero no puedo. Este año estoy demasiado triste, no tengo ánimos para hacer nada así. Siento un agujero en el pecho que ni siquiera los recuerdos pueden llenar y que me llena de dolor el corazón.
Y es que estas son las primeras Navidades de mi vida que voy a pasar sin mis abuelos maternos. Como seguro que comprenderéis, habiendo perdido a mi abuela en Marzo y a mi abuelo hace poco más de un mes, mis ganas de celebración son bastante escasas, aunque intento buscar todo el consuelo posible en Cristo, que al fin y al cabo es el homenajeado en estas fiestas y con quien mis abuelos van a celebrarlas, en vivo y en directo. Algo bueno para ellos, pero están demasiado lejos para mí, que les echo tanto de menos.
Sólo me gustaría, a través de este blog, enviar un deseo navideño que, a la manera de un mensaje en una botella, espero que muchos lectores encuentren y cumplan. Leedlo, por favor, os lo pido de corazón. Es esto:
A todos los que aún tenéis abuelos. Tal vez sean viejecitos gruñones o adorables, tal vez sean taciturnos o charlatanes. Tal vez estén bien de salud, o no paren de quejarse de sus achaques, o peor aún, sufran alguna enfermedad como la demencia senil o el Alzheimer, en cuyo caso ya es demasiado tarde. ¿Los véis? Volvedlos a mirar. Aunque ahora parezca imposible, algún día fueron bebés. Bebés regordetes, sonrientes y sonrosados, como los que se ven todos los días por la calle, paseados por sus familiares en el carrito. Algún día, fueron niños que se aburrían en clase, pedían regalos a los Reyes Magos con toda su ilusión, se imaginaban que serían futbolistas, actores, actrices o cantantes famosos de mayores, y esperaban con toda su ilusión la llegada de las vacaciones. Algún día, fueron adolescentes que sintieron una mezcla de orgullo e incertidumbre cuando comenzó a salirles el pecho o la barba. Se sintieron inseguros, perdidos, fuertes y débiles, quisieron divertirse y conocerse a sí mismos, quisieron ser aceptados y quisieron saber qué sabor tendría ese primer beso del que tanto oían hablar. Rieron con sus amigos, lloraron a escondidas y se preguntaron si realmente conocerían alguna vez el amor verdadero Se emocionaron oyendo su canción favorita, guerreraron con sus padres para que les dejaran ir a bailar, se enamoraron y sintieron esas mariposas en el estómago que todos sentimos cuando tu nuevo novio, o novia, te coge por primera vez de la mano. Algún día, estos abuelos fueron un matrimonio joven, llenos de ilusión, alegría y un poco de celos, que se esforzaban día tras día por construir un futuro juntos y se preguntaban con una sonrisita cómo serían sus hijos y de qué color tendrían el pelo. Estos abuelos tuvieron sus hijos, los educaron, los vieron crecer... y de repente un día se miraron al espejo y se dieron cuenta de que el cuerpo les había crecido solo y que su alma, eternamente joven, estaba encerrada en un cuerpo cada vez más viejo. Y sus hijos tuvieron hijos y se convirtieron en abuelos: cada vez más mayores, añorando el pasado y atados por las cadenas de carne del presente, pero con muchos recuerdos e historias que contar.
Vuestros abuelos son personas que os quieren muchísimo, llenas de sabiduría y amor, que os miran cada día y ven reflejados en vosotros lo que ellos una vez fueron. Recuerdan los errores que cometieron en su vida, y desean poderos transmitir su experiencia para que no sufráis como ellos sufrieron al vivirla. Se sienten los únicos testigos de una época que ya no existe y que sólo les tiene a ellos para ser revivida y recordada, y ese sentimiento les pesa en el corazón.
Este es mi deseo, el deseo de Navidad que os pido: escuchadlos. Aunque penséis que es un coñazo, o que se repiten, escuchadlos. Pedidles que os cuenten cómo ven el mundo, cómo eran las cosas en su época, cómo fue su infancia, sus hermanos, sus padres y abuelos, qué les gustaba, cuáles eran sus juguetes, cómo se divertían, en qué pensaban. Pedidles que os hablen de la guerra si la vivieron, de sus viajes, de sus logros laborales, de su primer amor y del día de su boda. De vuestros padres cuando eran niños. De las películas que veían en el cine y de las canciones que bailaban en las verbenas. Pedidles que os transmitan sus recuerdos, dulces y amargos, y que os den consejos sobre la vida. Pedidle a la abuela que os enseñe a cocinar y a tejer y al abuelo que os enseñe a hacer el lazo de la corbata o a pescar o a cultivar verduras en la huerta. Y visitadlos. Todas las semanas, a ser posible. Aunque vivan en la otra punta de la ciduad y haya mala combinación de autobuses, aunque llueva o haga mal tiempo, aunque estéis cansados, aunque creáis que tenéis otra cosa mejor que hacer. Creedme, no la tenéis. Porque el tiempo corre, y nadie sabe cuánto queda y qué beso, qué abrazo o qué palabras van a ser las últimas. Porque un día, espero que aún lejano, recibiréis una llamada que os desgarrará el alma y os hundirá el pecho como un puñetazo, y ese día sabréis que no volveréis a ver a vuestro amado abuelo o a vuestra querida abuela dentro de los confines de este mundo. Y ese día, por mucho que hayáis estado con ellos y mucho que los hayáis amado, las preguntas que jamás les hicisteis os quemarán en los labios y se quedarán, como una semilla espinosa, clavadas en el corazón. Recordaréis todos los momentos en que pudisteis estar con ellos y no lo hicisteis, y os arrepentiréis, y será demasiado tarde.
Estas Navidades, y el resto de vuestra vida y de la suya, dedicadles tiempo, saboread cada segundo que estéis con ellos, y recordad. Recordad, porque seréis su voz y su memoria.
A todos los que tienen la suerte de contar con la familia al completo, y a aquellos que han aprendido a vivir sin dolor con sus pérdidas, Feliz Navidad.
Y es que estas son las primeras Navidades de mi vida que voy a pasar sin mis abuelos maternos. Como seguro que comprenderéis, habiendo perdido a mi abuela en Marzo y a mi abuelo hace poco más de un mes, mis ganas de celebración son bastante escasas, aunque intento buscar todo el consuelo posible en Cristo, que al fin y al cabo es el homenajeado en estas fiestas y con quien mis abuelos van a celebrarlas, en vivo y en directo. Algo bueno para ellos, pero están demasiado lejos para mí, que les echo tanto de menos.
Sólo me gustaría, a través de este blog, enviar un deseo navideño que, a la manera de un mensaje en una botella, espero que muchos lectores encuentren y cumplan. Leedlo, por favor, os lo pido de corazón. Es esto:
A todos los que aún tenéis abuelos. Tal vez sean viejecitos gruñones o adorables, tal vez sean taciturnos o charlatanes. Tal vez estén bien de salud, o no paren de quejarse de sus achaques, o peor aún, sufran alguna enfermedad como la demencia senil o el Alzheimer, en cuyo caso ya es demasiado tarde. ¿Los véis? Volvedlos a mirar. Aunque ahora parezca imposible, algún día fueron bebés. Bebés regordetes, sonrientes y sonrosados, como los que se ven todos los días por la calle, paseados por sus familiares en el carrito. Algún día, fueron niños que se aburrían en clase, pedían regalos a los Reyes Magos con toda su ilusión, se imaginaban que serían futbolistas, actores, actrices o cantantes famosos de mayores, y esperaban con toda su ilusión la llegada de las vacaciones. Algún día, fueron adolescentes que sintieron una mezcla de orgullo e incertidumbre cuando comenzó a salirles el pecho o la barba. Se sintieron inseguros, perdidos, fuertes y débiles, quisieron divertirse y conocerse a sí mismos, quisieron ser aceptados y quisieron saber qué sabor tendría ese primer beso del que tanto oían hablar. Rieron con sus amigos, lloraron a escondidas y se preguntaron si realmente conocerían alguna vez el amor verdadero Se emocionaron oyendo su canción favorita, guerreraron con sus padres para que les dejaran ir a bailar, se enamoraron y sintieron esas mariposas en el estómago que todos sentimos cuando tu nuevo novio, o novia, te coge por primera vez de la mano. Algún día, estos abuelos fueron un matrimonio joven, llenos de ilusión, alegría y un poco de celos, que se esforzaban día tras día por construir un futuro juntos y se preguntaban con una sonrisita cómo serían sus hijos y de qué color tendrían el pelo. Estos abuelos tuvieron sus hijos, los educaron, los vieron crecer... y de repente un día se miraron al espejo y se dieron cuenta de que el cuerpo les había crecido solo y que su alma, eternamente joven, estaba encerrada en un cuerpo cada vez más viejo. Y sus hijos tuvieron hijos y se convirtieron en abuelos: cada vez más mayores, añorando el pasado y atados por las cadenas de carne del presente, pero con muchos recuerdos e historias que contar.
Vuestros abuelos son personas que os quieren muchísimo, llenas de sabiduría y amor, que os miran cada día y ven reflejados en vosotros lo que ellos una vez fueron. Recuerdan los errores que cometieron en su vida, y desean poderos transmitir su experiencia para que no sufráis como ellos sufrieron al vivirla. Se sienten los únicos testigos de una época que ya no existe y que sólo les tiene a ellos para ser revivida y recordada, y ese sentimiento les pesa en el corazón.
Este es mi deseo, el deseo de Navidad que os pido: escuchadlos. Aunque penséis que es un coñazo, o que se repiten, escuchadlos. Pedidles que os cuenten cómo ven el mundo, cómo eran las cosas en su época, cómo fue su infancia, sus hermanos, sus padres y abuelos, qué les gustaba, cuáles eran sus juguetes, cómo se divertían, en qué pensaban. Pedidles que os hablen de la guerra si la vivieron, de sus viajes, de sus logros laborales, de su primer amor y del día de su boda. De vuestros padres cuando eran niños. De las películas que veían en el cine y de las canciones que bailaban en las verbenas. Pedidles que os transmitan sus recuerdos, dulces y amargos, y que os den consejos sobre la vida. Pedidle a la abuela que os enseñe a cocinar y a tejer y al abuelo que os enseñe a hacer el lazo de la corbata o a pescar o a cultivar verduras en la huerta. Y visitadlos. Todas las semanas, a ser posible. Aunque vivan en la otra punta de la ciduad y haya mala combinación de autobuses, aunque llueva o haga mal tiempo, aunque estéis cansados, aunque creáis que tenéis otra cosa mejor que hacer. Creedme, no la tenéis. Porque el tiempo corre, y nadie sabe cuánto queda y qué beso, qué abrazo o qué palabras van a ser las últimas. Porque un día, espero que aún lejano, recibiréis una llamada que os desgarrará el alma y os hundirá el pecho como un puñetazo, y ese día sabréis que no volveréis a ver a vuestro amado abuelo o a vuestra querida abuela dentro de los confines de este mundo. Y ese día, por mucho que hayáis estado con ellos y mucho que los hayáis amado, las preguntas que jamás les hicisteis os quemarán en los labios y se quedarán, como una semilla espinosa, clavadas en el corazón. Recordaréis todos los momentos en que pudisteis estar con ellos y no lo hicisteis, y os arrepentiréis, y será demasiado tarde.
Estas Navidades, y el resto de vuestra vida y de la suya, dedicadles tiempo, saboread cada segundo que estéis con ellos, y recordad. Recordad, porque seréis su voz y su memoria.
A todos los que tienen la suerte de contar con la familia al completo, y a aquellos que han aprendido a vivir sin dolor con sus pérdidas, Feliz Navidad.
Este vídeo va dedicado a mis abuelos. Me es imposible escuchar esta canción sin pensar en ellos.
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ande ande ande la marimorena,
querido diario
miércoles, 30 de noviembre de 2011
Crítica de "Divergente", de Veronica Roth

Lo primero que voy a decir sobre este libro es una sóla palabra: engancha. Me compré el libro hace una semana y me lo leí en menos de tres días, dejándolo con desgana cada vez que tenía que abandonar sus páginas, porque lo cierto es que la historia no da un respiro y TENÍA que saber cómo acababa todo.
Me parece bastante meritorio que haya ocurrido así, y habla muy bien sobre el buen estilo de escritura que tiene Veronica Roth, porque es de los pocos libros que me han enganchado hasta el final sin que sus personajes acaben de convencerme demasiado. Beatrice (alias "Tris"), la protagonista, no es mal personaje desde el punto de vista técnico, pero la verdad es que no acabo de empatizar con ella. Quizás sea porque algunas de sus reacciones y actitudes no me convencieron, o porque no encuentro en ella casi ningún rasgo compatible conmigo, pero el caso es que Tris, sin caerme mal, tampoco va a pasar a la historia como uno de mis personajes favoritos.
El otro personaje importante, Cuatro, me parece demasiado vacío; no parece que la escritora haya podido dotarle realmente de vida por más que lo haya intentado, y la verdad es que a mí me pasó rozando sin alcanzarme, lo vi plano y desdibujado en medio de la historia. Y el supuesto "gran secreto" sobre su pasado lo deduje casi desde el primer momento en que apareció. De hecho, me pareció algo tan evidente que no alcanzo a entender por qué la escritora tarda tanto tiempo en revelarlo. Supongo que su intención era sorprender al lector, pero conmigo no lo consiguió.
Los secundarios me parecen mucho mejores. Al, Will, Christina, Tori y los padres de Tris (en especial su madre, Natalie) son simplemente magníficos. Me da especial pena este punto, porque a lo largo del libro Veronica Roth, avisados estáis, no demuestra tener demasiada compasión con los secundarios.
Mirándolo con perspectiva, creo que lo que más me ha gustado del libro, aparte de su argumento, es un trasfondo. En otras críticas que he leído lo señalan como un punto flojo, pero a mí me ha producido el efecto contrario. Según el libro, la sociedad está dividida en cinco grupos, cada uno de los cuales vive en una zona diferenciada: Verdad, Abnegación, Cordialidad, Erudición y Osadía. Un poco al estilo de las Casas de Hogwarts, cada persona a los 16 años de edad pasa por una simulación virtual, una especie de test de personalidad, para descubrir con qué facción tienen más afinidad, sin bien la elección última de a dónde ir queda en manos de los aspirantes; los sinceros van a Verdad, los pacifistas van a Cordialidad, los desinteresados van a Abnegación, los inteligentes van a Erudición y los valientes van a Osadía. El problema surge cuando alguna persona no saca un resultado concluyente en la simulación, resultando que varios opciones son igual de válidas para ella: estas personas se llaman divergentes, y se consideran un peligro para el orden establecido.
Evidentemente, si uno se para a analizar el sistema con detalle surgen algunas objeciones (al fin y al cabo, todos somos divergentes de una manera u otra, ya que poseer una cualidad no anula ipso facto las demás), pero me parece una forma original y novedosa de organizar una sociedad distópica.
La decepción me la llevé al final, cuando comprobé que este libro no es autoconclusivo. Tiene una continuación, aún por publicar, y probablemente forme parte de una serie o trilogía (¡qué raro!). Eso sí, hay que reconocer que como distopía está bastante bien y en cuanto a la acción es un libro de infarto. Para pasar volando una tarde lluviosa no tiene precio, ya que con este libro se os van a pasar las horas sin daros cuenta, pero siempre teniendo en cuenta que este es un "libro-hamburguesa", un fast food literario para disfrute sencillo. Si lo que se prefiere es una historia profunda y emocionante y/o unos personajes bien elaborados y trabajados, este no es el libro ideal.
Comentarios sobre la trama en SPOILER:
-Mi principal queja: ¿¿los personajes de este libro saben lo que son lso sentimientos?? Porque la frialdad con la que la protagonista ve morir a sus padres ante ella es pasmosa. Y anda que su padre al recibir la noticia de la muerte de la madre... y el hermano a conocer la muerte del padre... se limitan a ponerse pálido y a decir "bueno, ha sido una buena muerte, es lo que él/ella hubiera querido". Perdón por la expresión, pero LOS COJONES. No me creo que nadie que haya perdido a su pareja, a su padre o a su madre reaccione así. Lo normal es desmayarse, llorar, gritar, maldecir al mundo entero, tener un ataque de rabia... pero los personajes ni siquiera derraman una lágrima.
-Gran interrongante: vale, esto es Chicago, pero, ¿qué ha pasado en el resto del mundo? ¿Las otras ciudades están organizadas igual? ¿Todas las Erudiciones se han puesto de acuerdo para revolucionarse a la vez? ¿O es que esos son los úncios supervivientes de un desastre mundial que ha arrasado a toda la humanidad? Y, hablando del tema, ¿por qué el hermano de Tris elige apuntarse a Erudución?
-Y, por supuesto, la madre del cordero, ¿por qué los divergentes son tan peligrosos? ¿De verdad los gobernantes Abnegados son tan malvados como pare verlos como una amenaza a destruir porque no los peuden controlar? ¿O esta visión la tienen sólo los de Erudición? Pero el caso es que los de Erudición no gobiernan... y, además, ¿tanto poder tienen para poder descubrir y matar a cualquier divergente esté en la facción en la que esté?
lunes, 28 de noviembre de 2011
Crítica de "El Angel de la Noche", de Brent Weeks

Hace poco que he terminado de leer la trilogía de "El Ángel de la Noche", compuesta por los libros "El Camino de las Sombras", "Al Filo de las Sombras" y "Más allá de las Sombras". El primer libro me lo leí hace más de un año, pero he preferido esperar a leer la trilogía entera antes de escribir mi crítica.
Ahora que lo he terminado, ¿qué puedo decir de él? Pues que es una trilogía de fantasía adulta bastante entretenida y que recuerda inevitablemente a la ya mítica Canción de Hielo y Fuego de George R.R. Martin. Ojo, no quiero decir con ello que sea una copia; ni hablan de lo mismo, ni los personajes son iguales, ni el argumento es el mismo. Pero sí que se trata del mismo estilo de "fantasía épica para adultos con sangre, sexo, muertes e intrigas políticas".
Los libros cuentan la historia de un joven ladronzuelo llamado Azoth que se convierte en el aprendiz de Durzo Blint, un asesino profesional con poderes mágicos (que en ese mundo son llamados Ejecutores). A partir de ahí, nos metemos en una maraña de intrigas políticas, magia, traición y lealtad que, la verdad, tiene la virtud de poseer un ritmo ágil y unos giros de guión ingeniosos que mantienen al lector enganchado a la historia.
Eso sí, Brent Weeks me parece un poco tramposo. Y digo tramposo, porque el primer libro crea unas expectativas que nos hacen pensar que vamos a sumergirnos en una historia mucho más socura, siniestra y sangrienta de lo que acaba siendo en realidad. El primer libro es muy en plan George R.R. Martin, lo lees pensando "aquí ni espadas ni caballeros ni leches, esto va a ser una oda a la escabechina y al juego político sucio, y mejor que no me encariñe demasiado con los personajes porque van a caer como moscas". Y, la verdad, tiene escenas realmente perturbadoras y un argumento muy oscuro. Sin embargo, no hay que dejarse engañar por esta primer sensación, porque resulta ser un elaborado espejismo: en el segundo libro, aunque aún hay escenas sangrientas (sobre todo en la primera mitad), los supuestos antihéroes amorales van evolucionando a héroes más clásicos, y la fantasía oscura y depravada se va convirtiendo en una historia de espada y brujería en toda regla, lo cual se aprecia mucho más en el tercer libro. Es como si Brent Weeks le hubiese pillado cariño a sus personajes y le diera pena arrastrarlos tanto por el fango. Ojo, esto NO es una crítica negativa ni me parece nada malo; de hecho, los que me han leído más veces hablando de libros saben lo que me fastidia que los escritores puteen en exceso a los personajes. Pero creo que debe servir como advertencia para que la gente que lea el pirmer libro y se espere las mismas salvajadas en los siguientes, tenga claro que la historia va a ir evolucionando a una fantasía mucho más clásica, con héroes honorables y malos malísimos.
Con el sexo pasa exactamente lo mismo: parece que va a haber escenas fuertes pero luego nada de nada; el escritor corre un tupido velo frente a los personajes y la cosa acaba quedando bastante más decente de lo que hubiese podido parecer al principio.
¿Punto fuerte de la trilogía? Además del interesante argumento, del estilo rápido y ágil y de los giros argumentales inesperados, me han gustado mucho algunos personajes y sus diálogos. Hay cierttos personajes que no me han convencido porque me parecen planos o estereotipados (como Elene y Logan, por ejemplo, que son tan perfectos que cuesta creer que sean personas reales, o Garoth Ursuul al otro lado del río, un malo tan depravado e inhumano que haría parecer a Hitler un filántropo), pero el resto de ellos (Kylar, Viridiana, Mama K, Jarl, Durzo, Dorian...) son bastante buenos. Te podrán caer mejor o peor, podrás amarlos u odiarlos, pero es innegable que están vivos y son fascinantes. Casi se diría que estás oyendo hablar a personas reales, con sus cosas buenas ni malas, ni tan santos unos ni tan pecadores otros, que sueñan, teme, odian, aman y se equivocan como cualquiera de nosotros.
¿Puntos débiles de la trilogía? Me han llegado a marear un poco las trampitas en plan "el personaje X ha muerto... ah, no, espera, que está vivo... no, ha vuelto a morir... ah, vaya, que está vivo otra vez...". Jugar a engañar al lector haciéndole creer que un personaje ha muerto para dar la sorpresa de que vive un tiempo después no es un mal recurso, incluso puede servir para dar golpes de efecto geniales (veáse si no El Señor de los Anillos, con su ya famoso caso de personaje que es dad por muerto en el primer libro y reaparece en el segundo). Sin embargo, a mí me ha dado la sensación de que Brent Weeks abusa demasiado de este recurso, y realmente en algunos momentos ha llegado a parecerme cansino por lo recurrente.
Otro punto débil de la trilogía, como ya he comentado antes, son los malos. Me parecen demasiado malvados, no tienen matices, son totalmente inhumanos. Tanto Khali, como Garoth Ursuul, como Terah de Graesin, son seres despreciables creados para dar asco al lector. No tienen carisma, ni cualidad positiva alguna, nada que permita admirarlos a pesar de su maldad o querer saber más de ellos. Lo único que deseas es que revienten de una vez. No es que me parezca mal que los malos sean malos, pero a veces se echa de menos un poco de humanidad en ellos, algo que les haga parecer simplemente malas personas, y no directamente monstruos.
Y, por último, está Uly, la niña que tanta importancia parece tener en el segundo libro y que es totalmente ignorada en el tercero. El tratamiento que se le da a este personaje es la única incoherencia significativa de la trilogía.
¿Recomendada? Sin duda. En lo que a fantasía adulta respecta, se sale de la media, ya que agradezco mucho los buenos personajes, la coherencia de la historia (no hay deux ex machina descarados y tampoco se dejan cabos sueltos) y los excelentes diálogos. También es interesante el mundo creado por Brent Weeks; tiene un trasfondo histórico y social bastante bueno, aunque puede que le falte un poco de desarrollo (¿qué hay más allá del continente de Cenaria, por ejemplo?). El final, aunque no es el que yo hubiera elegido de haber escrito la historia, tampoco está nada mal y cierra de forma magnífica la historia, sin dejar nada en el aire. Puede que no llegue al sobresaliente, pero un notable alto no se lo quita nadie.
Dada la importancia de los personajes en la trama y su influencia en mi visión general de la saga, me gustaría hablar acerca de ellos haciendo una crítica individual de los más importantes, pero como tengo en cuenta su desarrollo y sus acciones a lo largo de toda la trilogía, va en spoiler. No recomiendo leerlo a no ser que no os importe sufrir destripes importantes del argumento (final del último libro incluido).
SPOILER:
Azoth, alias Kylar Stern, alias El Ángel de la Noche: Para ser el protagonista, ni chicha ni limoná. No me parece un mal personaje, pero tampoco está entre mis favoritos. Quizás es porque al principio parece ser un antihéroe con claroscuros y al final se acaba conviritiendo en alguien demasiado perfecto, o quizás es porque toma decisiones que yo ni entiendo ni acabo de compartir (como que abandone a Elene en el segundo libro, por ejemplo). Tampoco entiendo muy bien la alegría con la que se deja matar y mutilar en nombre de sus planes y sus ideales (que se deje torturar de semejante manera en el tercer libro me parece increíble). ¿Y qué hay de Uly? Se olvida por completo de ella en el tercer libro...
Santa Elene de Todos los Santos: Muy maja esta chica, sí señor. Tanto, que directamente no me la creo. Elene es, sin lugar a dudas, el ser más puro y perfecto del mundo; de tan buena que es no parece humana, sino un ángel encarnado, una santa en vida. Esto, a mi parecer, hace al personaje tan poco interesante como los malos malísimos; es plano, no tiene matices, sencillamente es perfecta y maravillosa y jamás hace nada mal. Dada su personalidad, comencé a sospechar que tenía la palabra "mártir" grabada en la frente, y desde luego no me equivoqué: el personaje de Elene en el fondo lo que da es lástima, porque sólo está en la historia para sacrificarse heroicamente por el bien del universo y proporcionar a Kylar escenas dramáticas (aunque ya sabemos que, teniendo a cierta pelirroja al lado, las penas de Kylar no van a durar mucho). Aunque eso en el fondo a Elene no le importa porque como hemos dicho es una santa sobrehumana y la posesividad, los celos, el miedo, la envidia, la ira, la lujuria, y tooodos esos pecados e imperfecciones que nos afectan en mayor o menor medida al resto de los mortales, a ella ni le rozan porque es PERFECTA, así que se limita a cederle el puesto caballerosamente a su rival, lanzar un pío y recatado suspiro y ascender a los Cielos, como una buena santa en vida.
Logan de Gyre: Otro perfectito, aunque este en lugar de el santo perfecto es el caballero perfecto. De hecho, haría parecer tiranos corruptos al Rey Arturo, a Elrond y a Aragorn, todos a la vez. Logan es el rey perfecto, el caballero ideal, el príncipe azul, el paradigma del monarca justo y encima es más guapo que Adonís, más cachas que Hércules, pelea mejor que Aquiles y es más inteligente que Platón. Debería aparecer en todos los manuales de D&D como paradigma absoluto del Legal Bueno. Mejor Paladín que el chocolate a la taza, vamos. Un tipo genial, pero resulta que tampoco me lo creo. Tendría que haberse liado con Elene, son tal para cual.
Viridiana "Vi" Sovari: POR FIN un ser humano en la plantilla. El personaje de Vi es la típica figura cambiante, porque empiezas odiándola y al final la adoras. Se comprenden perfectamente sus traumas, sus emociones, su evolución, sus miedos y su trasformación. Vi llega al alma porque al principio no es mala porque sí, sino porque no ha aprendido a ser otra cosa: durante toda su vida ha sido tratada como un objeto, hasta que al final ella misma se ve como un objeto; un objeto hecho para matar. Es hermoso ver cómo se va cuestionando quién es y lo que hace, cómo decide tomar las riendas de su propia vida, y cómo acaba encontrándose a sí misma y convirtiéndose en la mujer que ella quiere ser; en quien realmente es. Chapeau.
Dorian Ursuul: Uno de mis favoritos. Dorian es el únco antihéroe que se mantiene como antihéroe durante toda la saga. Al final todo lo que hace lo hace por amor (a Jenine y a su pueblo), aunque a veces meta la pata hasta el fondo. Me pareció adorable desde la primera vez que le vi y me da muchísima pena cómo acaba. Si yo llego a ser Jenine, le hubiese dado la patada al estirado de Logan y me hubiera quedado con Dorian. Lo único que me chirría de él es que, si está tan enamorado de Jenine, acabe haciendo uso de las chicas de su harén, aunque sólo sea por guardar las apariencias. Creo que esa decisión no pega nada con su personalidad y el escrito sólo la forzó para que luego no dé tanta pena cuando Jenine vuelve con Logan.
Durzo Blint: Me gusta como personaje, aunque no simpatizo del todo con él. Creo que mejora bastante cuando ya no es inmortal, y me fastidia no haber podido leer su reencuentro con Mama K. tengo entendido que el escritor va a hacer una precuela centrada en él y contando su historia, lo cual me parece genial porque sus vidas han debido ser fascinantes. Sin embargo, también es un amargado y lo comprendo; vivir tantos siglos sin ningún otro inmortal a tu lado para acompañarte debe ser una experiencia terrible. Lo que me sorprende, pensándolo bien, es que no se volviera loco.
Ulyssandra "Uly" Blint: Otro personaje que me encanta y me parece injustamente tratado. ¿Alguien me puede explicar cómo es posible que Kylar y Elene la quieran tanto en el segundo libro y pasen completamente de ella en el tercero? ¡Si ni siquiera llega a aparecer! Me parece un fallo enorme del escritor; por poco conveniente que sea una niña en una guerra, no puedes quitarla de la trama porque sí y hacer que los protagonistas la olviden sólo porque no sabes qué hacer con ella. Además, es el único personaje que no parece tener misión alguna en la historia, salvo ser secuestrada por Vi en el segundo libro.
Solon y Kaede: Me gustan, aunque Kaede me parece una estirada. Solon, en cambio, es muy chulo; de hecho, es lo que debería ser Logan. Un príncipe valiente y con madera de guererrero, pero sin ser asquerosamente perfecto. Lamento que no haya salido más en la historia.
Mama K y Jarl: Otros dos secundarios geniales que me fastidia que no salgan más. Mama K es un genio político y me alegra que termine recibiendo la recompensa que merece (por poco creíble que me parezca que el rey nombre duquesa a una prostituta, pero claro, al fin y al cabo, estamos hablando de Logan de Gyre...). En cambio, Jarl me da mucha pena; es el personaje más puteado de la saga junto con Dorian y creo que se merecía un final feliz.
Garoth, Khali, Terah, Neph Dada...: Todos en el mismo paquete: malos malosos malvados sin corazón ni alma alguna. Son monstruos, no tienen nada bueno, sólo poseen defectos, son errores de la naturaleza y no tienen personalidad; existen para ser odiados y para dar por culo a los protagonistas. Fin de la historia.
lunes, 7 de noviembre de 2011
...
En Marzo, mi abuela. Hoy, mi abuelo. Os echaré mucho de menos a los dos.
No puedo decir nada más.
Qué hija de puta es la vida a veces...
(Editando): Aunque, reflexionando, y recordando el fragmento de El Señor de los Anillos con el que despedí a mi abuela, aquí viene este en memoria de mi abuelo, que se ha ido con su esposa porque no pudo vivir sin ella.
Arwen salió de la Casa y la luz se le había extinguido en los ojos, y a los suyos les pareció que se había vuelto fría y gris como un anochecer de invierno que llega sin una estrella. Entonces dijo adiós a Eldarion, y a sus hijas, y a todos aquellos a quienes había amado; y abandonó la Ciudad de Minas Tirith y se encaminó al país de Lorien, y allí vivió sola bajo los árboles que amarilleaban hasta que llegó el invierno. Galadriel había desaparecido y también Celeborn había partido, y el país estaba silencioso.
No puedo decir nada más.
Qué hija de puta es la vida a veces...
(Editando): Aunque, reflexionando, y recordando el fragmento de El Señor de los Anillos con el que despedí a mi abuela, aquí viene este en memoria de mi abuelo, que se ha ido con su esposa porque no pudo vivir sin ella.
Arwen salió de la Casa y la luz se le había extinguido en los ojos, y a los suyos les pareció que se había vuelto fría y gris como un anochecer de invierno que llega sin una estrella. Entonces dijo adiós a Eldarion, y a sus hijas, y a todos aquellos a quienes había amado; y abandonó la Ciudad de Minas Tirith y se encaminó al país de Lorien, y allí vivió sola bajo los árboles que amarilleaban hasta que llegó el invierno. Galadriel había desaparecido y también Celeborn había partido, y el país estaba silencioso.
Y allí por fin, cuando caían las hojas de mallorn pero no había llegado aún la primavera, se acostó a descansar en lo alto de Cerin Amroth; y allí estará la tumba verde, hasta que el mundo cambie, y los días de la vida de Arwen se hayan borrado para siempre de la memoria de los hombres que vendrán luego, y la elanor y la niphredil no florezcan más al este del Mar.
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